martes, septiembre 20, 2005

Psicología del Socialismo III: La idea de los recursos sobreabundantes (esta vez si)

Paradójicamente, a la idea intuitiva de que los recursos son escasos , se superpone la idea de que los recursos sobran, Es decir, que el mundo que vivimos rebosa de bienes, no para nosotros, sino para los ricos (que siempre son otros). Nosotros y otros, en cambio, vivimos en una situación de escasez crónica. Es como si hubiera que trabajar mucho para conseguir unos bienes que aparentemente tienen otras personas sin esfuerzo alguno. Al menos desde nuestro punto de vista.

Eso es una consecuencia de nuestra percepción intuitiva acerca de los recursos y tiene el mismo origen que la percepción intuitiva sobre los recursos limitados que se corresponde con la concepción del mundo que tuvieron nuestros antepasados cazadores-recolectores que no conocían la manera de fabricar ningún bien duradero.

Durante la mayor parte de los 5 millones de años en los que hemos evolucionamos aislados del resto los antropoides para convertirnos en humanos, los útiles se creaban y se abandonaban en los mismos lugares que se utilizaban: como por ejemplo, las hachas que se hacían golpeando piedras contra las rocas etc. Todos los bienes, que eran exclusivamente la carne y los vegetales, se extraían de la naturaleza, que era la única creadora de bienes, y se consumían casi inmediatamente. Por otra parte, Era muy duro conseguir la comida.

Ya que por lo anterior todo objeto es producido por la naturaleza y por tanto no tiene dueño, nuestra percepción intuitiva considera cualquier cosa apetecible que aparece ante nuestros ojos como objeto de apropiación legítima u objeto de lucha/reparto en el caso de que hubiera congéneres al lado. La noción de propiedad existe y existía, pero mas bien solo entendida como la propiedad de uno mismo. la propiedad de otros era (y por tanto es) algo discutible. Las duras condiciones de supervivencia y la inexorable selección de aquellos que tenían conductas exitosas hace muy probable que esa fuera la percepción de cada homínido: Los antropólogos a menudo describen el acto de compartir carne por parte de un cazador después de la caza como "robo consentido". hay muchísimos detalles interesantes acerca de esto pero dejémoslo ahí.

Por tanto, la conciencia de recursos limitados es algo natural, dado que los bienes de la naturaleza se acaban localmente y el hecho de que solo la naturaleza puede crear bienes. Pero, paradójicamente también es natural la constatación evidente de la superabundancia de bienes en cuanto abrimos los ojos y vemos el mundo actual con la publicidad y los escaparates que produce el capitalismo.

Estos bienes que nos rodean están ahí visibles y en abundancia, como crecidos dentro de la "Naturaleza", apetecibles y dispuestos para que nos apropiemos de ellos, tal como la parte intuitiva de nuestra mente considera como normal. El ver algo apetecible y no poder hacer uso de ello es algo que solo puede provocar desasosiego confusión y un cierto agravio. Dado que las bandas de homínido cazaban en grupo. Todos en la banda se conocían y se reconocían los méritos respectivos: fuerza, astucia, puntería de cada uno, cosas que había que tener en cuenta bien como algo a recompensar como elemento valioso del grupo o bien para aprovecharse de su debilidad en el reparto. Además la densidad de población era tan baja que era raro encontrarse con un desconocido. Sin embargo, en el mundo actual de relaciones anónimas, el propietario de lo que deseamos ni le conocemos ni sabemos que ha hecho para merecer eso más que nosotros mismos. La percepción intuitiva de superabundancia y de injusticia es inevitable en el mundo actual si la Psicología Evolucionista es correcta.

Sin embargo, esas son percepciones no solo erróneas y generadoras de conflictos, sino destructoras de las instituciones que nos han permitido salir del estado de necesidad creando, mejorando, multiplicando nuestros propios recursos y sosteniendo los que ya existen, además de liberarnos de opresión y la esclavitud por parte de los demás. Estas instituciones son querámoslo o no, las de la civilización Occidental, empezando por la propiedad privada y los intercambios voluntarios, es decir, el mercado.

Los intercambios voluntarios son los que nos permiten aprovecharnos de la propiedad de otros, pero solo en la medida que nosotros demos provecho con nuestra propiedad a los demás. Nuestra propiedad incluye nuestro tiempo, nuestra educación y nuestros bienes. En consecuencia, cada uno hace crecer su propiedad y produce cosas propias, con esfuerzo, que sean atractivas para los demás con objeto de que podamos intercambiarlas con ventaja por otras cosas apetecibles de otros. El incremento de cosas apetecibles es una consecuencia de esa dinámica. La manera en que estos bienes se multiplican atendiendo a nuestras necesidades por medio de bienes que sirven para producir mas bienes (capital) y el cómo los intercambios se agilizan mediante un bien comodín aceptado por todos (dinero) es algo que se sale lo que quiero decir aqui.

