martes, septiembre 15, 2020

Somos naturaleza (entrevista a Katia Hueso)

Katia Hueso

"Conócete a ti mismo": si tuviéramos que aplicarnos esta exhortación inscrita en el frontispicio de la entrada al santuario de Delfos, en la antigua Grecia; si, en definitiva tuviéramos el espíritu que inspiró esa frase en aquel tiempo y lugar, cuna de la ciencia y de algunos de los más bellos mitos, asumiríamos nuestra vida entera tal y como es, y la abrazaríamos con un amor desesperado. Efímera y consciente, luz de una vela en el templo de la naturaleza, nuestra existencia puede prender fuego a cuanto le rodea y extinguirse tras contemplar lo inefable. 

Lo primero que podemos saber con certeza de nosotros mismos es que somos naturaleza. Todos y cada uno de nosotros estamos hechos de lo mismo y, de diferenciarnos entre nosotros, sólo lo hacemos en aspectos accidentales y superficiales. 

Seres vivos, formados por células eucariotas, metazoos, primates sociales, humanos. La cultura surgida de la naturaleza social en su interacción transformadora sobre el medio, que apenas barniza nuestra naturaleza y nos crea un medio dentro del medio, no nos define, si bien es la seña de identidad para la mayoría de nosotros, sin la cual nos sentiríamos perdidos.

No sirve de nada echar la vista atrás, la Civilización llegó para quedarse con nosotros hasta nuestra muerte individual o extinción total como especie. Lo que corresponde hacer ahora es volver a mirar a nuestro alrededor con una mirada más amplia y profunda, apartando los velos de ignorancia que nos impiden ver con claridad los límites de nuestras potencialidades y el horizonte de nuestras posibilidades. 

Como naturaleza que somos, tenemos nuestros límites, somos nuestros límites. Y también somos todo aquello que creímos en medio del sueño de nuestra razón no ser, somos parte de un continuo de vida que cubre la tierra y que va de las arqueas extremófilas a los animales y plantas de diseño más elegante y fascinante. 

La interdependencia de la vida no es una bonita y sensiblera metáfora, siendo de hecho una interdependencia que incluye las más crueles depredaciones y los más repulsivos parasitismos,  además de las simbiosis y el despliegue de belleza de la biodiversidad. Y nosotros también en eso somos naturaleza, dependientes y capaces de cooperar y hacer daños terribles. 

Y dado que hemos tomado conciencia de la magnitud del problema y su complejidad, deberíamos empezar a definirnos a nosotros mismos con un poco más de humildad, sin por ello necesariamente renunciar del todo a ese orgullo primate por nuestros innegables logros como especie.

Nuestra relación con (el resto de) la naturaleza debe mejorar. Debemos adaptarnos, como hemos hecho hasta ahora, si, pero con la mirada puesta en que la adaptación al medio no necesariamente pasa por adaptar el medio a nuestros caprichos hasta dejarlo irreconocible y, peor aún, disfuncional. 


Katia Hueso Kortekaas es una bióloga experta en espacios naturales y su preservación que, al margen de su actividad docente más convencional y teórica en la Universidad Pontificia Comillas, explora formas de integrar nuestras mentes con la naturaleza a través de la práctica de salir al encuentro de la última (separada de la nuestra por nuestras propias creaciones), para establecer el continuo de la fusión de ambas. De este modo ayuda a quienes le acompañan a lograr un mejor conocimiento de sí mismos.

Es natural que haya fundado una escuela en la naturaleza , de nombre Saltamontes, pensada principalmente para niños. Las nuevas generaciones pueden a través del juego y del aprendizaje (que en esas edades primeras deben ir juntos) en medio de entornos naturales de la Sierra de Guadarrama, en Madrid, tomar una conciencia de si mismos que incluya la realidad desnudada de artificios del mundo natural.

El esfuerzo de Katia también va dirigido a la toma de conciencia de los adultos, pero para ello debe apelar además de a sus emociones, y con suerte a sus recuerdos, a su raciocinio ya plenamente impregnado de la cultura y sus identidades sociales, para animarles a tomar la senda de la naturaleza con pequeños pasos.

Su libro Somos Naturaleza es un mensaje para todos nosotros, sin estridencias, sin posiciones extremas, simplemente constatando en cada una de sus líneas lo que somos y cómo nos vemos a nosotros mismos. Leerlo puede hacer bien a todo urbanita civilizado. No encontrará en él una crítica feroz ni una llamada a cambios radicales. Simplemente le ofrecerá una panorámica que le ayude a conocerse mejor a sí mismo.

Katia ha tenido la gentileza de responder unas preguntas para la Nueva Ilustración Evolucionista, lo cual le agradecemos en medio de un ajetreado comienzo de curso. 

Saltamontes. Escuela en la naturaleza.



1.- Ciertamente el ser humano es un maestro del autoengaño, y quizás su mayor logro en este aspecto de su comportamiento sea no reconocerse como naturaleza, vivir inmerso en su identidad social y cultural y desconocer deliberadamente sus raíces. ¿Por qué crees que nos engañamos sobre ese particular tan fundamental? ¿Qué consecuencias acarrea esto a nivel de los individuos y las sociedades?

Realmente no sé si es un autoengaño consciente o simplemente una cuestión de comodidad. Como seres sociales que somos, además, estamos muy sujetos a convencionalismos y a una identidad cultural concreta, que nos une al grupo, a nuestra tribu y nos hace sentir arropados. Sin embargo, aquello que nos une a la naturaleza, nuestros genes, las necesidades fisiológicas, las reacciones al entorno, es universal. Por ello tal vez no valoramos tanto nuestra identidad natural, porque viene de serie; damos por hecho que es parte de nuestra idiosincrasia y no le dedicamos mayor atención. Pero no prestársela sí tiene consecuencias a gran escala, porque las actividades humanas se han vuelto complejas, se clasifican en compartimentos estanco bastante opacos que hace que pensemos que la leche sale de un tetrabrik, el agua de un grifo o que el pollo crece en bandejas de plástico. No entender estos procesos -y es imposible conocerlos todos- hace que nos sintamos cada vez más alejados de la fuente de recursos que necesitamos, la naturaleza, y no la percibamos como imprescindible para vivir, sino tan sólo como un paisaje bonito.


2.- Desde que Darwin publicó El Origen de las Especies parece que las Cosmovisiones trascendentes son puestas en jaque y surgen dos grupos enfrentados: naturalistas, materialistas y ateos frente a creyentes en lo trascendente, inmaterial y divino. Pero el encuentro con la naturaleza, como señalas en tu libro, es espiritualmente enriquecedor y liberador. ¿No son, a fin de cuentas, todas estas dialécticas enfrentadas, algo muy alejado de la relación que debiera tener el hombre con la naturaleza, centradas estas de algún modo en la naturaleza como objeto, como si fuera nuestra posesión?

Sí, la doctrina cristiana (no puedo opinar de otras religiones, pues mi desconocimiento de ellas es más amplio) ha colocado al ser humano tradicionalmente por encima de la naturaleza, como gestor de la creación divina. Por suerte este paradigma binario está diluyéndose y hay cada vez más voces que se alzan a favor de la naturaleza como “casa común”, tal y como reza la encíclica Laudato si’ del Papa Francisco. Se aleja del modelo de posesión al que aludes y se acerca al del cuidado. Sin embargo, aún prevalece esa visión de manejo humano sobre lo natural. Por suerte, para conectar con la naturaleza de una manera profunda y trascendente, no es necesario el apoyo espiritual de terceras personas. Basta con escucharse a uno mismo. Consiste en dejar por un momento de hacer y dedicar un tiempo a estar, para dejar que la experiencia penetre sin mediación de una actividad o una idea preconcebida. De hecho, las personas que mejor hacen este trabajo son los niños. No hay más que ver cómo se maravillan ante las pequeñas cosas. El mundo natural, para ellos, es una fuente permanente de sorpresas, hasta de momentos de comunión consigo mismos. Sólo tenemos que dar tiempo y espacio para que sucedan. Esas epifanías de la infancia van a construir un armazón espiritual interior que no necesita apoyo exterior, podemos además recuperar esa experiencia trascendente en otros momentos y lugares, cuando queramos, porque la llevaremos siempre dentro.


3.- Todos sentimos biofilia, seamos conscientes o no de ello, incluso los tecnófilos más radicales. Pero los niños todavía pueden desarrollar aún más esta predisposición dada su capacidad de absorber los estímulos infinitos que proporciona la naturaleza. ¿Fue esto lo que te motivó a abrir la escuela en la naturaleza Saltamontes en Collado Mediano? ¿Crees que debería implantarse una educación ambiental más profunda y temprana dentro de la enseñanza?

A decir verdad, el proyecto Saltamontes nació porque nos parecía, a mis compañeras cofundadoras y a mí, tan evidente que era necesario, que caía por su propio peso. Vivimos en un entorno con un equilibrio perfecto entre diversidad de espacios naturales, accesibilidad y potencial pedagógico para los niños. La motivación principal de impulsar el proyecto fue el poder ofrecer a nuestros hijos un espacio educativo basado en el respeto, el juego libre y la naturaleza. Como no lo había, y aquí se daban las condiciones idóneas para ello, lo creamos nosotras. Andando ya el proyecto, observamos cuestiones tan interesantes, como que la biofilia a la que aludes, hay que alimentarla. Si no se atiende, como una planta, se marchita y, si te descuidas se convierte en biofobia. Con el contacto permanente con la naturaleza se consigue además que los niños la entiendan como su segundo hogar, por lo que no es necesario programar un currículo específico de educación ambiental. Digo permanente en el sentido de permanecer, es decir, estar en un lugar y desarrollar en él el juego y, por tanto, un vínculo con el espacio basado en experiencias positivas, lo cual refuerza ese sentimiento de hogar. A todos nos gusta tener la casa en buen estado, así que es lógico que quieran cuidar de la naturaleza. Eso es lo que hacen, y harán -un efecto que está demostrado en otras latitudes con más trayectoria- los niños que están en Saltamontes cuando sean mayores. 


