sábado, diciembre 29, 2007

Desproporcionalidad en la defensa; la defensa suficiente y la disuasión

Me agrada el artículo del Juan de Mariana que critica el principio de proporcionalidad. No puede haber principio de proporcionalidad cuando la valoración de los efectos de la agresión es intrínsecamente subjetiva, y por tanto no puede existir nada ni nadie que pueda juzgar si la defensa ha sido proporcional o no, ya que, en todo caso, un hipotético árbitro que se reclame objetivo estaría pidiendo algo símplemente inadmisible: que consideremos como objetiva su propia subjetividad y no la de cualquier otro.


El principio de proporcionalidad en la defensa ante un ataque, sea entre personas o entre paises es un principio sacrosanto sancionado por el derecho penal en algunos paises como España y forma ya de facto, parte de esa forma etérea de derecho Internacional para los conflictos, tal como lo interpreta la ONU.


Precisamente por su subjetividad, la proporcionalidad forma parte del arsenal de condena ad-libitum típica de los progresistas. Éstos mezclan el romanticismo y la sinvergonzonería aprovechada con las ideas simoplistas del determinismo cultural para componer el bricolage ético (término feliz acuñado por Juaristi) conveniente a cada momento.


Y también forma parte de los postulados que utilizan muchos anarco-capitalistas para iniciar sus silogismos. Es una visión simplista de la realidad y una distracción bizantina el querer deducir toda ética y toda justicia a partir de un par de postulados estéticamente sugerentes, como el principio de proporcionalidad.


Yo propongo otro criterio de defensa, que considero el único realista; El único que puede conseguir que la defensa sea efectiva, es decir, que tenga sentido: El principio de la defensa suficiente.


Una persona robada o aún solo amenazada de robo tiene muchos mas bienes en peligro que los directamente visibles. Tiene en entredicho, ante otros observadores, la capacidad de defender todo lo que tiene, lo cual podria impulsar al agresor actual o otros posteriores a desposeerlo progresivamente en sucesivas agresiones. Para despejar esa perspectiva, la agresión debe afrontarse con una defensa suficiente como para asegurarse de disuadir no solo al agresor actual , sino a los posibles agresores futuros. La defensa tiene que conseguir que el agresor acabe en una situación peor que cuando comenzó la agresión y que esto quede patente antee los ojos de otros posibles agresores futuros. En el caso de una posible amenaza, el posible agresor tiene que tener la seguridad de que acabará en una situación peor que la que tiene si la lleva a cabo. Todo ello aún a costa de que el que se defiende tenga que infringirse a si mismo un coste adicional elevado. Es la unica forma efectiva de conseguir la disuasión y por tanto, la única forma efectiva de mantener su propiedad en el futuro.


Los agresores operan con expectativas racionales. Ningún ladrón o ningún dictador agrede si no espera una ganancia. Se puede demostrar, por teoría de juegos, que ninguna especie surgida por selección natural puede ejecutar conductas con unas expectativas de un coste mayor que los beneficios en el sentido biológico. De ser así esa especie se habría extinguido. El ser humano no es una excepción y los delincuentes, asesinos forman parte de esta misma especie. Incluso los psicópatas torturan para adquirir experiencia, tal como una orca juega con una foca. Es la razón por la que existe el juego en los seres superiores. Pero áun así, ningun psicópata hace daño cuando tiene la seguridad de recibir un daño suficiente.


Por tanto, de acuerdo con lo anterior, el principio de la defensa suficiente es el único que puede deterner una conducta no deseada y además conserva las máximas energías del agredido para otras actividades vitales.


En algunos casos, el atacado tiene en peligro un patrimonio aún mayor que su propia vida. El conseguir que el agresor quede en una situación peor que cuando comenzó puede llegar a ser mas importante que la conservación de la propia vida, porque la propiedad no suele ser personal; En el caso de la propiedad individual, esta se suele extender a toda la familia durante generaciones, y en el caso de agresiones entre paises, los derechos de los ciudadanos y el futuro de su sociedad está en compromiso asimismo durante generaciones según sea el resultado de cada conflicto, incluidos entre esos derechos, las mismas posesiones individuales.


Este es, y no otro, el sentido instintivo de la venganza, incluida aquella en la que se pierde la propia vida en ello. Sea o no agradable o políticamente correcto, en las relaciones internacionales entre paises enfrentados, el cálculo frío que hacen sus líderes hace que este tipo de defensa sea el único que puede garantizar la no agresión y por tanto, una posibilidad de paz.


En el caso del derecho penal, es asimismo absurdo el principio de proporcionalidad, porque si no se consigue una disuasión suficiente, en los términos anteriores, bien como consecuencia buen de la defensa del directamente agredido o bien a consecuencia de la pena finalmente infringida por la Justicia, entonces nunca se podrán detener futuros delitos de ese tipo. Las cosas irán a peor, no a mejor.


Que hay del perdón cristiano?. El perdón cristiano viene después del cumplimiento de la pena por parte del agresor, no antes, y así lo han dicho los padres de la Iglesia. La santidad y el martirio son exceptiones dignas de admiración, pero no se contempla como algo exigible. Ahora bien, el perdón es fundamental para no seguir una espiral de venganzas y por tanto es vital para una sociedad civilizada, pero el perdón prematuro solo puede espolear a los agresores. En todo caso, ese tipo de perdón prematuro debe ser a titulo personal y no debe ser una mera declaración verbal de bonhomía propia exigiendo la misma conducta de los demás para obtener ascendiente social y por tanto, poder y todo lo que conlleva. Esta utilización de los mecanismos naturales de empatia es una conducta sofisticadamente egoista que es destructiva socialmente.



Del principio de defensa suficiente se puede deducir que es mejor infringir un daño suficiente lo mas pronto posible una vez recibida una agresión y no después, porque al principio el daño no se ha completado, el agresor puede descubrir que su acción no es rentable y puede retirarse cuando el daño infringido es mínimo. Aún mas, se puede deducir que la demostración de la disposición a infringir un daño suficiente es mas efectiva si se realiza ANTES de la agresión. A estas alguras se podrá comprender que no estoy presentando nada nuevo: Es el principio utilizado desde siempre para la defensa en todo tipo de situaciones. Desde las peleas entre niños a la disuasión nuclear. pasando por el "Si vis pacem para bellum" de los romanos. Se ha utilizado siempre, hasta nuestros dias en el que el sentido común se ha perdido por completo, por razones que son parte del estudio de este blog.


Una vez establecido el único criterio que puede dar sentido a la defensa, se puede especular acerca de la magnitud de fuerza necesaria para conseguirlo. Ésta es proporcional a la vulnerabilidad de los bienes en peligro. Simplemente porque cuanto mas vulnerables, mas expectativas de beneficios tiene el posible agresor y por tanto mas energía es necesaria para disuadirlo. Los vaqueros son mas ávidos de respeto y son mas vengativos que los agricultores y estos mas que los que tienen sus bienes en forma de dinero en un banco en un pais donde se respetan sus derechos, donde se detiene a los delincuentes y la justicia ejecuta por uno mismo la imposición de penas que infingen una disuasión suficiente. La disuasión debe ser mayor en un pais pequeño y rodeado de enemigos como Israel que en unos paises defendidos por un tercero, como ocurria con los paises europeos en la guerra fría y ocurre en gran medida ahora.


La disuasión debe ser y es mayor en alguien que tiene hijos y trabaja que alguien que no tiene hijos y es funcionario. Es mayor en un pais con una tasa de natalidad grande que en un pais que ha decidido suicidarse por falta de nacimientos. Es mayor en un pais que tiene empresas multinacionales o intereses en otros paises que paises que no. Las ideas y la psicología de cada uno se modulan de acuerdo con esas circunstancias. Es lógico que haya disparidad con respecto a la fuerza que hay que aplicar en cada caso.