lunes, junio 29, 2009

La mente a la luz de la evolución (entrevista a David Buss)

Podría considerarse como acto fundacional de la Psicología Evolucionista la publicación, en 1979, del libro Evolution of Human Sexuality, de Donald Symons. Sin embargo no fue hasta 1992, con la publicación de otro libro, The Adapted Mind, de John Tooby, Leda Cosmides y Jerome Barkow, que empezó a postularse la PE como una perspectiva necesaria para entender la mente humana. Diez años después Steven Pinker podía afirmar que se había roto definitivamente con el modelo estándar de las ciencias sociales, con la Tabla Rasa, si bien la victoria sobre el ambientalismo no ha sido completa, ni probablemente pueda serlo nunca, precisamente por tal y como está diseñada por la evolución nuestra mente.

La búsqueda de reconocimiento y estatus hace que muchas personas se inclinen inconsciente e inevitablemente hacia una óptica ambientalista. La resistencia a la PE sigue siendo intensa en círculos intelectuales y políticos estrechamente imbricados.

Dónde acaba la ciencia y empieza la política resulta difícil de evaluar cuando de ambientalismo se trata. Básicamente porque quien adopta esta óptica cree que puede cambiar a los demás de raíz. Trata de proyectar sus miserias en los demás, y acusa a quienes solamente intentan entender porqué somos como somos de seguir un programa ideológico y político conservador. Pero lo que resulta ser conservador no es el observador imparcial del proceso, sino el proceso mismo, la evolución por selección natural.

Dentro de los estudios que siguieron al nacimiento de la PE destaca muy especialmente el que realizó el Profesor David Buss, de la Universidad de Texas, profundizando el trabajo seminal de Symons sobre la sexualidad humana. Al final de un largo trabajo de campo, obteniendo información de personas de ambos sexos de prácticamente todos los lugares y culturas del mundo, Buss publicó sus resultados en su libro La Evolución del Deseo. Ahí ponía de manifiesto cuáles son las preferencias de los sexos y las estrategias usadas por machos y hembras para lograr sus objetivos sexuales y sentimentales.

David Buss ha profundizado en otros muchos aspectos de nuestra psicología ancestral (y presente), tales como la personalidad, el homicidio o las ansias poder. Ha escrito y editado asimismo un libro de texto sobre Psicología Evolucionista en cuyo subtítulo puede leerse lo que esta representa: La nueva ciencia de la mente.

Y sobre esta nueva ciencia de la mente ha tenido el Profesor Buss la cortesía de respondernos unas preguntas. Gracias a Marzo por traducirlas con su habitual circunspección.

En ingles:
1. Since Donald Symons founded EP, how much progress has it made in the explanation of human beings?

There's been a tremendous volume of research in EP since his book. The field of human mating was virtually non-existent then; now there are hundreds of articles. EP has made important contributions to every branch of psychology, from perception to understanding psychological disorders such as depression and anxiety. There's been so much progress that there are now three handbooks of evolutionary psychology. The one I edited in 2005 is over 1,000 pages long. That would have been unimaginable a decade ago.

2. On the one side there is the neural hardware, the brain, with the footprints of our past in its structure and function, and on the other there is mind, the spiritual software, with which we operate in the world, generating behavior, and which psychology studies. Will neurosciences and EP tend to merge in explaining our nature?

Yes, neuroscience and EP will indeed merge, and we are seeing signs of that happening already. For example, fMRI methods are now being used to test EP hypotheses about jealousy, sexuality, love, and kinship.

3. How do you think we calculate the costs and benefits in our complex social interactions?

I think humans have evolved dedicated psychological mechanisms for calculating costs and benefits in social interactions. Most of this operates without our awareness. And I think the cost-benefit calculators are domain-specific to some degree. Our cost-benefit calculus of mating, for example, differs from our cost-benefit calculus for friends or kin. For example, people have no problem tolerating failure to reciprocate benefits they provide kin such as children, but do not tolerate failure to reciprocate from friends. Another example: Having sex with someone else is a betrayal of a mateship [high cost], but not of a friendship [unless it is with the friend's mate!].

4. Is it possible to speak of equality in society when our survival strategies are so different? Don't you think that EP is finding a lot of resistance in some powerful and influential political and academic circles?

I'm not sure what you mean by "equality in society." I think that because evolution by selection operates by DIFFERENTIAL reproductive success, some of our adaptations are inherently competitive, which results in inequality.

