jueves, septiembre 26, 2013

Las tres suposiciones sobre el error


Es un hecho conocido que no juzgamos igual los errores de los demás y los propios, que vemos muy bien la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio. Sufrimos de una gran cantidad de sesgos cognitivos que distorsionan nuestra visión del mundo y de nosotros mismos. Hay varias páginas en Internet donde se recopilan, incluida una de Wikipedia, y Daniel Kahneman ha recogido un buen montón de ellos en su libro Pensar rápido, Pensar despacio. Pero es que además somos ciegos a nuestros propios sesgos, y muchas veces no sirve de nada que nos los expliquen, porque seguiremos pensando lo mismo.
Kathryn Schulz

A esta asimetría los psicólogos le llaman Bias Blind Spot. Explicamos a alguien, por ejemplo, la ilusión de superioridad, ese sesgo por el que la mayoría pensamos que somos mejores que la media conduciendo, o haciendo lo que sea, y la gente lo entiende. Luego les preguntamos hasta qué punto ellos están sesgados y la mayoría de la gente dice que eso a ellos no les pasa. Es muy curioso: una cosa que es de aplicación a todos los seres humanos sencillamente pensamos que a nosotros no nos afecta...¡ y nos quedamos tan panchos! 

Vamos a poner un ejemplo de este tipo de fenómenos. Pongamos que yo soy un gran bebedor de té y que llevo  más de 20 años bebiendo té. Por otra parte, vengo de una familia de grandes bebedores de té, y además soy el gerente de una empresa familiar de té (Té Verde International). Un observador imparcial reconocería inmediatamente que yo tengo tres razones para creer que el té es muy saludable, pero que ninguna de esas tres razones tiene nada que ver con la realidad de si el té es saludable o no. La primera razón es que yo mismo llevo décadas bebiendo té y me resistiría a creer que no me ha servido de nada, o que incluso es perjudicial. En segundo lugar como vengo de una larga tradición de bebedores de té si cuestiono esa creencia me podría crear problemas en mis relaciones sociales y familiares. Por último, mis alubias dependen de la creencia en que el té es saludable. Es decir, que tengo poderosas razones sociales, psicológicas y prácticas para creer que el té es saludable. Sin embargo, yo no puedo aceptar que mi creencia en que el té es saludable tenga nada que ver con ello, si me preguntan lo más probable es que diga que mi convicción se basa en los hechos, en que es verdad que el té es saludable.

Pero si el gerente de una empresa de té es otra persona, entonces yo no tengo ningún problema para juzgar que sus creencias se basan en un interés personal. Nuestra ceguera sólo se aplica a nuestros propios motivos, no a los de los demás. En otras palabras, si queremos desacreditar una creencia argumentaremos que es ventajosa y si la queremos defender diremos que es cierta, que se basa en hechos. Algunos plantean que nosotros sólo podemos ver nuestra propia mente y no la de los demás y que eso da lugar a una asimetría metodológica: sacamos conclusiones acerca de los sesgos de los demás basándonos en las apariencias externas -en si sus creencias sirven a sus intereses- mientras que sacamos conclusiones acerca de nuestros sesgos basándonos en la introspección. Como mucho, podríamos reconocer la existencia de algunos factores que podrían haber sesgado nuestro juicio pero concluiremos que no, que no lo hicieron. Tampoco sorprende que este método de valorar los sesgos sólo lo aceptamos para nosotros mismos y para nadie más. Es decir, que no nos quedamos tranquilos ni creemos a la persona que nos dice que ha mirado en su interior, en su mente y en su corazón y ha concluido que ha sido justo y objetivo (con los demás no somos tan indulgentes).

O sea, que miramos en nuestro corazón y vemos objetividad, miramos en nuestra mente y vemos racionalidad y miramos a nuestras creencias y vemos la realidad. Pero este fenómeno tiene una serie de consecuencias, entre ellas las tres suposiciones sobre el error que vamos a comentar a continuación.

