miércoles, enero 13, 2021

Dioses con pies de barro (entrevista a Jordi Serrallonga)

Jordi Serrallonga

El ser humano se ha adaptado al medio ecológico forzando al medio ecológico a adaptarse a sus necesidades y a sus caprichos. Ha tomado todo lo que ha necesitado del medio primordial y ha construido un medio propio, dentro del cual rigen las normas propiamente humanas. Ese hombre sería el "animal político" aristotélico.


Nada de esto ha contrariado o suprimido las leyes naturales, que permanecen invariables en su variabilidad, y es que, para empezar, la principal acaso de ellas es que todo cambia, evoluciona, y lo hace de una forma sutil, de tal forma que no es fácil de apreciar si uno no se sitúa en el debido contexto y se pone como observador atento e imparcial en una perspectiva temporal y espacial más amplia que la de un lugar de residencia o una cosmovisión cerrada y sin fisuras. 


Un naturalista inglés del siglo XIX, de cuyo nombre no creo necesario hacer mención, tras viajar por el mundo en barco y conocer diferentes entornos naturales y especies singulares en su juventud cuando aún no era reconocido como naturalista, pudo comprender el mecanismo principal que "obraba" los cambios en la naturaleza. Y lo hizo tras muchos quebraderos de cabeza, tras luchar con una fuerte disonancia cognitiva entre sus "provocadoras" intuiciones, ideas, las recurrentes evidencias de las que tenía conocimiento por un lado, y su moral victoriana, su fe en una divinidad "creada a nuestra imagen y semejanza", y su fidelidad a las instituciones dentro de las cuales se había labrado una reputación y habida podido prosperar y vivir con comodidad y seguridad terrenales, por otro. Aquel naturalista era un tipo civilizado, acaso el más civilizado de los humanos. 


Pero nuestra civilización misma es una adaptación al medio y también coevoluciona con él y tiene sus propias dinámicas internas de evolución cultural, que, todo sea dicho, se adaptan a nuestras demandas biológicas por encima de todo, aunque estas puedan ser contradictorias y llevarnos a distintos desequilibrios y catástrofes bastante perturbadoras e inquietantes, algunas muy relacionadas con nuestros naturales excesos con el -llamémoslo, aunque no sea del todo exacto- medio externo. 


Además los seres humanos llevamos a la naturaleza y sus leyes dentro de nosotros, da igual si nos aislamos en una burbuja: biológicamente no existe apenas diferencia con los demás seres en lo fundamental, y por lo que se refiere a nuestras capacidades mentales a las que nos sentimos inclinados a llamar espirituales, sabiduría, o simplemente inteligencia desarrollada y capacidades cognitivas superiores, hay muy poco que las diferencie de otras capacidades sensoriales y motoras y procesadoras de información relevante para la supervivencia y la adaptación al medio de otras especies. Cada especie tiene una larga historia que contar inscrita en su genoma y observable en sus comportamientos.


Pero ay, nosotros además de tener una historia en nuestros genes,urdimos relatos, esto es algo que está en nuestra naturaleza social y de comunicación lingüística, y fácilmente nuestros relatos derivan en epopeyas en las que los protagonistas somos nosotros, y los obstáculos a superar son los que consideremos puedan suponer nuestros congéneres (cómo no, en un mundo poblado de ellos) y el resto de la naturaleza con sus tremendas fuerzas. Igual que Hércules, hijo de un dios, domeñó a los monstruos que se pusieron en su camino para superar las doce pruebas, el hombre ha comprendido las fuerzas de las naturaleza con un alto grado de precisión gracias a la ciencia, y las ha canalizado sin dudarlo con la tecnología. Cada vez más alejados del principio de nuestro caminar por la tierra, subidos en una "nube" informática y de relaciones y roles sociales en nuestra ajetrada sociedad primate, pero aún unidos a la tierra, y con los pies en ella, somos, como dice el arqueólogo Jordi Serrallonga, dioses con pies de barro



Su reciente obra con tan sugestivo título (Dioses con pies de barro) me llamó de inmediato la atención. El título encierra en una frase todo lo que promete y mucho más sobre el contenido del ensayo. 


Este arqueólogo lleva desde niño obsesionado con buscar en el barro huellas de nuestros pies, y de paso de otras pisadas parecidas a las nuestras, de otras señales de vida pretérita, e incluso presente. Sus intereses son amplios, así como su ámbito de actividad, que abarca lugares del mundo tan distantes entre sí como el Perú, Tanzania o Bután. Se ha adentrado en la naturaleza para adentrarse en el pasado y en el presente menos hollado por nuestros pies, hasta el punto de que algunos, en una muestra de la cultura hollywoodiense imperante en nuestro tiempo, le han llamado el Indiana Jones español.


Pero este hombre que adora lo salvaje podría considerarse, acaso precisamente por ello, uno de los humanos más civilizados del mundo.


Jordi Serrallonga ha tenido la inmensa amabilidad de responder unas preguntas para la Nueva Ilustración Evolucionista, cosa que desde aquí le agradecemos. 


1.- La ciencia, el conocimiento humano debidamente contrastado y revisado a la luz de nuevas evidencias, evoluciona. en el imaginario de gran número de personas, se ha reemplazado la fe en la religión por la fe en la ciencia, una autoridad por otra. Pero la ciencia es evolución cultural. ¿Cómo sacar a las personas de esa ilusión de omnipotencia y certeza absoluta en el complejo tecnológico-científico, sin quitarles la debida confianza en esta gran herramienta cognitiva y material de adaptación humana al medio? 


Le veo a usted muy optimista al respecto del trato que recibe la ciencia en nuestros días. Podría parecer lo contrario, pero la mayoría de personas sigue con la fe en la religión, o en lo pseudo-científico, más que en la ciencia. Vende más decir que existe un diseño inteligente, un hacedor que nos gobierna hacia la salvación, que admitir que dependemos del azar. Solo nos acordamos de la ciencia cuando ocurren desgracias como la presente: hallar una solución científica a la pandemia provocada por el SARS-CoV-2. Incluso así, una vez anunciadas las nuevas vacunas en un tiempo récord, ya han reaparecido los negacionistas y los antivacunas. Ahora bien, es cierto que el Homo sapiens actual se cree superior e invencible gracias a la rápida y precisa respuesta tecnológica frente a los problemas que hallamos en nuestro camino evolutivo; es un gran hito de la especie humana, de nuestra cultura moldeable, pero no nos confiemos: la naturaleza está ahí fuera. 


2.- Tampoco la evolución biológica se ha detenido, sigue su curso. Hemos sufrido también la ilusión de que habíamos llegado a un punto en que la evolución biológica en que o bien había terminado o bien podía ser controlada y dirigida a nuestra voluntad. ¿Servirá la Pandemia del Sars-Cov-2, como sugieres, de aviso para primates navegantes? 


