lunes, julio 06, 2020

Animales sociales y dónde encontrarlos (entrevista a Michael Tomasello)

Michael Tomasello es un primatólogo y psicólogo comparativo estadounidense que ha centrado su vida académica en la cognición social de los grandes simios (principalmente los humanos actuales), la evolución del lenguaje y la selección cultural, siendo también el mentor y colega en diversas publicaciones de otro de nuestros primates favoritos, el profesor Josep Call. Es autor de unos cuantos libros entre los cuales se encuentran Becoming Human: A Theory of Ontogeny (Harvard University Press, 2019) y Origins of Human Communication (MIT Press, 2010) donde centra su interés en estos aspectos, y codirector del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, codirector del Centro de Investigación de Primates Wolfgang Kohler, profesor honorario en la Universidad de Leipzig y en el Departamento de Psicología de la Universidad de Manchester, y profesor de psicología en la Universidad de Duke. 

Para él (y para otros muchos) la idea del estudio de la evolución de las especies, y algunas tan curiosas como la nuestra, depende de un enfoque evo-devo. O más bien, eco-evo-devo. Es decir, si queremos saber cómo han evolucionado las características que nos hacen tan distintos en términos de Teoría de la Mente, lenguaje simbólico y verbal, o la formación de nichos culturales con los que interaccionamos continuamente debemos entender que estamos formados por ontogenias (devo o historias de vida) que forman filogenias (evo o cursos evolutivos como especies) que interactúan continuamente con ambientes (eco o ecología humana) desde un enfoque constructivista.


Para Tomasello, este camino evolutivo de dos pasos y de presiones macro ecológicas que afectan las habilidades de nivel micro en representación (inferencias y autocontrol), no dependen única y exclusivamente de la selección natural sino de la selección sexual, social y cultural:

«Los procesos cognitivos son un producto de la selección natural, pero no son su objetivo. De hecho, la selección natural ni siquiera puede ver la cognición; solo puede ver los efectos de la cognición en la organización y regulación de acciones abiertas, como las relaciones entre individuos».

Las presiones ecológicas habrían puesto los comportamientos cooperativos o mutualistas previos en tal ventaja contra la competencia más agresiva, como podemos observar en otros grandes simios como los chimpancés, para crear una nueva presión selectiva que favoreciera nuevas habilidades y recursos cognitivos y conductuales, lo que habría planteado nuevos desafíos de forma autocatalítica y habría dado lugar algo que definió como intencionalidad colectiva.

Tomasello muestra, a partir de sus experimentos y observaciones, que las sociedades formadas por los grandes simios son mucho más individualistas que las de los humanos. Atribuye esto a la mayor capacidad de las personas, aún cuando tienen muy corta edad, para colaborar y para atribuir intenciones a los demás a diferencia de los otros grandes simios, que suelen utilizar la Teoría de la Mente para competir, por ejemplo, para conseguir parejas sexuales. También pueden llevar a cabo conductas altruistas o prosociales para ayudar a otros individuos, claro, pero sólo suelen hacerlo si no existe ningún tipo de competición por los recursos y el esfuerzo que les supone es mínimo. En cambio, entre los humanos las relaciones y jerarquías sociales no están determinadas sólo por el egoísmo y la dominación, sino que la colaboración y el altruismo son capitales. Tomasello plantea en este caso que las personas no cooperativas, los bien llamados parásitos o free riders, tienden a ser dejados de lado en las actividades cooperativas precisamente por ello.

En definitiva, esta hipótesis explica que tanto en el desarrollo evolutivo del niño (ontogénesis) como en la aparición del ser humano sobre la Tierra (filogénesis) ese nosotros implica una experiencia y un campo conceptual común además de una interacción recíproca mutualista, pues al ayudar a otro me ayudo a mí mismo, o gratuita, ya que si pido algo o aporto algo sin esperar nada a cambio. Haciéndose eco de este camino bidireccional, las habilidades únicas de los humanos en la intencionalidad conjunta y colectiva se desarrollan durante la vida del individuo mediante andamios, no solo en habilidades simples como distinguir materia animada / inanimada, sino también en las convenciones comunicativas e instituciones que forman el entorno sociocultural, formando bucles de retroalimentación que enriquecen y profundizan tanto el terreno cultural como las habilidades previas del individuo.

"Las habilidades básicas evolucionan filogenéticamente, permitiendo la creación de productos culturales a lo largo de la Historia, que luego proporcionan a los niños en desarrollo las herramientas biológicas y culturales que necesitan para desarrollar su ontogenia".

Considera también que compartir la atención y la intención es anterior al lenguaje en nuestro curso evolutivo como especie y en la vida de un individuo, al tiempo que condiciona la adquisición del lenguaje a través del análisis de escenas atencionales conjuntas en actores, objetos, eventos y similares. En términos más generales, Tomasello entiende que compartir la atención y la intención son las raíces del mundo cultural humano (las raíces de las convenciones, de la identidad grupal o de las instituciones):

"El razonamiento humano, incluso cuando se hace internamente con uno mismo, se dispara de principio a fin con una especie de normatividad colectiva en la que los individuos regulan sus acciones y pensamientos basados en las convenciones y estándares normativos del grupo, a veces a través de las palabras".

Y conociendo bien el valor de las palabras, nos dedica esta breve entrevista.


Entrevista en castellano:


1. ¿Qué otras especies además de la nuestra han mostrado Teoría de la mente? ¿Dónde están las principales diferencias entre estas especies y la nuestra?

La Teoría de la Mente es un término muy amplio. Varias especies han demostrado que saben o entienden lo que otros ven, por ejemplo. Y los grandes simios saben lo que otros saben, en el sentido de lo que han visto en el pasado. Pero en el sentido estricto del término Teoría de la Mente como "comprensión de creencias falsas", se trata solo de humanos.


2. ¿Qué queremos decir cuando hablamos de diferentes estilos de cooperación? ¿Son los free-riders un mal necesario para algunos aspectos de la evolución humana, como el lenguaje o la construcción de nichos?

La mayoría de las otras especies cooperan por individuos que se usan entre sí como herramientas sociales. Saben que se necesitan mutuamente pero, por ejemplo, no están muy motivados para compartir el botín de colaboración al final de manera justa. Los humanos colaboran con motivos prosociales y con intencionalidad compartida.


3. ¿Es el lenguaje la máxima expresión de intencionalidad compartida? ¿Es también la principal consecuencia de la domesticación?

La intencionalidad compartida es la infraestructura psicológica necesaria para colaborar de manera humana. Tiene componentes cognitivos, como objetivos compartidos, decisiones compartidas y autorregulación compartida, y componentes sociales que involucran actitudes y emociones sociales como el respeto y la confianza en la pareja cooperativa. El lenguaje es un producto de intencionalidad compartida, la comunicación para compartir experiencias a través de convenciones compartidas, pero también es una herramienta para coordinar actividades de colaboración. El lenguaje es tanto un producto como un contribuyente a la intencionalidad compartida. La auto-domesticación humana, probablemente, jugó un papel en esta evolución en concierto con adaptaciones para la colaboración directa.


4. Cada especie tiene su propio código de señales de comunicación no verbal. En la nuestra, los ojos adquieren una enorme importancia gracias, entre otras cosas, a una gran esclerótica. Además, el llanto emocional es exclusivo de los humanos. ¿Existe algo más que sea también una señal emocional?

La colaboración humana por medio de la intencionalidad compartida se basa en emociones y actitudes sociales exclusivamente humanas como el respeto y la confianza en la pareja cooperativa, el resentimiento contra los no cooperadores, los sentidos de justicia, etc.


5. Si entendemos el lenguaje como una descripción de estados internos, hechos y acciones entre individuos...¿Podríamos decir también que es una acción compartida intencionalmente? ¿Podría ser esto una consecuencia de la especialización del trabajo entre animales domésticos como perros y humana?

Sí, la comunicación lingüística es en sí misma una actividad de colaboración en la que tenemos el objetivo conjunto de que me entiendas, y hago todo lo que puedo para ayudarte a entender, y haces cosas como darme tu opinión (😥), etc. El trabajo de Herb Clark viene muy bien aquí.


6. ¿Cómo contribuyen los nichos culturales a la hora de comprender la adquisición del lenguaje? ¿Se puede decir que somos animales sensibles a la cultura?

El modelo de doble heredabilidad de Boyd y Richerson es importante aquí. Los humanos heredan no solo sus genes, sino también su entorno en forma de nicho cultural. El nicho cultural humano estructura todos los aspectos del desarrollo humano, incluida la adquisición del lenguaje. Somos animales exquisita y culturalmente sensibles.


