viernes, febrero 19, 2016

Afrontando el Apocalipsis (entrevista a Lewis Dartnell)


Lewis Dartnell
Los antropólogos suelen hablar de cultura material cuando hacen referencia a cualquier tipo de objetos o herramientas utilizados por un grupo humano de cualquier época o lugar para sus cotidianos quehaceres. Si aterrizase un astrobiólogo extraterrestre en la tierra tras haberse producido una catástrofe de enormes dimensiones que hubiera acabado con todos los humanos, muy probablemente observaría y analizaría los restos que hubieran quedado de nosotros. Muy pronto tendría que llegar tras nuestro juicio final para encontrar cuerpos en descomposición o huesos. Pero aún mucho tiempo después de que hubiéramos desaparecido todavía quedarían sobre la faz de la tierra, acaso cubiertos por profusa vegetación, vestigios de nuestra civilización. Quizás el astrobiólogo extraterrestre pudiera cantar Eureka a partir de algún indicio de lo que fue nuestra cultura material. Pero….¿realmente podríamos imaginar algo semejante a un astrobiólogo extraterrestre, si no es desde una óptica antropocéntrica?  

En el libro Fiasco, del escritor de ciencia ficción Stanislaw Lem, un hombre es enviado a una misión de reconocimiento en un lejano planeta en el que parece haber algunos indicios de vida. El título de la obra solamente se entiende cabalmente al final, cuando se puede adivinar que, fuera lo que fuese aquello que parecía seguir unos patrones que pudieran asociarse a una actividad viva, o incluso consciente, no resultaba en absoluto reconocible e inteligible al visitante humano. El fiasco es monumental. La misión un fracaso. La lección profunda: no debemos esperar encontrar nada similar a nosotros.
 

Visto desde una perspectiva evolucionista todo resulta más comprensible, incluida la atónita incomprensión del viajero espacial humano de Fiasco. En nuestro planeta ha surgido un fenómeno complejo llamado vida que ha evolucionado en interacción con un entorno en principio físico y químico y con el tiempo, y progresivamente, según la vida “se abría paso”,  más biológico. No había un plan previo ni se perseguía ninguna finalidad lejana. La vida se copiaba a sí misma y variaba, e iban surgiendo nuevas formas de vida que se repartían la energía disponible para sus respectivos crecimientos y reproducciones  como buenos competidores.

 

Cómo pudo un simio social evolucionar hacia el astronauta capaz de experimentar el gran fiasco puede ser una interesante concatenación de circunstancias y eventos, con el hilo conductor evolutivo de la descendencia con modificación, pero no parece algo tan extraordinario, salvo que tengamos puesto en nuestro cerebro el “piloto automático antropocéntrico”. Ver otros mundos requiere adoptar otras perspectivas, acaso otra perceptiva. Nuestra percepción misma es un sofisticado producto de la evolución, puesto que vemos, oímos, gustamos, olisqueamos y palpamos aquellas cosas que entran dentro de nuestro nicho ecológico y cognitivo.
 

Así, nuestro astronauta, no entiende nada de cualquier tipo de vida que no haya evolucionado como evolucionó la vida en la tierra, y quizás acaso ni siquiera perciba los aspectos más significativos de ese modo de vida porque no dispone del mecanismo de percepción adaptado, adecuado a las circunstancias.
 

La vida es algo frágil. Para empezar va contra la entropía. Es como un barco que hiciera aguas y del que permanentemente hubiera que estar sacando cubos y más cubos para que no se hundiera en las profundidades del piélago del caos.
 

Pero no hay que pensar demasiado en ello. Nuestras células y nuestros sistemas fisiológicos, e incluso nuestro cerebro inconsciente, que es muy consciente a su manera de su función,  están perfectamente adaptados para salvarnos cada segundo de caer en la nada definitiva. Mientras nuestro cuerpo cumpla con sus funciones podemos dedicarnos a pensar cosas, y a jugar con nuestras emociones, para solucionar problemas de supervivencia en el medio ecológico y en el medio social humano. Y si además contamos con el sólido cimiento de eso que se ha dado en llamar Civilización, y una bien definida y establecida cultura material genera para nosotros millones de cosas que nos hacen la lucha por la vida mucho más fácil, realmente podemos entregarnos a auténticas juergas mentales y pensar en teoremas matemáticos  o escribir obras literarias llenas de personajes con profundas y complejas historias y pensamientos en sus vidas ficticias.
 

