domingo, enero 16, 2011

El legado de Cajal (entrevista a Juan A. de Carlos)

Ni gobiernos, ni familias, ni educadores pueden crear, a pesar de las más exquisitas precauciones, un medio moral rigurosamente idéntico para todos; de donde resulta que las discrepancias y los estridores surgen por todas partes. Constreñida entre las mallas de la educación impuesta, la naturaleza reclama de vez en cuando sus fueros, y asistida por esas desigualdades irremediables del ambiente social, por el azar de las impresiones personales o el choque de lecturas imprudentes, hace surgir diariamente, para preocupación de maestros y tormento de padres, espíritus díscolos, celosos de su individualidad y resueltos a defenderse de los efectos aplanadores del rodillo igualitario. Santiago Ramón y Cajal. Memoria de mi vida. Editorial Crítica.

La colosal figura de Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) sigue proyectando, como decía su biógrafo López Piñero, una larga sombra sobre la neurociencia moderna. En su tiempo la confusión respecto al cerebro era enorme. Era precisa una revolución científica. Y esta se produjo cuando Cajal cortó el nudo gordiano que abría las puertas de la nueva ciencia del cerebro, al desenmarañar el tejido nervioso y presentar la verdad desnuda de la neurona y su funcionamiento.

Algo que hoy nos parece obvio, ya que así nos lo presentan todos los libros y todos los entendidos en la materia, que el tejido nervioso está compuesto por neuronas, células especializadas que reciben y transmiten información a través de impulsos eléctricos y cascadas químicas, no lo era tanto antes de que Cajal concibiese, propusiese y defendiese la denominada teoría neuronal y su complemento indispensable, el de la polarización dinámica. La idea es sencilla, pero llegar a ella requirió años de preparación, una observación microscópica atenta y el uso de novedosas sustancias químicas de tinción, además de una profunda y poderosa intuición al alcance solo de las mentes más preparadas.


Frente a su concepción, sólidamente asentada en observaciones, se alzaba la defendida, entre otros, por el médico italiano Camilo Golgi, la reticularista. Según Golgi, en el cerebro no había unidades discretas, sino una compleja e intrincada red. Fue irónicamente el método de tinción de Golgi, el de nitrato de plata, el que permitió a Cajal demostrar su teoría neuronal, aunque al final ambos se llevaron el Premio Nobel en 1906.

Cajal, como excelente neuroanatomista y dibujante que era, no se limitó a descubrir y trazar las líneas básicas que delimitan y dan forma y función al sistema nervioso, también estudió las distintas regiones del encéfalo en distintos organismos y distintas etapas del desarrollo.

Su trabajo ha sido continuado por el Instituto que lleva su nombre, en el que se guarda celosamente su legado. El responsable de este legado es, en la actualidad, el neurocientífico Juan A. de Carlos, que ha tenido la cortesía de respondernos unas preguntas sobre la neurociencia que hizo posible Cajal, sobre el propio Cajal y sobre su Instituto.

1.- ¿Alberga usted alguna duda sobre cuál ha sido el más grande científico hasta la fecha que ha producido nuestro país? ¿A quiénes reservaría los siguientes puestos?

Nuestro País ha producido, a lo largo de los tiempos, infinidad de hombres ilustres y científicos importantísimos, por su producción y por su reconocimiento, en todas las áreas del saber. Como ejemplo, y sin querer destacar a ninguno pues todos fueron excelentes en sus especialidades, no podemos olvidar a Isaac Peral (1865-1895), inventor del submarino, a Juan de la Cierva (1895-1936), del autogiro, o a Leonardo Torres-Quevedo (1852-1936), uno de los inventores más prolíficos que ha tenido nuestro País (recuérdese el autogiro). Y si estos científicos destacaron en el campo de la aeronáutica y de la ingeniería, otros lo hicieron en el ámbito de la biología molecular, como Severo Ochoa (1905-1993), reconocido por sus estudios en el metabolismo de los ácidos nucleicos y el código genético. Ahora bien, si pensamos en el área de la neuroanatomía, el científico más grande ha sido indiscutiblemente Santiago Ramón y Cajal (1852-1934). De él se ha dicho que produjo, por sí solo, lo que todos los anatomistas de la época juntos, siendo pionero en innumerables descripciones neuroanatómicas, así como en el desciframiento de no pocos mecanismos fisiológicos cerebrales. Podemos decir que, con razón, se le considera el padre de las neurociencias modernas.