4.- También se da la biofobia y el síndrome del déficit de naturaleza, como reverso de nuestra innata biofilia. Y en el extremo de la biofilia un nuevo Ludismo, una tecnofobia quizás excesiva ¿Por qué enfermamos lejos de la naturaleza y nos recuperamos en ella? ¿Cómo encontrar el adecuado equilibrio entre esa naturaleza que, como bien indicas, nos proporciona unos servicios ecosistémicos, y una vida en una sociedad civilizada?

Sí, corremos el riesgo de crear una nueva dicotomía. La falta de contacto con la naturaleza genera un desapego que se traduce en síntomas físicos y psíquicos nada desdeñables, el síndrome de déficit de naturaleza. Lo que empezó como un término periodístico, acuñado por Richard Louv, ahora resulta que aparece en la literatura médica. Fruto de esa falta de contacto, está el desconocimiento de sus valores y procesos que hace que sintamos temor hacia ella, esa biofobia a la que me refería antes: nos dan miedo los bichos, nos incomoda tumbarnos en la hierba o nos da asco el barro… ¿A qué niño pequeño, con la “biofilia” aún intacta, no le encantan esas cosas? Pero también está el otro extremo, el temor a que cualquier tecnología nos aleje de la naturaleza, como si la fuéramos a abandonar o incluso profanar. Sin embargo, yo pienso que es posible convertirla en una aliada para conocerla mejor. Podemos usar las herramientas de un móvil a favor del contacto más intenso con la naturaleza (guías de plantas, animales, mapas, etc.) siempre y cuando no dirijan nuestra experiencia. Hay ya suficientes anécdotas sobre extravíos absurdos en el monte mediados por el GPS, para que se entienda a qué me refiero… La técnica también nos permite rememorar, visitar e incluso (re-)conectar con espacios naturales sin necesidad estar físicamente en ellos. A poco que estemos algo informados, podemos apreciar sus bienes y servicios sin tener que disfrutarlos en primera persona. La mayoría de nosotros nunca iremos a la Antártida, pero sabemos muchas cosas sobre ella y, sobre todo, queremos protegerla. 


5.- En tus obras citas clásicos literarios de la vuelta a la naturaleza o de su disfrute. A mí me impactaron profundamente la Bendición de la Tierra, de Knut Hamsun, e Into the Wild, de John Krakauer, basada en la vida y muerte del joven Chris MacCandless, llevada luego al cine por Sean Penn. ¿Qué lleva a estos personajes, reales y de ficción, a romper con la civilización e internarse en la naturaleza virgen?

En efecto, la literatura de naturaleza que más impacta es aquella que nos muestra una naturaleza sin filtros. Existe un cierto peligro de sacralización banal de lo natural, ese ludismo que decías, que sólo muestra una cara amable y algo paternalista. Es la trampa en la que pudo caer MacCandless, por ejemplo, al trasladarse a un entorno que desconocía. La naturaleza no es ni hace nada, simplemente está. Nosotros, como seres humanos, tenemos que aprender a estar en ella, en parte por instinto y en parte por experiencia. Sea ésta recibida de nuestros mayores, compartidas con otros o adquiridas en solitario, es como aprendemos a estar. Y, como todo en la vida, aprendemos más de las experiencias de impacto que de las amables. En muchos casos, buscamos activamente tener esas vivencias fuertes, como MacCandless; en otros nos vemos metidos en ellas porque no tenemos oportunidad o capacidad para buscar otros lugares más benignos, como les sucede a Isak e Inger en la novela de Hamsun. Lo que sí resulta interesante es ver cómo este tipo de literatura se está volviendo cada vez más popular. De alguna manera todos necesitamos vivir experiencias de impacto, aunque sea de forma vicaria, desde la comodidad del sillón.


6.- Hablando de Naturaleza Virgen, me da la sensación de que va quedando cada vez menos, que está cada vez más menguada. Es inevitable preguntarse por el colapso de nuestro medio natural y sus, con toda seguridad, terribles consecuencias. ¿Es posible detener esto?

Cabría preguntarse, de hecho, si aún existe naturaleza virgen. Hasta los últimos rincones de la Tierra están afectados por la actividad humana, mediante por ejemplo el cambio climático o la contaminación por plásticos, por deshabitados que estén. Las referencias, tanto científicas como institucionales, no son nada halagüeñas. Estamos ante la sexta extinción masiva de especies, el cambio climático amenaza con convertir a este planeta en un horno, no habrá alimentos ni recursos para toda la población y para colmo, un virus salido de la naturaleza nos tiene en jaque. Sin embargo, creo que hay razones para la esperanza. En la lucha contra el cambio climático se habla ya de una estrategia conjunta de mitigación y adaptación al mismo, que podríamos aplicar a todo lo demás. Por una parte, se trata de frenar nuestras actividades dañinas con el medio y, por otro, de adaptarse a lo que irá viniendo en el futuro. Ejemplos de ello son la economía circular -hay quien aboga más por el decrecimiento- o incluso la geoingeniería. No son cuestiones exentas de controversia, pero a estas alturas lo mínimo es pensar en ellas como vías alternativas. El cambio tampoco será justo ni llegará a tiempo para todos, pero no por ello debemos cejar en nuestro empeño en buscar soluciones, que por modestas y locales que sean, todas suman.

7.- En tu paso por diversos países europeos has podido constatar la "diversidad de cultura ecológica y ambiental". Creo que en España no nos llevamos el premio... ¿Qué nos falta o qué nos sobra para ser tan pésimos gestores hasta de una pandemia?

Creo que hay un rasgo que define nuestra relación con la naturaleza y es la conciencia del bien común. Mientras que, en países de latitudes más altas, se entiende que el común “es de todos” en las nuestras, “no es de nadie”. Lo que no es de nadie, es más difícil de cuidar que cuando todos tenemos una porción de responsabilidad compartida. Eso explica, por ejemplo, la proliferación de basura en el monte, que es prácticamente inexistente en países del norte. Aparentemente esta responsabilidad colectiva se asocia más a culturas con tradición protestante, mientras que el individualismo tan típico nuestro (que se puede extender a la familia y amigos, pero no a desconocidos) prevalece en culturas católicas. Pero también existe la hipótesis de que ese apoyo mutuo entre extraños se da en lugares con un clima más hostil, porque les iba la supervivencia en ello. Era un “hoy por ti, mañana por mí”. En relación con la gestión de la pandemia, esto puede explicar -en parte, pues es algo más complejo- por qué en los países nórdicos se apela a la confianza en los ciudadanos para cumplir las recomendaciones de las autoridades sanitarias, mientras que aquí es necesario imponerlas como obligación. En todas partes hay ovejas negras, pero aquí somos un poco más oscuras y pícaras.


8.- La naturaleza te lo da todo, pero también te lo arrebata. ¿Suscribirías esa frase?

Con toda franqueza, no la suscribo, pero no por lo que dice sino por lo que implica. Como decía antes, pienso que la naturaleza no hace ni deja de hacer. La redacción de la frase implica una personificación o incluso una sacralización que puede inducir a un pensamiento fatalista, muy típico de nuestra tradición judeocristiana, que además nos exime de toda responsabilidad. Convirtiéndola en un sujeto activo, además, la separamos de nosotros. Por mi formación científica, creo que el ser humano es parte de su ecosistema (el que sea, en cada caso, aunque cada vez está más globalizado). Y lo que sucede en cada momento es fruto de las relaciones que se dan dentro de ese ecosistema, ya sean los seres vivos entre sí como entre éstos y el hábitat. Lo que sucede en la naturaleza es fruto de la acción-reacción de los procesos que se dan en ella, lo que pasa es que puede haber un gran decalaje espacial o temporal entre uno y otro, y no siempre es fácil de percibir. Es en función de esa acción, que podemos beneficiarnos como especie (por la abundancia y pertinencia de lo recibido) o perderlo todo al día siguiente.
 

9.- Sabemos que estás inmersa en varios proyectos de conservación, educación... ¿Podrías contarnos un poco de ellos y darnos una visión holística de lo que persigues en la vida?

Tengo un perfil profesional bastante ecléctico, fruto de intereses muy dispares, pero que tras muchos años de reflexión he podido encontrar unos cimientos en común. Por una parte, trabajo como profesora asociada en la Universidad Pontificia de Comillas y docente en otros centros universitarios, impartiendo clases de ingeniería ambiental, desarrollo sostenible, política ambiental, economía circular… Por otro lado, dirijo una organización que se ocupa de la investigación, puesta en valor y difusión de paisajes culturales asociados a la producción de sal, promoviendo una relación sostenible entre personas, paisaje y la propia actividad. Por último, cofundé y codirijo la primera escuela infantil moderna en la naturaleza, Saltamontes, trabajo a partir del cual he profundizado en mi interés sobre la educación en la naturaleza y del que afloran publicaciones, conferencias y docencia. Uno de los esquejes de este proyecto es la iniciativa Naturaleza Inclusiva, dirigida a apoyar el contacto con la naturaleza a través del juego libre para familias que tengan hijos con discapacidad, con unos efectos muy emocionantes en todos los implicados. Este año, además, con el confinamiento, me he animado a plantar una huerta en casa y me da valiosas lecciones, amén de una gran satisfacción. En fin, un precioso lío en el que todo gira en torno a una motivación común: cómo ser mejores personas para un planeta mejor. Es una ruta larga y llena de curvas, revueltas y contradicciones, pero estoy encontrando a personas maravillosas por el camino, de las que estoy aprendiendo mucho. Y, a cambio, ojalá pueda dejar mi granito de “sal” para inspirar a alguna….

lunes, septiembre 14, 2020

Una perspectiva profunda (entrevista a Santiago Merino)

Santiago Merino

La eterna dicotomía entre especialista y generalista puede difuminarse en los investigadores de algunas áreas de conocimiento que se centran en interacciones (aparente o relativamente) sencillas dentro de entornos complejos. 

Estudiar, pongamos por caso (pues es el caso de nuestro entrevistado de hoy) la dinámica parásito-hospedador, centrándose en especies muy concretas tanto de parásito como de hospedador ofrece una perspectiva privilegiada de las interacciones de este tipo dentro de las interacciones más amplias de un ecosistema y cómo eso afecta a la evolución y a la propia dinámica del ecosistema, que a su vez afecta a la naturaleza en su conjunto, que nos provee del entorno matriz en el que sobrevivir. En consecuencia observa algo que nos afecta directamente también a nosotros. 