7. ¿En qué estás trabajando ahora?

Como siempre, en una serie de cosas. Actualmente, mis estudiantes de posgrado están haciendo estudios sobre atención conjunta, el efecto del encuadre "nosotros" (describiendo la situación a los niños como "nosotros" estamos haciendo algo en lugar de "tú" estás haciendo algo) en el comportamiento cooperativo de los niños y en la resolución cooperativa de problemas y de discurso.


English/Original Version:


1. What other species besides ours have shown Theory of Mind? Where are the main differences between these species and ours?

Theory of mind is a very broad term. A number of species have shown that they know what others see, for example. And great apes know what others know, in the sense of what they have seen in the past. But in the narrow meaning of the term theory of mind as understanding false beliefs, it is only humans.


2. What do we mean when we talk about different styles of cooperation? Are free-riders a necessary evil for some aspects of human evolution, such as language or niche construction?

Most other species cooperate by individuals using one another as "social tools". They know they need one another, but, for example, they are not strongly motivated to share the spoils of the collaboration at the end in a fair way. Humans collaborate with prosocial motives and shared intentionality.


3. Is language the highest expression of shared intentionality? Is it also the main consequence of domestication?

Shared intentionality is the psychological infrastructure necessary for collaborating in the human way. It has cognitive components - like shared goals, share decisions, and shared self-regulation - and social components involving social attitudes and emotions like respect for one's cooperative partner and trust in once cooperative partner. Language is a product of shared intentionality - communicating in order to share experience by means of shared conventions - but it is also is a tool for coordinating collaborative activities. Language is both a product and a contributor to shared intentionality. Human self domestication probably played a role in this evolution, in concert with adaptations for collaboration directly.


4. Each species has its own code of non-verbal communication signals. In ours the eyes gain enormous importance thanks, among other things, to a huge sclera. Also, emotional crying is unique to humans. Is there any more that is also an emotional signal?

Human collaboration by means of shared intentionality relies on uniquely human social emotions and attitudes like respect and trust in one's cooperative partner, resentment against non-cooperators, senses of fairness, etc.


5. If we understand language as a description of internal states, facts and actions between individuals... Could we also say that it is an intentionally shared action? Could this be a consequence of the specialization of work between domesticated animals like us and dogs?

Yes, linguistic communication is itself a collaborative activity in which we have the joint goal of you understanding me, and I do everything I can to help you understand, and you do things like giving me feedback, etc. The work of Herb Clark is very good here.


6. How do cultural niches contribute to understanding language acquisition? Can it be said that we are culture sensitive animals?

The dual inheritance model of Boyd and Richerson is important here. Humans inherit not only their genes, but also their environment in the form of a cultural niche. The human cultural niche structures all aspects of human development, including language acquisition. We are exquisitely culturally sensitive animals.


7. What are you working on now?

As always, a number of things. My graduate students are currently doing studies on joint attention, the effect of "we" framing (describing the situation to children as "we" are doing something rather than "you" are doing something) on children's cooperative behavior, and on cooperative problem-solving and discourse.



Referencias:

Tomasello, M. (2010). Origins of Human Communication. Cambridge (MA): MIT Press.
Tomasello, M. (2018). Becoming Human: A Theory of Ontogeny. Harvard University Press.
Tomasello, M. & Call, J. (1997). Primate Cognition. Oxford University Press.
Tomasello, M., & Carpenter, M. (2007). Shared intentionality. Developmental Science, 10(1), 121–125.




jueves, julio 02, 2020

Un planeta de virus (entrevista a Carl Zimmer)

Carl Zimmer
Se calcula que casi tres cuartas partes de la tierra están cubiertas por océanos, y que estos contienen casi la totalidad del agua disponible (más del 95%). La vida se originó en el agua, y aún se encuentra en todas sus diversas manifestaciones y tamaños en ella. Y en ella también se hayan los representantes más variopintos genéticamente de la biosfera...pero no están vivos, en un sentido estricto. Sólo penetrando las células de los seres propiamente vivos y apropiándose de su maquinaria de fabricación de nuevo ADN, ARN y proteínas, adquieren por un lapso de tiempo más bien breve, una apariencia de vida, vida que se replica, vida que se expande exponencialmente, vida que singularmente muestra el proceso de la selección natural en marcha con una claridad meridiana. 

Hablamos de los virus, y más concretamente de los bacteriófagos (conocidos como fagos). Si en una gota de agua oceánica podemos encontrar cantidades que sobrepasan desmesuradamente nuestra capacidad de conteo de bacterias, el número de fagos que las infectan es muy superior. 

Mientras nosotros, en tierra, andamos confinados y temerosos de un virus de reciente aparición en nuestra especie, y precisamente por ello particularmente virulento, nuestros cuerpos albergan un número exorbitante de otros virus que, sencillamente, no nos hacen nada, o no al menos directamente. Están en nuestro microbioma, están insertos en nuestro genoma, en su mayor parte desde hace miles de generaciones. Y a nuestro alrededor los virus están allá donde haya vida, cada uno adaptado a su forma particular, regulando poblaciones, transfiriendo información genética, y sí, matando, en un proceso de destrucción creativa schumpeteriano, en un mundo en que los recursos son escasos.

Llamar a nuestro hogar en el espacio infinito Planeta de Virus no es pues, ni remotamente, una exageración. Lo que podría resultar exagerado, en todo caso, es el número de virus que lo llenan todo, y pueden encontrarse a gran profundidad en la tierra antártica, en las fosas oceánicas más profundas, y suspendidos en el aire y, por supuesto, en ése lugar donde más inquietos, más vivos parecen: en el interior de todo ser vivo. Sería desmedidamente antropocéntrico decir que llevan mucho tiempo con nosotros, puesto que los virus están desde el origen de la vida, acaso en la génesis misma de esta. Nosotros somos, a lo sumo, hijos suyos.

Carl Zimmer escribió hace unos años un libro sobre los virus, A Planet of Viruses (Un Planeta de Virus), que ahora, en su segunda edición, ha sido traducido al castellano. Aporta un conocimiento muy necesario sobre la virosfera, que fácilmente se confunde con la biosfera, tal es la ubicuidad de estos fragmentos de material genético errantes.

Agradecemos a Carl Zimmer que, por tercera vez, nos haya atendido con su habitual amabilidad para responder unas preguntas.

Encontrarán a Carl Zimmer en:

Matter, a weekly science column for the New York Times
National Correspondent, STAT
The Loom, a blog for National Geographic Magazine
Friday’s Elk, a weekly newsletter

More information at carlzimmer.com
@carlzimmer


En inglés:

1.- Although viruses are not alive, wherever there is life there are viruses, the borders between living and non-living things are blurred. What does this tell us about the origin and evolution of viruses and life?

Many viruses may have originated from the genes of their hosts. Mutations may have allowed them to break free and infect other cells. But some viruses may have been present at the very origin of life, as parasitic genes that exploited other genes to replicate. Viruses have been a part of life ever since there was life, I suspect.


2.- In these times of Pandemic talking about viruses seems like conjuring the devil, but phages, which seem to be the most abundant viruses, tell us a completely different story with their "oceanic abundance". How can we be affected by viruses without being infected, in things like climate or ecology? How can phages help against disease?

The vast majority of viruses on Earth do not make us sick. Most infect bacteria, which are the most abundant type of host. The viruses in our bodies that infect our microbiome may regulate their balance, keeping us healthy. We might be able to harness these bacteria-infecting viruses as medicine--using them to treat infections that resist antibiotics.

3.- Viruses can multiply within cells, but they can also remain hidden and latent in them, being activated only by environmental change. And in the end some stay and pass on to the next generation of their host. To what extent is it estimated that our DNA and that of other living things are made up of viruses that once infected our ancestors?

Scientists estimate that about eight percent of our genome has an origin in a type of virus called a retrovirus--a group that today includes HIV and other viruses. They have invaded our genomes for tens of millions of years and made new copies. Our genomes have harnessed pieces of their viral genes for our own benefit. Viral proteins are an essential ingredient of placentas, for example, and our cells use other viral proteins to fight off invading viruses. We have even harnessed the on-off genetic switches that viruses use to make their own proteins in order to regulate our own genes. We are very much part virus. 

4.- Some viruses have been linked to some types of cancer, but they may also be involved in other diseases of unknown etiology to date. Isn't that the line that separates the origin of infectious diseases from chronic ones very thin, as thin as a strand of DNA or RNA? 