La primera es la Suposición de la Ignorancia. Dado que pensamos que nuestras creencias se basan en hechos concluimos que la gente que no está de acuerdo con nosotros simplemente no ha sido expuesta a la información adecuada, y que si les exponemos a ella, automáticamente, se van a pasar a nuestro bando. Esta suposición está extraordinariamente extendida, los religiosos evangelistas, los activistas políticos, y los Gobiernos, por citar sólo algunos, tienen la convicción de que puedes cambiar las creencias de la gente educándoles sobre los asuntos que sea. Pero esta suposición es muy ingenua. La ignorancia no es, la mayoría de las veces, un vacío que hay que rellenar sino un muro mantenido activamente, la mayoría de las veces por mecanismos inconscientes (hablo del nuevo inconsciente, no del de Freud). También podría ser que, una vez examinados los hechos, contradigan nuestras creencias , no las del adversario, o que los hechos sean los suficientemente ambiguos para admitir múltiples interpretaciones. Pero ignoramos esas otras posibilidades. Cuando otra gente rechaza nuestras creencias es que les falta buena información. Cuando nosotros rechazamos sus creencias, por supuesto, es en base a buena información y a un buen juicio.

Cuando la Suposición de Ignorancia nos falla, y la gente de forma cabezona mantiene sus desacuerdos con nosotros después de que les hemos iluminado e ilustrado sobre el tema, pasamos a aplicar la Suposición de la Idiotez. Concedemos que nuestro oponente conoce los hecho pero no tiene cerebro para comprenderlos. Kathryn Schulz en su libro Being Wrong cuenta el caso de una abogada de izquierdas, criada en un ambiente progresista y educada en una escuela liberal, que al final acudió a la Facultad de Derecho de Yale y que entonces se encontró con gente que no estaba de acuerdo con ella y, sin embargo, eran increíblemente inteligentes. Le contaba a Kathryn que , aunque parezca ridículo, no fue hasta entonces que se dio cuenta de que los conservadores podían ser inteligentes. Pero, evidentemente, esto nos pasa a todos...piensa en las veces en que todos pensamos: ¿“pero qué tipo de idiota podría creerse...”?

Y cuando vemos que no es un problema de ignorancia, ni de inteligencia, entonces pasamos a la tercera suposición: La Suposición de la Maldad. Nuestros oponentes no son ignorantes ni tontos, pero han vuelto la espalda deliberadamente a la verdad, son malos. Esta suposición tiene una vieja relación con la religión. Pero es muy común en el mundo de la política. Tendemos a confundir nuestros modelos de la realidad con la realidad misma. De hecho, de los que no piensan como nosotros decimos que no están en el mundo real, cuando lo que queremos decir es que no habitan nuestro modelo del mundo, que no comparten nuestra visión de cómo son las cosas. Pero, al errar en ver el mundo como lo vemos nosotros, están en realidad minando su realidad y amenazándolo con su destrucción. Y nosotros, lógicamente, suponemos la misma amenaza para ellos. Implícita o explícitamente, estamos negando que ellos posean las mismas facultades intelectuales y morales que nosotros tenemos y negando el valor y el significado de sus experiencias de la vida. No se nos oculta el peligro potencial de esta última suposición y el riesgo de violencia que puede engendrar. Si los adversarios son unos depravados y unos malvados, caemos en una cuesta resbaladiza que nos puede llevar a excluirlos de nuestro círculo moral y, por lo tanto, a no aplicarles los mismos derechos que aplicamos a los miembros de nuestro grupo: a los que piensan como nosotros.

Tenemos una tendencia a tomar nuestras historias por infalibles, y a desacreditar a los que no están de acuerdo con nosotros como malvados o ignorantes. Estas tendencias alimentan el conflicto: los que no piensan como nosotros son peligrosos y hay que silenciarlos, porque pueden destruir nuestro mundo. Estas suposiciones son, por lo tanto, muy peligrosas, porque nos hacen muy difícil aceptar nuestra capacidad de equivocarnos. Si asumimos que los que están equivocados son ignorantes, idiotas o malos, no tenemos que confrontar la posibilidad de que los que estemos equivocados seamos nosotros mismos.