Y es que hay muchos modos de tomarle la temperatura al planeta y ver si su estado es febril o no, y a nosotros nos interesa saberlo.   


La Ecología Evolutiva es un campo en el que se puede empezar mirando en un portaobjetos a través de un microscopio un protozoo y terminar prediciendo o confirmando predicciones del cambio probable en sistemas biológicos complejos. Y en ella es especialista (generalista) Santiago Merino, el Director del Museo Nacional de Ciencias Naturales. 

Su visión de conjunto le acredita para dirigir esta honorable institución, fundada por Carlos III, el ilustrado Rey del siglo XVIII.

Tuvimos la fortuna de poder entrevistar hace ya unos cuantos años a Santiago Merino y de lo que dijo entonces no cambiaríamos nada, o al menos nada relevante. Se mantienen inalterables sus valoraciones. La ciencia se caracteriza y avanza por su permanente revisión de hipótesis y falsación de Teorías. Pero tiene de momento algunas bases sólidas sobre las que poder construir y, hasta cierto punto, concluir. En su obra Diseñados por la enfermedad, Santiago Merino nos ofrece una perspectiva ecológica y evolucionista de las interacciones hospedador-parásito.

Santiago Merino ha tenido la amabilidad de concedernos nuevamente una entrevista, en la que comentamos algo de su trayectoria científica pero, muy especialmente, hablamos en última instancia, de las manifestaciones de la vida, desde las que miles de millones de años de evolución nos contemplan y de cómo hemos de valorarlas.




1.- Lo primero, Santiago, te damos las gracias por volver a la Nueva Ilustracion Evolucionista. Los años han pasado pero creo que no podríamos cambiar una coma de las palabras que escribiste cuando te entrevistamos por vez primera. Eso dice algo de la universalidad y permanencia de lo que la ciencia descubre a diario, de la importancia y validez de tu trabajo. ¿Cómo trasladar el valor de la ciencia a las nuevas generaciones? ¿Cómo crees que es la educación científica en España?

Encantado de poder contestar a tus preguntas Javier. Sin duda es muy necesario trasladar a las nuevas generaciones el conocimiento científico así como el trasfondo de crítica constructiva que lo acompaña. En estos tiempos de bulos y opiniones infundadas es más necesario que nunca. Sin embargo esto no es siempre fácil. La cantidad de información que recibe la sociedad a través de diferentes medios permite una gran facilidad de acceso al conocimiento pero también es una oportunidad para los que intentan hacer pasar opinión por certeza. El método científico nos permite separar una cosa de otra y es por ello que resulta imprescindible que la sociedad conozca con precisión al menos las nociones básicas de como funciona la ciencia. 

Esto se consigue hasta cierto punto en las aulas aunque los planes de estudio que separan con premura "ciencia y letras” no siempre permiten a muchos estudiantes obtener la bases sólidas necesarias de ambas vertientes del conocimiento. A partir de ahí existe un esfuerzo extraordinario desde todo tipo de instituciones científicas por transmitir conocimientos a la sociedad. Desde Museos y asociaciones científicas y educativas se intenta facilitar el acceso de los ciudadanos a la ciencia pero no siempre con el éxito necesario. Los medios han mejorado muchísimo y los recursos disponibles, tanto para los profesores como para los alumnos más autodidactas, son extraordinarios. Sin embargo, la cantidad de información y desinformación disponible es tal que a veces resulta difícil distinguir lo veraz de lo falso. Esto nos lleva a la necesidad de contrastar constantemente la información recibida para poder concluir con cierta seguridad sobre la realidad. Y hay que recordar aquí que no nos podemos dejar guiar por el principio de autoridad. Es decir, independientemente de los avances que un científico haya realizado a través de los años, cada nueva aseveración que proponga deberá ser demostrada como todas las anteriores. Al final las evidencias siempre deben pesar más que las hipótesis. Esta es la base a partir de la que avanza la ciencia y debería explicarse con exactitud en las aulas. Tenemos que seguir haciendo un esfuerzo por la divulgación seria a todos los niveles y señalar con rotundidad a aquellos que transmiten ideas poco o nada contrastadas. 


2.- Como Director del Museo Nacional de Ciencias Naturales,  ¿Qué podrías contarnos -acaso con discreción, acaso con fuego a discreción- de la relación entre lo político y lo científico? 

La ciencia es una actividad muy valorada por la sociedad y todo el mundo entiende que un país que vive al margen de la ciencia pronto estará sumido en el atraso. Esto implica que este muy mal visto no apoyar la ciencia por lo que todos los políticos se afanan por declarar su apoyo a los científicos. Sin embargo, detrás de ese apoyo inicial no siempre se encuentra el apoyo real, concreto, que la ciencia necesita. Hay buena voluntad, pero las palabras no siempre dan paso a los hechos. Por otro lado resulta todavía muy infrecuente que los políticos decidan apoyar sus decisiones en los conocimientos científicos. Con demasiada frecuencia no se pregunta a la ciencia para tomar decisiones o si se pregunta se busca solo la opinión que favorece la decisión previamente tomada. 

A pesar de lo que pueda parecer en ciencia no siempre hay una única solución sino que se manejan diferentes alternativas que pueden ser todas ellas correctas en función de distintos escenarios o acontecimientos con distinta probabilidad de ocurrir. Todos esos conocimientos deberían tenerse en cuanta antes de tomar algunas decisiones políticas. Nuevamente volvemos a lo importante que son los hechos por encima de las hipótesis. Sin embargo, los hechos científicamente demostrados suelen tener poco peso en las decisiones políticas finales. Al final esto se plasma en una falta de liderazgo que nos obliga al final, mas bien tarde que pronto, a seguir políticas desarrolladas en otros países donde se asesoran más y mejor por la ciencia.  

3.- Nuevos virus zoonóticos, bacterias multirresistentes....siendo experto en ecología evolutiva, y desde esa perspectiva ¿Podrías explicar a quien ve los telediarios pero no las publicaciones científicas qué está pasando?

La historia de la humanidad está plagada de irrupciones de patógenos en las poblaciones humanas. Esto no es algo nuevo. Los seres humanos formamos parte de la naturaleza, interaccionamos con ella a diario y, además, somos muy abundantes. Así que nos guste o no muchos seres vivos van a intentar explotarnos como parte de su ciclo vital. Aunque solo sea porque encontrarse con nosotros es muy sencillo y una vez que consigues explotar a uno será muy fácil hacerlo con el siguiente. Es verdad que hemos desarrollado medicamentos y vacunas que nos han permitido un éxito extraordinario en nuestra carrera coevolutiva con todo tipo de patógenos. 

Cuando empezaron a utilizarse los antibióticos de manera generalizada hubo quien proclamó que en unos años estaríamos libres de patógenos. Pronto nos dimos cuenta de que nos enfrentábamos a seres vivos con capacidad de adaptarse rápidamente y hoy en día la partida vuelve a igualarse obligándonos a ser más cuidadosos con el uso de nuestras “armas”, los antibióticos, para no producir un enemigo más poderoso como ocurre con las bacterias multirresistentes. 

Algo parecido nos ha pasado con esta pandemia. De repente nos hemos encontrado con un enemigo frente al que no teníamos defensas y la mejor opción ha sido ponérselo difícil al virus evitando su propagación por todos los medios. A nivel teórico se entiende que la gran virulencia que alcanzaron algunos virus de transmisión directa como el de la gripe se produjo por la gran facilidad de transmisión en sociedades como las nuestras con gran densidad de individuos. Eso facilitó la extensión de variantes víricas más virulentas que se extendieron con facilidad saltando de un individuo a otro aunque produjeran su muerte con bastante rapidez. Sin embargo, cuando los virus tienen dificultades para alcanzar un nuevo hospedador, es decir, otro individuo susceptible, entonces las variantes más virulentas tienden a desaparecer porque no consiguen seguir extendiéndose al no llegar a un nuevo hospedador antes de que el primero se muera. La ya famosa inmunidad de rebaño también produce este efecto puesto que el numero de hospedadores disponibles para el virus se reduce. A partir de aquí nos toca contraatacar, bien con una vacuna efectiva o bien con tratamientos adecuados para reducir o evitar la mortalidad y otros efectos perniciosos de la infección. Y si podemos con este virus habrá que estar atentos para nuestro próximo encuentro. Sería inteligente que intentáramos retrasar este encuentro al máximo para lo cual deberíamos ser más cuidadosos con las interacciones que mantengamos con el resto de la naturaleza. Capturar animales silvestres, trasladarlos en condiciones pésimas que reducen su respuesta inmune y permiten la multiplicación de los patógenos que les infectan y luego consumirlos sin ningún tipo de control veterinario no parece muy buena idea.  

4.- ¿Cómo está afectado el cambio climático a los distintos seres vivos? ¿Qué peligros sistémicos, en el sistema tierra, representa? 

Existen multitud de efectos del actual cambio climático en los seres vivos y en los ecosistemas en los que se desarrollan. Con el rápido cambio de las condiciones ambientales muchos seres vivos no son capaces de adaptarse y tienden a desaparecer. Cuando un ser vivo desaparece de un ecosistema este se resiente puesto que todos los seres están interconectados en las redes biológicas que sostienen el ecosistema. De entrada todos los simbiontes y parásitos específicos de esa especie desparecen con ella. Muchas de las interacciones también desaparecen o cambian y eso termina transformando el ecosistema de forma radical. En ocasiones los seres vivos afectados son capaces de desplazarse a otros lugares más apropiados para ellos, por ejemplo a latitudes o altitudes mayores que con el cambio climático ahora son adecuadas mientras que los lugares que ocupaban con anterioridad ya no lo son. En estos casos muchas veces hay interacciones que se pierden con el desplazamiento y otras nuevas que se pueden establecer. Por ejemplo a veces se trasladan patógenos a las nuevas áreas y se adquieren otros en esas nuevas localidades pero también se pierden algunos por el camino. Sin embargo esa huída a nuevas localidades también puede tener sus límites. Muchas especies se están desplazando a mayores altitudes en busca de sus condiciones ambientales óptimas pero una vez alcanzadas las cumbres no se puede seguir subiendo y si el cambio continua estas especies desaparecerán. Aunque los seres humanos nos hemos adaptado a todo tipo de condiciones ambientales a lo largo y ancho del plantea estos cambios también nos van a afectar considerablemente. Zonas fértiles que ya no lo serán y otras que pasaran a serlo pueden tener efectos geopolíticos importantes, se pueden producir migraciones de grandes masas de población, cambios en la incidencia de enfermedades etc.     