Somos un animal más y también estamos sometidos a la selección natural. Manda la naturaleza, no nosotros. Desafiamos a las leyes de la naturaleza y estamos padeciendo sus consecuencias. La pandemia de la COVID-19 es prueba de ello. Pero también el cambio climático global, la falta de recursos naturales, el hambre en muchos países, las tensiones territoriales y económicas, etc. Con el confinamiento debido al SARS-CoV-2 pensamos, de forma incauta e inocente, que los gobiernos de todo el planeta se unirían, por fin, en un frente común. Que, por ejemplo, admitiríamos la necesidad de invertir más en investigación, conocimiento y educación, pero todo fue un espejismo. Los personalismos, la vanidad, el poder y la ambición siguen orquestando nuestro día a día. La solución está en la sociedad; debemos exigir un cambio a nivel mundial. Y no hablo de utopías sino de algo que tiene que plasmarse en la realidad; de lo contrario no podremos mitigar los efectos del cambio climático, ni la destrucción de la biodiversidad o la expansión de epidemias y miseria. Ni que sea por puro egoísmo, hemos de actuar si queremos mejorar y alargar nuestra estancia en el planeta. A la Tierra le da igual si sobrevivimos o nos extinguimos; a nosotros, en cambio, sí que debería importarnos.


3.- En su maravillosa obra ensayística Dioses con Pies de Barro, nos pone ante un espejo cuyo reflejo fiel resulta incómodo a nuestro ego, a nuestro autoconcepto como individuos y como miembros de nuestra especie. ¿Por qué nos resulta tan difícil aceptarnos como somos, con nuestras fortalezas y nuestras flaquezas, con nuestra naturaleza adaptada y no inmutable, con nuestra profunda hermandad con todo el universo vivo que nos rodea?


Porqué si te subes a un alto pedestal, si convences al otro de que eres el mejor, puedes pisar a todos los que te rodean sin compasión. Que nos situáramos como la especie elegida hizo que las primeras sociedades productoras complejas se creyesen con el derecho, hasta nuestros días, de apropiarse de todas las plantas, animales y recursos naturales que rodeaban al humano. Antes, cuando los homininos y Homo sapiens fósiles eran predadores –cazadores y recolectores nómadas–, vivimos de forma parecida a cómo lo hace un léon o un elefante. Con la producción todo cambió. Algo muy parecido ocurrió con la invención de las razas humanas: negros, blancos, amarillos... Los políticos, religiosos y sabios del siglo XVII y XVIII –incluso después– convencieron al pueblo de que los pálidos pero eruditos occidentales eran superiores a los oscuros y salvajes africanos, asiáticos, americanos y australianos. Así no solo se justificó la venta de esclavos –eran ganado a nuestros ojos– sino también el apoderarnos de sus tierras y riquezas. Las razas humanas no existen; lo ha demostrado la ciencia. Y también sabemos que procedemos todos de una Eva mitocondrial africana. Aún así, el sentimiento de superioridad sigue siendo un arma para invadir, destruir, someter y explotar al que consideramos más débil, y lo hacemos tanto con humanos como con otros seres vivos.


4.- Un puma, animal escurridizo que evita a los hostiles humanos, se paseó por las calles de Santiago de Chile. Imágenes similares de otros animales silvestres se vieron en otras ciudades del mundo durante la Pandemia. Pero desde hace tiempo se ven ejemplos como el de los leopardos en la India, por ejemplo, o jabalíes en la Sierra de Madrid, que yo mismo observé, que al ver reducido su hábitat, penetran en el nuestro. La naturaleza se libera, se rebela, como bien señalas, frente a la plaga humana. En Chernobyl, por ejemplo, se puede ver cómo la zona cero ha sido ya tomada por la naturaleza salvaje. Hasta se ha rodado un documental sobre cómo sería el mundo sin nosotros. ¿Cuánto cree que podemos aguantar el embate de la naturaleza antes de la extinción? ¿Tenemos remedio o hemos ido ya demasiado lejos?


Los científicos no tenemos la bola de cristal. Todo dependerá si nos tomamos las cosas en serio, o no. Hoy proliferan desde terraplanistas a negacionistas del cambio climático global. Por lo que, mientras considermos la destrucción de la biodiversidad como un asunto de manifestación ecologista dominguera, o pataleta de cuatro naturalistas cascarrabias, las cosas seguirán empeorando sin que nadie ponga remedio. Claro que el terrícola de a pie ya tiene suficiente con intentar sobrevivir –vivienda, comida, trabajo, educación, salud, etc.– pero debemos presionar para que las élites también se preocupen –a corto y largo plazo– por el deshielo en los polos, la desaparición de los glaciares, la reducción de los bosques, el fin de muchas especies polinizadoras o eliminadoras de plagas... ¿Estamos a tiempo? Sí. Como mínimo para desacelerar o mitigar los efectos. Pero debemos actuar rápido, a nivel individual y colectivo. Ya lo he dicho antes, ni que sea por puro egoísmo: salvar el pellejo.


5.- Separados de la naturaleza por la civilización tecnológica, nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos rodeados de nuestros artefactos y artificios. Usted que ha querido ir y ha ido a la naturaleza más inexplorada, estará de acuerdo con que nos hemos vuelto completamente dependientes de nuestro medio humano. En la naturaleza virgen pocos de nosotros sobrevivirían lo suficiente para preservar la especie. ¿Cree que nos ayudaría a entender mejor la naturaleza el aprendizaje de técnicas de supervivencia elementales, como hacerse un refugio, generar fuego, etc..?


El saber, jamás ocupa lugar. Cuando convivo con los cazadores-recolectores hadzabe del lago Eyasi, en Tanzania, o con los aborígenes australianos yolngu, incluso con los maasai del África Oriental, o los quechua de la Amazonia, siempre aprendo nuevas técnicas de supervivencia. Pero solo me sirven cuando estoy allí, en su medio. En nuestra jungla de asfalto no puedo hacer fuego, ni ir con un arco y flechas envenenadas, sino que necesito semáforos para que no me aplaste un coche en el paso cebra, o un teléfono móvil y un ordenador para impartir mis clases y conferencias en períodos de confinamiento. No es una lacra que en las ciudades o pueblos dependamos del cemento, el cristal y los aparatos electrónicos... son nuestros elementos de supervivencia en un hábitat que también es natural. La jungla de asfalto es un hábitat más. No podemos regresar a las cavernas ni huir todos al campo. Si lo hacemos destruiremos los pocos bosques, sabanas, desiertos y costas que existen sin humanos. Zapatero a tus zapatos.


6.- Como arqueólogo ha trabajado en Tanzania, Chile y otros emplazamientos alrededor del mundo. Pero su trabajo y su observación de naturalista así como su afán divulgador han ido mucho más allá de la arqueología. ¿Podría contarnos algo sobre su trabajo estrictamente arqueológico?


Pues como naturalista y arqueólogo, en mi faceta de detective sobre la evolución humana, siempre destacaré las excavaciones que –en el seno del equipo de Manuel Domínguez-Rodrigo– dirigí en el Escarpe Sur de la región de Peninj; en el lago Natron, Tanzania. Nos permitieron recuperar materiales de hace más de 1,5 millones de años y demostrar que los primeros homininos fósiles desarrollaron diferentes tradiciones tecnológicas en función de los requerimientos ecológicos de cada zona y momento. Algo de lo que deberíamos tomar nota hoy. También, junto a Camilo José Cela-Conde, trabajamos en los yacimientos paleoantropológicos más antiguos de la Gran Falla del Rift: las Tugen Hills, en Kenia. El lugar donde aparecieron los fósiles de Orrorin tugenensis, con más de 6 millones de años de antigüedad. Y sigo explorando y prospectando... eso siempre se lleva en la sangre. Desde pequeño que ando haciendo agujeros aquí y allá.  