Se puede comprender que la cultura, entendida como esas manifestaciones de la mente humana en una civilización avanzada - con expresiones tales como la Novena Sinfonía de Beethoven o el Cuadro de las Meninas de Velázquez, o poniéndonos más de actualidad, el argumento, la puesta en escena e interpretación de la serie Breaking Bad – no es más que algo que nos podemos permitir porque detrás de ello, o por debajo, están una cultura material, unos sistemas de relación social complejos y una regulación homeostática finamente ajustada. También, por supuesto, y de telón de fondo evolutivo, un medio ambiente ecológico que todavía es capaz de mantener la vida en la tierra, aunque desconocemos por cuanto tiempo.
 

Los seres humanos somos animales juguetones y traviesos, en ocasiones perversos e indiferentes, pero en cualquier caso somos lo que somos, y nuestra evolución nos ha llevado a este punto de grandes dominadores del medio, de especie hegemónica e la Tierra, al menos sobre el papel (en el que solamente sabemos escribir nosotros).


Pero al igual que un científico tímido dedicado a la enseñanza en un instituto puede convertirse en el mayor traficante de cristal de Estados Unidos –en la serie Breaking Bad arriba mencionada- tras una serie de desafortunadas circunstancias, la especie humana puede echarse a perder, destruyendo desde dentro la Civilización que ella misma ha levantado.
 

Como decíamos la vida es algo frágil. La sociedad humana es también frágil. Y el final, que puede resultarnos acaso inconcebible tan rodeados que estamos de tecnología y talento y tan pagados que estamos de nuestros propios méritos, que hasta nos llamamos Homo sapiens, podría estar a la vuelta de la siguiente esquina, o después del próximo telediario.
Piénsenlo. Bastaría un buen apagón eléctrico para que estuviéramos a nada de volver atrás en la civilización cientos de años. No sería fácil remontar, como puede ingenuamente creerse, porque aunque dispusiésemos de viejos métodos para vivir sin electricidad no podrían ni remotamente servirnos para el aprovechamiento de los recursos a escala masiva y planetaria que esta permite. Dejar a casi diez mil millones de personas sin luz sería casi asegurar un genocidio.


Un científico inglés, astrobiólogo para más señas (de vida), ha escrutado el rostro poco amable de un escenario apocalíptico devolviéndole una sonrisa. ¡Vale, de acuerdo! Habrá revueltas, habrá matanzas, hambrunas, gente corriendo y gimiendo, un caos, un auténtico Apocalipsis. Se formarán hordas. Los que tengan la fuerza requerida para estas terribles circunstancias, así como un poco de suerte, acapararán recursos y los distribuirán según entiendan que deben hacerlo, llevándose la mejor parte. Bien, seguramente. Pero ¿es posible esperar un mañana tras el colapso? ¿será capaz la humanidad superviviente de ir más allá del agotamiento de los escasos recursos aún aprovechables tras la catástrofe, y generar, poco a poco, con paso lento pero seguro, un armazón de sociedad organizada y colaborativa que extraiga de la tierra los recursos para sobrevivir y crear poco a poco cultura material para sustentarse, primero, y para vivir mejor después?

 

Lewis Dartnell ha condensado en un libro un saber enciclopédico de aquellas cosas que debiéramos conocer en caso de que tuviésemos que empezar de nuevo, y no precisamente tras una ruptura sentimental, sino después del colapso de la civilización que nos da soporte vital sin que apenas reparemos en ello. Su obra se titula, en su idioma The Knowledge, un título más que ajustado y apropiado para el asunto que aborda. En castellano la editorial que lo ha publicado le ha buscado un título más llamativo, acaso, pero también bastante preciso: Abrir en Caso de Apocalipsis.

Yo me agencié una copia en papel. Lo tendré a mano, por si acaso. Nunca se sabe lo que pude llegar a suceder.