It came as a big surprise in the mid-1900s that some forms of cancer are caused by viruses. But that discovery has led to cancer vaccines--specifically, vaccines for cervical cancer caused by papillomaviruses. If enough people receive this vaccine, we could literally eradicate a cancer--one that kills 300,000 women a year. It's likely that viruses play roles in many other diseases. It's possible that a viral infection may be able to trigger autoimmune reactions that can lead to conditions such as type I diabetes.
 
5.- The adaptive immune system has been our best defender against pathogenic viruses. But it is also prone to "friendly fire". As you argue in your book: maybe we need some not-so-virulent viruses for our immune systems to develop as a well-organized and disciplined army. Isn't it?

We have evolved in an intimate association with bacteria and viruses for millions of years. While some of these microbes are enemies, others are "old friends." Eradicating too many microbes from our bodies may end up doing more harm than good if it disrupts our immune systems.
 
6.- Vaccines have been the best formula to stop pathogenic viruses. Why do you think there is so much controversy about them?

Some people would rather believe that there is a global conspiracy than learn about the insights that science has given about viruses and how to fight them. Why this is the case is a matter of psychology, not virology.
 
7.- What are you working on now? What science books and research projects do you have in progress?

I am finishing a book called Life's Edge, in which I look at how scientists have tried and failed to draw boundaries to divide living and non-living things. Viruses will definitely make an appearance!

A la izquierda un fago, no muy famoso pero sí muy representativo. A la derecha un coronavirus, muy famoso, pero poco representativo.

En castellano:


 1.- Aunque los virus no estén vivos, donde hay vida hay virus, las fronteras entre los seres vivos y los no vivos son borrosas ¿Qué nos dice esto sobre el origen y la evolución de los virus y la vida?

Muchos virus podrían haberse originado a partir de genes de sus anfitriones. Las mutaciones acaso les habrían permitido liberarse e infectar a otras células. Pero algunos virus puede que hayan estado presentes en el origen mismo de la vida, como genes parásitos que explotaran a otros genes para su propia replicación. Sospecho que los virus han sido parte de la vida desde que ha habido vida.  
 
2.- En estos tiempos de pandemia, hablar de virus parece como conjurar al demonio, pero los fagos, que parecen ser los virus más abundantes, nos cuentan una historia completamente diferente con su "abundancia oceánica". ¿Cómo podemos ser afectados por los virus sin estar infectados, en cuestiones como el clima o la ecología? ¿Cómo pueden ayudarnos los fagos contra las enfermedades?

La inmensa mayoría de los virus de la Tierra no nos provocan enfermedades. Prácticamente todos infectan a las bacterias, pues son el tipo de hospedador más abundante. Los virus que en nuestros cuerpos infectan a nuestro microbioma podrían estar regulando su equilibrio y manteniéndonos con ello más saludables, y nosotros podríamos aprovechar estos virus que infectan a las bacterias como medicina - utilizándolos para tratar las infecciones resistentes a los antibióticos.

3.- Los virus pueden multiplicarse dentro de las células, pero también pueden permanecer ocultos y latentes en ellas, siendo activados sólo por un cambio ambiental. Y al final, algunos se quedan y pasan a la próxima generación de su anfitrión. ¿En qué medida se estima que nuestro ADN y el de otros seres vivos están formados por virus que una vez infectaron a nuestros antepasados?

Los científicos estiman que alrededor del ocho por ciento de nuestro genoma tiene su origen en un tipo de virus llamado retrovirus - un grupo que hoy incluye el VIH entre otros virus. Han invadido nuestros genomas durante decenas de millones de años haciendo nuevas copias de sí mismos. Nuestros genomas han sacado provecho de fragmentos de sus genes virales para nuestro propio beneficio. Las proteínas virales son un ingrediente esencial en el desarrollo de las placentas, por ejemplo, y nuestras células hacen uso de otras proteínas virales para combatir virus invasores. Incluso nos hemos aprovechado de los interruptores genéticos de encendido y apagado que los virus usan para fabricar sus propias proteínas para regular nuestros propios genes. Somos, en gran parte, virus.

4.- Algunos virus se han vinculado con ciertos tipos de cáncer, pero también podría haber virus involucrados en otras enfermedades de etiología desconocida hasta la fecha. ¿No será la línea que separa el origen de las enfermedades infecciosas y el de las crónicas muy delgada, tan fina como una cadena de ADN o ARN? 

Constituyó una gran sorpresa a mediados del siglo XX la constatación de que algunas formas de cáncer fueran causadas por virus. Pero gracias a ese descubrimiento ha sido posible crear vacunas contra el cáncer -específicamente las vacunas para el cáncer cervical, que es causado por los papilomavirus. Si recibieran esta vacuna las suficientes personas, nos sería posible literalmente erradicar un cáncer -uno que mata 300.000 mujeres al año. Es probable que los virus jueguen algún papel en muchas otras enfermedades. Es posible, por ejemplo, que una infección viral pueda desencadenar reacciones autoinmunes que pudieran acabar en afecciones como la diabetes tipo I.

5.- El sistema inmunitario adaptativo ha sido nuestro mejor defensor contra los virus patógenos. Pero también es propenso al "fuego amigo". Como argumentas en tu libro, tal vez necesitamos algunos virus no tan virulentos para que nuestro sistema inmunológico se desarrolle como un ejército bien organizado y disciplinado. ¿No es así?

Hemos evolucionado en una asociación íntima con las bacterias y los virus durante millones de años. Mientras que algunos de estos microbios pueden ser enemigos, otros lo que son es "viejos amigos". Erradicando demasiados microbios de nuestros cuerpos podríamos terminar haciendo más mal que bien, si con ello alterásemos nuestro sistema inmunológico.

6.- Las vacunas han sido la mejor fórmula para detener los virus patógenos. ¿Por qué crees que hay tanta controversia en torno a ellas?

Algunas personas sin duda preferirían creer que existe una conspiración global antes que aprender algo sobre las ideas que la ciencia ha aportado sobre los virus y cómo combatirlos. El por qué esto es así atañe más al campo de la psicología que al de la virología.

7.- ¿En qué estás trabajando ahora? ¿Qué libros de ciencia y proyectos de investigación tienes en marcha?

Estoy terminando un libro titulado Life's Edge (los límites de la vida), en el cual reviso cómo los científicos han intentado sin éxito establecer límites para dividir los seres vivos de la materia no viva. ¡Definitivamente los virus aparecerán en él!



miércoles, julio 01, 2020

Lo que nos hace humanos (entrevista a Robert Foley)


Robert Foley es un paleoantropólogo y arqueólogo británico que ha llevado a cabo investigaciones en muchos aspectos que engloban la evolución humana, desde los más biológicos hasta los más culturales, desde los más atómicos a los más globales, pasando por genes, huesos y hábitats. También ha centrado su interés en aquellos hitos, saltos, que nos hicieron humanos. ¿Desde cuándo somos humanos? ¿Qué somos los humanos? Qué fue más importante, más amable, más humano, menos raro, ¿el bipedismo o el uso del fuego? Ambas y ninguna de las dos, probablemente. Si tratamos nuestra evolución como el mosaico que él mismo describe veremos que desde lo más gradual hasta lo más diferencial describen lo humano de la misma manera. Quizá no resulte tan espectacular hablar de cambios de hábitat, nuevas zonas adaptativas, mejoras en los tecnocomplejos y la formación de una cultura acumulativa gradual humana que de la expansión de la corteza cerebral o del gen FOXP2 y su importancia en el lenguaje, pero todo nos hace humanos.

Sus primeros trabajos se centraron en el Paleolítico Superior del África Oriental, donde desarrolló métodos e ideas para estudiar las distribuciones paisajísticas de los restos arquelógicos, dando lugar al subcampo de la arqueología Fuera-de-Sitio, en el cual sugiere que las relaciones clave en esta investigación están formadas por la relación entre el material arqueológico espacialmente disperso y la geomorfología, y la relación entre el material arqueológico espacialmente menos disperso y la conducta. Una de sus premisas básicas es que el descarte de artefactos o restos arqueológicos proporciona información sobre su uso y la distribución de la actividad humana en el paisaje de otras eras. Aunque se emplearan varias actividades en ubicaciones específicas (sitios), no todas las actividades se limitan a estas ubicaciones centrales (fuera del sitio). Esta visión implica que las actividades se extienden a través (y más allá) del paisaje y la naturaleza de estas actividades provoca la formación de grupos de artefactos arqueológicos, más o menos, distribuida.

En su trabajo sobre evolución humana ha enfatizado el enfoque ecológico evolucionista, más contextual, al ver las adaptaciones humanas como soluciones a los problemas que enfrentan los homínidos en los entornos en los que vivían. Esta investigación también ha explorado la relación entre el clima y el cambio en la evolución del comportamiento social (al que llama Modelo del Espacio Social Finito), además de los patrones de diversidad comportamental de los homínidos. Este enfoque lo resumió en dos libros: Another Unique Species (Longman, 1987) y Humans Before Humanity (Blackwell Publishers, 1995).