7.- ¿En qué proyectos está ahora metido? ¿Qué misterio le gustaría desvelar por encima de cualquier otro? 

En muchos... necesito que el día se amplíe a 48 horas o más. Por un lado, hasta la pandemia, he seguido (y seguiré) realizando mi trabajo de campo en África –entre gorilas, chimpancés, etnias humanas predadoras y ganaderas, fósiles, etc.– pero también en las Islas Galápagos, la Patagonia, el desierto de Jordania o las montañas de Bután. Compagino el sombrero fedora con mis clases como profesor de Prehistoria, Antropología y Evolución Humana de la UOC, además de la estrecha colaboración con el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, diversas charlas en CosmoCaixa, conferencias varias y escribir. Necesito escribir. Precisamente, ahora acabo de publicar el libro que has citado en una de tus preguntas: Dioses con pies de barro. El desafío a las leyes de la naturaleza... y sus consecuencias, en la colección Drakontos de la editorial Crítica. En sus páginas hablo, con más detalle, de todos estos temas que hemos comentado en la entrevista. Y, dada la buena aceptación por parte de lectoras y lectores, le daré continuidad con más títulos en el seno de la misma colección.

¿Cosas por hacer? Muchas. Desde hace años que codirijo, junto al escritor y viajero Gabi Martínez, el proyecto «Animales Invisibles». Llevamos largo tiempo viajando por todo el planeta en pos de animales extintos, vivos y míticos. Nos gustaría que el proyecto se convierta en una serie para la televisión, pero, por el momento, pronto aparecerá un avance que todavía no puedo desvelar. Seguiré dando guerra, no lo dudéis. Me siento como un niño: ilusionado y apasionado por nuevas aventuras. Supongo que buena parte de la culpa la tiene un pequeño gran primate: mi hijo Joan.

sábado, enero 09, 2021

La vacuna contra el Covid que siempre ha estado ahí (entrevista a Pedro A. Reche)

 

Pedro Antonio Reche Gallardo


“Un pequeño paso para el hombre; un gran salto para la humanidad”. Neil Armstrong, el primer astronauta en pisar la luna.

“Audentes fortuna iuvat. La fortuna sonríe a los audaces". Virgilio, en la Eneida.

 

La naturaleza es pródiga en "prodigios" biológicos a partir de unos pocos ladrillos atómicos y moleculares convenientemente combinados. 

 

Según se escala del nivel atómico al molecular, de este al celular, de este al pluricelular, histológico, orgánico, sistémico, poblacional, comunitario, ecosistémico, y en paralelo de reacciones químicas a bioquímicas, homeostáticas, motrices y sensitivas, comportamentales, conscientes y autoconscientes, se va llegando a cosas tales como una especie primate social que pisa la luna y emite sonidos con significado tales como: "un pequeño paso para un hombre; un gran salto para la humanidad". Tras varios saltos impresionantes, el último, hecho verbo, es el que menos relevancia parece tener, realmente. 

 

Y es que ni en la luna está un ser vivo nacido en la tierra libre de trillones de formas de vida y de una naturaleza hecha de los mismos componentes que todos los demás entes salidos de la misma matriz, del mismo tubo de ensayo cósmico, están hechos. 

 

Y por eso y no por otra cosa un infinitesimal virus (a nuestros ojos) nos tiene en jaque, y nos amenaza con sus colegas más matones de mate. 

 

Pero si a grandes males, grandes remedios, a pequeños males, pequeños remedios. No otra fórmula aplicó Edward Jenner al "inventar" la vacuna, aunque no lo supiera entonces. 

 

La lucha por los recursos energéticos, aunque podamos conocerla por el gas ruso o por el petróleo saudí, se libra desde siempre y desde lo más antiguo, sencillo y pequeño, y en el ámbito de la supervivencia más directo, el de la energía necesaria para el propio funcionamiento de cada ser y de cada programa que lleva impreso en sus genes. Por eso la naturaleza dispone del más amplio repertorio de armas y defensas que uno pueda imaginar. 

 

Si frente al coronavirus se encuentra una cura o una vacuna, no tengan duda de que por muy novedosa que parezca, siempre estuvo ahí, de una u otra forma. Otro asunto más espinoso e intrincadamente complejo es averiguar dónde. Pero en ocasiones la suerte juega a nuestro favor, la fortuna nos favorece, si sabemos prestar atención a los detalles significativos. ¿Por qué el Sars-Cov-2 se ceba con los mayores o quienes tienen el sistema inmunitario comprometido en alguna otra guerra? ¿Cómo es posible que la primera gran Pandemia de nuestra época aséptica, vacunada y antibiótica no haga que vuelvan las altas tasas de mortalidad infantil que asolaron nuestro mundo hasta hace menos de un siglo? Porque amigos, no se engañen: el incremento en la esperanza de vida en los países desarrollados se ha debido en gran medida a la drástica disminución de la mortalidad infantil, no a que las estatinas nos alarguen la vida. Los niños caían como moscas en las pandemias, porque su sistema inmunitario estaba aún poco desarrollado para las alianzas y las batallas con sus equivalentes moleculares y celulares del entorno. 

 

Pedro Antonio Reche es un inmunólogo investigador que ejerce su labor en la Universidad Complutense de Madrid. 

 

Conocedor de los métodos de investigación que hacen un uso cada vez más intensivo de las tecnologías computacionales, ha partido de la pregunta que ahora parece obvia para realizar un trabajo investigador con la finalidad de lograr descubrir al agente patógeno en la sombra con cuya vacuna parecen haberse inmunizado los niños pequeños contra el terrible coronavirus. Y su labor detectivesca obtuvo resultados, no los esperados (eso rara vez sucede) pero sí bastante interesantes. Quienes habían sido vacunados en los años previos inmediatos con la vacuna DTP, para la Difteria, el Tétanos y la Tos ferina, muy raramente contraían el Covid, y menos aún enfermaban gravemente. Había algo en esa vacuna, un antígeno, o más precisa y técnicamente, un conjunto de epítopos, que nuestro sistema inmunitario grababa en su memoria, que estaban también presentes en los viriones del Sars-cov-2. De modo que cuando el virus de Wuhan hacía acto de presencia en el cuerpo del vacunado de DTP, las reservas del ejército inmune del cuerpo lo reconocían, pasando al servicio activo y generando células B con sus ametralladoras de anticuerpos y células T asesinas. En palabras del Doctor Reche: "la vacuna DTP, para la Difteria, el Tétanos y la Tos ferina, contiene un gran número de epítopos presentes en el Sars-Cov-2. De esta manera el sistema inmunitario de los vacunados con DTP desarrolla una memoria inmunológica que podría actuar de forma efectiva frente al virus de Wuhan".

 

Así, de este modo, se ha postulado que una vacuna que siempre estuvo ahí protege frente al Sars-cov-2, mientras casi todo el mundo estaba mirando a otra parte. 


El artículo del Doctor Reche puede leerse en Frontiers in Immunology

 

Agradecemos en nombre de todos al Doctor Pedro A. Reche que tuviera la audacia de mirar en el lugar adecuado (la fortuna sonríe a los audaces) y también, personalmente, que nos haya respondido unas preguntas para la Nueva Ilustración Evolucionista. 


Imagen tomada del artículo publicado en Frontiers in Immunology.




