martes, octubre 11, 2011

El espejismo de la felicidad (entrevista a Daniel Nettle)

Es común la expresión de que ser rico no nos hace más felices, pero ayuda a que lo logremos. Como casi todo tipo de frases hechas de ese estilo tiene algo de cierto pero encierra algunas falacias. Estudios realizados con ganadores de premios gordos de lotería han puesto de manifiesto que, pasada la primera impresión -que, no vamos a negarlo, puede durar días, semanas e incluso meses dando réditos de gratificación- uno vuelve a un estado de ánimo similar al que tenía antes de haber sido premiado. En ello influyen factores de personalidad, en gran medida innatos, que nos predisponen a un estado de ánimo determinado, y que son difícilmente modificables por la experiencia.

En cualquier caso no hay duda de que disponer de unas condiciones materiales para la existencia garantizadas, un margen para lujos y ocio a raudales para entregarnos a aquello que siempre habíamos soñado hacer, son una fuente de gozo, pero no inextinguible.

Esto se debe al diseño de nuestro cerebro, en el que varios sistemas distintos operan en paralelo pero no necesariamente sincronizados -uno de búsqueda incesante de sensaciones placenteras, formado por circuitos dopaminérgicos, otro u otros formado por los circuitos mismos del placer, con moléculas como las endorfinas o los endocanaboides, y otros formados por circuitos de mantenimiento de la homeostásis en el organismo, o por la evitación de peligros externos.

La felicidad parece más bien un señuelo de la selección natural para que sintamos en nuestras mentes una poderosa tendencia a buscar aquellas cosas que una vez contribuyeron a nuestra supervivencia y a nuestro éxito reproductivo.

Cada cual busca ese tipo de cosas en un entorno determinado. Como nuestro entrevistado de hoy, Daniel Nettle, ha estudiado, la sociedad humana misma está llena de entornos ecológicos dispares. No es sólo que nacer y desarrollarse en el Congo sea diferente a nacer y desarrollarse en Reino Unido, por ejemplo. Es también que las diferencias de barrio dentro de una misma urbe constituyen diferencias ecológicas fundamentales. Aquí se considera ecológico al entorno en su conjunto, es decir, no a un conjunto de plantas y animales, clima y recursos, que es el clásico entorno ancestral de los humanos y en general el de cualquier organismo vivo. El entorno ecológico al que alude Nettle  tiene más que ver con lo que nos rodea realmente en nuestras vidas característicamente humanas, una vez dominado el medio ecológico ancestral a través de la cultura. Y algunas cosas típicamente humanas, como son los grupos sociales (nuestra tendencia a formarlos)  y su acceso diferencial a  los recursos, la arquitectura íntima de los barrios, tanto física como grupal, influyen en alto grado en cómo nos podemos acabar comportando.  

Pero ¿cómo? ¿Nos estáis diciendo que es la cultura la que impera sobre la naturaleza en el desarrollo de las personas? ¿No es lo contrario a lo que viene defendiéndose desde la psicología evolucionista? Daniel Nettle es un psicólogo de amplio espectro, pero podemos decir de él que es un evolucionista sin temor alguno a equivocarnos.  Lo que él defiende, basándose en la ecología conductual, y con una argumentación completamente evolucionista, es que nuestras adaptaciones cognitivas conducen a diferentes estrategias en entornos diferentes. Para empezar, aunque el cerebro no sea una tabla rasa, si que da origen a comportamientos flexibles. De hecho el origen de un órgano tal como el cerebro a partir de la acumulación sucesiva de núcleos desde un sistema nervioso simple obedece a la necesidad de flexibilizar y agilizar el comportamiento para afrontar entornos cambiantes, entornos diferentes en cualquier animal. Lo que sucede es que nuestra especie ha logrado ocupar el nicho cognitivo. Esto, a su vez, le ha permitido ocupar y explotar todos (o casi todos) los ecosistemas de la tierra. Pero eso no significa que no existan serias limitaciones a lo que podemos hacer. Las metas de nuestras vidas, al menos las últimas, están marcadas por el programa genético que dio forma a nuestro cerebro durante la evolución. Buscamos aparearnos con parejas atractivas, seguridad para nuestra progenie y para nosotros mismos, jerarquía dentro del grupo...pero según si lo hacemos en un barrio marginal, en la clase media o entre aristócratas nuestro comportamiento para alcanzar las metas que la evolución nos ha marcado será radicalmente distinto.