Yes, there is some resistance to EP. Some people are threatened by it. Many don't really understand it. And those who have made their careers in pre-EP theoretical frameworks are highly resistant, since they will lose status once it becomes fully recognized that EP provides the only viable metatheory for psychological science.

5. Is social reality essentially conflictive? Are we designed to fight for our lives even when it is not necessary?

Social life does have inherent conflict, but we have adaptations for cooperation and altruism as well. It's conflictual because desireable resources are always in short supply. Consider attractive potential mates. More people want to mate with them, so one person's success at attracting a desirable mate inevitably means that others must fail. This applies not just to mates, but to desirable friends, coalitions, etc.

6. Which are the strategies of the sexes, of parents and children, of siblings, tribes, in the struggle for life? What does this translate into in today's world?

This is too broad a question to answer. Entire books are written about this. I'd refer people to my textbook "Evolutionary Psychology: The New Science of the Mind."

7. How many units of selection does EP consider? How do EP and multilevel selection fit? What importance do you assign at the several levels ranging from the individual, through the nuclear family and groups up to an impersonal society?

EP fully accepts multilevel selection, since selection can occur at different levels. Practically speaking, however, selection at the higher levels such as groups or societies has not really been demonstrated convincingly. It may in the future, but so far it has not led to important discoveries about human adaptations.

8. Recently, in an article in Scientific American, Professor David J Buller attacked the EP calling it "Pop EP", and speaks of the four alleged fallacies incurred. Your name stands out in this tirade along with that of Pinker, Tooby, Cosmides and Symons. Do you think this attack is more political than scientific or vice versa?
I do not know what his motivations are, so can't speculate on them. I can say that he attacks a "straw-man" version of EP. He grossly distorts what EP'ers actually say; ignored tons of evidence; and so is able to maintain the illusion that he has poked holes in the foundation of EP, whereas in reality he has not dented it at all.

En castellano:

1. Desde que Donald Symons fundara la psicología evolucionista (PE), ¿cuánto ha progresado en la explicación de los seres humanos?

Ha habido una cantidad tremenda de investigación en PE desde su libro. El campo del emparejamiento en humanos era entonces virtualmente inexistente; ahora hay cientos de artículos. La PE ha hecho contribuciones importantes en todas las ramas de la psicología, desde la percepción hasta la comprensión de desórdenes psicológicos como la depresión y la ansiedad. Ha habido tanto progreso que ahora hay tres manuales de psicología evolucionista. El que yo edité en 2005 tiene más de 1.000 páginas. Eso habría sido inimaginable hace una década.

2. Por una parte está el hardware neurológico, el cerebro, con las huellas de nuestro pasado en su estructura y función; por otra la mente, el software espiritual, con el que operamos en el mundo, generando comportamiento, y que la psicología estudia. ¿Tenderán a fusionarse las neurociencias y la PE para explicar nuestra naturaleza?

Sí, ciertamente la neurociencia y la PE se fusionarán, y se ven signos de que está ocurriendo ya. Por ejemplo, se están usando métodos de imaginería de resonancia magnética funcional para poner a prueba hipótesis de la PE sobre los celos, la sexualidad, el amor y el parentesco.

3. ¿Cómo cree que calculamos costes y beneficios en nuestras complejas relaciones sociales?

Creo que en los seres humanos han evolucionado mecanismos psicológicos dedicados en exclusiva al cálculo de costes y beneficios en las interacciones sociales. La mayor parte de esto ocurre sin que seamos conscientes de ello. Y creo que las calculadoras coste-beneficio son especificas de dominio en cierto grado. Nuestro cálculo coste-beneficio para el emparejamiento, por ejemplo, difiere de nuestro cálculo coste-beneficio para amigos o parientes. Por ejemplo, la gente no tiene problemas en tolerar que parientes, como los hijos, dejen de corresponder a beneficios que se les hacen; pero no tolera el fallo en la reciprocidad en el caso de amigos. Otro ejemplo: tener relaciones sexuales con otra persona es una traición en una relación de pareja, pero no en una amistad (¡a menos que sea con la pareja del amigo!).

4. ¿Puede hablarse de igualdad en la sociedad cuando nuestras estrategias de supervivencia son tan distintas? ¿No cree que la psicología evolucionista está encontrando mucha resistencia en ciertos poderosos e influyentes círculos políticos y académicos?