 

1.- La biología molecular está logrando grandes avances gracias a las ciencias de la computación. ¿Como se trabaja en bioinformática?

 

Hoy en día no es posible hacer ciencia sin la ayuda de computadoras. Muchas de las tecnologías que se aplican en biología y ciencias de salud generan cantidades enormes de datos (genómica, transcriptómica, proteómica, etc) y la bioinformática es necesaria para gestionar esos datos y obtener la informacion biológica relevante. Por otro lado, el conocimiento alcanzado a través de la experimentación y datos disponibles permite generar modelos predictivos que facilitan nuevos desarrollos y descubrimientos.

 

2.- Los descubrimientos de los últimos tiempos en microbiología e inmunología parecen llevar a la conclusión de que el binomio salud/enfermedad es resultado de un delicado equilibrio entre los organismos que nos colonizan o "visitan" y nuestro sistema inmunológico. ¿Qué fuerzas destruyen dicho equilibrio?

 

Son muchos los factores que pueden romper ese equilibrio y que genéricamente podríamos catalogar como el ambiente al que está expuesto el organismo. En este ambiente podemos incluir factores como la dieta, el estrés etc. La edad es sin duda otro factor que influye en este equilibrio. El sistema inmunitario se deteriora conforme envejecemos y hay órganos como el timo que prácticamente desaparecen con la edad. El timo es el órgano donde se generan las células T.

 

3.- Con la llegada del Sars-Cov-2 el mundo ha temblado porque no existía vacuna ni antiviral capaz de contener a un virus que, en definitiva, es sólo uno de tantos potencialmente patógenos para el ser humano (y una ínfima parte de todos los virus existentes). Como inmunólogo ¿cómo ve el futuro próximo con los virus emergentes o, por ejemplo, la también preocupante resistencia bacteriana a los antibióticos?

 

Los patógenos emergentes y la resistencia a los antibióticos son problemas serios, difíciles de erradicar e interesantes de estudiar.

 

4.- Usted ha descubierto una inequívoca relación entre la vacuna infantil de la DTP (Difteria, Tétanos y Tos ferina) y la inmunidad al Sars-Cov-2. De hecho recomienda a todo adulto "sano" que se ponga la vacuna de recuerdo del tétanos (que incluye también la de Tos ferina y Difteria). Se trataría de una "inmunidad cruzada" pero...¿se sabe por dónde van los tiros del sistema inmunológico de los vacunados cuando llega el Sars-Cov-2? ¿Se tiene una idea aproximada o algún candidato molecular a ser el epítopo del coronavirus?



Gracias por el comentario. Creo en mi trabajo pero tratarlo de inequívoco en este momento no sería lo correcto. Si la hipótesis de que las vacunas confieren una protección a los niños es correcta, entonces casi con total seguridad la vacuna DTP es la causante de dicha protección. No todos los individuos reconocen los mismos epítopos en un patógeno/antígeno, pero en mi estudio se muestra que la vacuna DTP incluye varios candidatos con capacidad protectora. 

 

Este estudio surgió de la observación de que quienes sufrían las formas más severas del COVID-19 se encontraban predominantemente entre la población geriátrica, mientras que los críos pequeños no sufrían el COVID-19. Aunque podían darse casos, eran muy singulares, muy lejos de ser la norma. 

 

Que la población envejecida sufra por causa de un patógeno nuevo es algo esperable, dado que el sistema inmunitario envejece con la edad y, de hecho, muchos ancianos mueren por infecciones que no les habrían siquiera afectado en su juventud. 

 

Sin embargo, que un niño pequeño, particularmente con menos de un año, no sufra por causa de un patógeno nuevo resulta cuando menos extraño; los niños deberían ser, en principio, el segmento de la población más afectado por una infección nueva. 

 

Ahora, se da la circunstancia de que los críos reciben, prácticamente desde su nacimiento, un gran número de vacunas, y esto me llevó a intuir que, probablemente, desarrollaran una inmunidad cruzada frente al SARS por el efecto sobre el sistema inmunológico de alguna de esas vacunas. 

 

¿Cómo ocurre esto?  y ¿cómo se demuestra? 

 

Pues bien, empezamos por las células del sistema inmunitario adaptativo que son capaces de adquirir la memoria inmunológica protectora, que son las células B y T (linfocitos T y B). Estas células reconocen en los patógenos y en las vacunas unos pequeños fragmentos que se llaman “epítopos”. La inmunidad adaptativa es específica para el reconocimiento de estos epitopos. 

 

Simplificando, podríamos considerar que para el sistema inmunitario un patógeno o una vacuna no es más que un conjunto de epítopos. 

 

Lo que hemos hecho en este estudio es comprobar que epítopos presentes en las vacunas están compartidos con el virus SARS. 

 

Sería como solapar dos conjuntos y ver que hay en común, dónde se encuentra la intersección. El análisis lo hemos realizado con cada una de las vacunas pediátricas. 

 

Yo esperaba encontrar ese solapamiento con las vacunas para otros virus, pero para mi sorpresa, sin embargo, no fue así. Los epítopos comunes, los que median la inmunidad cruzada, los encontré en gran número en los componentes de las vacuna triple bacteriana frente a la tétanos, la difteria y la tosferina (la vacuna DTP). Estos epítopos comunes entre la vacuna DTP y SARS-CoV-2 serían capaces de mediar esta memoria inmunológica protectora frente al COVID-19. 

 

La vacuna DTP se administra tres veces el primer año de vida, otra a los 4-6 años y por ultimo a los 9-14 se administra una versión con menor carga antigénica (Tdap). Por tanto, la memoria inmunitaria inducida por DTP con reactividad cruzada es muy potente y posiblemente es la que protege a los niños y la población más joven. 

 

Esta memoria inmunológica se pierde con el tiempo y eso explicaría porqué hay más casos severos de COVID-19 conforme aumenta la edad de los individuos.

 

La vacuna Tdap también se administra a mujeres embarazadas, lo que también explicaría por un lado que las mujeres sufran menos casos severos de COVID-19 y por otra que tampoco lo sufran los recién nacidos; la madre es capaz de transferir inmunidad pasiva al feto a través de la placenta y al recién nacido a través de la leche.

 

Más cosas. En mi estudio analizamos dos tipos principales de vacunas la DTaP y la DTwP, que se diferencian en que la última incorpora bacterias completas de Bordetella pertussis (wP), causante de la tos ferina. La vacuna que induce más inmunidad cruzada con SARS-CoV-2 es la DTwP y aquellos países donde se se utiliza la vacuna celular DTwP tienen menos muertes por COVID-19. Aún así, puesto que el componente aP (pertussis acellular) de la vacuna DTaP (la que más se utiliza en occidente) contribuye poco a la inmunidad cruzada frente SARS-CoV-2 en mi estudio concluimos que son los componentes D (difteria) y T (tétanos) de la vacuna los que muy probablemente protejan a la población infantil globalmente. Algunos de los componentes D y T también se incorporan en las vacunas conjugadas del neumococo (PCN) y de Haemophilus influenzae (Hib) y por ello en mi estudio concluimos que estas vacunas refuerzan también la inmunidad cruzada de la DTP frente SARS-CoV-2. 

 

Por último, cabría destacar que en los últimos años la vacuna pediátrica DTP se suministra en combinación con otras.