La felicidad primaria, original y más generalizada en el reino animal (y entre nosotros como humanos) es la que obtenemos bebiendo, comiendo o practicando sexo. Cubrir las necesidades fisiológicas es algo necesario.  Pero la calidad y disponibilidad de los recursos a los que podemos acceder en nuestro entorno eco-social particular no es la misma para todos.

Nettle, en su libro sobre la felicidad, La Ciencia detrás de tu Sonrisa, nos habla de esa clase de felicidad primaria y universal y de otras dos. La segunda sería más bien el resultado de valorar subjetivamente por parte del sujeto cuya felicidad se intenta medir de alguna manera el grado de satisfacción que tiene con su vida, dejándole que puntúe de 0 a 10 en, digamos un período de tiempo de un lustro o una década. En general la gente tiende a dar puntuaciones altas en estos test, da igual el país en el que se hagan.

Por último está la denominada eudemonía, que es la felicidad del logro vital, tomando la vida como conjunto y el logro dentro de esta de las metas que uno se hubiera marcado. Alcanzar la excelencia en algún ámbito y entrar en estado de flujo mientras se practican las actividades relacionadas con el mismo serían marcadores de este tipo de felicidad. Nettle discute los pros y contras de estas perspectivas de la felicidad, y la idea que en última instancia defiende es que ni la felicidad tiene por qué ser el objetivo principal a perseguir en la vida, ni tampoco existe esa cosa llamada felicidad como un estado de permanente plenitud espiritual. En esta selva natural y social en la que nos desenvolvemos, y con los cerebros que hemos desarrollado, ser feliz es un "feliz engaño" para obrar conforme a nuestras necesidades fisiológicas, incluida la búsqueda de un buen posicionamiento social, que permite cubrir más amplia y profundamente necesidades más primarias a la vez que da acceso a nuevos placeres relacionados con la cultura y el trato humano. Y esto es así porque los antepasados de nuestra especie que se ocuparon en mayor medida de perseguir el espejismo de la felicidad dejaron mayor descendencia.

Daniel Nettle ha estudiado diversos aspectos de la mente humana, desde el lenguaje hasta la personalidad, pasando por cómo se ven afectadas la salud mental y física por el entorno social, aunque de sus libros disponemos en castellano, de momento, solamente de Felicidad: la ciencia tras la sonrisa, cuya lectura recomiendo tanto a los que se sientan por encima como por debajo de la media de felicidad humana.

El Profesor Nettle ha tenido la amabilidad de respondernos unas preguntas, puestas en correcto inglés por Marzo (¡e incluso alguna en correcto castellano!), y en las que hemos tratado de sondearle brevemente sobre sus múltiples áreas de estudio-pero mutuamente imbricadas con el mimbre de la historia natural. Cualquier error en la traducción al castellano de sus respuestas solo se me puede achacar a mi (y obligado está a señalarlo quien lo detecte).

En inglés:

1. How do behavioral ecology and evolutionary psychology help us to explain behavioral differences between members of different social classes?

Behavioral ecology and evolutionary psychology are really about why people would  disposed to respond to their environments in particular ways. And rich and poor people - even within the same city - experience very different environments. The resources available to them, the security of their existences, the possible futures, are all very different. So it should not surprise us that their behaviours end up different. However, evolutionary psychology and behavioral ecology help us understand why their behaviours might take the paths that they do.

2. Is personality an evolutionary strategy for social settings?

Well, there is probably no strategy for living which works in every environment. Sometimes the bold individual is favoured, and sometimes the cautious one. The consequence of this is that in every human population today there is a mix of different personality types. It's true in other species too.