Desde la década de 1990, Foley ha colaborado con la paleoantropóloga argentina Marta Mirazón Lahr en investigaciones relacionadas con la evolución de los humanos anatómicamente modernos y la diversidad de la conducta de estos. Su trabajo ha defendido la dispersión múltiple de los primeros humanos fuera de África, y el uso de lo que llaman la "Ruta Sur", y su enfoque ha enfatizado el papel de los factores geográficos en la configuración de la evolución humana y un papel central para las dispersiones como el proceso por el cual evoluciona nuestra diversidad, la que nos hace humanos. Ha liderado expediciones y excavaciones arqueológicas con Mirazón Lahr en las Islas Salomón, el Sahara Central y Kenia, particularmente en la cuenca de Turkana. Desde el 2001 es el director del Leverhulme Centre for Human Evolutionary Studies de Cambridge y a lo largo de esta última década Foley ha estado involucrado en varios aspectos de la psicología evolucionista, como es la evolución del lenguaje y otros dominios cognitivos que dieron forma gradualmente a los nichos culturales con los que interactuamos, además de su uso como mecanismo en la evolución de la sociedad, la conducta y las fronteras sociales.


Entrevista en castellano:

1. ¿Desde cuándo podemos considerarnos 'humanos'?
Esta es una de esas preguntas imposibles, porque la continuidad del proceso evolutivo significa que no hay un solo paso en el que nos convertimos en humanos, o de hecho, los elefantes se convirtieran en "elefantes". Podría ser posible dar una respuesta simple si pensáramos que hubo un cambio repentino y señorial que nos hiciera humanos. Hasta cierto punto, esto es lo que algunas personas pensaron cuando se propuso por primera vez el modelo de origen humano reciente "Fuera de África". La idea era que los humanos anatómicamente modernos eran radicalmente diferentes de otros tipos de homínidos (como los neandertales), y evolucionaron en una especie de revolución humana. Esto recibe ahora poco apoyo, y parece que convertirse en humano fue un proceso más gradual.
Esta perspectiva gradual conduce a una respuesta más sutil: depende de lo que quieras decir con ser humano. Si piensas simplemente estar en una línea evolutiva alejada de los grandes simios, entonces la respuesta es hace más de 5 millones de años. Si crees que se trata de un caminante erguido de dos patas, la respuesta es hace más de 4 millones de años; si crees que se trata de un fabricante de herramientas de piedra, posiblemente hace más de 3 millones de años... y así sucesivamente, hasta cuando nuestros antepasados se vieron y pensaron exactamente como hacemos nosotros, y luego la respuesta es hace menos de 200,000 años. Esto todavía signitiva que fue hace mucho tiempo pero somos, según estándares comparativos, una especie joven.

2. ¿Hay hitos importantes en nuestra evolución?
Hay un famoso libro de John Maynard Smith y Eors Szathmary titulado "Ocho hitos de la evolución" (Tusquets Ed., 2008). Argumentan que en medio de la miríada de cambios evolutivos que han ocurrido hay algunas transiciones o hitos importantes: la evolución de la multicelularidad, la evolución de la reproducción sexual, la evolución de la socialidad, etc. La idea de una transición importante era que se trataba de un cambio que alteraba la forma en que funcionaba la evolución (las reglas del juego, por así decirlo), y tenía importantes consecuencias para la vida en la Tierra. Pensaban que la evolución humana era una de esas transiciones ya que las reglas fueron cambiadas por la evolución del lenguaje humano y las consecuencias para la vida que, como tristemente sabemos, fueron enormes.
Sin embargo, si bien las consecuencias son realmente grandes en comparación con la evolución de la multicelularidad los cambios biológicos involucrados en convertirse en humanos son relativamente menores, siendo un hermoso ejemplo de asimetría profunda entre causas y consecuencias en la evolución, y está claro que no hay una sola transición de simio a humano. Sin embargo, creo que hay una serie de cambios muy significativos que ocurren a lo largo del camino: los cambios energéticos involucrados en ser bípedos lo que permite una forma de alcance completamente nueva al principio de nuestra evolución, es una; volverse tecnológicamente dependiente, lo que hemos sido como linaje durante dos millones de años o más, es otra (mientras que otras especies usan herramientas, ninguna es realmente totalmente dependiente de ella); y la interacción de la cultura y la cooperación, fuertemente ligada al lenguaje, es otra más. Esta última fue, de hecho, el último salto. La belleza del registro finamente resuelto de la evolución humana es que podemos ver cómo las transiciones, saltos o hitos principales son, de hecho, el resultado de estas pequeñas acumulaciones.

3. También se suele decir que la evolución es un mosaico. ¿Considera que esto también se puede aplicar a la evolución humana, especialmente a nuestra capacidad cultural y cognitiva?
Sí, casi seguro. En la evolución en mosaico diferentes rasgos evolucionan en diferentes momentos en lugar de como un paquete en conjunto. Toda la evidencia en evolución humana apunta a la evolución en mosaico como el modo más probable. Creemos que la "energética de movilidad", esto es cómo nuestros antepasados se movieron por el paisaje, fue lo primero y probablemente involucró poco a modo de cambio conductual y cognitivo. Los cambios en el forrajeo (una mayor explotación animal, uso de herramientas, etc.) fueron los siguientes y debieron haber implicado cambios importantes, pero aún están muy por debajo del "paquete" cultural y cognitivo completo. Finalmente, en el último medio millón de años estas capacidades evolucionaron, pero probablemente de manera gradual y en mosaico. Una razón para pensar esto es que, aunque podemos ver la mayoría de los elementos modernos hace unos 200,000 años, no es hasta mucho después que vemos su "fluorescencia" completa, como si todavía tuvieran que darse muchos ajustes y retroalimentación entre estos elementos.

4. Desde Darwin, la evolución por selección natural es vista como el entorno que configura los patrones evolutivos. ¿De qué manera el entorno ha dado forma a la evolución humana?
Lo cierto es que la selección natural, la fuerza más poderosa en la evolución, trata de cómo un organismo se adapta a su entorno. Pero cómo sucede esto no es simple.
Podemos imaginarlo en una serie de niveles. En lo más alto, el clima afecta la evolución, y las oscilaciones de los mundos cálidos a los glaciares afectan a todas las especies. Los humanos y sus antepasados evolucionaron en un mundo así, con múltiples cambios climáticos, y esto tuvo un fuerte efecto, particularmente en términos de geografía y distribución. Pero las especies no son solo bolas de billar que están para ser golpeadas por una señal climática. El entorno real de una especie son las otras especies a su alrededor, y estas están en constante evolución, cambiando así el nicho ecológico. Los humanos no evolucionaron de forma aislada, sino en asociación competitiva con otras especies, y esto a su vez fue parte del proceso selectivo. Finalmente, el medio ambiente no es solo el natural, sino también el social, el que está formado por miembros de la misma especie. Estas interacciones cotidianas, competitivas y cooperativas, son en última instancia la forma en que los otros dos niveles realmente afectan a la evolución humana. Por lo tanto, somos el producto de un nivel de climas en desarrollo de los últimos 5 millones de años, de otro nivel como producto de las especies de sabanas africanas con las que co-evolucionamos y para quienes somos nichos ecológicos recíprocos, y el micronivel, las formas en el que estas relaciones ecológicas se desarrollan entre individuos y grupos sociales: el entorno social.

5. ¿Somos una especie oportunista que se ha adaptado muy bien a diferentes hábitats?
Creo que los humanos son extremadamente oportunistas como especie. En el nivel más flagrante, no hay una parte o hábitat del planeta en el que no vivamos, incluso si es bastante efímero.
Hasta cierto punto, tenemos un nivel de plasticidad en nuestra biología para facilitar esto (por ejemplo, nuestra capacidad de termorregular para el frío y el calor), pero la forma principal de hacerlo es a través de nuestra conducta y cultura. Esa conducta puede ser tan simple como mantenerse a la sombra y descansar cuando hace mucho calor ("...solo los perros locos y los ingleses salen al sol del mediodía...", como dice la canción de Noel Coward), o tan complejo como el uso del fuego, o construyendo refugios y vistiendo ropa. Probablemente hay dos cosas detrás de eso: una es que, de manera, las poblaciones humanas han aumentado por lo que existen la presión poblacional y la necesidad de encontrar un territorio nuevo en el cual vivir, y tenemos una movilidad apoyada por cultura para hacerlo. El segundo es que somos una especie experimental, superando los límites por curiosidad, ya sea inventando un mejor sacacorchos o mirando hacia la próxima colina para ver qué hay allí.
Sin embargo, otra cuestión es si todas las especies de homínidos eran tan oportunistas. Hasta cierto punto, hay un elemento estático en gran parte del registro arqueológico a largo plazo que sugiere mucho menos oportunismo, un comportamiento mucho más fijo, y es probable que esta capacidad haya evolucionado relativamente tarde.
Además de cómo podemos adaptarnos a cualquier entorno, existe el hecho de que podemos adaptarnos a un clima. En ese pasado profundo, eso podría haberse limitado a crear un refugio y por lo tanto un microclima pero, primero probablemente a través del fuego y luego a través de la agricultura, los humanos han modificado cada vez más el entorno para adaptarlo a ellos mismos al menos a corto plazo, como estamos descubriendo. con el cambio climático antropogénico.