5.- Sobre el origen de los virus, esos grandes pequeños parásitos, hay muchas hipótesis. Una sugiere que podrían haber evolucionado a partir de un parásito intracelular que fue deshaciéndose de material genético dentro de su hospedador hasta quedar reducido a esa "mínima expresión" de una cadena de ácido nucleico dentro de una proteína. ¿Cómo ves esa hipótesis? ¿Es, por otro lado, algo generalizado en los parásitos deshacerse de carga genética dentro de su hospedador?

Es muy habitual que los parásitos pierdan evolutivamente algunas de sus funciones ya que estas pasan a depender directamente de su hospedador. Por ejemplo se reducen los sistemas digestivos porque se adquiere el alimento ya digerido por el hospedador. En este sentido muchos parásitos se han simplificado en algunos aspectos aunque se han perfeccionado en otros que les permiten localizar y explotar a su hospedador. En el caso de los virus todo la maquinaria reproductiva del virus, la que genera copias de si mismo, está a su disposición en la célula que infecta y, por lo tanto, no necesita llevarla consigo. Si los virus son el resultado de una reducción extrema de funciones o si ya surgieron directamente como fragmentos con capacidad para insertarse y replicarse en células ajenas es una incógnita que probablemente tardará en despejarse si es que alguna vez lo conseguimos.  En cualquier caso las hipótesis son bienvenidas porque terminan produciendo avances incluso cuando se descartan.

6.-  ¿Qué aprendizaje se extrae de las relaciones de parásitos y hospedadores en las especies que estudias por el mundo plenamente aplicable al ser humano? ¿Podrías hablarnos de la más impresionante forma de parasitismo que has estudiado, así como de tu especie, parásita u hospedadora favorita?


Quizá la lección principal que uno obtiene estudiando las relaciones entre parásitos y hospedadores es que son relaciones extraordinariamente frecuentes. Existen multitud de especies que se comportan como parásitos o patógenos en el mundo. Se calcula que más de la mitad de los seres vivos son parásitos. Y eso implica que nosotros, los seres humanos, con la inmensa cantidad de biomasa que representamos en el planeta no vamos a estar libres de parásitos. Hemos evolucionado con ellos y seguiremos interaccionando con ellos. El reto es reducir el impacto de los parásitos para poder convivir sin graves consecuencias pero la eliminación total, salvo en casos puntuales, parece estar muy lejos. Además podría ser contraproducente. En algunos casos parece que la eliminación de algunos parásitos también ha generado problemas serios como en algunas enfermedades autoinmunes. Así que a veces se pueden soportar infecciones durante periodos no muy largos para mantener un sistema inmunitario saludable y bien dispuesto para la defensa del organismo.  

Mi trabajo durante muchos años se ha centrado en parasitosis sanguíneas causadas por parasitos similares a los que causan la malaria en los seres humanos solo que yo me he dedicado a sus parientes que infectan aves. Estos seres tienen estrategias vitales extraordinarias que les permiten alcanzar a sus hospedadores, alternativamente un mosquito u otro invertebrado que se alimenta de sangre de un ave, y el propio ave. En el transcurso de la evolución se han adaptado a este paso de invertebrado a vertebrado generando adaptaciones para mantenerse en ese sistema. Por ejemplo, cuando el mosquito introduce el parásito, un protozoo unicelular, en el vertebrado, alcanza órganos internos donde comienza reproducirse en grandes cantidades de manera asexual. 

Todas estas células del parásito solo se diferencian unas de otras si ha surgido alguna mutación en ellas, algún error en la copia de su material genético que las diferencia del parásito que portaba el mosquito. Esa nueva mutación puede resultar adaptativa para el parásito en cuyo caso las copias posteriores al cambio portaran ese adaptación o resultar un cambió con efectos negativos para el parásito en cuyo caso el sistema inmune del ave se encargará de eliminarlo. Sin embargo esas potenciales adaptaciones quedaran aisladas unas de otras en las lineas de multiplicación asexual de cada parásito en la que se produzca el cambio. Para aprovechar al máximo estas nuevas adaptaciones que han podido surgir de manera independiente estos parásitos mantienen en su ciclo la reproducción sexual. Tras la reproducción asexual en órganos internos cada parásito individual  infecta un glóbulo rojo y se desarrolla como parásito hembra o macho. Cuando el mosquito ingiera sangre con parásitos de ambos sexos estos se liberan del glóbulo y se aparean combinado las mutaciones beneficiosas que pudieran portar. Así el ciclo se repite una y otra vez generando parásitos cada vez mejor adaptados ya que se reproducen bajo el escrutinio del sistema inmunitario de su hospedador. Esta estrategia también sirve cuando varios mosquitos pican a un mismo hospedador y se introducen parásitos con distintas adaptaciones que podrán recombinarse cuando vuelvan a un mosquito o cuando un mosquito pique a varios hospedadores combinado los parásitos surgidos en cada uno de ellos. Este sistema se ha mostrado muy adaptativo para estos protozoos parásitos y la evolución les ha llevado a mantener ambos tipos de reproducción en sus dos hospedadores. Además estos parásitos parecen ser capaces de alterar la proporción de sexos que producen, la cantidad de machos y hembras que generan para maximizar su probabilidades de que al mosquito llegue un número óptimo de individuos de cada sexo y se maximice su reproducción. Esto es, como cada parásito macho puede fecundar entre seis y ocho parásitos hembra cuando hay una gran densidad de parasitos en sangre se suele producir un macho por cada 6-8 hembras pero cuando la densidad se reduce como consecuencia por ejemplo de la activación del sistema inmune del hospedador la proporción cambia para igualar el numero de machos y hembras que se producen de forma que se asegura que incluso en bajas densidades al menos un macho y una hembra puedan encontrarse en el mosquito y reproducirse.  La evolución es capaz de generar adaptaciones extraordinarias incluso en seres microscopios como estos.
  
Por mi trabajo actual mis especies favoritas son el herrerillo común y quizá el parásito que con más frecuencia lo infecta, el protozoo sanguíneo Haemoproteus.  

7.- De tu prolongada y fructífera trayectoria científica ¿Con qué te quedarías?

Me siento afortunado de haber podido dedicar mi vida a aquello que me fascina. Estudiar los seres vivos y sus adaptaciones es algo que siempre me ha atraído y comprender como funciona la naturaleza a través de mecanismos sencillos y al mismo tiempo capaces de generar una gran complejidad es algo que me llena cada día. Por otro lado siempre he pensado que el mejor descubrimiento va a ser el próximo así que esperemos que nos depara el futuro. 

jueves, septiembre 03, 2020

Genes, psicópatas y gente corriente (entrevista a Miguel Pita, parte II)

Resulta interesante constatar cuántas polémicas absurdas nos podríamos haber ahorrado con sólo un poco de profundización en la ciencia. Esta nos provee de un conocimiento bastante aproximado de los fenómenos del mundo natural, y estima con bastante exactitud sus límites. 

El tema-marco que se aborda hoy en la entrevista de Pablo Malo a Miguel Pita, la genética de la conducta, ha dado lugar a muchos malentendidos. Esto se debe a la trascendental lucha entre el fantasma del determinismo genético frente al fantasma en la máquina. Ambos son solamente eso, y la ciencia rigurosa está aún muy lejos de estudiar a los fantasmas y a los gamusinos.

La genética de la conducta nos proporciona, a través de rigurosos análisis estadístico, medidas de heredabilidad de los rasgos de conducta presentes en nuestros padres. Y dichas medidas no sugieren casi nunca que un rasgo del carácter sea 100% heredado (determinismo genético) ni 100% ambiental (tabla rasa y fantasma en la máquina). 

Al nacer, usemos una metáfora bella, somos diamantes sin pulir, pero en todo caso somos diamantes, y siempre lo seremos. La forma que tomaremos y los colgantes, pulseras y sortijas en los que nos engastaremos son cosa de la cultura, de la mano del joyero (que, todo sea dicho, es una "mano invisible", salvo en casos de adoctrinamiento). 

Es inevitable acudir al fantasma en la máquina, al homúnculo dentro del cerebro que determina las conductas que no tienen un ápice de determinación (que no determinismo) genética. El ambiente siempre actúa sobre una materia prima natural como el alfarero trabaja la arcilla para hacer una vasija o un jarrón:  y esta son nuestras predisposiciones, siquiera sean las elementales, las de cubrir nuestras necesidades fisiológicas, que tan imperativas son. ¿Determinismo genético? si, a un nivel muy elemental, nada preocupante para quien busca su libertad una vez cubiertas las necesidades básicas. Pero como la pirámide de Maslow la jerarquía de las necesidades asciende mientras lo más imperativo es satisfecho. Eso, obviamente, no explica una huelga de hambre o una inmolación yihadista. Pero para hacer una huelga de hambre hay que pasar hambre y para inmolarse por Dios hay que superar nuestra natural tendencia a preservarnos vivos e intactos. Un homúnculo no tendría contradicciones internas para llevar a cabo el plan que ha elaborado al margen del organismo del que ha tomado las riendas. 

Pero todas estas cosas las explican mejor el genetista de la conducta Miguel Pita y el Psiquiatra Pablo Malo, en intercambio fructífero de larga duración y gran profundidad (los cobardes y poco interesados que se retiren), en el vídeo que el segundo hace al primero una entrevista para los anales de la psicología.

Dado que Miguel Pita se ha centrado, dentro de su actual área de especialización, en las extrañas y enigmáticas mentes de los psicópatas, también se habla sobre ellos: un psicópata ¿nace o se hace?... veremos que la respuesta nunca es sencilla, como ninguna otra, de hecho, en el área de la genética de la conducta.

Miguel Pita nos concede, con esta, una segunda entrevista, y se lo agradecemos especialmente porque va más allá de la divulgación (de calidad, sea dicho) para adentrarse en las complejidades de su trabajo científico cotidiano.

Atención espectadores: ¡ comienza el espectáculo!