3. After studying languages and their diversity, have you got any hypotheses on the origin and evolution of language?

Humans are specialised for joint foraging and production. In no society do humans survive by each individual just going out alone and foraging in an uncoordinated way. Instead, groups work together to hunt, fish and forage cooperatively. In my view the origins of language lie in bringing about the behavioural coordination which is required for this kind of joint effort. Once it existed though, language is such a remarkably efficient adaptation that individuals could start coordinating their behaviour in many other novel ways too, and that is how humans were able to become ecologically dominant and invent ever more sophisticated new technologies.

4. Happiness as presented to us by evolutionary psychology looks a bit like a carrot to a donkey, making him to go the "right" way, the one natural selection points out to.  Would a "brave new world" be one without goals, without even meaning?

I think the psychology literature overemphasises the importance of happiness as a personal and societal goal. It's part of the individualism and consumerism of our age. There are plenty of other important goals to pursue, like justice, sustainability, meaning, knowledge, truth. These don't have that much to do with happiness. Happiness and sadness arise from very crude mechanisms of responding to immediate gain and loss, which we share with other animals. It would be a very impoverished human life where everything was reduced to that.

5. What is the relationship between creativity and madness?

There is some evidence supporting the idea that the same characteristics which make people vulnerable to psychotic illness also make them excel in creative endeavours. So it is not that creative people are psychotic, or psychotic people are creative, but that the same underlying traits lead in some environments to creative functioning, and in other environments to serious mental illness. The evidence comes from things like fact that the families of writers and artists often contain other people who have suffered psychotic problems.

6. Medicine has long ignored the role of the mind-body relationship in the onset of disease, both psychic and somatic.  Now, when there is a growing evidence for such an ethiological role, one could wonder about its rationale in the light of evolution.  What could have been the evolutionary advantages that minds get sick?

Of course, becoming ill is never favoured by evolution, by definition. But evolution can favour sickness behaviour, which is when an animal in poor condition slows its movement, hides and is not motivated to do anything until it has healed. Also, evolution can favour hibernation, which means again slowing down, sleeping, not wanting to do anything, whilst the environmental conditions are unfavourable. These examples can help us think about depression; mild depression might represent the working of mechanisms for conserving energy and avoiding stimulation whilst the environment is unfavourable or the individual is in a poor state. That is why mild depression so often follows loss or physical illness. However, this does not account for the most serious clinical cases; here, it may be that adaptive mechanisms have become dysregulated.


7. Modern societies operate through an extremely complex global network of communications and exchanges.  Today people, even though they cannot understand everything happening around them, need some kind of cognitive mechanism for exchange allowing them to act as nodes in these different networks.  What is your view on the origin and evolution of exchange?

As I said in my answer to question 3, humans are specialized for social foraging. This necessarily involves exchange of information and of resources. Thus, it is very deep in the human way of life that we share ideas and plans and tools in a social network. Modern technologies and population densities have just allowed us to do this on a vastly greater scale, and in a way which has extraordinary emergent consequences, such as economic growth, the spread of cultural norms, and creation of arts and sciences.

8. What are you working on now?

I am still fascinated by human social behaviour, so I am working again on trying to understand when people will cooperate with one another and when they will not. I study this both in the field and using theoretical models.

En castellano:

1. ¿Cómo nos ayudan la ecología conductual y la psicología evolucionista a explicar las diferencias de comportamiento entre los miembros de las diversas clases sociales?

La ecología del comportamiento y la psicología evolucionista en el fondo tratan por qué la gente  estaría dispuesta a responder a sus entornos de determinadas maneras. Y los ricos y los pobres - incluso en una misma ciudad - experimentan entornos muy diferentes. Los recursos de los que disponen, la seguridad de sus existencias, sus posibles futuros, todo ello es muy distinto.. Por tanto, no debería sorprendernos que sus comportamientos terminen siendo diferentes. Sin embargo, la psicología evolucionista y la ecología del comportamiento nos ayudan a comprender por qué sus comportamientos podrían encaminarse por dónde lo hacen..


2. ¿Es la personalidad una estrategia evolutiva para entornos sociales?