2.- Es bien conocida la aportación fundamental de Cajal a la neurociencia, que sitúa la neurona, como célula individual, en el centro de atención. Pero Cajal hizo muchas otras aportaciones seminales. ¿Podría hacer somero inventario?

Efectivamente, Cajal es bien conocido por enunciar y defender a ultranza la Teoría Neuronal, en contraposición a la Teoría Reticular, vigente en aquella época. Esta teoría Reticular presuponía el Sistema Nervioso constituido por una red difusa formada por células anastomosadas entre sí. Sin embargo, Cajal demuestra con sus excelentes preparaciones histológicas y su genial interpretación de lo observado en ellas, que el Sistema Nervioso está formado por multitud de células independientes, dotadas de morfologías y propiedades diferentes, que se relacionan entre sí mediante contactos que, puntualiza, se realizan por contigüidad y no por continuidad. De esta manera se establece y reconoce a la célula nerviosa, posteriormente bautizada por Waldeyer con el nombre de neurona, como la unidad individual y fundamental de este tejido. Cajal, como trabajador infatigable del microscopio, estudia todas las estructuras del Sistema Nervioso (cerebro, cerebelo, médula, nervios periféricos, ganglios) no solo en material humano, sino en todo tipo de mamíferos que cae en sus manos, aves, reptiles e insectos. Esto le capacita para afianzar la Teoría Neuronal y darse cuenta que la constitución y disposición del Sistema Nervioso es básicamente la misma en todas las especies. De esta manera, describe con detalle la morfología celular en las distintas estructuras nerviosas destacando dos tipologías básicas, la célula de proyección (célula psíquica) y las interneuronas o células de axón corto, implicadas en la formación y modulación de los circuitos nerviosos. Describe y clarifica numerosos “pequeños” detalles anatómicos, como son las uniones o contactos entre las diferentes neuronas. A estos contactos se les llegará a conocer como sinápsis. En las células de proyección describe por primera vez unas estructuras que aparecen en los procesos dendríticos, y que denomina espinas dendríticas. Hoy en día se sabe que sobre estas estructuras se realizan los contactos sinápticos, estando en estudio en numerosos laboratorios. Sin embargo, el genio de Cajal era, a mi entender, no su capacidad brutal de trabajo, sino la manera genial de interpretar lo que veía en sus preparaciones histológicas. En efecto, Cajal veía movimiento donde no podía haberlo, pues estaba estudiando preparaciones histológicas, es decir, tejido muerto y fijado. Sin embargo, siempre buscaba el significado fisiológico en sus estructuras. A modo de ejemplo podemos citar el descubrimiento en 1890 del cono de crecimiento, estructura a modo de cono utilizada por las fibras nerviosas para crecer. Las describe por primera vez en medula de pollo de 3-5 días de incubación, pero pronto se da cuenta de que es una estructura usual en todo el sistema nervioso en desarrollo. Aunque aparece en numerosas preparaciones, nunca observa una morfología idéntica de esta estructura. Esto lo interpreta diciendo que es una estructura viva utilizada por la fibra nerviosa en su crecimiento y en el reconocimiento del camino a seguir. Para ello el cono avanza sondeando el camino, emitiendo y reabsorbiendo pequeñas prolongaciones y membranas (lamelipodios y filopodios), por lo que cambiaba de forma continuamente. Además, postula que los conos de crecimiento obedecen a la atracción de moléculas difusibles específicas secretadas por otras células o estructuras colocadas estratégicamente en el camino que tienen que seguir. Surge así la Teoría Neurotrópica, que será confirmada muchos años mas tarde. Pero esto pasaba con todas sus teorías o enunciados, que eran confirmadas definitivamente muchos años mas tarde; pensemos en la Ley de la Polarización axonal, que postula que el impulso nervioso lo reciben las neuronas en sus dendritas, lo canalizan hasta el cuerpo celular y desde allí lo reparten a otras estructuras por medio del proceso axónico. Y partiendo de esta teoría, propone su Teoría de la Polarización Dinámica, en la que describe la dirección del impulso nervioso entre las distintas estructuras nerviosas (casi nada…). Sin ánimo de alargarme en este punto, a toda la retahíla de descripciones anatómicas y funcionales del sistema nervioso, podemos añadir que Cajal estudia en detalle los procesos de degeneración y regeneración del sistema nervioso, sentando importantes corolarios. Pero además, estudia y escribe todo un tratado de anatomía patológica que utilizara para sus clases en la Cátedra, donde no solo podemos ver la formación de las placas seniles en la enfermedad de Alzheimer, si no también seminales descripciones e interpretaciones en procesos tan importantes como son la infección, inflamación o el cáncer.