Agradecemos al Profesor Dartnell su amabilidad al responder a nuestras preguntas.

 
En inglés:   

 
 

1.-The astrobiologist Carl Sagan said that extraordinary claims require extraordinary evidence. What could we say about the improbability of the extraordinary phenomenon called life and the improbability of that extraordinary phenomenon called consciousness in an extraordinarily large and mysterious universe?

 

It's true that we don't yet have any evidence at all for the existence of life beyond the Earth. So in a sense, my field of research - astrobiology - is a science that doesn't yet know if its subject matter even exists. But black holes, microbes, and gravity waves were also postulated before any observational evidence for them was discovered. Astrobiology as a field of science is all about trying to understand as much as we can about the origins and limits of life on Earth, whether the conditions on other worlds are potentially habitable for life, and devising means and methods for detecting extraterrestrial organisms. Astrobiology is therefore a deeply 'interdisciplinary' field of science, combining elements of microbiology, biochemistry, geology, physics and astronomy, and robotics for remote exploration. 

 

As we search for so-called 'biosignatures' of life on the other planets and moons in our solar system, or in the atmospheres of extrasolar Earth-like planets, we will of course have to build up a rigorous and robust case before we can make any announcement about having found alien life. This would need to involve repeated independent measurements  and separate lines of evidence from different instruments or analytic techniques, all corroborating each other, before we could be confident of having found signs of extant or extinct life on another world. 

 

 

2.-The better we have tamed the ecological environment as species, the most vulnerable we have become as individuals. To enjoy the advantages of the division of labor, and technological and social complexity we must pay the price of ignorance about how to obtain resources and save our skins in the natural environment. Could we say that in our species we start being adapted to ecological systems to end being adapted to the social systems we ourselves have created? Could it be the extinction the risk to pay for this specialization?

 

My primary field of research is astrobiology, and I've published a popular science book introducing this exciting exploration to the general reader, 'Life in the Universe: A Beginner'sGuide'. My most recent book, 'The Knowledge: How to Rebuild our World fromScratch', or "Abrir en Caso de Apocalipsis" in the Spanish translation, is about something completely different. It is a grand thought experiment on how you could go about rebooting civilisation itself, if you ever needed to. Of course, I don't really believe the world is about to end, but I think that the notion of the apocalypse, and the loss of all that we take for granted in our everyday lives, is a really good way of exploring the behind-the-scenes fundamentals of how our modern civilisation works, and how we progressed and developed over the centuries of history. What key knowledge would you need to not only survive in the immediate post-apocalyptic aftermath, but avert another Dark Ages and accelerate the rebooting of civilisation from scratch? 

 

One of the topics I explore in the book, as you say, is how in the developed world we have become increasingly dependent on civilisation as a life-support system -- as individuals we have lost a lot of our ancestors survival skills and practical know-how. How many of us actually grow our own food, or make our own clothes or tools anymore, rather than just buying them from a shop on the high-street, and simply throwing them away if they break. This interdependency of all of us within society is of course a natural feature of the division of labour - the only reason our society has become so fantastically productive and efficient is because each of us has a very specific role to play, and we never learn each other's skill sets. 

 

But a flip-side of this specialisation and incredible degree of interdependence in modern civilisation is that if anything catastrophic ever were to occur, and society collapsed, many of us would be at a loss of how to go back to the basics to provide for ourselves. And it is this fascinating area that I have explored in 'The Knowledge' 

 

 

3.-Professor Stephen Emmott has posed a doomsday scenario a little different from the usual fashionable (for example in TV serials): In his view of doomsday we would reach a point of no return through the unsustainable exploitation of natural resources with modern agriculture and modern cattle rising combined with the exponential growing of population. Somehow he retakes Malthusianism. The remarkable thing about his approach is that it has been our technological and economic development, our civilizational development which has led us to this fragile present. All creations of human intelligence and culture happen to be, in a sense, double-edged swords. Are the seeds of our destruction inside our Promethean growth?