@pitiklinov en Twitter

Referencia:


32 comentarios:

Juan García dijo...

Todavía no le encuentro sentido y precisión a tu tema.
Cuando un maestro enseña a sus alumnos ¿Acaso no parte del supuesto de ignorancia?
Sobre la suposición de la idiotez ¿Acaso TODOS los seres humanos tenemos exactamente el mismo nivel de intelectualidad?

El gato de Schrödinger dijo...

Este tema me fascina, porque es un laberinto del que resulta imposible escapar.

Lo complica el hecho de que, como observa nuestro amigo el ateo militante, hay gente más ignorante y gente más docta, gente más inteligente y gente más estúpida, gente más honesta y gente más deshonesta, independientemente del juicio subjetivo que nos merezca a cada uno.

Por otro lado, un mismo punto de vista puede ser sostenido por un estúpido ignorante y deshonesto, pero también por una persona inteligente, honesta y de amplios conocimientos.

Cuando trato con alguien cara a cara, prefiero darle tiempo a que me conozca antes de discutir sobre temas polémicos. Eso hace que le resulte más complicado aplicarme las suposiciones de ignorancia, estupidez o maldad, una vez que salen a la luz nuestras diferencias.

El gato de Chesire dijo...

Este artículo está sesgado.

Seguramente es usted un cafre, un zoquete y un cabrón.

Germánico dijo...

¡Cuán reflejado me siento!

No obstante al próximo que me haga alguna maniobra rara en la carretera le seguiré considerando sin pararme a pensarlo ni un instante un inútil, un gilipollas o un cabronazo.

Juan, no se trata de que no existan la ignorancia y la mayor o menor pericia cognitiva, por no hablar de los mayores o menores escrúpulos morales: se trata, simplemente de atribuciones que hacemos sobre el comportamiento, palabras y pensamiento de los demás.

El gato de Schrödinger dijo...

Por cierto, me ha hecho gracia el ejemplo de la abogada progre, porque es tal cual. En los EE.UU., los llamados liberals y los llamados conservatives se relacionan poco en la vida cotidiana. En gran medida, son dos mundos separados, lo que hace que resulte más complicado el entendimiento entre ellos.

Juan García dijo...

Germánico escribió: "simplemente de atribuciones que hacemos sobre el comportamiento, palabras y pensamiento de los demás."
Claro, pero ¿Qué es lo que hace que hagamos esas atribuciones?
Ese es el quid de este asunto, porque no todos hacen esas supuestas atribuciones ni en todos los casos, ni todo el tiempo.
Eso es le que considero impreciso de de este tema.

Germánico dijo...

Yo creo, Juan, que todos hacemos atribuciones. Simplemente tratamos de dar una explicación a los fenómenos que nos rodean, y normalmente la primera que nos viene a la mente es sesgada. Debidamente modulada por las partes más elevadas de procesamiento de nuestro cerebro podría corregirse, así que según funcionen éstas se caerá más o menos asiduamente en los sesgos cognitivos (los perceptivos son inevitables).

Por otra parte la mayoría de los fenómenos de nuestro alrededor que tratamos como "científicos ingénuos" son de carácter social. Así que atribuimos intenciones, ideas etc a los otros.

Juan García dijo...

El Gato de Schrodinger escribió: " como observa nuestro amigo el ateo militante..."
Ese comentario ¿será un ejemplo de "Las tres suposiciones sobre el error?
En mi opinión si lo es.

Samu dijo...

Muy buen artículo, pitiklinov. Muy interesante.

¡Un saludo!

Juan García dijo...

Germánico dice: " Yo creo, Juan, que todos hacemos atribuciones "
Yo me considero ateo y si alguien me cuestiona sobre dios, no podría hacer atribución alguna a algo que me es ajeno, algo que está excluido de mi vida y que es propio de creyentes.
Es como si alguien me preguntara, qué tan doloroso es el parto.