3.- Durante mucho tiempo, al menos en la cultura popular, se consideró a Cajal como un científico de generación espontánea, pero como dice López Piñero en la biografía que hace de él, antes de Cajal había vida en la ciencia española. ¿Cuáles fueron las influencias decisivas que orientaron su brillante carrera investigadora? ¿Podría haberse dado otro Cajal por entonces? ¿Cuánto, en definitiva, cree que debemos atribuir al genio y cuanto a sus circunstancias?

Cajal fue un niño díscolo y mal estudiante. Solo estudiaba las materias que le interesaban; y esto fue así durante el bachiller y durante la carrera de medicina. Ahora bien, si una materia le interesaba, la bordaba y la estudiaba a fondo, lo que le hacía, en algunas ocasiones, encararse con el profesor si pensaba que este no tenía razón. Entonces, ¿Qué fue lo que guió a Cajal al estudio de la histología del Sistema Nervioso? La primera persona que le influyó decisivamente fue su propio padre, don Justo Ramón, que le hizo amar la anatomía desde muy pequeño y que, en definitiva, fue el que logró contra viento y marea que estudiase medicina. La segunda persona que le influyó decisivamente fue el Dr. Maestre de San Juan, el cual le enseña por primera vez una preparación microscópica y le mete en el cuerpo el gusanillo de la histología. Tal es así que Cajal se compra su primer microscopio (Verick) con los ahorros obtenidos de la soldada en su reciente servicio militar. Con dicho aparato, unos colorantes básicos y libros de histología de la época se instala un laboratorio en su casa. En este sentido, Cajal fue totalmente autodidacta; pero cuidado, no era un juego, no era un pasatiempo para sus ratos de ocio. Su afición le lleva a realizar la parte experimental de su tesis doctoral (Patogenia de la inflamación) y de examinar todo tipo de tejidos a los que tenía acceso. Su metodología no muestra mera curiosidad, antes bien, rigor científico, pues cada una de las preparaciones que hace es estudiada en profundidad, dibujadas las estructuras que aparecen impregnadas y descritas en un cuaderno “de laboratorio” con todo rigor. Pronto saca sus primeras oposiciones a Cátedra (Valencia) y durante el periodo de cuatro años que sigue, aunque cultiva esporádicamente la histología, se le encarga por la Diputación General de Aragón, el estudio de una epidemia de cólera que azota la península Ibérica, lo que le hace cultivar la bacteriología, de nuevo, de manera autodidacta. El trabajo que presenta como corolario de sus estudios (Estudio sobre el microbio vírgula del cólera) tiene alta repercusión. Incluso la vacuna que propone, a base de microbios muertos o atenuados por calor, rivaliza con la propuesta por el gran bacteriólogo Jaime Ferrán. Como pago a dicho trabajo se le proporciona un magnífico microscopio Zeiss, con el que decide volver a su antigua pasión histológica. Es entonces, cuando en un viaje a Madrid para asistir de vocal en el tribunal de unas oposiciones a cátedra, visita al Dr. Simarro, afamado siquiatra de aquella época que también cultivaba la histología. Simarro le muestra por primera vez unas preparaciones de tejido nervioso impregnadas por un método argéntico, ideado hacía varios años por Camilo Golgi, un médico italiano, y que tenía la particularidad de impregnar la morfología completa de las neuronas. Impresionado Cajal por la belleza de esas preparaciones, cuando regresa a Valencia empieza a ensayar dicho método. Esto ocurría a finales de 1887, a punto de trasladarse a ocupar la Cátedra de Barcelona, cosa que hizo en 1888. Desde entonces, Cajal estudiaría el sistema Nervioso con este método, el cual modificó convenientemente según sus requerimientos, hasta convertirlo en una poderosa herramienta en sus manos; de nuevo, de una manera autodidacta. ¿Había vida en la Ciencia Española? Evidentemente sí, pero también había importantes lagunas que Cajal supo aprovechar. Por ejemplo, en histología del Sistema Nervioso fue pionero en su tiempo, dada la dificultad existente en la impregnación de dicho tejido, por lo que se encontraba prácticamente sin estudiar. En España desde luego no había nadie, y a nivel internacional científicos de distintos países europeos cultivaban la neurohistología, con distinta fortuna. Cajal fue capaz de aventajar a todas las escuelas histológicas europeas y lograr su reconocimiento. Se impone, a mi entender su genio, con el que es capaz de tomar ventaja en las diversas circunstancias que se le van presentando. Personas como Cajal, brillantes y con tal capacidad de trabajo, se dan muy escasamente en la Historia, por lo que creo que la existencia de otro Cajal entonces era altamente improbable, si no imposible.