No estoy seguro de qué quiere usted decir con "igualdad en la sociedad". Pienso que, como la evolución por selección opera mediante el éxito reproductivo DIFERENCIAL, algunas de nuestras adaptaciones son inherentemente competitivas, lo que resulta en desigualdad.

Sí, hay alguna resistencia a la psicología evolucionista. Algunas personas se ven amenazadas por ella. Muchas no la entienden realmente. Y quienes han hecho sus carreras en marcos teóricos anteriores a la PE se resisten mucho, pues perderán estatus una vez se reconozca plenamente que la PE proporciona la única metateoría viable para la ciencia psicológica.

5. ¿Es la realidad social esencialmente conflictiva? ¿Estamos diseñados para luchar por nuestras vidas aun cuando no es necesario?

Sí que hay conflicto inherente a la vida social, pero también tenemos adaptaciones para la cooperación y el altruismo. Es conflictiva porque los recursos deseables siempre escasean. Considere las parejas potenciales atractivas. Hay más gente que quiere emparejarse con ellas, así que el éxito de una persona en atraer a una pareja deseable significa inevitablemente que otras deben fracasar. Esto se aplica no sólo a parejas, sino también a amigos, coaliciones, etcétera, deseables.

6. ¿Cuáles son las estrategias de los sexos, de padres e hijos, de hermanos, de tribus, en la lucha por la vida? ¿En qué se traduce todo esto en el mundo de hoy?
Es una pregunta demasiado amplia para contestarla. Sobre esto se han escrito libros enteros. Referiría a las personas interesadas a mi libro de texto "Psicología evolucionista: la nueva ciencia de la mente".

7. ¿Cuántas unidades de selección considera la psicología evolucionista? ¿Cómo encajan la PE y la selección multinivel? ¿Qué importancia atribuye usted a los diversos niveles, desde el individual, pasando por la familia nuclear y grupos más amplios hasta la impersonal sociedad?

La PE acepta plenamente la selección multinivel, ya que puede haber selección a distintos niveles. En la práctica, sin embargo, la selección en los niveles más altos, como grupos o sociedades, no se ha demostrado en realidad convincentemente. Puede suceder en el futuro, pero hasta ahora no ha llevado a descubrimientos importantes sobre adaptaciones humanas.

8. Recientemente, en un artículo en Scientific American, el profesor David J. Buller atacó a la PE llamándola "PE pop", hablando de cuatro supuestas falacias en las que incurre. Su nombre destaca en esta diatriba junto con los de Pinker, Tooby, Cosmides y Symons. ¿Cree usted que este ataque es más político que científico, o viceversa?

No sé cuáles son sus motivaciones, así que no puedo especular sobre ellas. Sí puedo decir que ataca a una versión "hombre de paja" de la PE. Distorsiona groseramente lo que la PE de hecho dice; ha ignorado toneladas de evidencia; y así puede mantener la ilusión de que ha agujereado el fundamento de la PE, cuando en realidad ni lo ha abollado en lo más mínimo.

martes, junio 23, 2009

Humor filosófico

Existe una especie de primate en América del Sur, más gregario que la mayoría de mamíferos, que muestra una conducta bastante curiosa. Los miembros de esta especie a menudo se reúnen en grupos, grandes o pequeños, y en el curso del parloteo mutuo típico de estas reuniones, bajo una gran variedad de circunstancias, éstos de repente se ven asaltados por unos ataques que se caracterizan por una respiración involuntaria y convulsiva, una suerte de jadeo ruidoso e incontrolado, mutuamente reforzado por los individuos del grupo, que a veces es tan violento que los deja totalmente indefensos. Lejos de ser desagradables, no obstante, estos ataques parecen ser muy del gusto de los individuos de esta especie, que los buscan y en ocasiones muestran una profunda adicción por ellos.

Quizás tengamos la tentación de pensar que si supiéramos lo que estos individuos sienten en su interior, llegaríamos a comprender esta afición suya tan rara. Si pudiésemos verlo desde su punto de vista, sabríamos para qué sirve. Sin embargo podemos estar seguros de que por mucho que lleguemos a saber, la conducta en cuestión seguirá siendo un misterio, porque ya disponemos de la información que buscábamos: la especie es el Homo Sapiens (que, evidentemente vive en América del Sur y también en muchos otros sitios), y la conducta es la risa.