El gato de Schrödinger dijo...

Juan García escribió:
Ese comentario ¿será un ejemplo de "Las tres suposiciones sobre el error"?
En mi opinión si lo es.


Hombre, usted es muy libre de tener la opinión que quiera, pero su página de Google+ me dice que no estoy en un error.

¿Usted no hace atribuciones sobre los creyentes? ¿No los prejuzga? ¿No los considera intelectualmente inferiores a usted, o más ignorantes, por el hecho de ser creyentes?

Para terminar, señor García, quisiera añadir que por muy ateo que usted sea, Dios sigue siendo un nombre propio, y los nombres propios se escriben con mayúscula.

http://lema.rae.es/drae/?val=dios








Juan García dijo...

El gato de Schrodinger dice: " ¿Usted no hace atribuciones sobre los creyentes? ¿No los prejuzga? ¿No los considera intelectualmente inferiores a usted, o más ignorantes, por el hecho de ser creyentes?
Para terminar, señor García, quisiera añadir que por muy ateo que usted sea, Dios sigue siendo un nombre propio, y los nombres propios se escriben con mayúscula."

A cada una de sus preguntas las contesto con un NO, porque solo están fundamentadas en su reacción visceral y poco racional.

Por otra parte mi estimado señor gato, permítame informarle que su observación parte del supuesto de IGNORANCIA ya que en mi comentario, me refiero a dios el sustantivo y de ninguna manera al nombre propio del dios de los cristianos, que sería Dios.
Saludos cordiales.

Anónimo dijo...

Creo que usar la definición clásica de disonancia cognitiva, sesgo perceptivo y vía de menor resistencia hubiera aclarado algo más el artículo. Los conceptos subyacentes son ya antiguos, bastante asentados y probados. Por cierto, en el caso de los "conservadores", sean estos de derechas o de izquierdas y los "progresistas" (ídem) el asunto se relaciona más con los procesos de asimilación vs acomodación de información nueva en esquemas preexistentes que ya asentó Piaget.

Anónimo dijo...

A mi me parece que, si bien este artículo tiene conclusiones razonables, la única utilidad real es argumentar a favor del "todo vale". Es decir: Si de nuevo existe una verdad objetiva, pero nuestro sesgo no nos permite adquirirla, y la verdadera fiabilidad de los datos viene de ser capaces de replicar por nosotros mismos la "correcta" interpretación de las mediciones (los siento gente, pero la mayor parte de estudios basados en datos también están sesgados), entonces... ¿qué base utilizar para la correcta toma de decisiones?. ¿Que las tome quienes son capaces de hacer piña mejor y convencer/engañar a los demás? ¿Todo vale?...
Mis disculpas por introducir la política, pero todos recordaréis el infame informe (y erróneo) que recomendaba austeridad económica y que formó parte del proceso de toma de decisiones que llevó a recortes y rescates.

Anónimo dijo...

Sobre el comentario del gato: "¿Usted no hace atribuciones sobre los creyentes? ¿No los prejuzga? ¿No los considera intelectualmente inferiores a usted, o más ignorantes, por el hecho de ser creyentes?"

Personalmente SÍ juzgo a los creyentes intelectualmente inferiores a mí, únicamente a este respecto. Es decir, si Einstein fuese creyente, yo le consideraría inferior a mí en cuanto a ese asunto en particular, lo mismo que quizá se le den "peor" que a mí las relaciones sociales o cualquier otra expresión de la inteligencia.

Parece un ejemplo claro de "Suposición de la Idiotez"... sin duda caigo en esa suposición de lleno, ¿alguien me puede explicar por qué eso es un error?

Germánico dijo...

Me parece muy interesante todo lo que se está comentando, pero me atrae la pregunta del último anónimo comentador:

¿Alguien me puede explicar por qué (caer en la suposición de la idiotez respecto a los creyentes") es un error?