4.- Si Cajal levantase la cabeza y contemplase el espectáculo que brinda la neurociencia moderna: ¿Cuántas de sus intuiciones vería confirmadas? ¿Qué dudas que le corroyesen vería resueltas? ¿Qué cree que encontraría más fascinante?

Como he comentado, Cajal estudió absolutamente todas las estructuras del Sistema Nervioso. Su obra es espectacular y en su tiempo revolucionó el planeta. A Cajal no se le ha regalado nada; su reconocimiento internacional ha sido bien merecido, siendo además uno de los autores más citados en la actualidad dentro del ámbito de las neurociencias. Más incluso que Einstein o que Darwin en sus respectivas áreas. Pero si la neurociencia evolucionó dramáticamente en época de Cajal, desde su fallecimiento en el año 1934 hasta la actualidad ha evolucionado muchísimo más. Esto se lo debemos básicamente a Cajal, que establece las bases solidas para progresar en el estudio de este sistema, y por supuesto, al espectacular avance de la tecnología, que ha permitido desarrollar técnicas y poderosos aparatos modernos con los cuales abordar su estudio desde distintas aproximaciones experimentales, antiguamente impensables. De esta manera, se han visto confirmadas la mayoría de sus postulados e intuiciones. Por ejemplo, si pensamos en el contacto sináptico entre dos neuronas, debemos admitir que con un microscopio monocular de aquella época debería ser hartamente difícil, sino imposible, ver que entre el terminal pre-sináptico y el proceso post-sináptico existía una hendidura (conocida actualmente como hendidura o espacio sináptico). Este hecho sólo fue confirmado en los años 50, cuando se inventa el microscopio electrónico, alcanzándose así la resolución suficiente para ver la realidad de dichos contactos. Hoy en día podemos observar y grabar el crecimiento de los axones de neuronas en cultivo (en placa o en rodajas de tejido vivo), constatando que Cajal no se equivocaba en su descripción del papel de los conos de crecimiento, ni en su enunciación de la Teoría Neurotrópica, dado que en efecto, los conos sirven para sondear el camino apropiado a los distintos axones en crecimiento, y que la decisión que toman viene determinada por la interacción con moléculas difusibles que pueden atraerlos o repelerlos. Asimismo, podríamos hablar de las espinas dendríticas y de muchos otros detalles descritos por Cajal que se pueden ver confirmados hoy en día.

Conociendo un poco como era Cajal, yo creo que si le fastidiaba morirse era principalmente por no poder ver todos los adelantos que le deparaba el futuro. Cajal fue una persona muy apasionada a la cual le interesaban muchas cosas. Le fascinaría ver los avances de la tecnología actual, como los distintos tipos de microscopios: electrónico, confocal, multifotón, de dos fotones o el de fuerza atómica, por mencionar aparatos dentro del mundo de la microscopia que el tanto conocía. Pero le fascinaría también ver los avances acontecidos en la astronomía y en diversas áreas del saber que el también cultivó (de manera autodidacta).