 

5.- Se han hecho grandes esfuerzos investigadores y grandes inversiones desde Moderna o Pfizer (entre otros) y han acelerado el proceso de elaboración de una vacuna. Pero si si la vacuna DTP inmuniza contra el Covid... ¿No debería apostarse por la vacuna de recuerdo, y hacer un gran ensayo clínico, aquí en España, al menos?

 

Así debería haber sido, particularmente en España, donde se podría haber ahorrado un dinero muy sustancial. Mi estudio debería haber servido para que todos los adultos que no están al corriente con sus vacunas, especialmente DTP, se hubieran puesto al día. La asociación de vacunas asi lo debería haber recomendado y no entiendo porque no lo han hecho. Estoy completamente convencido que las mismas compañias que han desarrollado las vacunas nuevas deben saber que la población joven está protegida por alguna de las vacunas actuales ( la DTP según mi estudio). Sin embargo, ninguna compañía tiene interés en una solución ¨vieja¨ para un problema nuevo. Ahí no está el dinero.

 

 

6.- ¿Cree que el desarrollo de vacunas, con la ayuda del poder de cálculo de las computadoras podrá lograr vacunas cada vez mejores y más parecidas al sueño de la bala mágica de Paul Ehrlich?

 

Es posible pero el poder de calculo no puede descubrir nada que no esté presente y no cabe duda que las vacunas que mejor funcionan se desarrollaron hace mucho tiempo.

 

7.- ¿En qué trabaja ahora? ¿Qué misterio del universo microscópico, en torno al cual gira gran parte de nuestro mundo macroscópico, desearía desvelar? 

 

Mi grupo tiene varias líneas de investigación sobre hipotesis que generalmente planteamos con la ayuda de la bioinformática. Por citar algunas trabajamos sobre epítopos reguladores de la inmunidad, descubrimiento de citoquinas y modulación de la respuesta inmunitaria por células epiteliales. Tenemos resultados muy interesantes y creo que algunos pasarán a incorporarse en los libros de texto. También queremos seguir trabajando sobre la vacuna DTP y recientemente hemos solicitado un proyecto para probar experimentalmente la posible inmunidad cruzada de la DTP frente a SARS-coV-2. 

 

Desafortunadamente, nuestra investigación no cuenta con el beneplácito de las sabias comisiones evaluadoras que, consistentemente, fulminan nuestros proyectos. Aún así conseguimos mantener la ilusión y una producción científica notable. 

 

En cuanto a los secretos del mundo microscópico que me gustaría desvelar son muchos pero me quedaría con conocer los mecanismos que dan lugar a la consciencia.

sábado, diciembre 26, 2020

Hacia un nuevo paradigma laboral (entrevista a Ana Moreno Romero)

 

Ana Moreno Romero





"Es un ser urbano hijo del futuro.

No es un ser humano débil y cansado. 

Es un ser urbano hijo del futuro.

¡Y es feliz!" Ser Urbano. Asfalto.

 

En el Estatuto de los Trabajadores está claramente establecido un ámbito subjetivo de aplicación, que son los trabajadores por cuenta ajena y dependientes de su empleador. El Estatuto pretende ser una garantía del empleado frente a su empleador, o empresario, teniendo un carácter tuitivo, o de protección de la parte más débil en la relación laboral, una relación que queda sancionada con el contrato de trabajo. Cuando se alude a la dependencia del trabajador se  hace referencia al hecho patente de que el empresario dirige y controla la actividad del trabajador: marca sus tiempos, sus objetivos, le proporciona los medios y el lugar para que realice las tareas, que son, naturalmente, las que decida asignarle en orden a lograr los objetivos de la empresa. Dichos objetivos han sido durante mucho tiempo reducibles por sucesivas derivadas a uno único y primordial: el beneficio económico de la empresa y, por consiguiente del empresario. De ahí que el trabajador lo sea por cuenta ajena: recibe un salario pero no participa del beneficio, que es -ajeno.

 

Desde la perspectiva de la organización de la producción, el esquema Taylorista (derivado de los estudios que el economista e ingeniero americano Frederic Taylor hizo sobre la optimización de tiempos en el desarrollo del trabajo) ha sido durante mucho tiempo el predominante, y aún hoy está en la mente de muchos como el único aceptable (con muy pocas variaciones) para controlar la productividad de los trabajadores. 

 

Un autómata en una cadena de producción sería el paradigma del Homo operarius, lo que el grupo musical Asfalto llamaría "ser urbano"Si uno entraba en una empresa de mediados del siglo pasado no tenía problema para distinguir los distintos estatus y funciones correspondiente de los trabajadores. Había entonces lo que entre los anglosajones se denominaban trabajadores de cuello azul (operarios) y de cuello blanco (técnicos licenciados, gerentes, directivos). Y en lo alto de la pirámide el empresario, que con la repartición de la propiedad de los negocios en acciones, era no un individuo, sino un grupo de personas físicas y jurídicas, inversores, que buscaban obtener rédito de su inversión económica en la empresa.

 

La Cuenta de Resultados y el Balance de Situación permitían que atentos inversores como el conocido como "genio de Omaha", Warren Buffet, distinguieran que empresas parecían ofrecer mejores perspectivas de beneficios económicos futuros. Estos documentos que cuantificaban los bienes, derechos y obligaciones de las empresas y sus beneficios periódicos, han sido durante mucho tiempo, y con razón, la guía a tener presente para evaluar y valorar las empresas. Pero había otros factores en juego que no se estaban valorando. Se trataba, por un lado, de lo que entre los economistas se conoce como externalidades.

 

Si una empresa emitía productos tóxicos al medio ambiente y no lo internalizaba como un coste -por ejemplo creando un proceso de eliminación de los productos tóxicos sin contaminar, estaba generando externalidades negativas. También las hay positivas, pero no son objeto de análisis aquí.

 

Otro factor en juego pasado mucho tiempo por alto pero que se hizo conspicuo con la globalización y la deslocalización de plantas  productivas por parte de las multinacionales, es el de las diferentes reglas del juego mismo, de tipo legal y político, principalmente, respecto a los derechos de los trabajadores, o al cumplimiento de normativas medioambientales, sanitarias etc entre distintos países. 

 


El resultado es que un mundo desigual dio paso a otro mundo desigual, pero de otras maneras. Y esa desigualdad se aprecia en las cuentas de resultados como fríos números, cuyo único valor era financiero y monetario.

 

Pero la cosa llegó a un punto en el cual el sistema que como el reloj de un banco suizo funcionaba razonablemente bien y generaba caja empezó primero a tener grietas y posteriormente a desmoronarse. La crisis de liquidez financiera del 2007 no fue una causa, sino una consecuencia de la nube tóxica de activos financieros derivados que habían hecho de la relación de la economía finaciera con la economía real una entelequia. Y la crisis sigue vigente, porque no se han dado soluciones satisfactorias, sólo se han puesto parches. Seguimos con los mismos esquemas y las mismas recetas obsoletas, que además han sido retratados en su obsolescencia  con la emergencia de la sociedad red, que las nuevas tecnologías de la información y comunicación (en adelante TIC) han traído. 