El cambio climático (entrevista a Emilio de las Heras)

 

Emilio de las Heras

La acción humana en el medio ecológico tiene hoy más que ver con la adaptación del medio ecológico a nosotros que con nuestra adaptación, como una especie más, dentro de él.


Hemos levantado un muro muy alto que nos separa del resto de la naturaleza y, dentro de nuestras murallas sofisticadas tecnológica y económicamente, seguimos llevando en nuestro interior a un primate que aulla, aunque sintamos que somos, o bien distintos a los animales y otros seres vivos (con una naturaleza espiritual superior), o bien el primero y el mejor de entre ellos.


La relación de interdependencia con ellos sin embargo no ha desaparecido. Nos relacionamos con el medio ecológico que aún se sostiene sobre sus raíces o sus patas, pero como si fuéramos dueños de todo. Es más, dado el grado de distribución del trabajo en nuestras complejas sociedades, la mayoría de los humanos vemos la naturaleza como un paisaje, pero no interactuámos directamente con ella, y los que lo hacen solamente lo hacen en un contexto acotado de trabajo u ocio, sin poder tener una comprensión profunda y una visión global.


Dado que, pese a nuestra autoatribuida sapiencia, y a que somos capaces -con nuestro cerebro ocupando lo que Pinker denomina el nicho cognitivo- de mirar al pasado y al futuro y proyectar nuestra experiencia en forma de planes, la mayor parte de ellos son de muy corto alcance. Se puede decir que realmente no vemos mucho más allá de nuestras narices. Somos malos anticipando futuros, como ha comprobado la psicología. Creamos escenarios plausibles con la información limitada de la que disponemos y, llegado el momento, muy raramente acaecen las cosas según las imaginamos. De ahí el valor de la ciencia, creación cultural que depura al máximo lo que hay de conocimiento en nuestras inferencias. La ciencia hace predicciones, y si no se cumplen, se ajustan los métodos y se elaboran hipótesis complementarias que enmienden las predicciones falsadas, o se realiza una enmienda a la totalidad de las hipótesis definitivamente deshechables en su conjunto.


La climatología es una ciencia que estudia los cambios que se producen en el complejo sistema climático: complejo sistema que está inextricablemente unido al sistema ecológico, puesto que éste último abarca las relaciones de los seres vivos entre sí y con su medio físico, lo cual incluye el medio geológico, hidrológico y atmosférico.


En última instancia de lo que trata la climatología es de la parte física de la ecuación ambiental, y de cómo cambia y con sus cambios afecta a la biótica.


Es por ello que, además de la ciencia de los cambios físico-químicos en los ciclos naturales de los elementos no biológicos y cómo estos afectan a los biológicos y a su equilibrio, es también su legítimo campo de estudio cómo los seres vivos afectan a sus procesos, y en especial la acción humana, cómo afecta al medio físico y los efectos de dicha acción mensurables y predecibles científicamente para el futuro.


La climatología se ha asociado así, por razones obvias, con el estudio de los cambios en el clima y, en consecuencia, con las conclusiones a las que se ha ido llegando desde esta ciencia sobre las causas del cambio. 


Lo que hoy todos conocemos como Cambio Climático Global es, por decirlo de alguna manera, las conclusiones a las que han llegado en su mayoría los estudiosos del clima y de las ciencias que pueden aportar datos relevantes a la ciencia climática sobre el efecto en el clima de la acción humana. Estas conclusiones han sido expuestas en el IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático) de la ONU.


Se ha hecho hincapié fundamentalmente en el efecto de las emisiones de gases con efecto invernadero por parte de nuestra industria y nuestros artefactos (vehículos de gasolina o gasóleo, calefacciones etc. etc.) , muchos de los cuales provienen de la quema de combustibles fósiles para generar energía. Estas emisiones provocarían una elevación de las temperaturas medias en la tierra en un periodo de tiempo geológicamente fugaz, y cambiaría por completo el sistema tierra, a través de una complejísima cadena de acontecimientos. Y si hay algo que la termodinámica nos enseña es que los cambios suelen ser hacia el caos y en contra de la vida. De ahí que exista un miedo más que justificado a que el cambio climático provoque una catástrofe a la que quizás no sobreviviríamos como especie. Aunque el planeta no esté en peligro, dado que alcanzará un equilibrio distinto al actual; lo que sí lo está son las distintas especies que vivimos en el planeta, y que requerimos para sobrevivir de un delicado equilibrio de las condiciones climatológicas, de biodiversidad, de contención de eventos extremos, de regularidad de los ciclos de agua, de la existencia del control de enfermedades de manera natural, etc. etc. etc.


Dada la complejidad del asunto muchos han optado por poner en solfa los escenarios más agoreros. Por otro lado hoy tenemos un problema añadido de no pequeña envergadura, que es la Pandemia que nos asola y que amenaza de forma  imposible de eludir todo el entramado económico e incluso político sobre el que caminamos como sobre un terreno resbaladizo. Tenemos un abismo más cerca, y las prioridades son otras. Pero eso no va a cambiar que hay un problema con nuestra forma de vida moderna que está generando problemas y que va a generar más y más graves según avance el tiempo implacablemente.


Algunos confían en la capacidad del ser humano de salir de grandes atolladeros. Pero a mi juicio esa confianza tiene un sesgo, que es el no ver a los que quedaron en el camino y lo cerca que estuvimos de un fatal desenlace (glaciaciones, peste negra, crisis de los misiles...etc).


Emilio de las Heras es experto en el Cambio Climático, y desde su blog en Expansión trata de persuadir al público sobre la emergencia existente, sobre las ventajas cada vez mayores de las energías verdes y sobre la necesidad de una rápida transición energética que nos permita seguir con nuestra avanzada tecnología sin una espada de Damocles climática sobre nuestras cabezas.


Emilio ha respondido muy amablemente a las preguntas planteadas desde La Nueva Ilustracion Evolucionista. Desde aquí nuestro agradecimiento.





1.- Una expresión que se está haciendo popular últimamente para referir la ignorancia de otro es: "no te enteras ni del clima", que supongo sustituye a la vieja y anacrónica: "no te enteras ni del NODO". Pero debemos preguntarnos por lo que sabemos y no sabemos del clima, que no debe confundirse con el tiempo meteorológico, del que, en efecto, puede que algunos no se enteren, pero que es más medible y predecible. Fuera de los expertos climatólogos ¿Se entera alguien del clima?


Este es uno de los problemas. La mayoría confunde clima con meteorología. Yo no me canso de repetir en mi Blog que los datos de un mes, incluso de un año, no son representativos. Menos aun, los datos de un país o región. Que lo representativo es la tendencia de varios años o décadas y con datos medios globales. Va calando el mensaje, pero es vulnerable a demagogia basada en hechos puntuales como una gran nevada en Washington en Marzo.


2.- Los fenómenos complejos como el clima o la ecología, requieren un abordaje multidisciplinar. Las evidencias que permiten adquirir una perspectiva y tener un mínimo poder de inferencia y predicción se encuentran en múltiples campos. ¿Cómo trabajan los científicos climáticos?


Hay una gran variedad de campos en los que trabajan los científicos del clima. Desde los que utilizan los datos de las temperaturas medias en estaciones terrestres, en la red marina Argos, los que estudian el hielo en el Ártico, la Antártida, los glaciares terrestres. O los que estudian sedimentos en lagos y mares, los anillos de árboles, las barreras de coral y muchos otros. Estamos acostumbrados al dato de la anomalía de temperatura media en la superficie terrestre. Pero eso es un solo dato, es la punta del iceberg. Como si fuera la temperatura del paciente de Covid-19. Hay muchas más pruebas, como la pérdida permanente de hielo en la criosfera, el aumento del nivel del mar, la modificación del régimen de precipitaciones, el aumento de la acidez de los mares o el aumento de la acumulación de calor en los océanos.


3.- Se habla indistintamente de cambio climático y de calentamiento global pero, obviamente, ambos conceptos se solapan, pero no coinciden. ¿Qué los diferencia y que los iguala?


El calentamiento promedio del planeta fue la primera predicción de los científicos que dedujeron que ocurriría como consecuencia de una atmósfera con mayor contenido en CO2, CH4 y otros gases que atrapan calor.


Pero se comprobó que hay muchos otros efectos, como una mayor absorción de vapor de agua por parte de una atmósfera más cálida y unos océanos que acumulan calor. Esa atmósfera con más energía produce mayores precipitaciones en lugares que ya eran lluviosos y menores precipitaciones en lugares tradicionalmente secos. Pues bien, eso puede producir lluvias torrenciales y menores temperaturas en algunos lugares. O nevadas tardías en otros.


Además, hay otros fenómenos como el blanqueamiento de corales, o pérdida de oxígeno disuelto en el mar más cálido. Subidas del nivel del mar y huracanes más violentos. Más intensos, duraderos y con mayores precipitaciones.


Todo eso es algo más que "calentamiento global". Por lo que "cambio climático" (o mejor, emergencia climática) explican mejor lo que está sucediendo.


4.- Las mediciones y estimaciones realizadas de los cambios en el clima en los últimos siglos han llevado a los climatólogos a considerar que la tierra se está calentando por las emisiones de gases de efecto invernadero antropogénicas. Pero divergen entre ellos en los tiempos y los grados de subida, así como de los efectos sobre la biosfera. ¿Dónde encuentran los climatólogos el consenso y en qué puntos están los debates "calientes"?


Yo no soy la persona adecuada para responder a esto. Mi opinión es que la inmensa mayoría de la comunidad científica coincide en lo importante: La acumulación de gases que atrapan calor, debida a la actividad humana, produce un calentamiento progresivo de la atmósfera, que induce un calentamiento del planeta, que encuentra una capa más cálida para disipar el calor que recibe del sol. Hay cientos de formas de predecir cuál será el calentamiento debido al incremento de esos gases. Al final, se hacen medias de los procedimientos mejor documentados. Se perfeccionan los modelos climáticos. Yo creo que las discrepancias son menores.


Lo importante es el consenso casi aplastante de que los gases antropogénicos se siguen acumulando, atrapan calor y, si no erradicamos las causas (emisiones), las siguientes generaciones corren un grave riesgo de tener unas condiciones climáticas incompatibles con una sociedad humana organizada.