Creo que el artículo lo explica razonablemente bien. Uno tiene una visión perfectamente nítida de la realidad, pero esa nitidez es un constructo de su cerebro, dentro del cual hay desde sesgos perceptivos, a un nivel bajo de procesamiento, hasta sesgos cognitivos en el nivel más alto.

En el post anterior yo me permití llamar burro a Benedicto XVI, y de alguna forma eso era atribuir poca inteligencia a un Señor Papa de la Iglesia Católica que no creo que haya llegado a tan elevada posición sin un ápice de inteligencia. Pero resulta que ese señor es creyente. Yo no lo califico de estúpido por serlo. Califico de estúpida su calificación de El Gen Egoísta de Dawkins como libro de ciencia ficción, lo que revela que considero un "error" su apreciación respecto al libro.

Pero, ¿es el creyente estúpido por ser creyente? Si uno desconoce su fe, y los beneficios que le aporta a su vida, y el sentido que le da a todo lo que hace, desconoce ya, de por sí, una parte importante de lo que es la fe. Si discutimos desde un punto de vista puramente racionalista sobre la fe, no podemos llegar a la conclusión de que Dios no existe, como tampoco es posible llegar a la conclusión de que exista. Quizás suspender el juicio, al estilo de la antigüedad clásica sea lo más cómodo, acertado y elegante. Y así hizo Huxley, a quien llamaban el perro de Darwin, por su feroz defensa del evolucionismo frente a la Iglesia, que acuño el término agnosticismo, que no es otra cosa que el no pronunciarse ni en un sentido ni en otro sobre lo que uno desconoce.

Es un error, creo yo, considerar menos inteligente al creyente, pero un error sutil. Es un sesgo propio de personas racionalistas ateas. No tengo nada contra el racionalismo ateo, pero no lo considero como el camino al conocimiento profundo de la naturaleza humana. ¿Puede ser la fe un error lógico que aporte ventajas al creyente? ¿O, en personas inteligentes, puede ser una apuesta existencial por poner cara al misterio del cosmos y de su propia posición en el mismo?

Patrick dijo...

Por un momento me he identificado con el texto, cómo si estuviera escrito directamente para mi, lo he vivido desde mi mundo real. Pero a medida que seguía leyendo, de repente me he visto a mi mismo desde el otro mundo mirando hacia el mio, y mi realidad pasaba a segundo plano, pasaba a ser irreal. Gracias por el texto, ante todo esclarecedor.

David dijo...

Tachar a los creyentes como menos inteligentes que los ateos parte de un error de definición del concepto de inteligencia: poseer una gran inteligecia no quiere decir que no se puedan tener ideas o actitudes irracionales en determinados aspectos. El ser humano es un animal, no un ordenador. Posee una capacidad de razonamiento lógico, pero tambien unos instintos animales, una interpretación del mundo que le rodea que se forma en el cerebro, regado por todo tipo de hormonas, un entorno sociocultural (que a su vez impacta físicamente en su cerebro), una historia ambiental que ha condicionado su epigenética y al mismo tiempo su cerebro y a su sistema hormonal y nervioso, etc etc...

Y como animal complejo que es, la "verdad objetiva" sobre el asunto de la religión puede ir más allá de la existencia o no de un Dios. Si creer en Dios le hace sentir mejor y más feliz, con las consecuencias positivas en la salud, y con mayor integración social en el entorno en el que vive, entonces puede decirse que este equivocado creyendo en Dios?

Pues depende de la definición de "correcto" que se haga: "correcto" como definir la realidad de la existencia o no de un Dios, o "correcto" como adquirir un sistema de creencias que proporcionen una vida mas plena a esa persona en particular.

En cualquiera de los dos casos, definir como "estúpido" a un creyente es un error simplista. Yo estoy convencido de que Dios no exista, pero hay gente infinitamente más inteligente que yo que es creyente. Creo que estan equivocados en el sentido de que creen en una entidad que no existe, pero y si son más felices que yo porque la religión da sentido a su vida?