6. ¿Hasta qué punto podríamos decir que la capacidad de nuestros cerebros para tener una cultura acumulativa y crear nichos culturales marcaron la diferencia entre nosotros y otras especies? ¿Se puede aplicar a otras especies como los neandertales?
Si bien ahora se cree que muchos animales tienen 'cultura', que es al fin y al cabo transmitir información de un individuo a otro a través del aprendizaje social, solo los humanos tienen una cultura acumulativa funcional, donde la información no tiene que renovarse con cada interacción, sino que puede basarse en la experiencia previa. En nuestro caso durante muchas generaciones.
Si bien pensamos en la cultura como algo separado de nuestra biología, por supuesto está profundamente arraigada en la forma en que funcionan nuestros cerebros, particularmente cómo aprendemos, cómo reaccionamos y cómo recordamos. Como muchos aspectos en la evolución, es poco probable que esto haya surgido en un solo paso, sino que evolucionó gradualmente con una retroalimentación prolongada entre cerebro y conducta. Es muy probable que los neandertales y otras especies de homínidos tuvieran algún tipo de cultura acumulativa pero si pensamos en ella como una cadena, siendo cada eslabón el número de pasos de aprendizaje acumulado, entonces es probable que estas otras especies tuvieran menos eslabones en su cadena cultural.

7. Háblanos sobre el "Modelo del Espacio Social Finito" y su importancia en la evolución humana.
Una de las ideas persistentes en la forma en que los científicos sociales piensan acerca de los humanos es que hay una variedad infinita en su comportamiento, especialmente su comportamiento social, y que esta variedad puede darse sin un patrón. Si este es el caso, entonces se vuelve prácticamente imposible pensar siquiera en reconstruir la evolución social humana. Esto sería lamentable, ya que ser social es clave no solo para la evolución humana, sino para los primates en general. El enfoque que tomamos fue mostrar que, en realidad, el rango de comportamiento social era finito y que cuando se restringía de esta manera (pensando simplemente en cómo las personas interactúan con miembros de su propio sexo y miembros del sexo opuesto) había relativamente pocas formas. Y, quizás, lo más importante, podríamos pensar cómo los homínidos y otras especies evolucionaron siguiendo una ruta a través de estas posibilidades finitas.
El Modelo del Espacio Social Finito no abarca la totalidad de la evolución social humana, pero captura los elementos principales y, cuando se combina con un enfoque filogenético, puede mostrar la importancia de, por ejemplo, las alianzas masculinas entre los grandes simios africanos. Quizás lo más importante es que muestra la importancia de no dejarse intimidar por la diversidad del comportamiento humano: profundizae en la estructura y surgirán las simplicidades y regularidades.

8. ¿En qué estás trabajando ahora? ¿Cuál es el misterio de la evolución humana que te gustaría desvelar?
Hay dos elementos de trabajo principales en este momento. Uno, dirigido por Marta Mirazón Lahr, es nuestro trabajo en Lago Turkana, en África Oriental. Este es un proyecto basado en el trabajo de campo, trabajando la idea bien aceptada de que los humanos evolucionaron en África y trata de identificar no solo el momento en que se dio esto, sino también las condiciones ambientales en África Oriental. Descubrir fósiles sigue siendo la forma principal de avanzar en nuestro conocimiento de la evolución humana, incluso si está respaldado cada vez más por tecnologías y métodos avanzados.
El segundo se basa en un principio, a muy largo plazo, en toda mi investigación sobre la evolución humana, es decir, para comprenderlo debemos ubicarlo en un contexto comparativo, ubicarlo en el campo más amplio de la biología evolutiva. Con demasiada frecuencia, el excepcionalismo humano también significa el aislamiento de la evolución humana del resto de la biología. Con un grupo de estudiantes muy talentosos estoy explorando los patrones fundamentales de su evolución, como las tasas de especiación y extinción, y pensando cómo funcionan entre nuestros antepasados.
En cierto modo, estos dos elementos representan los misterios: uno es el problema clásico de señalar con mayor precisión cuándo y dónde evolucionamos, y responder así a la pregunta fundamental darwiniana, en qué condiciones evolucionaron y por qué existen los humanos. Y el segundo, también uno de los favoritos de Darwin y Wallace, cuál es nuestro lugar en la naturaleza, no tanto filogenéticamente, como creemos que lo sabemos razonablemente bien, sino en términos de mecanismos que produjeron una especie tan extraordinaria y especial: cómo es que existen los seres humanos.


English/Original Version:

1.      When can we consider ourselves 'human'?

This is one of those impossible questions, because the continuity of the evolutionary process means that there is no single point when we became human – or indeed, elephants became ‘elephant’. It might be possible to give a simple answer if we thought there was a sudden, manor change that made us human. To some extent this is what some people thought when the ‘recent out of Africa’ model of human origins was first proposed. The idea was that ‘modern humans’ were radically different from other types of hominin (such as Neanderthals), and evolved in a sort of human revolution’ There is little support now for this, and it looks as if becoming human was a more gradual process.
This gradual perspective leads to a more subtle answer – it depends what you mean by being human. If you think simply being on a line away from apes, then the answer is in excess of 5 million years ago. If you think it is being an upright, two-legged walker, then the answer is over 4 million years ago; if you think it is being a stone toolmaker, then possibly over 3 million years ago…. And so on, down to when our ancestors looked and thought exactly like us, and then the answer is less than 200,000 years ago. This is still a long time ago, but we are, by comparative standards, a young species.

2.      Are there major transitions in our evolution?

There is a famous book by John Maynard Smith and Eors Szathmary called ‘Major Transitions in Evolution’. They argue at amid the myriad of evolutionary changes that have occurred, there are a few major transitions – the evolution of multicellularity, the evolution of sexual reproduction, the evolution of sociality, and so on. The idea of a major transition was that it was a change that altered the way evolution worked (the rules of the game, as it were), and had major consequences for life on earth. They thought that human evolution was one such transition, as the rules were changed by the evolution of language, and the consequences for life – as we sadly know – were massive.
However, while the consequences are indeed massive, compared to the evolution of multicellularity, the biological changes involved in becoming human are relatively minor – a lovely example of deep asymmetry between causes and consequences in evolution, and it is clear that there is not a single transition from ape to human. There are, though I think a number of very significant changes that occur along the route – the energetic changes involved in being bipedal, allowing an entirely new way of ranging (early in our evolution is one); becoming technologically dependent, which we have been as a lineage for two million years or more, is another (while other species use tools, none is really entirely dependent upon it); and the interaction of culture and co-operation, strongly linked to language is another. This last was indeed the last. The beauty of the finely resolved record of human evolution is that we can see how major transitions are in fact the result of cumulative small ones.

3.      Evolution is also often said to be a mosaic. Do you consider that this can also be applied to human evolution, especially our cultural and cognitive capacity

Yes, almost certainly. In mosaic evolution, different traits evolve at different times, rather than as a package together. All the evidence in human evolution points to mosaic evolution as the most likely mode. We think the energetics of mobility – how our ancestors moved around the landscape was first, and probably involved little by way of behavioural and cognitive change. Changes in foraging – greater exploitation animals, use of tools – was next, and must have involved major changes, but still falling well short of the full cultural and cognitive package. Finally, in the last half million years these capacities evolved, but probably in a gradual and mosaic way itself. One reason for thinking this is that although we can see most of the elements of modernity by around 200,000 years ago, it is not until substantially later that we see their full fluorescence, as if there was still a lot of tinkering and feedback between elements going on.

4.      Ever since Darwin, evolution by natural selection is seen as the environment shaping evolutionary patterns. In what way has the environment shaped human evolution?

