viernes, octubre 11, 2013

Aprender es hacer (entrevista a Sebastián Barajas)

“Verum Impsum factum” Giambattista Vico.

Sebastián Barajas
Nuestro cerebro no ha evolucionado para procesar cantidades ingentes de información, sino para ayudarnos a sobrevivir y empujarnos a dejar descendencia. Por ello la información pura descontextualizada, sin vinculación con ningún proceso o relación con una actividad del mundo real es, por lo general, un ornamento inútil. Las información que recibimos de nuestra entorno ha de encontrar un anclaje en realidades que podamos percibir o imaginar fácilmente. De ahí que el mejor modo de aprender sea hacer cosas, en lugar de simplemente oír hablar de ellas, puesto que en el “hacer” ponemos los cinco sentidos y el cerebro funciona a pleno rendimiento. De hecho, aunque tanto escuchar a otros hablando sobre objetos y relaciones del mundo como actuar sobre los objetos y establecer las relaciones en el mundo, pueden ser buenas cosas, el orden en que se hagan ambas cosas en la vida, el orden de estos factores, puede alterar el producto.

Un hombre acostumbrado a pensar en el mejor modo de atender a los clientes de su empresa, a dar vueltas a la calidad de los productos que ofrece y que cierra tratos  de venta habitualmente podrá leer un libro de marketing con interés y descubrirá en él cosas que sabía y cosas que no sabía, pero, en cualquier caso, la música del discurso le será familiar, e incluso encontrará fallos en el libro. Otro, que ha seguido el camino inverso y ha estudiado un manual de marketing y se ve de pronto en una empresa con la responsabilidad de realizar una campaña de venta, quizás se vea apurado al no saber por dónde empezar. Podrá acudir a su libro y buscar las recetas, pero probablemente eso no le ayude ni siquiera a la hora de dar el primer paso, que será casi con toda seguridad en falso. Puede que incluso vea el vacío a sus pies. Alguien tendrá que ayudarle, guiarle, para que comience a caminar, como si fuera ciego. Y ello a pesar de que le han dado una formación precisamente para que vea.

¿Cómo han surgido todas las formas de vida que ahora pueblan el planeta? Por un proceso de ensayo y error que se remonta a hace más de cuatro mil millones de años y que un naturalista inglés decimonónico cuyo nombre no es preciso mencionar denominó selección natural, por comparación con la selección de plantas y animales para su crianza hecha por el hombre, que es una selección artificial. En efecto, la naturaleza se habría hecho a sí misma, partiendo de unos humildes y precarios comienzos moleculares. Decía Nietzsche que la vida es un ensayo y un riesgo, y al hacerlo quizás no lo supiera, pero se refería no solamente a la de cualquier individuo vivo tomado al azar, sino a la misma vida, al fenómeno de la vida que, hay que admitirlo, se ha fortalecido bastante a base de prueba y error desde sus orígenes.

Nietzsche fue uno de los muchos pensadores que se preocuparon por el problema del porvenir de la educación. Entonces, en su siglo y el de Darwin, surgía el que podríamos denominar como modelo estándar de la educación, que no es otro que el de un maestro exponiendo a un número relativamente elevado de alumnos una serie de materias establecidas no de acuerdo a su utilidad e inmediata aplicación a los problemas de la vida, ni de acuerdo a las respectivas actitudes y aptitudes de los alumnos, sino de acuerdo a un programa creado por las autoridades, igual para todos. Dicho programa incluía lo que entonces se pensaba que hacía pensar. Por ejemplo, las lenguas muertas estaban muy vivas en él, así como la geometría desvinculada de la tierra o el álgebra y el cálculo desvinculados de los problemas reales que podían de alguna forma contribuir a resolver. El conocimiento por el conocimiento era más valorado que el aprendizaje de cosas de alguna utilidad fuera de las conversaciones entre eruditos en la hora del té, y al ser así, no había necesidad de adaptarlo a distintas mentes, porque como abstracción sagrada era válido para todas.


¿Han cambiado mucho las cosas? Bueno, sí y no. El decorado de la obra ha cambiado, pero el guión es muy parecido: clases magistrales de cuestiones desvinculadas de la práctica y oyentes pasivos. Pero ¿cómo podemos enseñar a las personas aquellas destrezas que serán necesarias en su desarrollo profesional? El asunto queda en suspenso, es decir, queda “suspendido”. La nota final es un suspenso para la asignatura de la vida laboral. Hay que reeducar a los recién licenciados, diplomados etc. Entran en una empresa y tienen que aprender a hacer las cosas casi desde cero. O bien, si son emprendedores, se lanzan al ensayo y el error, pero con una base que, o bien han adquirido al margen de la escuela, o bien es endeble, y sólo queda desear que la suerte les acompañe a través de los reveses.