Todos aceptamos cierto grado de "autoengaño" (a falta de una palabra mejor). Cuando uno se casa, lo hace sabiendo que probablemente no sea para siempre aunque en ese momento actúe como si fuera a ser así. Y a lo mejor es más feliz así que tomandoselo todo con relativismo.

Anónimo dijo...

´Creo que es parcialmente cierto lo que dice el artículo pero a la vez parcialmente sesgado. LLeva implicito el relativismo, la ausencia de verdades, el todo es válido. Y eso es gravísimo ya que es abrirle la puerta no a un error sino a todos y a la vez.

Anónimo dijo...

Muy interesante, pero como ha dicho un colaborador no se puede salir de ese laberinto, estamos condenados a entendernos o a agredirnos si no hay entendimiento. Es la naturaleza del ser humano

Pitiklinov dijo...

Con respecto a la religión quería hacer una aportación en la línea de lo que ha comentado David y alguno más. Creo que es un error pensar que la religión es un extravío de la razón y pretender que con razones vas a convencer o cambiar las ideas de alguien cuyas creencias no se deben a razones( en Occidente la racionalidad del ser humano es probablemente la idea más sobrevalorada). Hay mucha literatura sobre el origen evolucionista de la religión en la que me baso para decir esto: Boyer, Atran, Norenzayan...el último libro que he leído sobre este tema es Beyon God: Evolution and the future of religion de Kardong.
Es un error creer que las personas nos colocamos solo en una dimensión en la que en un extremo está la ciencia y en el otro la religión y que son incompatibles
Alguno ha comentado con razón que el cerebro no se diseñó para representar el mundo fielmente, sino para ayudarnos a hacer más copias de nosotros mismos. El 90% de la información visual se desecha por lo mismo.
Hay datos para pensar que la selección natural puede seleccionar creencias ilógicas y erróneas siempre que estas creencias tengan un efecto adaptativo
Os pongo un ejemplo pero no me lo toméis literalmente,es por ilustrar el tema. Imaginad que una religión dice que no hay que comer cerdo porque el profeta Marcelo se encontró unos enviados de Dios que venían de Marte y le dijeron que Dios vive allí y les prohibe a los humanos comer cerdo.
Esta creencia irracional es una locura pero su efecto es que la gente de ese pueblo que se la crea no va a comer cerdo y no va a coger la triquinosis.
Con el tiempo, la tribu que no crea en el profeta Marcelo y que no hay que comer cerdo enfermará y como consecuencia dejará menos hijos y será desplazada por la tribu y por la creencia en el profeta Marcelo y el Dios que vive en Marte.
Creo que en casi todas las cosas de la religión nos quedamos mirando a la creencia errónea y no vemos lo que hay debajo. Cantidad de literatura apoya que la religión va de unir a la gente, de crear cohesión social, etc. Y los grupos cohesionados desplazan a los grupos en los que cada uno va por libre.
( y los ateos nos empeñamos en mirar a los marcianos y al profeta Marcelo y en lo irracional del asunto, cuando lo importante es lo que hay debajo)
Personalmente toda esta literatura a mí me parece que explica muchas cosas-tampoco digo que todas- pero nos ayuda a entender mejor la religión

Juan García dijo...

En mi humilde opinión, la precisión que le faltó a este artículo es que las “tres suposiciones sobre el error” se presentan esencialmente entre personas con pensamiento dogmático y rígido. Y que los creyentes en dioses son personas de pensamiento rígido y dogmático, por esa razón, defienden a capa y espada a su dios y religión y en algunos casos los defienden hasta la muerte.
Cualquier creyente en dioses, independientemente de su inteligencia es una prueba a favor de mi opinión y a las pruebas me remito.

Pitiklinov dijo...