Daniel Dennett. La Consciencia Explicada.

domingo, junio 21, 2009

Aprendizaje social (entrevista a Bennett Galef)

Aprender es cambiar la conducta de forma duradera a partir de una experiencia. Este modo de entender el proceso sitúa en el actor el aprendizaje, y no en el mundo que le rodea. Todo aprendizaje es activo, tiene su causa y su consecuencia en acciones. El aprendiz no es un receptáculo pasivo de sensaciones provenientes del mundo exterior, sino quien crea la información, a partir de la información entrante por sus sentidos, la que tiene almacenada a partir de experiencias anteriores y la codificada en su estructura biológica, y la transforma en movimiento, un movimiento encaminado a objetivos de supervivencia y reproducción. A mayor complejidad cognitiva mayor capacidad de aprendizaje, y mayor número de opciones para la acción, lo que viene a significar más libertad, más riesgos y más oportunidades. Asimismo la distancia entre el estímulo entrante y la conducta saliente es mayor, el proceso más indirecto, con más medios y pasos intermedios.

Gracias al lenguaje, que expresa, representa y canaliza nuestra capacidad simbólica, los seres humanos hemos logrado un salto, en cuanto a aprendizaje se refiere, y eso ha permitido que haya maestros y alumnos, líderes y seguidores, cultura y su transmisión intra e intergeneracional.

En las especies sociales hay una mutua interacción que da origen a formas distintas de aprender. La necesidad de comunicarse para mantener una cohesión social crea las condiciones necesarias y suficientes para el desarrollo de nuevas formas de aprendizaje. En lo alto de la pirámide del aprendizaje se encuentra la capacidad de imitación, que probablemente compartamos los humanos, grandes mimos, con otros primates y quizás con alguna otra especie más lejanamente emparentada.

Bennett Galef ha dedicado toda una vida de investigación a la etología cognitiva, y dentro de ella al aprendizaje social de los animales. Su trabajo, esencialmente de laboratorio, ha servido para comprender mejor cómo aprenden otras especies y qué tenemos de particular nosotros, en eso del aprendizaje.

El Profesor Galef ha tenido la cortesía de respondernos unas preguntas. Marzo las ha traducido al castellano, para que puedan aprender mejor del maestro Galef quienes no dominen el inglés.

En inglés:

1.-What types of learning can be observed in nature? What types of learning do humans have?

There are two ways to interpret the first part of your question. The first concerns the issue of what kinds of learning do free living animals engage in. And my answer would be all of the usual suspects: by habituation, Pavlovian conditioning, operant conditioning, imprinting, social learning, local and stimulus enhancement, etc. and, in primates, maybe by imitation. The second way to interpret the first part of your question concerns the kinds of learning we can detect by unobtrusive observation of free-living animals, and my answer would be none of the above. Unfortunately, experimentation seems to be necessary to identify learning processes.

Humans learn in all of the ways that animals do plus, surely, by teaching, imitation and he storage and transmission of information using language.

2.-What is social learning? What is social intelligence?

Social learning involves the acquisition of behavior as a result of interacting either directly with others or with changes that others have made in the environment. It entails processes such as local enhancement and imitation. Social intelligence (which I have never studied) involves the ability of organisms to navigate adaptively through their social environments. It entails processes such as reading the intentions of others, assuming the perspective of others, etc.

3.-What is the weight of innate patterns in our behaviors?

I do not like to use the term “innate” because it means different things to different people. One can talk, for example, about behaviors that are present at birth, behaviors that are unchanging throughout the life cycle, or behaviors that have a high heritability, etc. and everyone knows what you mean. But when you use the term “innate” you may intend something quite different than what your listener infers. Obviously, we humans have some behaviors that are highly heritable, present at birth, etc. How important these are depends on your interests.

4.-How do we learn?

We learn the way animals do from our own experience of interactions with the environment both physical and social. However, in addition, we humans have a capacity for language that immensely increases our ability to store, transmit and organize information. Consequently, we can teach in ways that other animals cannot and we are capable of what some cognitive ethologists have called “the master-apprentice relationship” and we can run imaginary scenarios in our heads and use those to modify our behavior. Whether any animal can do such things in the way that humans do is very much open to question.

5.-Between the ecological and the social hypothesis, what explanation do you think is more appropriate in giving account of the spectacular development of the brain in primates, especially among hominids?

I think we have no idea. The allometric relationship between the complexity of social life of a species and brain size is not so great as to foreclose other possibilities. Personally, I am partial to the idea that the development of language and the potential it opened up both for communication of information about the environment (both social and physical ) and our ability to manipulate representations (I tend to think of thought as language without vocalization) might have been a major driving force in the continued development of mental capacity.

6 .- How do animals communicate among themselves? What are their signals? What are their deceptions?

The mechanisms of animal communications are well studied, so there isn’t much need to review that material here. However, I think it worth mentioning that while there has been a great deal of attention to the role of signals in animal communication, the role of cues in communication amongst conspecifics has been largely ignored. In social learning (the field in which I have worked for the last 40 years), information that is a simple byproduct of ongoing activity (e.g. the physical presence of a forager at a feeding site or the sounds made by an animal digging up a tuber or chewing on a nut) rather than information contained in evolved signals is of great importance. This distinction may be relevant to animal “deception” because deception would seem to be more difficult to achieve when information is contained in cues than when it is contained in signals. Perhaps, that inequality is one reason why social learning seems to rely more frequently on cues than on signals.

7.- What level of intentionality, consciousness and self-consciousness would you attribute to other species?

I have no trouble in attributing intentionality to animals, even to animals with a fairly simple nervous system, because I believe intentionality has been operationalized sufficiently well to permit the inference that an animal’s actions were intended to produce specific outcomes. I do not feel the same way about consciousness and self-consciousness in non-human animals because I am not aware of any convincing ways to make such things observable. In short, I’m a believer in intentionality in non-humans but an agnostic with respect to animals’ consciousness or lack thereof. I join H.S. Jennings (1906, The Behavior of Lower Organisms, penultimate chapter) in wondering whether the “question of animal consciousness” is a question that science can answer.

8.-Could you tell us something about your lab work?

I have spent much of my scientific career studying processes of social learning in animals. I am a logical positivist at heart influenced by Carl Hempel’s logical positivism and by John R. Platt’s (Science, 1964) work on strong inference. My laboratory work reflects those philosophical influences. My goal has been to ask simple questions arising from clearly stated hypotheses, to use straightforward experimental designs and transparent statistical analyses, to proceed one step at a time, experiment after experiment, frequently replicating main effects so that I feel confident in the effects that I study.

9.-What are you now working on? What is your highest intellectual challenge? What the mystery you would dream to unveil?

I am now officially retired and my laboratory is closed, but my last major research project (reviewed in a chapter in the next issue of Advances in the Study of Behavior) involved using Norway rats’ social learning about foods as an empirical system in which to test numerous predictions from formal models of social learning concerning: (1) the circumstances under which animals should increase their reliance on social learning at the expense of individual learning , and (2) the characteristics of individuals that should be learned from. In general, we found that theoretical predictions as to the circumstances when animals should rely on social learning were supported by our data, whereas predictions as to who would be copied were not.

If I could know whether human culture and animal tradition were homologous or analogous, I would be very happy indeed.
En castellano:

1. ¿Qué tipos de aprendizaje pueden observarse en la naturaleza? ¿Qué tipos de aprendizaje tenemos los humanos?

Hay dos maneras de interpretar la primera parte de su pregunta. La primera concierne a la cuestión de en qué clases de aprendizaje se ocupan los animales de vida libre. Y mi respuesta sería todos los sospechosos habituales: por habituación, condicionamiento pavloviano, condicionamiento operante, impronta, aprendizaje social, mejora por estímulo y local, etcétera, y, en primates, tal vez por imitación . La segunda manera de interpretar la primera parte de su pregunta concierne a las clases de aprendizaje que podemos detectar mediante la discreta observación de animales de vida libre, y mi respuesta sería que ninguna de las de arriba. Desafortunadamente, la experimentación parece ser necesaria para identificar procesos de aprendizaje.

Los humanos aprendemos de todas las maneras en que lo hacen los animales y además, seguramente, por enseñanza, imitación y el almacenamiento y transmisión de información mediante el lenguaje.

2. ¿Qué es el aprendizaje social? ¿Qué es la inteligencia social?

El aprendizaje social comprende la adquisición de conducta como resultado de la interacción, bien directamente con otros o con cambios que otros hayan hecho en el entorno. Conlleva procesos tales como la mejora local y la imitación. La inteligencia social (que yo no he estudiado) supone la capacidad de los organismos de navegar adaptativamente por sus entornos sociales. Conlleva procesos tales como leer las intenciones de otros, asumir el punto de vista de otros, etc.

3. ¿Cuál es el peso de los patrones innatos en nuestras conductas?