 

As a species, humanity certainly is starting to stress the natural environment that ultimately supports us. We are allowing our pollution to cause eutrophication of rivers and dead-zones in coastal areas, to overload the atmosphere with carbon dioxide to cause global warming and acidify the oceans. We are over-exploiting natural resources and degrading the landscape. Many of these problems stem from the burgeoning population of humans and the growing amount of resources each of us are consuming, and in particular the agriculture of crops and cattle to feed us.  I think we are at something of a crunch-point in history right now, and the decisions we collectively make this generation will have very long-reaching implications. Having said that, I'm not morosely pessimistic, and I believe that we will be able to find the solutions to these many challenges, if only we put our minds to it. One of the lessons of 'The Knowledge' is just how ingenious and resourceful humanity has been in solving problems through history. I certainly don't think we're necessarily doomed, but we are going to have to make some tough decisions, and all of us make certain changes to our lives. The development of civilisation and advancement of technology are not inherently bad, but they must be carefully managed as we are now having global effects on our home planet.  

 


4.-The Documentary The World Without Us shows how the world probably would be if suddenly all humans disappear completely. You don’t go so far in your book, but anyhow you suggest that the number of humans who would survive a major catastrophe could be decisive to recommence a new civilization and how it would be possible to recommence. How much manpower would we need to form a cohort with a good chance of survival?

 

In The Knowledge I avoid specifying any particular kind of apocalypse -- the lessons in the book would be important in any scenario for trying to recover -- or indeed how many people happen to be left. These are all details that of course would have an effect on the eventual outcome, but are not important in the overall discussion. But you can also turn to history to get a pretty good idea of how many post-apocalyptic survivors would be required to begin repopulating safely -- i.e. what sized community contains enough genetic diversity. Studies on the DNA of indigenous populations in North America and New Zealand suggest that a population of a few hundred men and women ought to be ok. But with such a small population you would risk sliding back to a hunter-gather existence - you need a certain number of people to reliably keep agriculture going and other skills and crafts. So I pick as a starting point for the thought experiment in The Knowledge of a peaceful, collaborative community of say 10,000 people. 
 
 

 

5.-What devices would you recommend to keep in our suitcases if we were travelers who were going to shipwreck on a desert island?

 

I thought long and hard while I was researching and writing The Knowledge about what items would be most useful if you did ever had to start civilisation again from scratch -- whether that's in a post-apocalyptic world, or shipwrecked on a desert island like Robinson Crusoe, or perhaps even fallen through a time-warp to the year 10,000 BC. Clearly certain things would be immediately useful for survival - a good knife, axe, first aid kit, water purification tablets, fire-starting kit, and so on. But what would you need not just to survive, but to help accelerate the building of a comfortable and capable society? In the book I talk about the recipe for making glass from scratch (you can actually get the three major ingredients from the beach on your desert island!), or constructing a simple machine tool such as the lathe, or smelting metal for tools. Because you can use all of these _together_ to start making everything else that you need. And of course, I would recommend that you keep a copy of The Knowledge with you at all times, perhaps stored on a Kindle (with a few other books full of practical information) and with a solar panel so you can keep the battery recharged without mains electricity! 


 

6.-Is it reasonably expectable us to colonize space before it drops the sword of Damocles of extinction on our heads?

 

I don't think that a few select people escaping into outer space is the answer to the current situation we find ourselves in -- colonising Mars, for example, would never present a solution to the problems still encountered for the masses left at home on Earth. But there are very good reasons to start founding self-sufficient colonies (with all of the tools and knowledge they need to provide for themselves, as I explain in the book) on other planets so that if, heaven-forbid, the Earth were to be struck by some global catastrophe, such as an asteroid impact, then we wouldn't be wiped out as a species. The independent colonies would live-on, and may one day then recolonise the Earth once the environment has re-stabalised. This is the idea about not keeping all of our eggs in the one planetary basket. We might anticipate being able to start these self-sufficient colonies (perhaps on Mars) within the coming century, and so hopefully we won't have wiped ourselves out by then. 


 

7.-What are you working on now?

 

I’m continuing to work hard on my astrobiology research programme, and understanding what signs of bacterial life we might be able to detect on the surface of Mars. I’ve also begun work on my fourth popular science book….