No, Juan, estos fenómenos nos pasan a todos, a mí desde luego. El artículo pretende que todos hagamos autocrítica, llama la atención sobre el hecho de que nuestro cerebro nos engaña y no solo en las ilusiones visuales, sino que existen también ilusiones psicológicas. (estoy por cierto de acuerdo con algunos comentarios que dicen que esto no sirve de mucho porque al igual que ocurre en las ilusiones nos seguirá pasando este sesgo, en la ilusión de Müller Lyer, por ejemplo, seguimos viendo una raya más grande, aunque sepamos que son iguales: http://es.wikipedia.org/wiki/Ilusión_de_Müller-Lyer)
Mira, hace poco he leído un artículo sobre la historia de la vacuna y de la viruela:
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1200696/
y resulta que nadie quiso publicar el caso de la primera vacunación de Edward Jenner y se lo tuvo que autopublicar Jenner en un panfleto
¿te crees que solo son dogmáticos los religiosos?
la mayoría de los avances científicos han sido rechazados y sus proponentes han sido denostados y ridiculizados. Los médicos se han opuesto casi siempre a todos los nuevos descubrimientos (y te lo digo yo que soy médico) .Y se supone que los científicos se basan en pruebas y en los datos y si los datos cambian deberían cambiar sus ideas...
Pues eso no ocurre casi nunca...Lynn Margulis fue rechazada por más de 15 revistas científicas hasta que Maynard Smith la ayudó a publicar y te puedo poner todos los ejemplos que quieras...
Y os habéis centrado en los comentarios en la religión pero ocurre lo mismo en la política o en la ciencia como te digo.
¿Tú te crees que vas a cambiar la ideología política (o la afición a un equipo de fútbol o lo que quieras) de alguien con razones?
creo que no tienes un buen modelo de cómo es la naturaleza humana
En cualquier caso te agradezco tus comentarios y tus críticas y tu interés por entender las cosas

Juan García dijo...

Pitiklinov: “Y os habéis centrado en los comentarios en la religión pero ocurre lo mismo en la política o en la ciencia como te digo.
¿Tú te crees que vas a cambiar la ideología política (o la afición a un equipo de fútbol o lo que quieras) de alguien con razones?”

Claro que ocurre en la política, la ciencia, los deportes, la religión y cualquier actividad humana, porque en toda actividad humana hay CREYENTES involucrados y estos por definición son de pensamiento dogmático y pensamiento rígido.
Pitiklinov dice: “Y se supone que los científicos se basan en pruebas y en los datos y si los datos cambian deberían cambiar sus ideas...”
Pero hay científicos que son CREYENTES en dioses y remarco la palabra creyentes, y en ese caso la suposición no aplica, porque esa es una condición “sine qua non” de ese comportamiento.
Hata aquí llego con mis comentarios, gracias por la paciencia.

Pitiklinov dijo...

Cada vez estamos más de acuerdo. El problema no es la religión, es la fe, el fanatismo. Y la fe y el fanatismo ,los creyentes, como muy bien dices, existen en todas las esferas de la vida, no solo en la religión.
Pero la fe es un arma de doble filo, está detrás de los mayores grandes logros del ser humano y detrás de sus mayores atrocidades
Y necesitamos creer, Juan...todos ...la mente humana necesita certezas...
Un saludo

Anónimo dijo...

1.- Los que están equivocados no son necesariamente ignorantes, idiotas o malos, solo están equivocados.
2.- Cuando dos afirmaciones son contradictorias no pueden ser igualmente válidas, una o las dos están equivocadas.
3.- La confrontación de ideas o convicciones siempre es enriquecedora excepto que por lo menos uno de los interlocutores tenga otros intereses por encima de la verdad, caso en que es decepcionante.

Ignacio Bellido dijo...

El Exceso de Confianza es una gran Estrategia Comercial

Cada uno de nosotros rechaza tajantemente el hecho de considerarse inferior a otra persona o colectivo, o asumir que muchas de sus habilidades las infrautiliza y que su grado de desarrollo es inferior a la media. Afrontamos nuestro día a día con la convicción de que nuestra inteligencia, capacidad física, madurez psicológica y emocional están en los niveles superiores. No queremos pensar que somos los menos inteligentes del grupo al que pertenecemos, ni los más débiles, pues creemos que aceptándolo minimizamos nuestras oportunidades de éxito. http://www.elefectobellido.com/2012/12/tecnicas-de-venta-la-confianza-como.html

Roy Salcedo dijo...