Bueno, probablemente no hay una estrategia de vida que funcione en todos los entornos. En ocasiones el individuo audaz se ve favorecido, y  en otras sale favorecido cauteloso. Como consecuencia de esto, en todas las poblaciones humanas de hoy hay una mezcla de diferentes tipos de personalidad. Esto es igualmente cierto en otras especies.


3. Tras estudiar las lenguas y  su diversidad, ¿tiene alguna hipótesis sobre el origen y evolución del lenguaje?

Los seres humanos están especializados en la búsqueda de alimento y la producción conjuntas. No hay ninguna sociedad en la que la gente sobreviva saliendo cada individuo solo en busca de alimento sin coordinarse con nadie. En ninguna sociedad las personas sobreviven cada individuo sólo salir solo y se alimentan de forma no coordinada. En lugar de eso, los grupos trabajan juntos para cazar, pescar y buscar alimento de forma cooperativa. En mi opinión, los orígenes del lenguaje se encontrarían en el logro de la coordinación del comportamiento requerido en este tipo de esfuerzo conjunto. Sin embargo, una vez existe el lenguaje se trata de una adaptación muy eficiente que permite que las personas puedan también empezar a coordinar sus comportamientos de muchas nuevas formas, y así es como a los seres humanos les fue posible ser ecológicamente dominantes e inventar nuevas y cada vez más sofisticadas tecnologías .


4. La felicidad, tal como nos la presenta la psicología evolucionista, se parece un poco a la zanahoria de un burro, que obliga a este a ir por el camino "correcto", que es el que la selección natural le marca. ¿Un mundo feliz sería un mundo sin metas, un mundo sin siquiera significado?

Creo que en la literatura psicológica se sobreestima la importancia de la felicidad como meta para las personas y las sociedades. Es parte del individualismo y el consumismo de nuestra época. Existen multitud de otros objetivos importantes que perseguir, como la justicia, la sostenibilidad, el significado, el conocimiento, la verdad... que no tienen mucho que ver con la felicidad. Tanto la felicidad como la tristeza surgen por la acción de mecanismos muy toscos de respuesta a las ganancias y pérdidas inmediatas, que compartimos con otros animales. Sería una vida humanamente muy pobre aquella en la que todo se redujera a eso.

5. ¿Qué relación tienen la creatividad y la locura?

Algunas pruebas apoyan la idea de que las mismas características que vuelven a las personas vulnerables a las enfermedades psicóticas pueden asimismo hacerlas sobresalir en tareas creativas. Así que no es que las personas creativas sean psicóticas, o las psicóticas creativas, sino más bien que los mismos rasgos subyacentes, en algunos ambientes,  suscitan un funcionamiento creativo, y en otros graves enfermedades mentales. Las pruebas provienen de cosas tales como el hecho de que las familias de los escritores y artistas contienen a menudo otros miembros que han padecido problemas psicóticos.

6. Durante mucho tiempo en la medicina se ha ignorado el papel de la relación mente-cuerpo en la génesis de las enfermedades, tanto psíquicas como somáticas.  Ahora que hay una creciente evidencia de tal papel etiológico cabría preguntarse por su razón de ser a la luz de la evolución.  ¿Qué ventajas evolutivas podría haber tenido el que la mente enfermara?

Por supuesto, enfermar, por definición, nunca se verá favorecido por la evolución. Pero la evolución si puede favorecer un comportamiento de enfermo, el cual se da cuando un animal en mal estado ralentiza sus movimientos, se oculta y no se encuentra motivado para hacer nada hasta que se haya recuperado. También la evolución puede favorecer la hibernación, que implica también una ralentización, durmiendo, no queriendo hacer nada, mientras las condiciones ambientales sean desfavorables. Estos ejemplos nos pueden ayudar a pensar sobre la depresión; la leve podría representar la puesta en marcha de mecanismos para la conservación de la energía y la evitación de estímulos durante el período en que el entorno sea desfavorable o el individuo se encuentre en un estado de debilidad. Por eso precisamente las depresiones leves leve que suelen acompañar tan a menudo a las pérdidas o enfermedades físicas. En cualquier caso ninguna de estas cosas da cuenta de los casos más graves de depresión clínica. En ellos es posible que los mecanismos de adaptación se hayan vuelto disfuncionales. .