 

La forma de entender el trabajo y de trabajar nunca volverán a ser las mismas. Tenemos que aceptarlo. Y ya desde hace tiempo, algunas organizaciones adaptadas a los nuevos tiempos y a los venideros y sus nuevas realidades y algunos académicos, comienzan a plantear cuestiones tales como Reinventar las Organizaciones (Frederic Laloux), o La Revolución Silenciosa del Profesional del Siglo XXI(Ana Moreno). 

 

Precisamente hemos querido preguntar a la Profesora de la Universidad Politécnica de Madrid, Ana Moreno, por estos cambios ciertamente significativos que se están dando en la nueva sociedad de la información (y el conocimiento), que hacen que los perfiles profesionales y las propias profesiones cambien de forma espectacular. 

 

Nuestra sociedad se enfrenta a un reto no menor, con un posible paro tecnológico sistémico, pero también se abren nuevas oportunidades, reorganizando nuestras prioridades y formas de trabajar.

 

La cuestión no baladí es ¿seremos las personas capaces de afrontar los cambios que se requieren para lograr un nuevo modelo productivo que preserve lo mejor del anterior pero que rompa con sus esquemas demasiado rígidos y orientados en exclusiva al beneficio económico empresarial? Cualquier evolucionista que se precie se preguntará por lo enraizadas que están cosas tales como las jerarquías, el engaño, la ausencia de empatía hacia el que no pertenece al propio grupo, etc en nuestra naturaleza. Si se requiere un cambio de consciencia no sólo hay que mirar a la flexibilidad o rigidez de nuestras instituciones, sino también a las correspondientes a la propia naturaleza humana. 

 

Tenemos que cambiar, ahora debemos trabajar en el modo de hacerlo teniendo presente lo que somos y lo que podemos llegar a ser.

 

Ana Moreno Romero ha tenido la inmensa amabilidad de responder a las preguntas de La Nueva Ilustración Evolucionista, lo cual desde aquí le agradecemos enormemente. Más información sobre ella y su trabajo pueden obtenerla en su página web.

 

 

1.- ¿Cómo están cambiando nuestras vidas y nuestras formas de trabajar las TIC?

 

A lo largo de la historia de la humanidad, las tecnologías han sido una de las palancas principales para la evolución. Desde la época de la revolución industrial la sofisticación tecnológica se ha ido acelerando y, de una generación a otra, se producían importantes cambios sociales y laborales. Diría que con la transformación digital que vivimos en la actualidad de la mano de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, TIC, los cambios están siendo tan rápidos, que podemos observarlos en nuestro día a día y tenemos dificultades para entenderlos y para adaptarnos. Es difícil enunciar y explicar todas las transformaciones en marcha. Elegiré dos que desde mi punto de vista son muy relevantes, una para nuestra esfera social y otra para nuestra esfera laboral. 

 

Como personas creo que el cambio más profundo tiene que ver con los canales de comunicación. Las TIC han transformado la comunicación natural del ser humano, desde la forma cara cara e integral; a un conjunto de conversaciones entremezcladas, con imagen-con textos, síncronas-asíncronas, individuales-grupales, privadas-publicas... Las personas, los grupos humanos, la sociedad en su conjunto, se basan ontológicamente en la comunicación. El impacto de todas las formas de comunicación por un lado enriquecen nuestro día a día, y por otro conllevan cambios psicológicos y sociológicos que aún no somos capaces de entender. 

 

Desde el punto de vista laboral, las TIC facilitan trabajar desde cualquier sitio y en cualquier momento, y está transformando conceptos básicos como lugar de trabajo, jornada laboral, o, incluso, pertenencia a una determinada organización como trabajador. La idea de que los trabajadores acuden masivamente, en un horario fijo a sus puestos de trabajo, resulta, en cierta forma anacrónica. 

 

2.- Información, Conocimiento, Cultura. ¿Cómo se sube por esta escalera?

 

Buena pregunta, aunque no es fácil de responder. En los últimos 30 años hemos hablado de sociedad de la información, sociedad del conocimiento, sociedad en red y ahora de sociedad digital. Podemos entenderlo como una evolución en el nivel de madurez para absorber los beneficios que aportan las TIC. La informática y las telecomunicaciones, especialmente desde la generalización del uso de Internet en los años 90 del siglo pasado, trajeron un crecimiento exponencial de información disponible y de la facilidad para acceder a ella. Los retos a los que tuvimos que enfrentarnos fueron cómo obtener valor y conocimiento entre tanta información; cómo formarnos como trabajadores para ese nuevo contexto; y cómo permitir que el conocimiento humano se entretejiera bien con la información acumulada en bases de datos. Pero no solo era una sociedad del conocimiento, la facilidad de conexión iba más allá, y supuso una conectividad entre distintas organizaciones, grupos y personas que conformaron la sociedad red. Y año a año veíamos cómo crecían exponencialmente las prestaciones de equipamientos y servicios tecnológicos: los teléfonos inteligentes, la capacidad de subir nuestros contenidos a Internet, la redes sociales, la computación en la nube…. Para ir entrando en cada rincón de nuestras actividades, llevándonos a la digitalización del estilo de vida en su conjunto, que las nuevas generaciones más jóvenes ejemplifican a la perfección.   


Y aquí viene lo difícil, ¿cómo se sube por esta escalera? Casi cambiaría la pregunta a ¿cómo estamos bajando por esta escalera? Estamos bajando por esta escalera en caída libre, casi sin tocar los peldaños, y asumiendo tropezones y dificultades porque la escalera es muy empinada. Así que mejor pensar en un tobogán, que quita aristas y puede ser muy divertido. Para dejarse caer por un tobogán hay que estar preparado física y mentalmente, hay que confiar, hay que dejarse llevar, hay que responder en tiempo real a lo que va emergiendo

 

3.- ¿Qué nos enseña la psicología social, en especial la psicología de grupos, de cómo funcionan o deben funcionar las empresas?

 

Dentro de las organizaciones los cambios que he explicado en las preguntas anteriores tienen un impacto enorme. Por un lado, crece enormemente la importancia del talento humano, de la creatividad y capacidad de innovar; lo que exige un clima laboral motivador, donde se logre el compromiso de los y las trabajadoras. Por otro lado, el ritmo de cambios requiere flexibilidad, y agilidad, lo que no es fácilmente compatible con las grandes estructuras organizativas basadas en la planificación estratégica, la toma de decisiones jerárquica y los procesos rígidos. Así pues, la unidad básica de aportación de valor en las empresas adaptadas a la sociedad digital son los equipos ágiles de profesionales que despliegan su talento.

 

La psicología social y de las organizaciones lleva tiempo estudiando las organizaciones como sistemas sociales, y ese ámbito de conocimiento cobra ahora especial importancia. En el día a día de las empresas, de las administraciones públicas, o de cualquier otra organización del tercer sector, conceptos como cultura, valores, ciudadanía organizativa, compromiso, confianza, no están integrados en la gestión. Ahora tenemos que incorporarlos, especialmente para lograr el buen funcionamiento de los grupos humanos, de los equipos.

 

4. ¿Cuál es la relación entre felicidad en el trabajo y productividad? ¿lo que hoy pensamos al respecto se basa en datos probados o es más bien ideología propia de nuestro tiempo?

 

Podemos afirmar que un trabajador satisfecho es un trabajador más productivo. Las investigaciones que hemos realizado nos muestran que, si medimos la satisfacción del trabajador con la variable compromiso, concluimos que el compromiso emocional, el que tiene que ver con los factores motivacionales de Hetzberg, correlaciona con la productividad. A su vez, el compromiso racional, vinculado a los factores higiénicos de Hetzberg, correlaciona con la intención de permanencia. 