 


 

En castellano:

 

1.-El astrobiólogo Carl Sagan dijo que las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias. ¿Qué podríamos decir de la improbabilidad del extraordinario fenómeno llamado vida y del extraordinario fenómeno llamado conciencia en un universo extraordinariamente grande y misterioso?

 

Es cierto que todavía no disponemos de evidencia alguna de existencia de vida extraterrestre. Por lo que en cierto sentido mi campo de investigación –que es la astrobiología - es una ciencia cuyo objeto todavía desconocemos si existe. Pero cosas tales como los agujeros negros, los microbios o las ondas gravitacionales fueron teóricamente postulados antes de que se descubriera alguna evidencia observable de los mismos.

 

La Astrobiología como campo científico tiene mucho que ver con los intentos de entender en la medida de lo posible lo referente a los orígenes y los límites de la vida en la Tierra, así como saber qué condiciones harían potencialmente habitables otros mundos y diseñar medios y métodos para detectar organismos extraterrestres. Se puede decir por tanto que la Astrobiología es un campo científico esencialmente “interdisciplinario”, que combina fundamentos de microbiología, bioquímica, geología, física  y astronomía, así como robótica para la exploración a distancia. Mientras buscamos las conocidas como "biofirmas 'de la vida en los planetas y  lunas de nuestro sistema solar, o en las atmósferas de exoplanetas similares a la Tierra, sin duda tendremos que presentar evidencias rigurosas y sólidas antes de que podamos anunciar que hemos encontrado vida extraterrestre. Antes de que pudiéramos estar seguros de haber encontrado signos de vida presente o extinta en otros mundos se requerirían mediciones independientes repetidas y pruebas provenientes de diferentes vías, realizadas con distintos instrumentos y técnicas analíticas, de forma que todas ellas se corroborasen entre sí.

 

2.-Cuanto mejor hemos logrado dominar, como especie, nuestro entorno ecológico, más vulnerables nos hemos vueltos como individuos. Para poder disfrutar de las ventajas de la división del trabajo, y de la complejidad tecnológica y social hemos tenido que pagar el precio de la ignorancia sobre cómo obtener recursos y salvar el pellejo en el medio natural. ¿Podríamos  decir que comenzamos nuestra andadura como especie adaptándonos a los sistemas ecológicos para terminar adaptándonos a los sistemas sociales que nosotros mismos hemos ido creando? ¿Podría ser la extinción el riesgo asumido por esta especialización?

 

Mi campo de investigación principal es la astrobiología, y para introducir al lector general a esta apasionante exploración he escrito un libro de divulgación titulado ''Lifein the Universe: A Beginner's Guide'.

 

Más recientemente he escrito 'The Knowledge: How to Rebuild our World fromScratch', o "Abrir en Caso de Apocalipsis" en la traducción española, que trata sobre algo por completo diferente. Consiste en un gran experimento mental sobre el modo en que podría reconstruirse la civilización por sí misma, si fuera necesario.  Por supuesto no creo que realmente el mundo esté a punto de acabarse, pero me parece que la noción del apocalipsis, con la pérdida de todo lo que damos por sentado en nuestra vida cotidiana, es una muy buena forma de explorar entre bastidores los fundamentos de cómo funciona nuestra civilización moderna, y cómo hemos progresado y nos hemos desarrollado a lo largo de los siglos de nuestra historia. ¿Cuáles serían los conocimientos clave que necesitaríamos no sólo para sobrevivir a los escenarios post-apocalípticos inmediatos, sino para poder evitar una nueva edad oscura y acelerar la reconstrucción de la civilización desde cero?


Como usted dice, uno de los temas que abordo en el libro es como nos hemos vuelto cada vez más dependientes en el mundo desarrollado de la civilización como un sistema de soporte vital - como individuos hemos perdido gran parte de las habilidades de supervivencia y de los conocimientos prácticos de nuestros ancestros.  ¿Realmente cuántos de nosotros seguimos cultivando nuestro propio alimento, o fabricando nuestra propia ropa y herramientas, en vez de comprarlo todo en una tienda calle arriba, y después simplemente tirando todo lo que se rompa a la basura? La interdependencia que existe entre todos nosotros dentro de la sociedad es, por supuesto, una característica natural de la división del trabajo - la única razón por la cual nuestra sociedad ha llegado a ser tan increíblemente productiva y eficiente es porque cada uno de nosotros tiene un rol muy específico que desempeñar, y en consecuencia nunca aprendemos el conjunto de habilidades de los demás.

 

Pero  la otra cara de esta especialización y del increíble grado de interdependencia de la civilización moderna es que si algo catastrófico llegara a suceder, y la sociedad se derrumbase, muchos de nosotros estaríamos en la calamitosa situación de tener que volver a lo esencial para proveernos a nosotros mismos. Y esta es el fascinante escenario que he explorado en “Abrir en Caso de Apocalipsis”.

 


3.-El profesor Stephen Emmott ha planteado un escenario del fin del mundo un poco diferente del habitual en boga (por ejemplo, el que puede verse en las series de televisión): En su hipótesis sobre el fin del mundo llegaríamos a un punto de no retorno a través de la explotación insostenible de los recursos naturales con la agricultura y la ganadería modernas combinados con el crecimiento exponencial de la población. De algún modo retoma el maltusianismo. Lo notable de este enfoque es que han sido nuestros desarrollos tecnológico y económico, el desarrollo de nuestra civilización, el que nos ha llevado a este frágil presente. Todas las obras de la inteligencia humana y de la cultura resultan ser, en cierto sentido, armas de doble filo. ¿Están las semillas de la destrucción dentro de nuestro crecimiento prometéico?
 

 
Los seres humanos, como especie, estamos empezando a tensar al medio ambiente que en última instancia es nuestro soporte. Estamos dejando que nuestra contaminación de origen a la eutrofización en los ríos y a zonas muertas en las áreas costeras, que sobrecargue la atmósfera con el dióxido de carbono que causa el calentamiento global y la acidificación de los océanos. Estamos sobreexplotando los recursos naturales y degradando los paisajes.

 

Muchos de estos problemas se derivan del crecimiento poblacional humano y de la creciente cantidad de recursos de cada uno de nosotros consume, en particular los recursos alimentarios provenientes del ganado y de los cultivos agrícolas.  Diría que a día de hoy nos encontramos ante algo así como un momento crucial de la historia, en el que las decisiones colectivas que tome nuestra generación tendrán implicaciones de muy largo alcance. Aún diciendo esto,  no me considero un pesimista malhumorado, y creo que seremos capaces de encontrar soluciones para esta multiplicidad de desafíos con sólo poner a trabajar nuestra mente en ello.

 

Una de las enseñanzas que pueden extraerse de "Abrir en Caso de Apocalipsis” es simplemente que el ingenio y las capacidades humanas han servido para solucionar problemas a lo largo de la historia. Ciertamente no creo que estemos necesariamente condenados, pero sí que vamos a tener que tomar algunas decisiones difíciles que harán que todos nosotros debamos realizar ciertos cambios en nuestras vidas. El desarrollo de la civilización y el progreso tecnológico no son intrínsecamente malos, pero deben manejarse con cautela ahora que se están produciendo efectos de carácter global en el planeta que es nuestro hogar.

 

4.-El Documental El mundo sin nosotros nos muestra cómo sería probablemente un mundo en el que de repente todos los seres humanos hubieran desaparecido. Usted no se aventura tan lejos en su libro, pero en cualquier caso sugiere que el número de seres humanos que sobrevivieran a una catástrofe de grandes proporciones podría ser decisivo para reconstruir de nuevo la civilización y para que fuese posible empezar de nuevo. ¿Qué número de efectivos necesitaríamos para formar una cohorte con buenas oportunidades de supervivencia?

En “Abrir en Caso de Apocalipsis” evito especificar cualquier tipo concreto de apocalipsis - las indicaciones del libro serían importantes en cualquier escenario en el que tratáramos de iniciar la recuperación - e incluso cuanta gente pudiese quedar. Estos son todos detalles que, por supuesto, tendrían sus efectos en el eventual curso de las cosas, pero que tienen escasa importancia en el planteamiento general. Pero puede recurrir a la historia para hacerse una idea bastante aproximada del número de supervivientes post-apocalípticos que harían falta para comenzar con cierta seguridad la repoblación- es decir,  de qué tamaño tendría que ser una comunidad para contener la suficiente diversidad genética. Los estudios del ADN de las poblaciones indígenas de América del Norte y de Nueva Zelanda sugieren que una población de unos pocos cientos de hombres y mujeres serían suficientes. Pero con una población tan pequeña nos arriesgaríamos a volver nuevamente a una existencia de cazadores-recolectores – Sería preciso un cierto número de personas para mantener de forma fiable y viable la producción agraria así como la artesanía y otras cualificaciones. Por eso, en el experimento mental de “Abrir en Caso de Apocalipsis”, tomo como punto de partida para una comunidad pacífica y colaborativa un número de, digamos, 10.000 personas.
 
 

 

5.-¿Qué nos recomendaría que metiéramos en nuestras maletas si fuéramos unos viajeros condenados a naufragar en una isla desierta?

Mientras investigaba y escribía “Abrir en Caso de Apocalipsis” estuve pensando largo y tendido en qué cosas serían de mayor utilidad si se diese la circunstancia de que tuviéramos que comenzar de nuevo desde cero la civilización- ya en un mundo post-apocalíptico, ya en una isla desierta, como Robinson Crusoe, tras un naufragio, o tal vez incluso tras caer por un túnel del tiempo en el año 10.000 antes de Cristo. Claramente algunas cosas serían de inmediata utilidad para la supervivencia – un buen cuchillo, un hacha, un botiquín de primeros auxilios, pastillas para hacer potable el agua, un equipamiento para encender fuego, etc.  Pero ¿qué necesitaríamos, no solamente para sobrevivir, sino para poder acelerar el establecimiento de una sociedad apta y acogedora?

 

En el libro explico la receta para fabricar vidrio desde cero (¡realmente pueden obtenerse los tres ingredientes principales  se puede conseguir los tres ingredientes principales en la playa de su isla desierta!), o para construir un artefacto sencillo como el torno, o para fundir metales para hacer herramientas.  Porque a partir de esas cosas juntas uno puede empezar a hacer todo lo demás que necesite.  Por supuesto recomendaría que tuviera con usted una copia de “Abrir en Caso de Apocalipsis” en todo momento, acaso guardada en un Kindle (junto con otros libros repletos de información práctica), pero con un panel solar para poder mantener la batería siempre cargada…¡sin red eléctrica!
 

 

6.-¿Es razonable esperar que seamos capaces de colonizar el espacio antes de que la espada de Damocles de la extinción caiga sobre nuestras cabezas?

No me parece que el que un grupo de personas elegidas pudiese escapar hacia el espacio exterior sea la respuesta a la situación en la que nos encontramos en la actualidad – colonizar Marte, por ejemplo, nunca supondría una solución a los problemas que tendrían que afrontar las masas que permaneciesen en sus casas en la Tierra.
 

Pero existen muy buenas razones para fundar colonias autosuficientes en otros planetas (que dispusiesen de todas las herramientas y conocimientos que necesitaran para mantenerse por sí mismos, como señalo en el libro) de modo que si, el cielo no lo quiera, la Tierra fuera a ser sacudida por una catástrofe global, como por ejemplo un impacto de asteroide, nuestra especie no se extinguiría. Las colonias independientes continuarían la vida, y entonces, quizás algún día, podrían recolonizar la Tierra, una vez el medio ambiente se hubiera estabilizado.  La idea es no mantener todos los huevos en la misma cesta planetaria. Quizás podríamos establecer estas colonias autosuficientes (tal vez en Marte) a lo largo del próximo siglo, así que espero que no nos hayamos quitado a nosotros mismos de en medio para entonces.

 

7.-¿En qué está trabajando en estos momentos?

Continúo trabajando duro en  mi programa de investigación de astrobiología, y entendiendo cuáles son los signos de vida bacteriana que podríamos ser capaces de detectar en la superficie de Marte. Además he empezado a trabajar en mi cuarto libro de divulgación científica ....