7. Las sociedades modernas funcionan a través de una red global sumamente compleja de intercambios y comunicaciones.  El hombre de hoy, aunque no pueda comprender todo lo que pasa a su alrededor, ha de disponer de algún tipo de mecanismo cognitivo para el intercambio que le permita ser nodo en las diversas redes del mismo. ¿Cuáles son a su juicio el origen y la evolución del intercambio?

Como decía al responder a la pregunta 3, los seres humanos están especializados en la búsqueda social de alimentos. Esto necesariamente  implica un intercambio tanto de información como de recursos. Así, que compartamos planes, ideas y herramientas en una red social es algo profundamente enraizado en nuestra forma de vida. Las tecnologías modernas y la densidad poblacional simplemente nos ha permitido hacer esto  en una escala muchísimo mayor, y de una forma que tiene extraordinarias consecuencias emergentes, tales como el crecimiento económico, la propagación de las normas culturales, y la creación del arte y la ciencia..


8. ¿En qué trabaja ahora?

Continúo  fascinado por el comportamiento social humano, por lo que estoy de nuevo trabajando en el intento de comprender  cuando la gente colaborará entre sí y cuando no lo hará. la gente a cooperar entre sí y cuándo no. Estudio estos dos asuntos tanto sobre el terreno como haciendo uso de modelos teóricos.

4 comentarios:

Santiago dijo...

Muy interesante y de un sentido común aplastante tan poco frecuente hoy en día, en un entorno sobremedicado (y sobremáscosas) en el que un desánimo provocado por las circunstancias se convierte en el "coco" llamado depresión. Sólo hay que entender, como dice Nettle, que existe un déficit de objetivos y por lo tanto la naturaleza humana economiza energía. No hay más que ver el clima depresivo generalizado que hay en la sociedad a causa de la imposibilidad de alcanzar el bienestar en el que hace tan solo unos años vivíamos, a causa de la crisis económica.

De ahí a organizar la que se ha organizado hoy en el mundo hay un paso. Lo malo es que la mayoría de indignados sólo buscan que se les atiendan sus supuestas necesidades sin dar un palo al agua.

Javier Moreno dijo...

Haces bien, Santiago, en relacionar la crisis que vivimos hoy con los indignados (y lo que en su gran mayoría representan) con el espejismo de la felicidad del que hablan Nettle y otros grandes psicólogos como Daniel Gilbert, de Harvard.

Haces bien, digo, porque creo que el problema viene de unas expectativas sobre lo que debe ofrecernos la realidad, sobre lo que debe ofrecernos la sociedad, basadas precisamente en esos mecanismos psicológicos que nos hacen tan susceptibles a los sesgos y a los errores de apreciación sobre lo que es bueno y malo para nosotros.

Siempre han existido personalidades neuróticas (me incluyo entre ellas) y extrovertidas (estoy rodeado de ellas). Cada una ha desempeñado su papel en las distintas épocas y "edades" de la humanidad, y han legado sus genes. La proliferación moderna de casos de depresión no es más que el reflejo deformado de los descubrimientos que se están dando en este campo desde la psicología y la neurociencia. La depresión clínica, la depresión profunda, seguramente no haya sufrido un aumento medio de casos. Las leves han aflorado por doquier. Y si lo relacionamos con expectativas equivocadas sobre lo que la vida y la sociedad deben darnos, todo aquel que pueda utilizar la máscara de la depresión para tomarse una baja o renunciar a un desafío se sentirá inclinado a hacerlo.

Santiago dijo...

Es reconfortante la coincidencia de ideas, Javier, sobre todo en un entorno tan necio como el que vivimos.

Creo que nunca lo había pensado así, como tú señalas, pero parece evidente que la "psicologización" de la vida ha dado lugar ciertamente a un sesgo que induce a pensar que todo displacer es una patología. El enñoñecimiento generalizado obsesionado con evitar "traumas" ha alcanzado hasta a los inspectores médicos.

Javier Moreno dijo...

Queremos un mundo feliz, pero como la felicidad es un señuelo acabamos todos amargados, o indignados.