Certainly natural selection, the most powerful force in evolution, is about how an organism comes to be adapted to its environment. But how this happens is not simple. We can think of it at a series of levels. At the highest, the climate affects evolution, and oscillations from warm to glacial worlds affects all species. Humans and their ancestors evolved in such a world, with multiple climate changes, and this had a strong effect, particularly in terms of geography and distribution. But species are not just snooker balls to be knocked around by a climatic cue. The real environment of a species is the other species around them, and these are themselves constantly evolving, thus changing the ecological niche. Humans did not evolve in isolation, but in competitive partnership with other species, and this in turn was a part of the selective process. Finally, the environment is not just the natural one, but also the social one, the one made up of members of the same species. These day to day interactions, competitive and co-operative – are ultimately the way in which the two other levels actually come to affect human evolution. So we are the product of at one level the developing climates of the last 5 million years, at another level the product of the African savanna species with which we co-evolved and for whom we are reciprocal ecological niches, and the microlevel, the ways in which these ecological relationships play out among individuals and social groups, the social environment.

5.      Are we an opportunistic species that has adapted to different habitats very well?

I think humans are extremely opportunistic as a species. At the most blatant level, there is not a part or habitat of the planet in which we do not live, even if it is quite ephemeral.  To some extent we have a level of plasticity in our biology to facilitate this (for example, our ability to thermoregulate for hot and cold), but the primary way in which we do this is through our behavioural and cultural capacity. That behavioural capacity may be as simple as keeping in the shade and resting when it is very hot (only mad dogs and Englishmen go out in the midday sun, as the Noel Coward song goes), or as complex as the use of fire, or building shelters and wearing clothes. There are probably two things that lie behind that: one is that, certainly recently, human populations have increased, and so there is population pressure and the need to find new, indeed any, territory in which to live, and we have the mobility backed by culture to do so. The second is that we are an experimental species, pushing the boundaries by curiosity, whether that is inventing a better corkscrew or looking over the next hill to see what is there.
However, it is another question as to whether all hominin species were as opportunistic. To some extent there is a static element to much of the long-term archaeological record that suggests much less opportunism, a much more fixed behaviour, and it is likely that this capacity evolved relatively late.
Apart from how we can adapt to any environment, there is the fact that we can adapt an environment to us. In the deep past that might have been limited to creating a shelter and so a microclimate, but first probably through fire, and then through agriculture, humans have increasingly modified the environment to suit themselves – at least in the short term, as we are discovering with anthropogenic climate change.

6.      To what extent could we say that the ability of our brains to have cumulative culture and create cultural niches that made the difference between us and other species? Can it be applied to other species like Neanderthals?

While many animals are now thought to have ‘culture’ that is to transmit information from one individual to another via social learning – only humans have cumulative culture, where the information does not have to be renewed with each interaction, but can build on previous experience – in our case over many generations. While we think of culture as something separate from our biology, it is of course deeply embedded in the way in which our brains work, particularly how we learn, how we react, and how we remember. Like so much in evolution, this is unlikely to have arisen in one step, but evolved gradually, and prolonged feedback between brain and behaviour. It is very likely that Neanderthals and other hominin species had some form of cumulative culture, but if we think of cumulative culture as a chain, with each link being the number of steps of accumulated learning, then it is likely that these other species had fewer links in their cultural chain.

7.      Tell us about the ‘finite social space model’ and its importance in human evolution.

One of the persistent ideas in the way social scientists think about humans is that there is infinite variety in their behaviour, especially their social behaviour, and that this variety can be unpatterned. If this is the case, then it becomes virtually impossible to even think about reconstructing human social evolution. This would be regrettable, as being social is key not just to human evolution, but that of the primates more generally. The approach we took was instead to show that actually the range of social behaviour was finite, and that when constrained in this way (by thinking simply about how individuals interact with members of their own sex and members of the opposite sex) there were relatively few forms. And, perhaps, more importantly, we could think how hominins and other species evolution tracked a route through these finite possibilities.
The finite social space model doesn’t encompass the totality of human social evolution, but it captures the main elements, and when combined with a phylogenetic approach, can show the importance of, for instance, male kin-based alliances among the African apes. Perhaps more importantly, it shows the importance of not being overawed by human behavioural diversity – dig deep into t the structure, and the simplicities and regularities will emerge.

8.      What are you working on now?  What is the mystery of human evolution you would like to unveil?

There are two major elements of work at the moment. One, led by Marta Mirazón Lahr, is our work in Turkana in East Africa. This is a field-based project, building on the well accepted idea that humans evolved in Africa, and trying to pinpoint not just the timing of this, but also the environmental conditions in East Africa. Discovering fossils still remains the core way of advancing our knowledge of human evolution, even if it is underpinned more and more by advanced technologies and methods.
The second builds on a very long-term principle in all my research on human evolution, namely that to understand it, we need to place it into a comparative context, place it into the broader field of evolutionary biology. Too often, human exceptionalism also means the isolation of human evolution from the rest of biology. With a group of very talented students I am exploring fundamental patterns of evolution, such as rates of speciation and extinction, and thinking about how they work amongst our ancestors.
In a way, these two elements represent the mysteries – one is the classic problem of pin-pointing more precisely when and where we evolved, and so answering the fundamental Darwinian question – under what conditions did humans evolve, and so why there are humans. And the second, also a Darwin and Wallace favourite, what is our place in nature – not so much phylogenetically, as we think we know that reasonably well, but in terms of the mechanisms that produced such an extraordinary and special species – how there are humans.




Referencias/references:

Foley, R.A. (2005). Species diversity in human evolution: challenges and opportunitiesTrans. R. Soc. S. Afr. 60, 67–72.
Foley, R.A. (2013). Comparative evolutionary models and the ‘australopithecine radiations’. En Paleobiology of Australopithecus (eds Reed K, Fleagle J, Leakey RE), pp. 163–174. Dordrecht, The NetherlandsSpringer.
Foley, R. A. (2016). Mosaic evolution and the pattern of transitions in the hominin lineage. Philosophical Transactions of the Royal Society B: Biological Sciences, 371(1698), 20150244.
Foley, R. A., Martin, L., Mirazón Lahr, M., & Stringer, C. (2016). Major transitions in human evolution. Philosophical Transactions of the Royal Society B: Biological Sciences, 371(1698), 20150229.
Maynard Smith, J., Szathmáry, E. (1997). Major transitions in evolutionOxford, UKOxford University Press.




*Agradezco a Pablo y a Javier la oportunidad de poder realizar mi primera entrevista en esta casa, además del profesor Foley por su disposición para participar en ella.


lunes, junio 29, 2020

Los peores asesinos (Entrevista a Mark Olshaker)

Mark Olshaker

En nuestra anterior entrevista al Dr. Russil Durrant, abordábamos el siempre presente asunto de la violencia. Por mucho que simpaticemos con el pacifismo y la no violencia, lo haremos desde un diseño biológico que lleva inserta la violencia no sólo como último recurso, sino como un recurso cotidiano del que apenas somos conscientes. 

Sea como sea hay una gran variabilidad en la violencia que los seres humanos ejercen en sus respectivas existencias, en particular sobre otros seres humanos.

Si tuviéramos que hacer una clasificación, muy pocos dudarian en colocar en lo más alto de esta a los asesinos en serie y a los genocidas. 

Por la magnitud de las masacres, los genocidas ganan en los grandes números. Como señaló el gran maestro de los genocidios sistemáticos Iosef Stalin: "un muerto es una tragedia, un millón de muertos una estadística". 

Por la acción violenta directa, son los asesinos en serie los más "meritorios". Estos son los auténticos depredadores, y aquellos cuya "etología humana" comenzaron a estudiar en la Unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI, agentes como Robert Ressler o John E. Douglas. Querían saber qué les movía, que patrones seguían, que tenían en común entre ellos, estudiaban la psicología y el comportamiento de los criminales más peligrosos como un etólogo lo haría con el comportamiento de cualquier predador: sus métodos de caza, sus víctimas preferidas...etc

John E. Douglas decidió escribir, con la inestimable ayuda de Mark Olshaker, un libro que alcanzaría un gran éxito (especialmente cuando sacaron una serie televisiva basada en él): Mindhunter (que, inciso aparte, afortunadamente tendrá tercera temporada) En él contaba la historia de la creación y puesta en funcionamiento de la UCC del FBI y algunos casos notables que resolvieron.

La fascinación del público por la violencia y sus más crueles y despiadados representantes explica parte del éxito de esta serie, pero probablemente otra parte no desdeñable sea debida a nuestro deseo de entender cómo funciona la mente de aquellos que se desvían de la norma social y cometen delitos cruentos y perversos que hacen que el término monstruo les resulte apropiado. 