5.- En el Instituto Cajal hacen diario homenaje al maestro continuando su labor investigadora de la fisiología y anatomía del cerebro y sus efectos en la mente y el comportamiento. ¿Qué líneas básicas de investigación están siguiendo actualmente?

El Instituto Cajal está organizado en dos Departamentos Científicos que incluyen los diversos Grupos de Investigación. Estos son, el Departamento de Neurobiología Molecular, Celular y del Desarrollo, que agrupa 15 grupos de investigación independientes y el Departamento de Neurobiología Funcional y de Sistemas, que agrupa 11 grupos de investigación. Entre estos dos Departamentos y 26 laboratorios se reparten toda la investigación que se realiza en el Instituto. De esta manera, el Sistema Nervioso se está estudiando por diferentes grupos, utilizando aproximaciones metodológicas distintas. De una manera rápida, se puede decir que, utilizando técnicas histológicas, inmunológicas y de biología molecular, se está estudiando el desarrollo muy temprano del Sistema Nervioso de vertebrados. Así mismo, se estudia la generación, migración y diferenciación celular en el desarrollo del telencéfalo y del sistema olfativo, añadiendo a las técnicas ya enumeradas, cirugía embrionaria e inyecciones intra-cerebrales realizadas intra-útero mediante ayuda ecográfica. Otros grupos estudian las células madre neurales y el establecimiento de la polaridad neuronal.

En el cerebro adulto se está estudiando la neurogénesis existente (hipocampo y sistema olfativo) la nanomecánica de las proteínas que lo conforman, la regulación sináptica y neuromuscular mediante análisis genéticos; la regulación por medio del oxido nítrico y adrenomedulina en estado normal y patológico (isquemia cerebral, tumores…); procesos neurodegenerativos y, en general, procesos involutivos del Sistema Nervioso en la senilidad normal y patológica. Se hacen también esfuerzos en estudiar la neurofarmacología, la neuroinmunología, la neuroendocrinología y los esteroides neuroactivos, que imponen diferencias importantes entre los cerebros de ambos sexos.

Utilizando técnicas electrofisiológicas se están estudiando distintos procesos celulares normales y patológicos, así como la fisiología de los astrocitos (células gliales) y de las neuronas, su inter-relación y la formación y modulación de las sinápsis tripartitas (neurona-glia-neurona).

Y para completar todo este maremágnum de estudios, decir que la circuitería y la plasticidad neuronal se están estudiando por varios grupos utilizando distintas técnicas, entre las que se encuentran la microscopía electrónica, histología clásica, farmacología, electrofisiología, etc.

6.- ¿Cuál es el estado de la ciencia española, hoy?

Si hablase como científico entusiasta que ama su trabajo y que a día de hoy puede desarrollarlo, diría sin titubear que España va bien. Pero la verdad es que, aparte de la crisis económica que está sufriendo el mundo y que está mermando las subvenciones a los Proyectos de Investigación y a nuestros salarios de Funcionarios del Estado, el eterno problema de la investigación en España sigue perdurando. Todos los que nos queremos dedicar a la Ciencia debemos marcharnos de España a realizar una estancia postdoctoral en un laboratorio extranjero. Muchos son los que se marchan y no tantos los que, altamente cualificados pueden regresar. Escasez de plazas, bajos salarios, obstáculos constantes en la tarea diaria…

Me gustaría recordar en este apartado unas palabras salidas de la boca de un buen neurólogo español, el doctor Justo García de Yébenes, que las pronunció en el Senado hace unos años, en 2006, con motivo del centenario del premio Nobel concedido a Ramón y Cajal. Se quejaba Justo “que los Gobiernos españoles no cuidan de sus investigadores y que es inaceptable que perdamos a millares de profesionales bien preparados, dándose incluso el caso de personas que emigran y triunfan y no puedan volver. Este sin sentido recuerda las palabras que Suleiman el Magnífico dijo a la llegada a Turquía de los judíos expulsados de España: “¿Quiénes son esos gobernantes insensatos que empobrecen sus reinos y enriquecen los nuestros?”.