Esa magia que impulsa el crecimiento de recursos disponibles solo es posible a través del intercambios voluntarios. Todo esto desaparece si hay apropiación forzosa, porque, si hay apropiación forzosa de la propiedad de otros, esos otros no tendrán interés en mejorar su propiedad y la sociedad en su conjunto se empobrecerá, se desmoronará y caerá bajo la ley del mas fuerte o, más precisamente, la ley del que consigue reunir mas fuerza a su alrededor por medio de una combinación de fuerza, engaño, o lo mas peligroso: mediante la promesa de satisfacción de ese sentido primitivo de justicia descrito anteriormente, es decir, mediante la imposible y contradictoria promesa de un reparto de bienes que favorezca los intereses egoistas de todos (o la mayoría) al mismo tiempo.

Por tanto, la percepción de superabundancia de bienes para otros y de escasez para uno mismo, junto con un cierto sentido de la injusticia es algo natural, pero esto no es excusa para destruir las instituciones que permiten la propiedad privada y los intercambios voluntarios (mercado), que son las instituciones que nos permiten salir de la escasez y vivir una vida que se puede llamar digna, pero que de ninguna forma se puede llamar natural, ya que lo natural es lo que hemos vivido durante 5 millones de años: la violencia, la dominación, la esclavitud y la escasez, que aparecen en cuanto desaparecen esas instituciones. No hay término medio.

Ver: parte I y II de esta serie.

11 comentarios:

Miguel dijo...

La empresa no trabaja con la vista puesta al largo plazo. El libre mercado no está interesado en conservar una infraestructura natural, que sólo se encuentra en peligro basándose en especulaciones o hipótesis. El mercado no trabaja sobre hipótesis. Al menos no con hipótesis de los demás. Además, no es su obligación mantener esa infraestructura, como no lo sea moral o legalmente. Sólo el Estado puede crear un equilibrio entre los intereses empresariales y la responsabilidad con futuras generaciones. Es el mercado el que cree, porque no toma medidas al respecto, en la reserva ilimitada de recursos.

framling dijo...

¿De verdad Miguel?, cúales son los bosques que se queman, los privados que producen utilidades o los "protegidos" por el estado, Qué paises han sido los más contaminantes del mundo, dónde se ha producido una carrera tecnológica para conseguir unas industrias y transportes más eficientes.

Asertus dijo...

La responsabilidad con las futuras generaciones es dejarles un déficit público bestial, la carga de pagar la Seguridad Social de los que cotizan ahora, sin que ellos vayan a ver un duro, unas infraestructuras tercermundistas y una educación más que mediocre..., así actúa el estado...

Saludos

joan dijo...

La empresa no trabaja con la vista puesta al largo plazo

Como se nota que no has montado nunca una empresa.

Cuando tienes 24 años y te haces empresario, tu idea es estar hasta los 65 (seguramente más) Si eso no es más largo plazo que la mayoría de hipotecas, tú dirás.

¡Que atrevida es la ignorancia!

Miguel dijo...

Me place observar como con un post tan poco detallado como el mío sirve a algunas personas para intuir mi postura política, mis intenciones al escribirlo y mi ignorancia. Puede ser que en su brevedad haya podido parecer que yo crea que los empresarios son malos malos malos malos, que son la encarnación de la maldad, que son los responsables de todas las catástrofes mundiales, etc. Pues no, no creo que sea así. Respecto a lo que afirma asertus demuestra que no he sido nada claro. Cuando hablaba a largo plazo no me refería al largo plazo de una vida, sino al largo plazo entendido desde las generaciones futuras. Y no, tampoco me refiero a la empresa próspera que se le quiera dejar a unos hijos ni nada por el estilo. Hablo del futuro de la humanidad. Tus palabras no hacen más que confirmar mi débil argumento. Respecto a Framling, no entiendo muy bien su pregunta. Si se refiere a que son los países con garantía social los que más contaminan, hemos de entender entonces que la "gratuidad" de la atención sanitaria o las ayudas sociales contribuyen a la contaminación. No sé si va por ahí. Tampoco sé si lo que quieres decir es que las empresas que contaminan pese a las multas y los débiles tirones de orejas del Estado dejarían de hacerlo si no se le pusiesen cortapisas a su labor. Desde luego, no es el Estado el que ha de gestionar los recursos, pero menos aún una empresa guiada sólo por sus principios morales o por una visión a larguísimo plazo de lo que es bueno para la humanidad, su mercado en los próximos mil años. Un saludo.

Memetic Warrior dijo...

Para mi la empresa puede mirar a corto medio o largo plazo, depende de la empresa.

Lo que ni mira a corto plazo es la propiedad, que puede transmitirse por medio de acuerdos voluntarios. Un local puede alquilar, por ejemplo su espacio a muchos negocios que abren y cierran, pero el dueño del local cuidará que este en buen estado. El dueño de una tienda de muebles que ha estado en ese local ha podido cerrar, pero los muebles que ha vendido han cambiado de dueño y no por ello han sido destruidos, al contrario se usarán mientras sean útiles.