Mark Olshaker, además de colaborar con John E. Douglas lo ha hecho con un científico que es uno de los primeros espadas de la epidemiología, el Dr. Michael T.Osterholm, conocido por muchos como "el agorero", por señalar, casi siempre acertando, la que se venía encima con distintos brotes epidémicos. 

En el libro que coescribieron y que ahora está disponible en español, La Amenaza más Letal, nos hablan de los verdaderos enemigos de nuestra especie, más que nuestros propios congéneres, a los que tanto tememos por su visibilidad y por su violencia. Silenciosos, sigilosos, invisibles, transmitidos los más peligrosos por personas aparentemente inofensivas, los microbios patógenos, y especialmente los virus, pueden acabar con millones de personas en un par de oleadas. 

Todavía se recuerda la gripe de 1918, que mató, se estima, a 100 millones de personas, las mismas (millón arriba, millón abajo, mera estadística) que los genocidios del comunismo del siglo XX y más que las dos guerras mundiales juntas.

Sin duda el más peligroso enemigo de la humanidad, el más mortal, como reza el título original de la obra de Osterholm y Olshaker  (Deadliest Enemy) han sido las enfermedades infecciosas. Ya sólo las transmitidas por mosquitos, se estima, han matado a más personas que todas las guerras de la historia juntas.

Mark Olshaker, nuestro invitado en esta ocasión, no deja de repetirlo una y otra vez: nuestras prioridades a la hora de protegernos contra los peligros que nos acechan como especie deben cambiar. 

Agradecemos al brillante novelista y ensayista Mark Olshaker que haya encontrado un hueco para respondernos unas preguntas sobre su ensayo más letal.


En inglés:

1.-What predictive power does epidemiology have today?

It seems to me there are two components to the predictive power of epidemiology. One is the study and knowledge of the past. Knowing what has happened can give us a good idea of what is likely to happen sometime in the future. For example, we know how devastating the 1918-20 worldwide influenza pandemic was, and there is no reason to believe we will not suffer another one of similar severity in the future.

The second predictive power of epidemiology is based on a robust worldwide surveillance system to identify newly emerging or recurring pathogens as early as possible so they can be contained before they spread and cause great damage and hardship.


2.- You worked hand in hand with John E. Douglas co-writing Mindhunter. As Dr. Osterholm and you point out in Deadliest Enemy, the work of an epidemiologist has much in common with that of a detective. Are epidemiologists partly Microbe hunters (like in Dr. Paul de Kruif's book title)? What similarities have you found between John E. Douglas and Dr. Osterholm works and procedures (profiling, field work...etc)?

This is a very interesting question. Both John Douglas and Mike Osterholm are detectives trying to identify and stop potentially deadly killers. For Douglas they are human; for Osterholm, they are microbial, but in both cases they both often keep going until they are detected and forcibly stopped. I also find the techniques to be somewhat similar, and also dovetail with what I do for a living. That is to say, we are all involved in taking pieces of evidence and things that happen and constructing a story around them. A profiler like Douglas has to use evidence - whether it is physical, scientific or behavioral - to figure out what happened in a particular crime, and then be able to tell the story of what happened and describe the participants. When the case gets to trial, the story has to make enough sense that the jury believes it and is willing to convict. When an epidemiologist investigates an outbreak, he or she has to collect al the evidence and eyewitness reports and make a coherent story out of it just as a detective does, so he or she can figure out where it started, how it spread, and who is affected. That story will also help predict what is likely to happen next and what actions and measures should be taken, and how the story is to be conveyed to the public’s they will act in a helpful and appropriate manner.

I think one of the great failures of the American response to Covid-19 has been that the story has been muddled and that the president and administration have not been telling it in a logical and truthful manner, so we have not developed a national plan for going forward.


3.-Yes, If there is one thing that Sars-Cov-2 has revealed, it is the lack of foresight on the part of governments, more aware of the electoral cycle than of long-term problems, and the incapacity of the economic system, as it works, with its Just In Time functioning, to provide resources when and where these are more necessary in a Pandemia. What should we do, as society, as individuals, to change this Road to ruin for our species? 

As leaders and as a society, we need to prepare for infectious disease outbreaks in the same way we prepare for wars against human enemies, because demonstrably, the microbes are a much greater threat to our safety and wellbeing than any human enemy. For example, it is inconceivable that any terrorist attack could bring our society to a standstill. The Covid-19 virus accomplished this in a matter of weeks. We would not think of going to war and then developing and building the fighter jets, aircraft carriers and other weapons system we would need to fight the war. And yet, that is exactly what we do for pandemics. We hope they won’t happen, and then we go back to our old ways afterward. If there is any good to come out of this pandemic crisis, I hope it is that governments and the public will take the threat more seriously, develop robust medical countermeasures, put in the necessary resources ahead of time, and believe that the threat is real. Because the one thing Covid-19 has proved is that the cost of any preparation and allocation of resources is far, far less than the cost in lives, human suffering and economics of the pandemic once it arrives.


4.- Some people have called Dr. Osterholm alarmist, but he has almost always, unfortunately, been right with his worst omens, based on scientifically based evidence and predictions. However some misfortunes not so terrible that the ones he anticipated have sparked fears, magnified by the media, and promoted large public and political campaigns. What does that tell us about human nature? Do you think that human nature failure on skills in statistical and rational thinking about risks and opportunities in the long term? 

Human nature wants to avoid anything unpleasant, which is natural. It is also difficult for most ordinary people and government leaders to imagine and prepare for an eventuality that is high impact but low likelihood. Any epidemiologist who observes the evidence is not going to be right all the time, but it is the same as for a weather forecaster. If a giant low pressure system is forming off the African coast and moving across the Atlantic, into the Gulf of Mexico and heading ferociously for land, it might or might not hit with great force and do great damage. But a meteorologist cannot take the chance of not informing the public and telling them what might happen. It is in the nature of nature that we cannot always predict with accuracy what is going to happen, but we must be prepared. Far better to plan for a pandemic that does not happen than not to prepare for a pandemic that does. I have never understood why this principal is so well accepted with national defense against potential human enemies, but not against infectious ones.


5.- Which do you think are the known pathogens with the most potential to cause the next big pandemic? What are the most important public health enemies (microbial or human), the most wanted by One Health?

We did not know that the next deadly pandemic would be a coronavirus, but we certainly knew it was a possibility, given the experience with SARS and MERS. Had we heeded those warnings, we could have already developed a vaccine platform and been many months ahead of where we are now and saved hundreds of thousands of lives worldwide. Though we can’t predict the next pandemic, the greatest threat we see is another 1918-20-style influenza pandemic. That pandemic likely killed about 100 million people worldwide. Today, we have more than three times the global population, air travel to almost anywhere, more than a billion international border crossings a year, encroachment on natural habitats that isolate animal hosts, a globally interconnected supply chain, developing world megacities with no physical distancing and inadequate sanitation and nutrition, and many millions of people living in close proximity with domestic birds like chickens and pigs, which becomes the perfect genetic mixing bowl for new viral strains. It is ironic that in the hundred years since 1920, with all of our scientific advancements, we are still having to deal with the pandemic in the same nonmedical ways, because we haven’t prepared properly. 


6.-Microbes are living proof of ongoing biological evolution. In fact, in contrast to us, they hyperevolve and are more than one step ahead of us with their mutations and resistance to stress, as you point out in your book. Are we facing a new arms race between biological evolution and human cultural and technological evolution?

We certainly are. It is our brains, imagination and will against their numbers, reproductive timeframe and adaptability.


7.- What are you working on now?

Mike and I continue to closely monitor the Covi-19 situation and write about it. John Douglas and I have just finished a new book which is also unfortunately timely and relevant, entitled The Killer’s Shadow, about the FBI’s hunt for Joseph Paul Franklin, a racist and antisemitic serial killer and the inspiration for many of the hate groups operating today.





En castellano:

1.-¿Qué poder predictivo tiene hoy día la epidemiología?

Yo diría que el poder predictivo de la epidemiología se basa en dos componentes. Uno es el estudio y el conocimiento del pasado, puesto que saber las cosas que sucedieron nos puede dar una buena orientación sobre lo que probablemente sucederá en algún momento en el futuro. Por ejemplo, tenemos conocimiento de cuán devastadora fue la pandemia mundial de gripe de 1918-20, y no existe razón alguna para creer que no sufriremos otra de gravedad similar en el futuro.

El segundo componente del poder predictivo de la epidemiología tiene su base en un robusto sistema de vigilancia mundial para identificar los patógenos emergentes o recurrentes lo antes posible para que podamos contenerlos antes de que se propaguen y nos causen un gran daño y nos pongan en serías dificultades.