 

No me atrevería a decir que un trabajador comprometido es un trabajador feliz, sí diría que es más feliz que alguien que va desmotivado al trabajo. El concepto de plenitud en las organizaciones evolutivas teal, sí tiene una mirada más integral a la persona. Sin embargo, hay todavía pocas investigaciones cuantitativas que vinculen las organizaciones humanistas con la productividad.

 

En el ámbito de las organizaciones y de gestión de personas las ideas nuevas son a menudo fuente de inspiración para abrir caminos que, con el tiempo, se consolidan. Otras veces son modas pasajeras o caminos inviables. Personalmente tiendo a alinearme con las que invitan al optimismo.

 

5.- ¿Qué son un profesional y un operario del conocimiento? ¿En qué se diferencia de los clásicos profesionales de cuello blanco y cuello azul?

 

Es una buena pregunta, porque hace que me dé cuenta de hasta qué punto a veces cambiamos la terminología solo para adaptarnos al contexto. 

 

Compartiré las definiciones que usamos habitualmente con nuestros estudiantes:

 

Son los trabajadores del conocimiento los que definen el alcance de las tareas a las que se enfrentan (Drucker, 1991).

 

Es aquel trabajador cuyo resultado es principalmente intangible, las fuentes de trabajo no están claramente definidas y que permite un alto grado de decisión discrecional en la tarea (Thomas y Baron ,1994). 

 

Personas con un alto grado de educación o conocimiento experto, cuyos trabajos suponen de forma central creación, distribución o aplicación de conocimiento (Davenport, 2002).

 

Simplificadamente podría decir que un trabajador del conocimiento se corresponde con lo que llamábamos trabajador de cuello blanco, y un operario del conocimiento es el que asume las tareas de bajo valor añadido en los puestos del conocimiento, las que requieren menos cualificación. En cierta forma, sería la evolución de los trabajadores de cuello azul en entornos industriales.

 

6.- ¿Qué adaptaciones serían necesarias en las organizaciones y en los trabajadores respectivamente para mejorar el entorno laboral y ganar simultáneamente en bienestar y en productividad? 

 

En nuestras investigaciones hemos concluido que, a partir de un nivel de complejidad organizativa (derivada del mercado, de innovación en productos y servicios, de la globalización, de cambios sociológicos, y por supuesto de la incorporación de las TIC a la actividad), los sistemas de planificación, control y jerarquía no funcionan adecuadamente. Se buscan fórmulas organizativas ágiles y humanistas, decimos que la organización tiene que ser capaz de funcionar como un ser vivo. Hablamos de organizaciones evolutivas- teal (basadas en la plenitud, la autogestión y el propósito evolutivo), de holacracia, de nuevo estilo de relaciones de K2K, de agilismo… Es un nuevo lenguaje organizativo. 

 

Como bien apunta la pregunta, la clave son las personas satisfechas y productivas. Los datos de la encuesta mundial de fuerza del trabajo de Gallup (2017) muestran que el nivel de compromiso, entendido como indicador sintético de la buena gestión de personas, es muy bajo. En España solo el 6% de los trabajadores estaba comprometido. Desde la perspectiva de la organización se busca el círculo virtuoso trabajador comprometido - trabajador productivo. En este sentido, la buena gestión de recursos humanos y la adaptación a la sociedad digital tienen un elemento común: hay que generar un entorno para que cada persona despliegue su potencial, siendo ella misma, estando conectado con el propósito de su organización. Algunas empresas pioneras hablan de la felicidad de los trabajadores en su puesto de trabajo, y ya se ha acuñado el término Chief Happiness Officer para designar a lo que tradicionalmente llamaríamos director de recursos humanos. En la terminología Teal hablamos de plenitud, y de prácticas cotidianas para alcanzarla, tales como el autoconocimiento, el agradecimiento, el entorno seguro para poder equivocarse, o el feedback emocional.

 

La teoría parece clara, el reto indudablemente es llevarlo a la práctica. Esto es un caso a caso, la forma de aplicar estos conceptos depende del tipo de organización, del sector de actividad, e, intrínsecamente, del nivel de evolución en el que se encuentre esa organización.

 

7.- Un tópico muy estudiado hoy es el del liderazgo. El perfil del líder se presenta desdibujado. De hecho la propia verticalidad de las jerarquías formales parece derrumbarse tanto en la sociedad en general como en el mundo del trabajo. Se tiende a una horizontalidad creciente. Esto, al margen de las ventajas que tenga, conlleva claramente un riesgo de pérdida de autoridad de quién realmente debiera tenerla, en cada caso, y a una democratización por la vía de la vulgarización de las relaciones humanas. ¿Qué liderazgo es preciso en estos tiempos socioeconómicamente convulsos?

 

Efectivamente, las jerarquías son demasiado rígidas en la sociedad digital, no son un sistema eficiente de toma de decisiones porque hay que tomar muchas y de manera muy rápida, por lo que se produce un cuello de botella en la cúpula. Además, las cosas importantes están ocurriendo delante de las personas que están en el día a día con el cliente, con el proveedor, con el sistema informático... Arriba tienen mucha presión y no tocan directamente los problemas que se están viviendo ni las oportunidades que se están encontrando. Si a esto añadimos la incertidumbre derivada del frenético ritmo de la sociedad digital, se generan culturas marcadas por el miedo a equivocarse, y una jerarquía con miedo es un sistema muy ineficiente de toma de decisiones. Por eso, en los sistemas más innovadores, se habla de autogestión, de equipos autogestionados en los que cada trabajador, cada trabajadora, tiene responsabilidad y confianza para tomar decisiones y desarrollar su puesto de trabajo, su rol, con autonomía.

 

Los líderes, frente a directivos más orientados a la gestión, tienen una visión de hacia dónde hay que ir, tienen carisma para ilusionar y motivar, y generan las condiciones para que los miembros del equipo asuman sus responsabilidades. Las palabras clave para el liderazgo que necesitamos son, más que autoridad, propósito, guía, ilusión, responsabilidad, confianza, valores compartidos y, sobre todo, coherencia personal.

 

De los muchos modelos de liderazgo que se han conceptualizado, para los entornos de máxima delegación sobre los que estamos hablando, elegiría el líder coach, el liderazgo distribuido, y el autoliderazgo. Desde la perspectiva de adaptación estratégica (alineamiento del propósito) a la sociedad digital, hablaría de liderazgo transformador, liderazgo sistémico y liderazgo liminal.

 

8.- Dado el auge de la literatura sobre inteligencia emocional, psicología positiva, fórmulas de liderazgo, coaching etc...ha habido muchos oportunistas que han aprovechado la ocasión para vender pseudociencia y falsas promesas. ¿Cómo pueden los profesionales de este ámbito defenderse de ese intrusismo que dificulta que llegue el mensaje correcto al público en general?