5.- Negacionismo es un término duro. Comenzó aplicándose a los que banalizaban el mal del Holocausto Judío perpetrado por los Nazis o directamente lo "negaban". Hoy se aplica a aquellos que niegan o bien el cambio climático antropogénico, el calentamiento global, o bien pudieran estar banalizando su impacto. ¿Qué diferencia a un negacionista de un escéptico acaso mal informado?


El escéptico mal informado puede serlo un tiempo. Al cabo de ese tiempo, si sigue siendo escéptico, me temo que es un negacionista. Yo he impartido docenas de conferencias y tenido estas discusiones cientos de veces, con amigos o en las redes sociales. Muchos escépticos mal informados, al cabo de los años, van aceptando las evidencias. Otros siguen erre que erre, como los que niegan el Holocausto, ponen en duda el efecto terapeutico de las vacunas o acusan a "la ciencia de estar al servicio del Nuevo Orden Mundial". Algunos ponen en duda el alunizaje del programa Apollo...


Desgraciadamente, muchos de los negacionistas que yo conozco apoyan todas o casi todas esas teorías.


Hay otro grupo de negacionistas. Suelen ser personas que han trabajado toda su vida en la industria del carbón, gas o petróleo. Y se sienten en la obligación de rechazar que eso pueda ser la causa de semejante amenaza existencial para la humanidad. Razonan que la humanidad ha alcanzado las actuales cotas de bienestar gracias a esa energía abundante y barata...lo cual es cierto, pero ahora sabemos que había un precio: el cambio climático.


6.- El escéptico Michael Shermer dudaba en el pasado de los efectos del cambio climático, pero fue con unos climatólogos a recorrer el mundo y ver las evidencias del cambio climático. Al volver ya no era escéptico, y fue muy duramente atacado por ello. Pero su cambio de posición es particularmente significativo. Otros escépticos famosos, como Bjørn Lomborg, autor de El Ecologista Escéptico, también modificaron su posición ante nuevas evidencias. ¿Qué hace falta para convencer a todos de algo abstracto (aunque muy real) que está sucediendo delante de sus narices pero no pueden ver ni "olerse"?


Algunos han cambiado de opinión ante la acumulación abrumadora de pruebas de que el cambio climático está ocurriendo y se debe a la acumulación de esos gases que atrapan calor. Y, si no evitamos la causa, puede poner al planeta en condiciones incompatibles con una sociedad humana organizada.


Otros han hecho de su negación una forma de vida. Simplemente, están a sueldo de organizaciones negacionistas.


Otros han hecho de su actitud una especie de "religión".


Estos dos grupos, muy reducidos, no tienen fácil cambiar de opinión.


7.- El libro Merchants of Doubt, de Erik M. Conway y Naomi Oreskes, luego convertido en un fantástico documental dirigido por Robert Kenner, pone sobre el tapete el juego sucio de algunos científicos y no tan científicos a sueldo de grandes empresas petroleras para sembrar la duda sobre el cambio climático. Muchos de esos individuos fueron reciclados de los que negaron que el tabaco perjudicara seriamente a la salud hace unas décadas, a sueldo de las Tabacaleras. Aquí ya se puede hablar de un negacionismo orquestado desde intereses económicos y no basado en evidencias científicas. ¿Cómo frenar el poder de los lobbies que compran la opinión e incluso tergiversan la ciencia?


Conozco el libro y otros de los mismos autores. No se puede impedir que las tabaqueras, las petroleras y sus lobbies compren científicos o pseudocientíficos que "siembren la duda". Lo hicieron firmando informes que decían que "no queda suficientemente demostrado que el fumador pasivo sufra una incidencia representativa de enfermedades cardiopulmonares..." Unos sinvergüenzas, sin paliativos.


Con el clima, la estrategia es similar. Ponen en duda que el clima esté cambiando. Si cambia, alegan que siempre ha cambiado. Si ahora cambia más rápido, alegan que no está suficientemente demostrado que no sea por el Sol, por los volcanes o por cualquier otra causa. Si se demuestra que no es por el Sol, ni por los volcanes, razonan que hay una base de datos de una Universidad en Alabama que demuestra que la troposfera.... Si se demuestra que esa universidad ha ido modificando sus mediciones porque sus satélites perdían altura y medían en diferentes lugares,... Entonces dicen que no está suficientemente demostrado que ese CO2 no sea beneficioso como fertilizante natural, que tampoco está claro que ese "pequeño" incremento de las temperaturas no sea beneficioso para la parte norte del hemisferio norte... Si se les razona que eso no será bueno ni en Siberia, con la fusión del permafrost, razonan que las emisiones de China e India en 2020 son el problema y que de poco sirve reducir emisiones en Occidente, si no lo hacen los grandes países emergentes... Y si se comprueba que China e India son líderes mundiales en energías renovables, dicen que es muy caro y nos nos va a dar tiempo.


La única forma de combatir esos lobbies es ignorarles. No se puede impedir que publiquen. Pero se puede tanto publicar lo contrario como, sobre todo, no reproducir sus mensajes. Tratarles como si no existieran.


8.- En su obra La Venganza de la Tierra, el científico James Lovelock apostaba por la energía nuclear para un futuro más sostenible. Ahora se está produciendo una disrupción tecnológica que está permitiendo romper Paradigmas del pasado sobre la dependencia de los combustibles fósiles por razones económicas. La economía verde ya no es cara ni destruye empleos. Pero la energía está en el centro del debate sobre cómo ralentizar, atenuar o frenar el cambio climático. A día de hoy ¿con qué tecnologías y energías salimos beneficiados a medio y largo plazo?


Lovelock... Un pionero de todo esto. Desgraciadamente, yo creo que perdió un poco la cabeza. Llegó a defender una especie de Brexit energético británico: Carbón, nuclear...y cerrar las fronteras ante la avalancha de refugiados climáticos.


La nuclear de fisión está desapareciendo del mundo. 


Cada década futura se cerrarán diez veces más centrales de las que se inaugurarán... Hay proyectos de reactores modulares, la cuarta generación, nuclear de fusión... Ver para creer.


Hoy por hoy, las energías más baratas son las renovables. 


Las últimas subastas en todo el mundo las están ganando proyectos fotovoltaicos y eólicos terrestres. Tienen alguna pega de intermitencia y ese es el reto, complementar esas renovables con tecnologías que gestionen esa intermitencia: interconexiones, bombeo, almacenamiento, hidrógeno, termosolar, baterías, algo de biomasa, geotérmica, olas, mareas, eólica marina, gestión de la demanda, uso masivo de las baterías de millones de vehículos eléctricos y un largo etcétera.


Todo esto implica generación de millones de empleos locales y sustitución de importaciones de hidrocarburos por mano de obra local.  Con elevados ahorros en la factura energética y en la balanza de pagos de los países importadores, que son la mayoría.


En movilidad eléctrica y calefacción por bomba de calor ocurre lo mismo: Son cuatro veces más eficientes que las equivalentes basadas en hidrocarburos. Acabarán por imponerse.


9.- Michael T.Osterholm, un epidemiólogo conocido por muchos de su gremio como "Mike el agorero" señalaba, casi siempre acertando, la que se venía encima con distintos brotes epidémicos. Ahora llegó el Sars-Cov-2, que también vio venir. ¿Cómo distinguir el alarmismo de la buena ciencia, y más con el cambio climático, donde es tan necesaria la segunda?(Porque entre los excesivos alarmismos y los negacionismo solo puede darse una dialéctica perniciosa). 


Una pandemia como la que nos asola se temía. Pero no se sabía a ciencia cierta que vendría ni que sería como la Covid-19. Y ha puesto en jaque a la economía mundial.


La amenaza del cambio climático es bastante peor: Sabemos que está ocurriendo... Y si no se toman las medidas a tiempo, será cien veces peor que la Covid. No habrá vacuna. La inercia de los fenómenos subyacentes (acumulación de calor en el mar, acidificación y cambio del régimen de precipitaciones) durará muchas décadas después de que se tomen las medidas para evitar las causas...


Realmente, el mensaje alarmista puede ser contraproducente (si el mal es inevitable, "relájate y disfruta el momento"). Pero no hacer nada NO es una opción. Afortunadamente, la tecnología va ganando todas las batallas (fotovoltaica, eólica, coche eléctrico, bomba de calor, hidrógeno renovable, etc. etc). Solo nos falta el impulso legislativo que acelere la implantación global de las tecnologías sin emisiones y acelere la erradicación de las tecnologías sucias.


10.-¿Qué externalidades está generando el cambio climático en nuestra economía, nuestro medio ambiente y la salud global del planeta? La factura de los costes generados por la producción y consumo de combustibles fósiles ¿Quién la paga?


Las externalidades son estratosféricas: destrucción aplazada de las condiciones de vida de la humanidad, con millones de muertes por contaminación que ya están ocurriendo y cientos de millones de emigración presente y futura. Pérdidas de cosechas por exceso de calor, por exceso o falta de lluvias... Quién lo paga? Los ciudadanos. Hoy la factura es solo por mortalidad y morbilidad evitables y pérdida de cosechas y daños costeros e inundaciones. Esta factura será creciente y podría llegar a ser inmensa, si se rebasa algún punto de no retorno.


Esas externalidades deberían internalizarse en el precio de los combustibles fósiles. Sin embargo, se están subvencionando...


11.- ¿Cómo ve el panorama? ¿Qué paisaje imagina para el día de mañana?


El cerebro me muestra un panorama negro como el carbón y el petróleo.

La voluntad me muestra un futuro verde, en base a las tecnologías sin emisiones que he enumerado anteriormente. Es posible y rentable.

12.-¿Y qué crees que podemos hacer para impedir el cambio climático? 

Hay un millón de cosas que podemos hacer. Con estos tres niveles de acción:

1- Lo más sencillo, a nivel personal: Difundir el mensaje de que esta tarea es urgente, reducir la huella de carbono de cada uno, cambiar a coche eléctrico, comer menos carne roja, viajar menos, utilizar más Skype, transporte público, andar, bicicleta. Aislar paredes y ventanas. Renovar la caldera a base de hidrocarburos por bomba de calor. Contratar a comercializadoras de electricidad 100% renovable. En una frase, ser más eficiente en nuestro consumo de energía y tratar de que ésta sea 100% renovable.