Particularmente considero que el tema ha sido tratado con tanta precisión y claridad que es obvio que no se pueda o no se quiera entenderlo. Un criterio que puede ser aplicable para establecer que esto es justamente lo que nos esta ocurriendo (y de hecho la mayor parte de veces es así), es estar convencidos de que la verdad esta de nuestra parte y es justamente eso lo que me sugieren comentarios como los expuestos al señalar que existen ignorantes o malvados... la pregunta es ¿en relación con que parametro? ¿será con el tipo de cultura global que tenemos? ¿será con la moral cristiana? No podemos establecer comparaciones en tanto no manejemos criterios similares y la evaluación puede darse en los terminos de lo que se ha convenido en aceptar (por ejemplo no matar) y en que medida cumplimos efectivamente con esto.

Roy Salcedo dijo...

Particularmente considero que el tema ha sido tratado con tanta precisión y claridad que es obvio que no se pueda o no se quiera entenderlo. Un criterio que puede ser aplicable para establecer que esto es justamente lo que nos esta ocurriendo (y de hecho la mayor parte de veces es así), es estar convencidos de que la verdad esta de nuestra parte y es justamente eso lo que me sugieren comentarios como los expuestos al señalar que existen ignorantes o malvados... la pregunta es ¿en relación con que parametro? ¿será con el tipo de cultura global que tenemos? ¿será con la moral cristiana? No podemos establecer comparaciones en tanto no manejemos criterios similares y la evaluación puede darse en los terminos de lo que se ha convenido en aceptar (por ejemplo no matar) y en que medida cumplimos efectivamente con esto.

Anónimo dijo...

Encuentro que las tres suposiciones son muy acertadas, y de hecho son un gran problema para entendernos en el mundo de internet. En un punto de partida neutro, efectivamente, la mayoría de los comentarios a un artículo serán, como aquí, porque no se entiende o no se está de acuerdo con un punto. Y puede que con mucha suerte el que está en desacuerdo sea capaz de expresar las razones que le llevan a estar en desacuerdo (no me he leído los comentarios a fondo, no es una crítica a este hilo en concreto. Es lo que suele suceder); más frecuente es que no sepa hacerlo. Pero lo que es más frecuente de todo es que el comentarista parta del segundo o tercer supuesto, lo cual conlleva una carrera hacia adelante a posiciones de no entendimiento radical.
Así que la cosa puede derivar a un intercambio de comentarios por ambas partes en las que se desarrlle más y más los argumentos de cada uno. Eso es lo que yo llamo la fase de derroche de palabrerio.
Lo que resulta verdaderamente difícil es que cada uno vea las razones del otro. Y ya de fuegos artificiales que ambos puedan seguir adelante con unos puntos comunes.
Esta mujer debería escribir ptro libro para lograr que la gente llegue a entenderse cuando quiere entenderse. Que la veo muy preclara yo.

María

Anónimo dijo...

yo entiendo nada de es webad

Anónimo dijo...

Despues de todo lo dicho, concluye con, y cito: "Estas suposiciones son, por lo tanto, MUY PELIGROSAS, porque nos hacen muy difícil aceptar nuestra capacidad de equivocarnos." Poniendose de esta manera en la misma posicion que critica.
A mi me parece, y esta es la opinion Profana de un anonimo, que hay que aceptar/abrazar todas estas cosas como expresion de la naturaleza humana. Tanto la capacidad de prejuicio, como los terrores, el odio, todas estas cosas son naturales a la constitucion del ser humano. Verlos como un peligro, o algo que debe ser eliminado es tan tirano y teosofico como extinguir especies, recluir personas con "psicopatologias", o condenar ciertos tipos de conductas o deseos. Estas cosas, matan la verdad.