Nuestra España es pródiga en sangrías de talento. Primero los judíos, luego los moriscos, después los ilustrados, luego los republicanos, incluida la escuela de Cajal, enviada al exilio dejando nuestra neurociencia en la miseria. Nuestra generación volvió a levantarla, con mucho esfuerzo, renunciando a veces a carreras brillantes en otras naciones. Nuestro sacrificio será inútil si se permite que otra oleada de inteligencia española fecunde el mundo mientras nosotros seguimos instalados en la mezquindad.
Las cosas no han cambiado mucho, como se ve. Los distintos Gobiernos no se han preocupado demasiado de las cuestiones científicas. Sin embargo, no estaría mal que lo empezasen a hacer o por lo menos que la opinión pública mirase a sus científicos con un poquito más de cariño. Los científicos son personas altamente cualificadas; se han pasado toda su vida estudiando y su horario de trabajo sobrepasa habitualmente las 12 horas diarias. No sé como lo hacemos, pero cuando dejamos el laboratorio siempre llevamos en la cartera deberes para casa. ¿A cambio de qué? Teniendo en cuenta nuestra alta especialización y la cantidad de horas trabajadas al mes, nuestros sueldos resultan ser bastante bajos. ¿Qué alicientes tiene el científico español? Es muy sencillo, para ser científico hay que amar la ciencia y además verse correspondido. Esto se logra obteniendo resultados importantes en nuestras investigaciones, merecedores de ser publicados en revistas de prestigio en cada especialidad. Cada trabajo publicado es como un hijo, pues es el resultado de muchas horas de dedicación donde vemos como una idea, una teoría o una observación científica, nunca vislumbrada por nadie, va afianzándose día a día hasta que somos capaces de construir una historia coherente que mandamos a publicar y, en definitiva, sometemos a la crítica o al elogio de la comunidad científica internacional. Y esto que lleva consigo muchas satisfacciones, pero también muchos sacrificios, sólo se puede lograr si amamos la ciencia…no por un sueldo a fin de mes.

7.- Por lo que se refiere a la neurociencia, ¿hacia dónde diría que vamos?

En neurociencias vamos por buen camino. Estamos estudiando el Sistema Nervioso desde múltiples enfoques experimentales distintos, utilizando todas las herramientas posibles de que disponemos hoy en día. Para ello, persiguiendo una meta común, bajo el nombre de Neurociencias hemos englobado todas las áreas de estudio que intentan comprender este sistema. Esto, unido a la existencia de Institutos de investigación monotemáticos, como es el nuestro, sin lugar a dudas ha supuesto una gran ventaja y un avance en las investigaciones del Sistema Nervioso. Antiguamente, cada investigador, aunque lo fuese del Sistema Nervioso, tenía puesta una etiqueta. Unos eran neurofisiólogos, otros neuromorfologos o neuroanatomistas, otros neuroendocrinos, neuroquímicos, etc. Hoy en día, aunque dichas etiquetas siguen existiendo, todos nos consideramos neurocientíficos, y en nuestras investigaciones no existen límites metodológicos definidos. Por ejemplo, si nuestro trabajo requiere estudios de anatomía microscópica clásica, se hacen; y si además necesitamos caracterizar las estructuras en estudio, se aplican técnicas genéticas y de biología molecular. Pero si además queremos hacer estudios fisiológicos y funcionales, utilizamos técnicas electrofisiológicas y ensayos de comportamiento y/o aprendizaje. En este sentido no hay barreras; los grupos de investigación están formados por investigadores expertos en diversas metodologías, y si un grupo necesita ayuda en una técnica en concreto, que no tiene puesta a punto en su laboratorio, establece colaboraciones con grupos idóneos de su propio Instituto o de otros centros de investigación, nacionales o extranjeros. En este sentido, hay que mencionar que tampoco existen barreras. La comunicación entre distintos centros y distintos países es habitual, no siendo problema la movilidad entre el personal científico. Esto quiere decir que en neurociencia, al igual que en cualquier otra materia científica, nos movemos rápido y al unísono con todo el planeta. La competencia es alta, lo que hace que la ciencia avance más rápidamente y que cada vez se exijan más estándares de calidad, es lo que viene a denominarse, de excelencia científica.