2- A nivel estatal: votar por los partidos más responsables climáticamente hablando, apoyar legislaciones como el PNIEC, la LCCTE y las legislaciones Europeas por una Europa Verde. Apoyar legislaciones como el Cargo al Carbono con Devolución, también conocido como renta Climática.

3- A nivel de cooperación internacional: Exigir a todos los gobiernos que se aprueben, ratifiquen e implementen tratados de reducción de emisiones como el Acuerdo de París. Y exigir que los compromisos de reducción de emisiones se incrementen año tras año, hasta la total erradicación de los combustibles fósiles.

No parece que sea una tarea fácil. Pero este es el camino.

miércoles, septiembre 02, 2020

El drama de los insectos (entrevista a José Carlos Otero)

José Carlos Otero

"Cuando Esquilo o Tácito os parezcan demasiado tibios, abrid una Vida de los Insectos -revelación de rabia e inutilidad, infierno que, por suerte para nosotros, no tendrá nunca dramaturgo ni cronista. ¿Qué quedaría de nuestras tragedias si un bicho instruido nos mostrara las suyas?". Emil Cioran. Silogismos de la Amargura. 

Son pocos los cronistas de la vida de los artrópodos. Jean- Henry Fabre (1823-1915) fue uno de ellos, y su pluma era tan diestra describiendo lo que observó en su dilatada carrera como naturalista que no faltaron quienes le propusieran para el Premio Nobel ¡de literatura! 


Los "bichos", según la RAE, son "Animales pequeños, especialmente insectos". Otra acepción del Diccionario se refiere a "personas aviesas, de malas intenciones". Indudablemente si conjugamos ambas acepciones tenemos el nada disimulado desprecio y aversión por los artrópodos (en particular los miriápodos, arácnidos y los insectos) que sentimos los seres humanos. Esta fobia y repugnancia hacia los artrópodos nos hace incluirlos en una categoría general que no hace distingos, los bichos. Lo mismo da que sea un mosquito hembra transmisor de la malaria que un segador (arácnido parecido a primera vista a una araña pero que no muerde ni tiene veneno). Y si vemos a una Típula creemos que es un mosquito gigante venido del cretácico para picarnos y la perseguimos allá donde la veamos hasta aplastarla: aunque sea sólo un insecto que, de comer algo en su etapa de imago, es néctar. 

Es importante saber distinguir mínimamente entre especies de artrópodos. En profundidad es más difícil y probablemente sólo puedan hacerlo especialistas. Se estima que de todas las especies animales clasificadas por el hombre, el 80 % son artrópodos, y dado que se estima que hemos identificado solamente una pequeña parte de todas las especies, y que los artrópodos son generalmente más pequeños y difíciles de encontrar (y clasificar), podría decirse que son decenas de millones las especies que pululan por la biosfera. 


El recientemente fallecido entomólogo Terry Erwin demostró que solamente en las copas de los árboles del Amazonas había una gran cantidad de especies desconocidas hasta entonces por el hombre. Sus estimaciones sobre el número posible de especies ascendía a los 30.000.000. Por supuesto siempre tuvo presente que las copas de los árboles del Amazonas eran lugares propicios para una gran biodiversidad. 

Teniendo presente que han sido clasificadas solamente cerca de 2.000.000 de especies y que las bacterias, arqueas, protozoos etc están con absoluta seguridad infrarrepresentadas, el número de especies que habitan la tierra sería inconmensurable. 

Nuestra reacción generalmente hostil hacia los artrópodos es casi instintiva. Evolutivamente pagan justos por pecadores el daño que sufrimos los humanos por picaduras (la mayor parte de las cuales no representa un peligro para nosotros) e infecciones. Nuestro organismo actúa atacando o huyendo al ver a pequeños animales invertebrados que no le sean familiares y que no entren dentro de la categoría mental de inofensivos (una mariposa, un caracol).

Preferimos matar a un "bicho" que arriesgarnos a que sea peligroso y dejarlo estar o marchar. El conocimiento es pues necesario para contrarrestar al menos en parte nuestra natural tendencia a asegurarnos de no correr peligro. Y así, una leer una buena Historia de los invertebrados, de los artrópodos, de los crustáceos, de los miriápodos.. y quizás especialmente una de los insectos es el mejor modo de aprender a distinguir y comprender a estos animales fundamentales en la biosfera para la supervivencia de la mayor parte de los ecosistemas, de los cuales nosotros, lo sepamos o no, dependemos. 

El drama de los insectos tiene ya cronista, pese al pesimismo de Cioran, para el público lector de habla hispana. El entomólogo José Carlos Otero ha hecho un trabajo divulgativo de gran valor, en ese sentido. Su Vida Secreta de los Insectos es una aproximación para no entomólogos a los insectos y, en todo caso, un relato apasionante para cualquiera que quiera conocer el mundo en el que vivimos, el de verdad, del que hemos salido y dentro del cual nos terminaremos extinguiendo si no media un milagro o lo evitamos con algún ingenio fuera de lo común. 

Es reciente la publicación de un segundo libro divulgativo de José Carlos Otero, que continúa de alguna forma al primero: Los Lugares Secretos de los Insectos. 

El Profesor Otero ha tenido la inmensa amabilidad de responder a unas preguntas para la Nueva Ilustracion Evolucionista. 




 1.- Están por todas partes y su diversidad es inmensa, pero para nosotros, los humanos, que hemos perdido nuestro contacto con el medio ecológico, caen todos en el mismo saco de "bichos" (lo mismo los insectos que los demás artrópodos). ¿Cuántos y cuán variados son los insectos? ¿Cuántos "nichos" ocupan los "bichos" que los hacen buenos para la vida en la tierra? 

Básicamente, esta pregunta, resume la razón por la cual he escrito “La vida secreta de los insectos” y “Los lugares secretos de los insectos”. El comportamiento de desprecio y cuando no agresivo hacia los insectos, no puede ser achacable a los miembros de nuestra sociedad sino, debe ser imputada al sistema de educación que hemos generado y a través del cual no hemos sabido enseñar que los insectos forman parte de integrante de nuestro patrimonio natural y constituyen un componente importante de la gran diversidad genética que tenemos obligación de preservar. Por lo tanto, deseo sumarme, modestamente, al gran esfuerzo realizado desde diversos colectivos por hacer respetar el medio natural ya que todavía es mayoritario el numero de personas que ignoran que la riqueza que constituye el patrimonio florístico y faunístico del planeta es el resultado de millones de años de evolución y que por lo tanto su deterioro y/o perdida no podrá ser nunca reparado. 

Resulta sorprendente, habida cuenta de la interdependencia entre la especie humana y las demás especies que habitan el planeta, que el estudio de la biodiversidad sea tan precario. Además de subestimar mucho la cantidad real de especies que habitan el planeta, la lista de las conocidas es parcial en muchos aspectos, sobre todo porque refleja el natural interés humano por las criaturas cubiertas de pelo o plumas. El sesgo de los biólogos hacia las plantas y los vertebrados, que representan una minoría de los seres vivos, debilita las estimaciones del número de especies, puesto que el 90% de las especies no se conocen. El número total de especies de insectos podría estar entre 5 y 50 millones, dependiendo de las distintas estimaciones. Un cálculo prudente indica que existen sobre la tierra 12 millones de especies. 

En mi opinión, y me atrevo a asegurar que es el sentimiento de la mayoría de los biólogos, como culminación del proceso evolutivo, es que tenemos el deber moral de conocer hasta donde podamos el sinfín de formas con las que compartimos el planeta. Una buena razón es que los insectos están en la tierra desde hace mas de 350 millones de años y han logrado sobrevivir a los cambios de clima y a las causas que han provocado las extinciones en masa, se han adaptado a casi todos los ambientes, terrestres semiacuáticos y acuáticos; han desarrollado diversas estrategias de defensa y de movimiento; tienen hábitos alimenticios y reproductores extremadamente exitosos; sus delicados órganos de los sentidos les permiten buscar alimento, ver el enemigo, encontrar pareja para aparearse, vivir en colonias. El único medio que no han colonizado es el océano. En consecuencia, la especie humana depende del correcto funcionamiento de la biosfera. De ella obtiene alimentos y recursos directos y también una serie de servicios ecológicos sin los cuales estaría irremediablemente condenado a la extinción. En otras palabras, la suerte de la especie humana esta directamente correlacionada con el correcto funcionamiento de los ecosistemas el cual, depende de las biocenosis o conjunto de organismos que lo habitan. Y, el gran valor de los insectos para la especie humana radica en su participación en la ejecución de las funciones ecológicas desarrolladas por los ecosistemas

2.- ¿Qué representamos nosotros, los Homo sapiens, que apenas hemos acabado de llegar, para los insectos, con nuestra acción en el medio para adaptarlo a nuestras necesidades y caprichos primates? 

En la contraportada de “Los lugares secretos de los insectos” escribo: ¿Qué sería de nuestras tragedias si un insecto nos presentara las suyas?

Los insectos aparecieron unos 350 mil millones de años antes que nosotros. Los insectos nos han invitado a su casa, nos han invitado a compartir una gran cantidad de servicios ambientales que ellos generan y, a pesar de ello, desde la noche de los tiempos tenemos una guerra declarada al insecto. A pesar de los beneficios que los insectos nos proporcionan gratuitamente, en el comienzo de la era ambiental, la especie humana tiene un efecto devastador sobre los hábitats naturales y, en consecuencia, contribuye a acelerar la extinción de numerosas especies. 

Somos, a pesar de nuestra inteligencia y cultura, una anormalidad ambiental. Estamos arrinconando o echando del planeta, de la casa común a nuestros socios, que son las demás formas de vida. Aún no hemos comprendido que debemos de dejar de usar la superficie del planeta como si fuera exclusivamente nuestra. No lo es: pertenece al conjunto de ecosistemas que prestan servicio a toda la Tierra. Por ello, muchos e ilustres biólogos nos advierten que al destruir hábitats naturales para ganar tierras a los cultivos estamos causando una extinción comparable a la producida hace 65 millones de años. Pero a pesar de todas las advertencias parece que lo único que nos preocupa es el riesgo de cáncer, los residuos de pesticidas en la comida, las guerras, expectativas de vida, enfermedades globales, etc. 

En realidad, nos preocupamos por el mosquito y tragamos el camello.

3.- Nos aterra la llegada de especies nuevas como el avispón asiático o el mosquito tigre. Pero los hemos traído inadvertidamente nosotros, y nos pican. La cuestión es: ¿cómo se ven afectados los ecosistemas con su llegada? 

Es cierto, nos aterra la llegada de esas nuevas especies. Sin embargo, lo paradójico es que cuando la principal especie invasora de la historia – la especie humana- empieza a preocuparse por invasiones producidas por sus actos. Igualmente, es llamativo que solamente nos preocupemos por aquellas invasiones que únicamente afectan a nuestros bienes materiales y a la salud. Los ejemplos que se señalan en la pregunta son una buena muestra de ello. La realidad es que hay un buen número, de otras especies invasoras, de las cuales aun no sabemos los efectos que pueden tener, a largo o medio plazo, sobre nuestros ecosistemas. 

A pesar de las notable controversias que el cambio climático desata, existe un acuerdo general respecto a que el calentamiento global registrado en la segunda mitad del siglo XX tiene causas antropogénicas y esta afectando a la biota del planeta. Las alteraciones climáticas terrestres están proporcionando a las especies de insectos móviles un mayor número de hábitats hospitalarios y, por si fuera poco, el comercio global ha hecho que las oportunidades de colonizar nuevos hábitats aumenten considerablemente. Las especies invasoras (avispón asiático, mosquito tigre, etc.) aumentan su presencia exponencial año tas año, desplazando a las especies autóctonas, transmitiendo enfermedades, destruyendo la biodiversidad y causando estragos en los hábitats y en las infraestructuras. Se trata de especies que rompen el equilibrio natural como quien desatornilla una montaña rusa. Hay quienes las describen como bombas atómicas, una invasión dañina que tiende a ser desatendida en sus inicios y que después es imparable. 

En el caso de la avispa asiática, es una grave amenaza para la apicultura, pero también podría afectar al panorama agrícola si mengua unos de los más importantes insectos polinizadores, la abeja. En el caso del mosquito tigre, como es bien conocido, es responsable de la transmisión del virus Zika, el virus dengue, el virus de la chikunguña y el de la fiebre amarilla. 

4.- Las especies eusociales como hormigas, termitas, abejas, forman sociedades, con división del trabajo, se comunican de formas sofisticadas, construyen auténticas ciudades de bella y funcional arquitectura...¿Qué nos enseñan sobre la naturaleza de las sociedades, que llevó al mirmecólogo Edward O. Wilson a fundar la Sociobiología? 

Los insectos eusociales están gobernados por el rígido instinto y seguirán así por siempre. Durante más de 100 millones de años los rígidos instintos sociales le han permitido adaptarse armoniosamente al entorno viviente. En las hormigas y en otros insectos tenemos el privilegio de observar la forma en como evolucionaron otras sociedades complejas independientemente de los seres humanos, con una modalidad sensorial muy distinta, en su mayor parte química en lugar de audiovisual. En ellos podemos advertir la relación existente entre los sistemas sociales avanzados y las fuerzas de la selección natural que les dieron origen y les confirieron la forma que tienen ahora. Las primeras especies de los insectos eusociales, eran escasas y se caracterizaban por preadaptaciones insólitas. Estos grupos de insectos lograron un éxito ecológico sin igual y consiguieron desalojar a las especies no sociales que competían con ellos. Por lo tanto, los insectos sociales nos enseñan que, deben ese éxito al comportamiento cooperativo y a la división del trabajo y, naturalmente como lo hacen. 

5.- La biomímesis busca en los diseños de la naturaleza inspiración para los ingenios humanos. ¿Qué tienen los diseños de los insectos que ahora nos percatamos no tenían los artefactos humanos? 

La naturaleza lleva más de 3,800 millones de años de experiencia creando formas de vida que se adaptan a todos los ambientes, así que debiéramos preguntarle al planeta si queremos alguna solución eficiente. En lugar de utilizar la ciencia para explotar de la naturaleza a favor de nuestro beneficio material, ¿por qué no destinar el rigor de la investigación científica para copiar los comportamientos de la naturaleza para resolver algunos de nuestros problemas? En la vida secreta de los insectos, pongo de relieve alguna de la obras maestras de la naturaleza. Como podemos aprender de la construcción de los nidos de las termitas para construir nuestros edificios más sostenibles y eficientes; como hemos diseñado los leds a partir de los que nos enseña el sistema de iluminación de las luciérnagas; como las alas de los insectos inspiran turbinas eólicas más eficientes o, como, por ejemplo, la estructura de las de las mariposas mejoran la tecnología de los paneles solares. Además, las redes cooperativas de individuos que forman los insectos sociales han inspirado nuevos diseños en el campo de la computación y han aclarado los mecanismos de interacción neuronal que podrían haber dado origen a la mente. 

6.- Se puede decir que insectos y plantas han coevolucionado y son viejos conocidos. ¿Qué relaciones existen entre estos organismos de distintos Reinos? 

La coevolución de plantas e insectos es un tema apasionante y al que numerosos biólogos han, y siguen, dedicando muchos esfuerzos de investigación. Tanto es así que, la importancia de la polinización como proceso eficaz para la obtención de especies vegetales concretas no es un hecho de conocimiento reciente. En la antigua Asiria, entre los bajorrelieves se describen escenas cotidianas y hay uno en el que aparece un sacerdote del templo polinizando el árbol de la vida. La asociación del hombre con la abeja de la miel se remonta a la prehistoria, incluso quizá antes de que nuestros antepasados fueran humanos. El valor de los insectos en la polinización de plantas silvestres y cultivadas es incalculable. Es imposible evaluar los beneficios de esta acción polinizadora sobre plantas silvestres. Desde un punto de vista evolutivo, la historia evolutiva de las plantas no puede entenderse sin considerar el papel polinizador de los insectos. La mayor parte de las flores son como son debido a la presión selectiva ejercida por la polinización de los insectos; en otras palabras, la forma, el color, el olor y el néctar de la flores serian muy diferentes (e incluso no existirían) de no cumplir un papel fundamental como atractivo o recompensa para los insectos polinizadores. En consecuencia, los insectos polinizadores contribuyen de modo decisivo a la creación, mantenimiento y transformación del paisaje, dado su papel fundamental en la reproducción vegetal. 

7.- ¿En el flujo de la energía a través de la biosfera, qué papel ocupan los insectos? ¿Son los insectos los grandes recicladores de la biosfera? 

En cualquier medio natural o seminatural existen básicamente tres tipos de organismos: productores, consumidores y descomponedores, y de su adecuada interacción y actuación dependerá el buen funcionamiento del ecosistema. Una buena parte de los insectos son descomponedores. Un hecho importante es que los descomponedores actúan a todos los niveles y de este modo, toda la energía no utilizada por los consumidores y productores, así como la acumulada en los productos de desecho como las heces será utilizada por los descomponedores que la reciclaran en el ecosistema. Todo este proceso constituye el ciclo de energía del que depende el buen funcionamiento y subsistencia de los ecosistemas. 

Elfectivamente, lo son. Este grupo de animales presenta una alta diversidad de hábitos tróficos, pudiendo ser fitófagos, saprófagos, descomponedores, depredadores o parasitoides, lo que les hace ser los principales responsables del reciclaje de más del 20% de la biomasa vegetal terrestre. En “La vida secreta de los insectos”, pongo algunos ejemplos de esa función que realizan los insectos. Cualquier persona que pasee por nuestros campos puede observar que los rebaños dispersos por nuestros campos producen grandes cantidades de heces, pero, sin embargo, sobre el suelo no se percibe mucho estiércol y tampoco cadáveres de micromamíferos o invertebrados. Arboles viejos, enfermos y muertos sufren el ataque de multitud de organismos y, entre ellos, de los insectos fitófagos, defoliadores, perforadores y otros xilófagos. 

 8.- ¿En qué trabaja ahora? ¿Qué insectos han sido objeto preferente de su observación científica? ¿Podría adelantarnos algo de su nuevo libro?

Al igual que cualquier otro profesor universitario, tengo obligaciones docentes y de investigación. Sobre la ultima, investigo acerca de la biodiversidad de varias familias de pequeños coleópteros en todas la regiones biogeográficas. No puedo pensar en otro problema científico (en mi campo de estudio) y por lo expuesto anteriormente, que tenga mayor importancia. Los biólogos encontramos dificultades (como ya he dicho) en llegar a una estimación incluso aproximada sobre la biodiversidad existente. Recientemente, y en revistas especializadas, se acaban de publicar varios artículos sobre la fauna de la región Afrotropical y Japón y antes, en monografías y artículos lo hice sobre la región paleártica. Actualmente, estoy ultimando un artículo sobre la fauna entomológica de China. Sobre la primera de las actividades, además de impartir la docencia correspondiente, estoy ultimando un libro sobre biogeografía. Se trata de un libro dirigido a biólogos, docentes y estudiantes de biología, gestores y conservadores del medio natural, así como a todos aquellos interesados en la naturaleza que quieran iniciarse en esta ciencia dedicada a entender el porqué de la distribución de los seres vivos. 

Por otra parte, se acaba de publicar, por parte del Servicio de Publicaciones de la Universidad de Santiago de Compostela un nuevo libro " Los lugares Secretos de los Insectos". Tanto en el libro precedente como en este, he tratado de acercarme al mundo de los insectos, a su extraordinaria diversidad, a sus asombrosas adaptaciones y a la necesidad de preservar los ecosistemas, es decir los lugares en donde viven y sobre el hecho de que estamos perdiendo biodiversidad a un ritmo alarmante. Muchos ilustres biólogos nos advierten de que al destruir hábitats para ganar tierras a los cultivos estamos causando una extinción comparable a la producida hace 65 millones de años. Por lo tanto, en ambos libros, pretendo, modestamente, dar a conocer el micromundo de estos pequeños grandes seres y sumarme a las alarmantes advertencias que la comunidad científica nos está haciendo. Si actuamos ahora, tenemos la posibilidad de salvar dos especies por cada una que ya está condenada. Si seguimos igual que siempre con toda probabilidad tres de cada cinco especies ya no seguirán con nosotros en el alba del próximo siglo.