2.- Usted ha trabajado mano a mano con John E. Douglas co-escribiendo Mindhunter (Cazadores de Mentes). Como el Dr. Osterholm y usted señalan en Deadliest Enemy (La Amenaza más Letal), el trabajo de un epidemiólogo tiene mucho en común con el de un detective. ¿Son los epidemiólogos en parte cazadores de microbios (como en el título del libro del Dr. Paul de Kruif)? ¿Qué similitudes ha encontrado entre los trabajos y procedimientos de John E. Douglas y el Dr. Osterholm (elaboración de perfiles, trabajo de campo ... etc.)?

La pregunta es muy interesante. Tanto John Douglas como Mike Osterholm son detectives que tratan de identificar y detener a los potenciales asesinos más mortíferos. Para Douglas estos son humanos; para Osterholm, son microbianos, en ambos casos, sin embargo,se trata a menudo de agentes que siguen actuando sin frenos hasta  que son detectados y detenidos a la fuerza. También encuentro sus técnicas de investigación más bien similares, y encajan asimismo con las de mi propio trabajo. Quiero decir que todos estamos abocados a unir retazos de evidencias con las cosas que suceden y construir con todo ello una historia.

Un perfilador como Douglas tiene que usar evidencias, ya sean físicas, científicas o conductuales, para hacerse a la idea de lo que pudo suceder en un crimen en particular, y de esto modo poder contar la historia de lo que aconteció y describir a quienes estuvieron involucrados. Y cuando el caso llega a juicio, la historia debe tener suficiente sentido como para que el jurado la crea y esté dispuesto a una sentencia condenatoria. Cuando un epidemiólogo investiga un brote, debe asimismo recopilar todas las pruebas e informes de testigos oculares para construir una historia coherente sobre lo sucedido, tal y como lo haría un detective, para poder determinar dónde comenzó, cómo se propagó y quién se vio afectado. Esa historia además ayudará a predecir lo que es probable que suceda a continuación y qué acciones y medidas convendría tomar, así como el mejor modo de transmitirla al público para lograr que este se comporte de la manera más útil y apropiada.

Creo que uno de los grandes fracasos en la respuesta estadounidense al Covid-19 ha sido que la historia se ha confundido y que el Presidente y la Administración no han sido capaces de contarla de manera lógica y veraz, lo que ha impedido desarrollar un plan nacional para afrontarlo.

3.-Sí, si hay una cosa que Sars-Cov-2 ha revelado, es la falta de previsión por parte de los gobiernos, más pendientes del ciclo electoral que de los problemas a largo plazo, y la incapacidad del sistema económico, tal como funciona, con su ejecución Just In Time, para proporcionar recursos cuando y donde son más necesarios en una pandemia. ¿Qué deberíamos hacer, como sociedad y como individuos, para cambiar el curso de este camino hacia la ruina para nuestra especie?

Tanto los líderes como las sociedades, debemos prepararnos para brotes de enfermedades infecciosas del mismo modo que lo hacemos para las guerras contra enemigos humanos, porque está más que demostrado que los microbios son una amenaza mucho mayor para nuestra seguridad y bienestar que cualquier enemigo humano. Por ejemplo, es inconcebible que por un ataque terrorista nuestra sociedad quede paralizada. El Covid-19 logró esto en cuestión de semanas. No se nos ocurriría ir a la guerra y, ya en ella, ponernos a diseñar y construir los aviones de combate, los portaaviones y otros sistemas armamentísticos que precisaríamos para la lucha. Y, sin embargo, eso es exactamente lo que hacemos con las pandemias. Nos confiamos en que no sucedan, y cuando pasan volvemos a nuestras viejas costumbres. 
Si hubiera algo bueno que pudiéramos sacar de esta crisis pandémica, esperaría que fuera que los gobiernos y el público se tomaran la amenaza más en serio, desarrollaran contramedidas médicas robustas, dispusieran de los recursos necesarios con anticipación y creyeran firmemente que la amenaza es real. Porque lo único que Covid-19 ha puesto de manifiesto es que el costo de cualquier preparación y asignación de recursos es mucho, mucho menor que el costo en vidas, sufrimiento humano y económico de la pandemia una vez que llega.


4.- Algunas personas han llamado alarmista al Dr. Osterholm, pero casi siempre, desafortunadamente, ha estado en lo cierto con sus peores presagios, basado en evidencia y predicciones científicamente fundamentadas. Sin embargo, algunas desgracias no tan terribles como las que él anticipaba provocaron temores, magnificádos por los medios de comunicación y promovieron grandes campañas públicas y políticas. ¿Qué nos dice eso sobre la naturaleza humana? ¿Crees que la naturaleza humana falla en las habilidades de pensamiento estadístico y racional sobre los riesgos y las oportunidades a largo plazo?

En la naturaleza humana existe una tendencia a evitar cualquier cosa desagradable, lo cual es - natural.  También resulta difícil para la mayoría de la gente común y para los líderes de los gobiernos imaginar y prepararse para una eventualidad de alto impacto pero de baja probabilidad. No todo epidemiólogo que observe las evidencias disponibles va a tener siempre la razón, pero sucede lo mismo que con un predictor del tiempo. Ahora, si un sistema gigante de baja presión se está formando frente a la costa africana y se desplaza atravesando el Atlántico hacia el Golfo de México,  y parece dirigirse ferozmente hacia tierra, podría o no golpear con gran fuerza y ​​causar un gran daño. Pero un meteorólogo no puede optar por no informar al público sin ponerles en aviso sobre lo que podría suceder. Está en la naturaleza de la propia naturaleza que no siempre podamos predecir con precisión lo que va a suceder, pero debemos al menos estar preparados. Es muy preferible planificar una pandemia que no va a acontecer que no estar preparado siquiera para una que sí sucederá.

Nunca me ha entrado en la cabeza por qué éste o aquel dirigente es tan bien aceptado por su defensa nacional contra potenciales enemigos humanos, pero no contra los infecciosos.


5.- ¿Cuáles cree que son los patógenos conocidos con mayor potencial para causar la próxima gran pandemia? ¿Cuáles son los enemigos de salud pública más importantes (microbianos o humanos), los más buscados por One Health?

 No sabíamos que la próxima pandemia mortal sería un coronavirus, pero ciertamente sabíamos que era una posibilidad, dada la experiencia con el SARS y el MERS. Si hubiéramos escuchado aquellas advertencias, podríamos haber desarrollado una plataforma de vacunas y haber estado muchos meses por delante de donde estamos ahora y haber salvado cientos de miles de vidas en todo el mundo. Y aunque no podemos predecir la próxima pandemia, la mayor amenaza que vemos es una nueva pandemia de gripe del tipo de la de 1918-20. Esa pandemia probablemente mató a unos 100 millones de personas en todo el mundo. Hoy en día, tenemos una población mundial más de tres veces que la de entonces, viajes aéreos a casi cualquier lugar, más de mil millones de cruces fronterizos internacionales al año, hemos invadido hábitats naturales en los que los hospedadores animales estaban aislados, una cadena de suministros globalmente interconectada, megaciudades en el mundo en desarrollo en las que no existe el adecuado distanciamiento físico, ni los saneamientos ni la nutrición adecuados, y muchos millones de personas que viven cerca de aves domésticas como pollos y cerdos, los cuales son los perfectos receptáculos genéticos para nuevas cepas virales. Resulta irónico que en los cien años transcurridos desde 1920, con todos nuestros avances científicos, todavía tengamos que enfrentar las pandemias de la misma manera médicamente nula, porque no nos hayamos preparado adecuadamente.

6.-Los microbios son la prueba viviente de la evolución biológica en curso. De hecho, en contraste con nosotros, ellos tienen una hiperevolución y están más de un paso por delante de nosotros con sus mutaciones y resistencia al estrés, como señalan en su libro. ¿Nos enfrentamos a una nueva carrera armamentistica, en esta ocasión entre la evolución biológica y la evolución cultural y tecnológica humana?

Ciertamente lo hacemos. Y es entre nuestro cerebro, con su imaginación y su voluntad y los números, el tiempo de reproducción y la adaptabilidad de los microbios.

7.- ¿En qué está trabajando ahora?

Mike y yo seguimos de cerca la situación de Covi-19 y escribimos sobre ello. Con John Douglas acabo de terminar un nuevo libro que, desafortunadamente, también es oportuno y relevante, titulado The Killer’s Shadow, sobre la caza por parte del FBI de Joseph Paul Franklin, un asesino en serie racista y antisemita, que inspira a muchos de los grupos de odio que operan hoy día.