De esta manera, el avance que se ha conseguido en el conocimiento del Sistema Nervioso, desde la época de Cajal hasta nuestros días ha sido espectacular, aunque todavía nos quede mucho camino por recorrer. Hay que tener en cuenta que el cerebro humano es el órgano más complejo que existe, y la comprensión de su funcionamiento es una tarea ardua. No deja de ser paradójico pensar que nuestro cerebro se afana en estudiarse a sí mismo, por lo que sería lícito preguntarse, ¿llegará algún día a comprenderlo y manipularlo a voluntad?

8.- ¿En qué está usted trabajando e investigando ahora?

El objetivo fundamental de mis investigaciones, y por lo tanto del grupo de investigación que dirijo en el Instituto Cajal, es entender los sucesos celulares y moleculares que gobiernan el desarrollo del telencéfalo en mamíferos. Hasta hace pocos años se pensaba que las neuronas que constituyen una estructura encefálica determinada se generaban en zonas proliferativas próximas a dichas estructuras. Sin embargo, trabajos realizados por mi grupo de investigación han puesto de manifiesto que numerosas estructuras telencefálicas están formadas por poblaciones celulares generadas en distintas áreas proliferativas, a veces muy distanciadas entre sí, que convergen para formar núcleos o estructuras específicas, mediante desplazamientos tangenciales. Pero, ¿y todo esto para qué?

Existen una serie de síndromes clínicos que cursan con malformaciones de la corteza cerebral, entre los que se pueden incluir distintos tipos de retraso mental, epilepsia, esquizofrenia, parálisis e incluso ceguera. Un examen histológico de tejido cerebral de este tipo de pacientes revela la presencia de abundantes heterotopias celulares; es decir, grupos neuronales desplazados, ocupando áreas erróneas, que no les corresponden. Estas enfermedades cerebrales, no degenerativas, acontecen debido a fallos puntuales durante el desarrollo temprano del telencefalo, afectando la migración de poblaciones neuronales. La propiedad de migración a largas distancias, aunque posee indudables ventajas en el desarrollo de diferentes estructuras, trae consigo una mayor vulnerabilidad de estas poblaciones, dado que un fallo puntual en un momento determinado del desarrollo va a poder interrumpir el proceso migratorio de una o varias poblaciones celulares que están desplazándose en ese momento, con la consiguiente patología asociada. En nuestro laboratorio somos conscientes que es necesario conocer con precisión, de una manera reglada, como se desarrollan los distintos núcleos y estructuras encefálicas (lugar y tiempo de generación de todas las poblaciones celulares implicadas), para poder inferir cual ha sido el fallo puntual que ha podido causar un síndrome determinado. De esta manera, nos colocaremos en una posición ventajosa a la hora de poder prevenir, paliar o incluso curar las patologías asociadas a defectos en la migración celular durante el desarrollo del encéfalo.

5 comentarios:

McCourtain dijo...

Os adjunto estas cuatro interesantes conferencias para conocer más a fondo el legado de Cajal así como el presente (2007) de las neurociencias

http://www.march.es/conferencias/anteriores/index.asp?busqueda_simple=Cajal&activador_busqueda=Buscar

Germánico dijo...

¡Gracias amigo!

José Carlos Maguiña M. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
José Carlos Maguiña M. dijo...

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Saludos a todo el equipo de Ilustración Evolucionista. Saludos Germánico. Ando, ando; y de vez en cuando (reconozco que menos que ayer) visitando vuestro espacio.

Hoy sí me dí la gran sorpresa: Estaba buscando más información amplia y detallada sobre Don Ramón Santiago y Cajal; pues ando documentando una monografía sobre los últimos 10 grandes descubrimientos sobre el Cerebro.

Y no estaría completa si no documento in extenso el trabajo del científico que propuso la teoría neuronal; teoría sobre la que se ha podido desplegar todo el corpus de avances actuales en las emergentes ciencias del cerebro; la investigación pionera de Don Santiago fue la que abrió el camino.

Gracias a Uds. por la entrevista y las precisiones. Un abrazo.

José Carlos Maguiña
www.therevolutionbrain.com
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Javier Moreno dijo...

José Carlos,

Un libro fantástico es la autobiografía de Cajal: Memoria de mi Vida.