Los bienes que son objetos de propiedad permanecen mientras tienen utilidad o se pueden transformar en otras cosas útiles. No tienen ningun plazo. Si siempre son útiles, o placenteros, son eternos.

Miguel dijo...

Me parece interesante tu afirmación. El dueño del local tiene que vigilar porque no se deterioren los muebles que forman parte del alquiler. Para eso están las fianzas. Y es que una cosa es el deterioro derivado del uso normal de las instalaciones y otra provocada por el mal uso o el abuso de las mismas. El Estado no es dueño de los recursos, pero si es responsable de su gestión.

Memetic Warrior dijo...

creo que cojer la analogia para asimilar el estado al al propietario del negocio y no tiene por qué, como para querer decir que eso mismo lo podia hacer perfectamente el Estado. Y no es asi. Por lo siguiente:

El propietario del inmueble intenta que el inmueble permanezca atractivo y en buen estado PORQUE COMPITE con otros propietarios de otros inmuebeles (o si se quiere en sentido positivo, los inquilinos pueden elegir entre varios inmuebles y eligen el que les parece mejor).

El estado sin embargo no compite con nadie por esto. Además, el inmueble al no tener dueño, es objeto de los intereses PRIVADOS de los funcionarios y politicos, que actúan de esta manera debido a la pantalla de opacidad de las responsabilidades de los poderes publicos para los votantes.

los intereses privados son dañinos socialmente cuando actúan sobre bienes públicos. Pero es que no tiene por que haber tantos bienes publicos. Para mi, esos bienes deberían que retornar al mercado bajo propiedad privada para que sean sostenibles y rindan beneficios para todos.

Miguel dijo...

No sé si te he entendido muy bien. ¿Estás hablando de privatizar los recursos naturales? Espero haberlo entendido mal. Ya señalaba yo, por otra parte, que el Estado no es el dueño de los recursos naturales, con lo cual, mi "robo" de tu metáfora no era demasiado apropiado. Lo que parecéis no comprender es que la gestión de los recursos naturales no es un negocio, ni puede serlo, porque las empresas sólo miran por si mismas y por mantener sus modelos y su mercado. El problema es que el desarrollo del desgaste de los recursos, aunque acelerado, no lo es lo bastante como para que una empresa lo introduzca entre los riesgos a tener en cuenta. El Estado, como entidad atemporal, es decir fuera del partido de turno, si tiene que tener en cuenta esas miras y castigar a aquellos que dañen así como incentivas a aquellas empresas que promuevan iniciativas consideradas con el medio ambiente.
En cualquier caso tu segunda aclaración me parece que es equivocada, puesto que el propietario trataría de mantener el inmueble en buenas condiciones aunque no hubiese competidores alrededor. De poco le servirá a un propietario poseer el único inmueble de una zona si este es inhabitable. Ya se encargará alguien de construir uno nuevo en condiciones. Pero en nuestro caso eso no es posible. Un inmueble destrozado no alejaría a los potenciales clientes, sino que impediría a largo plazo la existencia de tales clientes.

Memetic Warrior dijo...

Si, eso es lo que propongo: privatizar los recursos naturales. No veo por que tengan que ser excepcion. de todas formas, hare un post sobre eso.
En cuanto al propietario del inmueble, tambien hay que contar con la competencia potencial no solo la existente.

Sin embargo si esta seguro que no va a tener competencia no dudes en que no lo mantendrá en absoluto siempre que sus clientes accedan a alquilar por el mayor precio que el pueda poner.
Pero el que nadie pueda competir construyendo otros inmueble solo lo puede impedir el Estado. Por eso todos los monopolios de verdad estan amprados por leyes estatales que impiden la competencia.

Asi se comportan los monopolios. igual que el Estado , que es un monopolio dirigido por politicos con muy poco control por parte de la gente.

Aunque ya te digo que respecto a los recursos naturales ya ecribire un post.

Un saludo.

Miguel dijo...

Pienso igual que tú respecto a los monopolios y a la labor nefasta de los Estados en su formación y mantenimiento. Sin embargo, respecto a la privatización de los recursos naturales he de decir que hasta me asusta. Ni tan siquiera cabría hablar de una cesión por parte del Estado, porque este no es propietario, tan sólo gestor. Nadie posee los recursos. Es natural que el liberalismo llevado al extremo opte por tal propuesta, pero hay muchos problemas vinculados a ella, morales y políticos. No soy experto en el tema, pero creo que cuando escribas tú post haré yo lo propio defendiendo la idea contraria.
Por otra parte, estoy encantado de mantener una discusión sin pensar, como casi siempre, que no se me lee con atención y sólo se busca atacar mis ideas sin conocerme, en lugar de tratar de rebatir mis argumentos, cosa que tú si haces y de lo que me alegro sobremanera. Un saludo.