La mente humana surge del funcionamiento del cerebro humano, cabe suponer. Y éste ha evolucionado, como decíamos antes, para atender a necesidades, no para archivar en su memoria datos. No es un ordenador, y la analogía con los ordenadores es fallida. De eso se percató muy bien un científico, experto en psicología cognitiva, que trabajaba en el área de la inteligencia artificial: Roger Schank. Desde entonces no dejó de trabajar para lograr la creación de una nueva forma de enseñar que tuviese en cuenta nuestra naturaleza. Si se avanza por ensayo y error, y la mente lo que hace en el proceso es aprender de los errores para caminar hacia los aciertos, el método de enseñanza ha de ser uno que ponga en el centro al aprendiz y a su alrededor los medios y los escenarios para desarrollar su aprendizaje, no el modelo estándar de un maestro que perora como centro o fuente de información con un grupo de pasivos alumnos a su alrededor. 

El método de Schank no surgió de un momento de iluminación, sino de varias aproximaciones sucesivas al problema y, por supuesto, del ensayo y el error. Pero había una voluntad firme de alcanzar la meta de una nueva educación, de cambiar el porvenir de la educación, que ha ido implicando a cada vez más personas y más medios, y el método se ha ido perfeccionando en el camino. Ahora llega a España, como ya comentábamos hace unos días, de la mano de alguien que en su momento, hace ya muchos años, tuvo una inquietud parecida a la de Schank, y que encontró en Schank las ideas y el proyecto que más coincidían con su naciente concepción de cómo debería aprenderse. Sebastián Barajas ha tenido una dilatada experiencia profesional como consultor en la que su interés por la educación se ha visto acompañado por la inquietud por mejorarla, tanto de cara a su propio trabajo, en el que debían formarse equipos en las empresas para que adquiriesen aptitudes y actitudes nuevas, como por pura pasión por transformar las ideas y los hechos en lo que a educación se refiere. Así, se puso manos a la obra, conoció a Schank en el ILS (Institute for the learnig Sciences) y decidió que valía la pena traer estas ideas a nuestro pais, en donde el modelo estándar de la educación tiene profundas raíces, que se remontan a la Edad Media y sus Universidades, antes monasterios y escuelas de teología. Pero también es cierto, como señala Sebastián Barajas en su libro “Aprender es Hacer”, que en la Edad Media también existieron los Gremios en los que los aprendices se formaban en la acción directamente realizando el oficio desde las tareas más sencillas hasta las más complejas, lo que le otorgaba el grado de Maestro. Así, el Maestro medieval era, para la Universidad, el Docto conocedor de palabras y conceptos abstractos raramente relacionados con la realidad, y en los Gremios era quien después de una larga práctica sabía realizar una tarea concreta con una pericia inusual. 

Sebastián Barajas, Director de XtoL (Experiential teaching online) Europa, ha hecho realidad su sueño de dedicarse a la educación tal y como él cree que debe producirse. Merece la pena leer su libro “Aprender es Hacer” para poder entender mejor en qué consiste su método, qué es un Story Centered Curriculum, y cómo podemos reciclarnos cuando parece que todas las puertas profesionales se nos han cerrado en un país parado. Les dejo con la entrevista que amablemente nos ha concedido. Pueden asimismo ver aquí la que le hicieron en el programa de RTVE La Aventura del saber.

1.-La evolución del cerebro humano ha requerido millones de años, y durante los dos últimos (centenar de años arriba/centenar de años abajo), desde el Homo habilis, se ha utilizado la misma tecnología lítica prácticamente todo el tiempo, casi, diríamos hasta el último suspiro cultural, que dio origen a las civilizaciones y las tecnologías y métodos de organización altamente sofisticados que hoy constituyen nuestro entorno. Parecería que el cerebro no estaba diseñado para tal complejidad y, sin embargo, la ha creado y la gestiona. ¿Cómo podemos aprender a realizar operaciones a corazón abierto, a diseñar y construir aviones de pasajeros o a organizar grandes eventos internacionales con prácticamente el mismo cerebro que entrechocaba piedras para crear rudimentarios utensilios para cortar, rasgar y machacar, a modo de refuerzo artificial de unos dientes demasiado pequeños y débiles?

La evidencia nos dice que si que estaba preparado el cerebro para la revolución tecnológica, ya que ha sucedido. Y también nos dice que, si tenemos el mismo cerebro, lo lógico es suponer que aprendemos de la misma manera. Y esta manera es a través de la prueba y error. El aprendizaje tiene un proceso aparentemente muy simple:

Nos fijamos un objetivo
Desarrollamos un proceso para alcanzarlo
Nos equivocamos
Reflexionamos sobre el error
Lo volvemos a intentar
Repitiendo este ciclo hasta que lleguemos a la meta prevista.

que en realidad tiene una enorme complejidad, en el modo como esta “experiencia” queda registrada en la memoria, para ser reutilizable la siguiente vez que nos encontramos frente al mismo objetivo. Esta memoria, relevante para el aprendizaje, es la que llamamos “episódica” y compartimos con nuestros antepasado Cromagnon y los mamíferos superiores.

El homo sapiens ha potenciado la capacidad de aprender gracias al lenguaje, una nueva herramienta que permite procesos de razonamiento mas sofisticados, pero que trabaja de forma eficiente con las estructuras de la memoria episódica.



2.-De derrota en derrota hasta la victoria final: ese es el paradójico camino del aprendizaje que se esboza con los nuevos conocimientos de la ciencia cognitiva, adaptados al campo educativo por el Profesor Roger Schank, cuyo método tratan ahora de implantar en España. El error no sólo no es una catástrofe que avergüenza sino que es un indicador que nos orienta hacia el acierto. Sin duda hemos de ensayar una y otra vez sobre un escenario (actuar) en lugar de memorizar conceptos a través del lenguaje y la memoria semántica (lingüística) cuya vinculación con el mundo real desconocemos ¿no es así?

Efectivamente, el sentido común popular acepta sin problema el hecho de que “la práctica hace maestros” . Cuando hablamos de error, en aprendizaje, nos referimos concretamente a la “ruptura de expectativas”, es decir si estoy escribiendo un programa de ordenador para que en la pantalla, el logo de la empresa salga arriba a la derecha, y cuando lo proceso, resulta que sale abajo a la izquierda, mis expectativas “fallan” (expectations failure). Como que mi objetivo es arriba derecha, he de averiguar por que sale abajo izquierda y he de encontrar la causa del error y resolverla, hasta que consiga el objetivo. El error, en este sentido, es parte del propio proceso e inevitable. No se puede hacer nada que salga completamente bien la primera vez. Es siempre un proceso de prueba y error y de mejora continua.



3.-Muchos empresarios se lamentan de la falta de formación práctica de los universitarios y titulados de formación profesional. También muchos psicólogos, como Howard Gardner o Ken Robinson abogan por una educación personalizada como la más adecuada para la variabilidad de tipos humanos (y consecuentes habilidades e inteligencias) existentes. Todo esto no lo puede abordar un profesor, ni un claustro: simplemente les desborda detectar las capacidades de cada alumno y adaptarse a todos y cada uno de ellos sin romper el monolítico ritmo , método y temario de las clases magistrales en aulas saturadas de oyentes pasivos. ¿Es posible adaptar la educación a las necesidades de la sociedad moderna, con sus demandas de profesionales cuyas competencias distan mucho de poder aprenderse en las aulas de un profesor y un gran número de alumnos? ¿No es esto poner demasiado peso sobre las espaldas de los profesionales de la enseñanza?

Para adaptar la educación a las necesidades de nuestra sociedad se requiere una completa re-ingeniería del proceso de producción en educación. En el libro hay varios capítulos sobre como abordar este problema. La arquitectura Story Centered Curriculum y toda la metodología de diseño y desarrollo de un programa están directamente dirigidas a resolver este problema. Hay que salir conceptos obsoletos como asignaturas, cursos, clases, exámenes…. para ir a los procesos que ejecutan los profesionales, tales como calcular la estructura de un edificio, preparar las noticias que saldrán en el diario de mañana o redactar un contrato, por poner ejemplos fáciles de entender y que entrañan una actividad de elevada complejidad cognitiva. Son actividades directamente relacionadas con la vida profesional, que se pueden diseñar y ejecutar y que claramente resuelven el problema planteado. Pero el cambio que esto supone es enorme y difícil de explicar y de entender para una persona atada a las creencias que sustentan el sistema de hoy (la clase, las asignaturas y los exámenes son parte del sistema de creencias)

4.-La alternativa de Schank, que ahora traen a España, después de depurarla y perfeccionarla durante años entre cientos de profesionales, parece más democrática que la educación tradicional: a través de las tecnologías de la comunicación e información el alumno pasaría a aprendiz y el profesor a tutor, lo que reduciría la carga del segundo y haría más práctico al primero. En la educación tradicional sin embargo existe un sistema rígidamente jerárquico que tiene su cúspide en el Estado y sus leyes educativas y planes de estudio y la base en los profesores que imparten las asignaturas ya determinadas. ¿Contribuye su método a democratizar la sociedad?

En primer lugar no reduce la carga del tutor si no que la aumenta, en nuestro sistema los tutores son profesionales a tiempo completo que se dedican a enseñar y tienen una carga de trabajo muy alta con los alumnos.

En segundo lugar esta bien que el estado regule de algún modo la educación, como lo hace con la energía o los medicamentos, pero no hasta el punto de imposibilitar cualquier innovación, que es lo que pasa hoy.

Por otro aldo, nuestro método es humanista en varios sentidos, primero trata a la persona como un aprendiz de una profesión, medico, ingeniero, abogado, alguien que va a desarrollar, con sus propio esfuerzo, unas destrezas y habilidades importantes y no como estudiante, que tiene una connotación muy académica, o un alumno que siempre esta subordinado a un profesor. En segundo lugar les “entrenamos” en complejos procesos de razonamiento que son valorados y demandados por las profesiones y las empresas, con lo que les garantizamos, en pie de igualdad, un futuro puesto de trabajo. A diferencia del sistema actual que, ya desde el bachillerato, “premia” a aquellos alumnos de familias “mas intelectuales” para los que las asignaturas tienen mas sentido y están mas cerca de su realidad cotidiana, que a los alumnos de familias “menos intelectuales” que se sienten lejos de temas como la historia, la filosofía o la ciencia “pura”. Este hecho queda magnificamente reflejado en la maravillosa película de Laurent Cantet , “La Clase”. (Entre les murs, en su titulo original) El sistema actual es discriminatorio desde su inicio. Por lo tanto, si que creo que nuestro sistema es muy democrático, humanista y liberal, aunque en un sentido algo diferente del que tu propones.


5.-Usted, como consultor, ha tenido que transmitir conocimientos a profesionales de muy diversos ámbitos, y, como cuenta en su libro, se fue replanteando su método de transmisión a la vista de los pobres resultados para lograr en cambio en las culturas empresariales a través de clases magistrales, por muy bien definidas y preparadas que estuvieran. En cierto modo usted aprendió por ensayo y error y acabó interesándose por el proceso de aprendizaje per sé, comenzando a investigar en la que ha sido su pasión de los últimos años.  ¿Se puede decir que al descubrir la obra de Roger Schank, sencillamente se iluminó el rostro y la mente y dijo: exacto, así es como he estado yo aprendiendo a aprender y a enseñar?

No en absoluto, la primera vez que oí a Schank, pensé que lo que decía era de sentido común pero demasiado simple, era una obviedad. Además, yo estaba dentro del sistema de creencias tradicional y , aunque en la formación empresarial, veía una cierta lógica, no podía concebir un modelo sin asignaturas y sin exámenes. Me llevó un buen plazo tiempo, leer varias de las obras de Schank, participar en algunos proyectos, y una buena dosis de reflexión, para poder entender en profundidad la lógica de este nuevo modelo. Por eso sé lo difícil que es, para alguien que se acerca de nuevo a estos temas, comprender en profundidad que la única fuente de aprendizaje real es la experiencia y que “estudiar” en el sentido que le damos en la escuela y la universidad, es una completa perdida de tiempo. He necesitado 256 paginas para hacer una introducción, ordenada y sistemática, a un tema de enorme complejidad, que está empapado de ideología y tradición.


6.-Háblenos por favor de su gran proyecto en España y díganos -la curiosidad nos corcome- por qué Roger Schank pensó en España, en concreto en Barcelona, para salir fuera de los EEUU.....


Schank no pensó en España, yo pensé en España en 1998 cuando empecé a colaborar con Roger Schank. Desde entonces hemos estado desarrollando proyectos juntos y, da la casualidad que yo vivo en Barcelona, ello explica el por que de la ubicación.. A Roger Schank le gusta España y el mediterráneo, se siente cómodo aquí, y con La salle hemos desarrollado proyectos y tenemos un buen partnership, así que aquí estamos.

El proyecto que estamos lanzando consiste en evitar una de las grandes barreras que tiene el mundo educativo para la innovación, en su propio proceso de producción, que es la capacidad de inversión. El desarrollo de los programas que sacamos al mercado con www.xtolmasters.eu ha costado unos 5 millones de $. Esta cifra no puede ser pagada por una universidad, así que hemos encontrado inversores que han financiado el desarrollo y universidades que quieran distribuir estos programas. Además, nos hemos enfocado en programas del ámbito tecnológico, en donde está el futuro de la creación de empleo. Y nuestro método nos permite trabajar con personas que no necesitan una base técnica inicial. Un licenciado en filosofía, que sepa manejar un ordenador como usuario y no tenga prejuicios en contra de los negocios digitales, se puede reconvertir en 6 meses y encontrar un empleo. Este es otro de los factores por los que hemos apostado por España, por el enorme problema de paro que tenemos y la necesidad de cambiar de modelo productivo.