 

Esta pregunta aborda un asunto controvertido: ¿qué es ciencia y qué no es ciencia en áreas de conocimiento que no se adaptan al método científico cuantitativo, objetivo y racional dominante? Creo que en el ámbito del comportamiento humano, la psicología, o el funcionamiento del cerebro, estamos dando los primeros pasos. Sinceramente pienso que no sabemos nada, o casi nada, de cómo funciona nuestro cerebro y cómo el funcionamiento del cerebro conecta con nuestros comportamientos. En este escenario, la obsesión por mostrar ámbitos frágiles y exploratorios, adaptados al método científico, a veces hace más mal que bien. No quiero decir que el rigor en este campo de organización y gestión de personas no sea necesario y posible, quiero decir que tenemos que asumir que lo que tiene que ver con el interior de las personas entra en campos emocionales, sociales y espirituales de los que tenemos métodos menos objetivables. Y para entender las organizaciones necesitamos aproximaciones cualitativas, multidisciplinares y sistémicas; en vez de cuantitativas y centradas en un solo área de conocimiento. 

 

Por supuesto, como en todos los ámbitos de la actividad humana, puede haber oportunistas, puede haber excesos de simplificación, puede haber una intención de manipulación por algún motivo. Solo el conocimiento, el buen criterio, los canales adecuados de validación, permiten distinguir las teorías valiosas de las que no lo son. Y Siempre queda espacio para la interpretación y para el alineamiento con los valores y circunstancias personales, a la hora de aceptar unas teorías u otras. 

 

9.- ¿En qué consiste la Teoría Evolutiva de las Organizaciones de Laloux? ¿Por qué constituye un buen marco de trabajo sobre la evolución del trabajo hoy?

 

Frederic Laloux es uno de los autores más influyentes para entender las organizaciones capaces de funcionar como seres vivos. Las tres grandes aportaciones que destacaría en su obra, reinventar las organizaciones (2014), son: la aplicación de la teoría evolutiva a las organizaciones; la identificación de los principios que rigen el nivel más evolucionado, plenitud autogestión y propósito evolutivo; y la descripción de prácticas organizativas para la vida cotidiana que permiten llevar estos principios al día a día, de una forma sencilla inspiradora y permanente.

 

La teoría evolutiva de Ken Wilber y otros autores, en la que no me voy a detener pero que animo a leer a quien no la conozca, se concreta del siguiente modo en el ámbito de las organizaciones (ver figura). Las organizaciones evolucionan a través de distintas niveles evolutivos enfocados a dar respuesta a un contexto cada vez más sofisticado. Si nos centramos en esos cuatro niveles en las organizaciones que podemos encontrar hoy en día, el menos evolucionado es el conformista- ámbar, con roles y procesos claramente definidos y estables, ejemplificada en las administraciones públicas o en el ejército; siguen las organizaciones orientadas al logro- naranjas, caracterizadas por la innovación, la meritocracia y la transparencia, que es la forma dominante en las empresas; el siguiente nivel en evolución lo conforman las organizaciones pluralistas- verdes, que añaden a las etapas anteriores un enfoque en los valores, la delegación y la integración de los grupos de interés, las reconocemos en esas empresas con buenas políticas de recursos humanos y una buena agenda de Responsabilidad Social Corporativa y orientación a la sostenibilidad. Por último, emergiendo, las organizaciones evolutivas- Teal (verde esmeralda), que se rigen por los principios ya mencionados de plenitud propósito evolutivo y autogestión, y que reconocemos en algunas de las organizaciones pioneras como NER Group, Patagonia o Burtzdog. Cada etapa trasciende e incluye a la anterior cuando los principios de funcionamiento de una etapa son insuficientes para dar respuesta al contexto en el que operas. Por eso vemos que ahora, con la complejidad de la sociedad digital, es cuando empieza a ser necesario dar el salto a organizaciones evolutivas-teal.




 

10 - ¿Cuál es la situación actual de la mujer en el mundo del trabajo? 

 

La situación de la mujer en el mercado de trabajo es muy variable dependiendo de las regiones en las que pongamos el foco. Centrándonos en la Unión Europea, es indudable que las políticas públicas y las políticas internas en las empresas suelen integrar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Como consecuencia, la situación de las mujeres en el mundo laboral no ha dejado de mejorar en los últimos años en los países occidentales y en España en particular, si bien todavía quedan grandes retos por resolver como la presencia de mujeres en posiciones de alta dirección, la mayor precariedad del empleo femenino o las brechas salariales.

 

No obstante, de los muchos aspectos a considerar en relación a la mujer en el mercado de trabajo, quisiera centrarme en los específicos de la sociedad digital. El número de mujeres en carreras universitarias tecnológicas es bajo, en las ingenierías está en torno al 28 %, y en entornos de datos e inteligencia artificial, el porcentaje de mujeres es todavía menor. Esto está planteando problemas graves, porque los equipos que están desarrollando el sistema nervioso de la nueva sociedad digital, no alcanzan los niveles mínimos de diversidad de género. La gestión de los sesgos inconscientes es ya una prioridad de las empresas tecnológicas, pero no es un asunto fácil. En esencia, desde el punto de vista del mercado de trabajo del futuro, es fundamental garantizar la paridad de hombres y mujeres para que la nueva sociedad digital se construya con modelos culturalmente más equilibrados y diversos que los de la etapa industrial que estamos dejando atrás.

 

11.- La rápida evolución de las tecnologías está propiciando un desplazamiento del factor humano, que queda relegado por procesos. Parece como si esta Nueva Revolución en la forma de obtener y distribuir los recursos fuera hacia el fin del trabajo...y no precisamente un fin que implique un mundo mejor. ¿Qué fuerzas pueden detener o canalizar este devenir histórico, económico y social, que no dependan del voluntarismo, ese que tantas veces ha fracasado?

 

Me temo que adentrarnos en el tema que plantea esta pregunta nos lleva a la futurología. Aunque estemos hablando de cosas que pueden estar ocurriendo dentro de solo 10 o 15 años dado el nivel de desconocimiento de lo que va a pasar, lo abordo como futurología y no como opinión técnica o académica. Realmente no sabemos cuál va ser el futuro del trabajo, no sabemos si desaparecerá el trabajo por cuenta ajena como lo entendemos hoy; Intuimos que el 60 % de los puestos de trabajo de dentro de 10 años hoy no sabemos ni enunciarlos; parece que el concepto de ir todos los días, todos los trabajadores, a la oficina empieza a ser un anacronismo; no hay duda de que TIC están agudizando una dualización del mercado de trabajo entre élites del conocimiento y trabajadores con niveles menores de cualificación… Si hacemos un repaso de los asuntos tecnológicos, los interrogantes son todavía más desconcertantes: ¿será la inteligencia artificial la que tome el 90 % de las decisiones en las cadenas de suministro, en la gestión de las empresas, en la sanidad…? ¿seremos las personas los que controlan los sistemas o los sistemas los que definen las tareas de segundo nivel para los trabajadores? ¿habrá jefes robot? ¿qué implica el transhumanismo en una fuerza laboral y cómo se gestiona la igualdad de oportunidades en ese contexto?

 

Y saliéndonos del mundo del trabajo, como bien plantea la pregunta, las grandes preguntas tienen que ver con el conjunto de nuestro modelo socioeconómico. No hay duda de que si el trabajo por cuenta ajena, como lo entendemos hoy, se desdibuja, habrá que buscar otros mecanismos redistribución de los flujos económicos para garantizar el acceso a la rentas necesarias para vivir. Y deseablemente, por la cuenta que nos trae, teniendo como hoja de ruta la agenda de sostenibilidad, los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible).