sábado, noviembre 16, 2013

El matrimonio entre hermanos en el Egipto Romano

El tabú del incesto es considerado universal por la mayoría de antropólogos y estudiosos, pero entre todas las excepciones que se han propuesto hay una que ha intrigado sobremanera a todos los estudiosos: el matrimonio entre hermanos y hermanas en el Egipto de la época romana. La razón es que hay evidencia documental de esta práctica que se dio a lo largo de 3 siglos, desde los años 19-20 de nuestra era hasta el año 257-8. La evidencia consiste en un censo que hacían los romanos cada 14 años donde se registraban todos los miembros de un hogar - así como la relación entre ellos-,  y en una frase muy clara que no deja lugar a muchas dudas: “mi (o su) mujer y hermana del mismo padre y de la misma madre”. Se han conservado 270 de estos antiguos censos (escritos en griego que era la lengua oficial de la administración romana en Egipto) y de los 172 que pueden leerse (que registran 880 personas), se deduce un porcentaje del 15-21% de matrimonios incestuosos. Dadas las condiciones de alta mortalidad prevalentes en el Egipto de la época, se estima que solo el 40% de todas las familias tenían un hijo y una hija (o más de un hijo y una hija) que sobreviviera hasta la edad matrimonial. Esto quiere decir que un tercio , o tal vez más, de los hermanos con hermanas casaderas se casaba dentro de la familia.

Antes de continuar, vamos a descartar otras excepciones a la universalidad del incesto. Se han presentado los casos de la antigua Persia , de los Incas, de Hawai y del Antiguo Egipto, pero en todos estos ejemplos la costumbre estaba limitada a la familia real  o a un grupo de nobles, no a la población general. Las leyes acerca del matrimonio en la mayoría de sociedades y culturas prohiben el matrimonio entre familiares directos así como lo prohíben también con  gente de otras culturas o grupos. Los esposos/as suelen provenir de cerca, tanto espacial como socialmente (de la misma clase, casta o grupo social). Curiosamente, las leyes humanas se ajustan bastante bien, aunque no exactamente a la llamada hipótesis de la discrepancia, una ley que se ha observado también en animales. Según esta ley la distancia genética óptima entre miembro de un pareja es una distancia intermedia, ni muy cercana, ni muy lejana, un compromiso entre los riesgos de la endogamia y los de la exogamia. Por poner un ejemplo de estos riesgos, la endogamia da lugar a homocigotos para alelos desventajosos, con aumento de la morbilidad y mortalidad,  y la exogamia puede dar lugar a la infección por patógenos extraños al grupo de origen de uno de los contrayentes, procedentes del mundo de su pareja.

El origen histórico de esta costumbre del matrimonio entre hermanos en Egipto no se conoce con seguridad. Por supuesto está documentada la costumbre entre los faraones ya desde la  décima dinastía en el año 2000 antes de Cristo, pero los investigadores no han encontrado datos de que esto mismo ocurriera entre la gente llana. También hay evidencia de costumbres algo cercanas entre los griegos. Los atenienses permitían el matrimonio entre hermanastros del mismo padre pero diferente madre. Y los espartanos (para llevar la contraria a los atenienses, claro) permitían el matrimonio entre hermanastros de la misma madre y diferente padre. En el año 332 antes de Cristo Alejandro Magno y los macedonios conquistan Egipto. Ptolomeo II, el segundo rey griego de Egipto se casa con su hermana Arsinoe a la que pasan a llamar Arsinoe Philadelphus (Arsinoe la amante del hermano), y de los 11 reyes griegos que vinieron después, 7 se casaron con sus hermanas. La mismísima Cleopatra, la última reina de la dinastía, estaba también casada con su hermano Ptolomeo XIII. Pero, de nuevo, no tenemos evidencia de que esta costumbre fuera generalizada en el Egipto helenístico. En el año 31 antes de Cristo Octavio conquista Egipto y , ya en nuestra era, tenemos los papiros con el censo que hemos comentado. Y sabemos también cuándo termina la costumbre: el año 212/3 el emperador Caracalla (para recaudar más impuestos) nombra ciudadanos romanos a todos los habitantes masculinos del imperio y, entonces, como ciudadanos romanos, a los egipcios se les aplica la ley romana que prohibe los matrimonios entre hermanos.

Y ahora la pregunta del millón: ¿Cuál es la explicación para esta conducta aparentemente tan singular en la historia del género humano? La respuesta corta es que no lo sabemos. Pero se han propuesto diversas hipótesis que vamos a comentar. Muchos estudiosos han pensado en la economía como explicación  de este tipo de matrimonio: las familias no tendrían así que dividir las tierras, o se ahorrarían el gasto de la dote, y ventajas de este tenor. Hopkins, que es el autor de referencia en este tema, ha revisado las leyes matrimoniales , de propiedad, de testamento, etc., y no encuentra diferencias con otras sociedades que no tenían esta costumbre.

Otra explicación es la religiosa. Como es sabido, Osiris e Isis, los dioses egipcios, eran hermano y hermana y marido y mujer. Esto podría favorecer culturalmente este tipo de matrimonio. Pero también eran hermanos Zeus y Hera en la mitología griega, y todos los mitos de la creación que comienzan por una pareja, como el de Adán y Eva, tienen que recurrir al incesto para dar lugar a la descendencia. Además, no hay que pensar que estaba bien moralmente imitar a los dioses. Los dioses hacían muchas veces lo que no estaba permitido, precisamente para señalar su divinidad; y tal vez fuera por esta razón por la que los faraones se casaban con sus hermanas, para reforzar su naturaleza divina.

Huebner propuso que estos matrimonios no eran en realidad incestuosos porque no ocurrían entre verdaderos hermanos de sangre, sino que el marido/hermano era en realidad adoptado. La expresión hermanos del mismo padre y la misma madre sería cierta, pero por adopción. Hay que reconocer que está documentado que los maridos y esposas se referían al otro muchas veces como “hermano” o “hermana” como señal de cariño, pero que era una forma de hablar. También está documentado que la adopción de un varón era una costumbre muy extendida en el Mediterráneo Oriental. La razón más común para ella era preservar el patrimonio. La parejas sin hijos o con hijas solamente necesitaban un heredero masculino y adoptaban uno ( cuando éste ya era adulto, normalmente). El 90% de los adoptados eran chicos y algunos estaban emparentados con el padre (sobrinos…). Los adoptados mantenían el nombre pero tomaban el apellido de la familia de adopción. Si en Egipto hubiera ocurrido esto esperaríamos 3 cosas:
En el 90% de los casos el hermano sería el adoptado
Los adoptados serían los únicos hijos de los padres adoptivos
Los hijos adoptivos no tendrían el mismo nombre que sus abuelos. Esto se debe a que en la antigüedad estaba muy extendida  la costumbre de dar el nombre del abuelo paterno al primer hijo varón ( y no sólo en la Antigüedad, un servidor se llama igual que su abuelo) así que se iban alternando dos nombres a través de las generaciones en muchas familias
El caso es que se han estudiado todos estos aspectos en los papiros y la hipótesis de la adopción no se ha confirmado. Todo indica que en los matrimonios egipcios de la época romana los hermanos eran verdaderos hermanos.

Y he dejado para el final la que me parece la hipótesis más creíble de todas las que he leído, la de Brent D. Shaw, que dicho crudamente sería una hipótesis racista, o de diferenciación étnica, entretejida con elementos económicos. Shaw describe la situación del Egipto helenístico-romano como una situación de Apartheid, absolutamente colonial. Los colonos griegos no se mezclaron con el pueblo, vivían ellas ciudades sin mezclarse con los campesinos que eran los egipcios nativos. El censo al que nos hemos referido se ha encontrado en la zona del Fayium, en la ciudad de Arsinoe y otras villas cercanas. Esta zona es un lugar donde se establecieron los macedonios con los Ptolomeos. Por otro lado, los griegos ya tenían una tendencia al matrimonio entre hermanos, aunque fueran medio-hermanos, y lo más probable es pensar que esta costumbre no naciera de golpe y totalmente desarrollada en la época romana, sino que existiera ya en época helenística. Señala en este sentido que los griegos eran mucho menos rígidos con estas cosas morales acerca de las relaciones sexuales que los romanos. De hecho no tiene una palabra para  incesto (incestum en latín es sucio, no puro) y hasta después de la cristianización no aparecen neologismos para expresarlo (antes había que usar expresiones perifrásticas). La ley decía, además que los egipcios sólo podían casarse con egipcios y si un griego se casaba con una egipcia sus hijos caían en la jerarquía social.

Por todo ello, la clase griega recurrió a la endogamia, para mantener su pureza y esto se acentuó bajo la dominación romana por razones económicas. Al llegar los romanos no cambió nada esta situación colonial de apartheid sino que se añadió una tercera capa en el vértice de la pirámide: los romanos. de manera que arriba estaban los romanos que no pagaban impuestos, en el medio estaban los griegos que pagaban unos impuestos más amables y abajo estaban los egipcios que pagaban todo lo que había que pagar y más. También estaban en el medio de la pirámide con los griegos las clases altas egipcias, hijos de sacerdotes y nobles que habían asimilado la cultura griega y querían hacerse pasar por griegos.

Hasta aquí la historia del matrimonio entre hermanos en Egipto pero creo que el revuelo creado con esta excepción parte de un mal entendimiento de la conducta y de la cultura humana (y animal). Ni la conducta “biológica” animal es una conducta ciega, ni lo es la humana, obviamente. Las “leyes de la naturaleza” como el “tabú del “incesto” no son absolutas o inmutables. Los animales se las saltan también (por ejemplo si no hay otra pareja disponible). Hay una predisposición a buscar una distancia genética óptima, pero todo dependerá de las circunstancias y de otros elementos del ambiente. Toda la gracia de la conducta está en su flexibilidad, para eso cedieron los genes el control al cerebro, para adaptarse con mayor velocidad al ambiente. Las “leyes” de la conducta son condicionales: “Si…entonces…”, y no “prohiben” conductas menos ajustadas a una situación determinada. Cuando se habla de universales humanos siempre hay algún antropólogo que sale diciendo que tal tribu de no sé donde no muestra ese universal y que hace todo lo contrario. Pero lo que tendríamos  que plantearnos es si no será precisamente por eso que los de esa tribu son cuatro y el del tambor y dentro de poco se habrán extinguido. La selección natural no dice que algo no se puede hacer, sino que el que haga algo que es menos ajustado al ambiente que lo que hacen otros pagará un coste. Los papiros egipcios no dicen nada del coste de la endogamia y del precio que esa costumbre supuso para las élites griegas que la adoptaron, pero aunque es un tema todavía en debate muy probablemente lo tuvo.

@pitiklinov en Twitter

Referencias