No me gusta usar el término "innato" porque significa cosas distintas para distintas personas. Puede hablarse, por ejemplo, de conductas que están presentes en el nacimiento, conductas que son constantes durante el ciclo vital o conductas que tienen gran heredabilidad, y todo el mundo sabe lo que se quiere decir. Pero cuando se usa el término "innato" se puede estar hablando de algo o completamente diferente de lo que el oyente infiere. Obviamente, los humanos tenemos algunas conductas altamente heredables, presentes en el nacimiento, etc. Cuán importantes sean depende de lo que le interese a uno.

4. ¿Cómo aprendemos?

Aprendemos como lo lo hacen los animales, de nuestra experiencia de interacciones con el medio, tanto físico como social. Sin embargo, los humanos tenemos además una capacidad para el lenguaje que incrementa inmensamente nuestra capacidad de almacenar, transmitir y organizar información. Por consiguiente podemos enseñar de maneras que otros animales no pueden y somos capaces de lo que algunos etólogos cognitivos han llamado "la relación maestro-aprendiz", y podemos ejecutar en nuestras cabezas escenarios imaginarios y usarlos para modificar nuestra conducta. Si algún animal puede hacer tales cosas del modo en que los humanos lo hacemos es una cuestión completamente abierta.

5. Entre la hipótesis social y la ecológica, ¿qué explicación cree usted más apropiada para dar cuenta del espectacular desarrollo del cerebro en los primates, especialmente los homínidos?

Creo que no tenemos ni idea. La relación alométrica entre la complejidad de la vida social de una especie y el tamaño del cerebro no es tan grande como para descartar otras posibilidades. Personalmente, soy partidario de la idea de que el desarrollo del lenguaje y el potencial que abrió tanto para la comunicación de información sobre el entorno (tanto social como físico) como para nuestra capacidad de manipular representaciones (tiendo a pensar en el pensamiento como lenguaje sin vocalización) podría haber sido una fuerza impulsora muy importante en el continuo desarrollo de la capacidad mental.

6. ¿Cómo se comunican entre sí los animales? ¿Cuáles son sus señales? ¿Cuáles son sus engaños?

Los mecanismos de comunicación animal están bien estudiados, así que no hay gran necesidad de revisar aquí ese material. Sin embargo creo que vale la pena mencionar que, mientras se ha prestado mucha atención al papel de las señales en la comunicación animal, el papel de los indicios en la comunicación dentro de una especie ha sido en gran medida ignorado. En el aprendizaje social (el campo en el que he trabajado durante los últimos cuarenta años) es de gran importancia la información que es simple subproducto de una actividad en curso (por ejemplo la presencia física de un animal en un lugar donde hay alimento, o los sonidos que hace un animal que extrae del suelo un tubérculo o mastica un fruto), más bien que la información contenida en señales que han evolucionado como tales. Esta distinción puede ser relevante para el "engaño" animal porque el engaño parecería más difícil cuando la información está contenida en indicios que cuando está contenida en señales. Tal vez esta desigualdad es una de las razones por las que el aprendizaje social parece fundarse en indicios más frecuentemente que en señales.

7. ¿Qué nivel de intencionalidad, de consciencia y de autoconsciencia atribuiría
usted a otras especies?


No tengo problemas en atribuir intencionalidad a los animales, aun a animales con sistemas nerviosos bastante simples, porque creo que la intencionalidad se ha operacionalizado suficientemente bien para permitir la inferencia de que las acciones de un animal tienen el objetivo de producir resultados específicos. No siento lo mismo sobre la consciencia y la autoconsciencia en animales no humanos porque no conozco ningún modo convincente de hacerlas observables. En suma, soy creyente en la intencionalidad en no humanos, pero agnóstico respecto a la consciencia de los animales o su ausencia. Me uno a H. S. Jennings (1906, La conducta de los organismos inferiores, penúltimo capítulo) para preguntarme si la "cuestión de la consciencia animal" es una que la ciencia pueda responder.

8. ¿Podría contarnos algo sobre su trabajo de laboratorio?

He pasado gran parte de mi carrera científica estudiando los procesos de aprendizaje social en animales. Soy básicamente un positivista lógico influído por el positivismo lógico de Carl Hempel y el trabajo de John R. Platt (Science, 1964) sobre la inferencia fuerte. Mi trabajo de laboratorio refleja estas influencias filosóficas. Mi objetivo ha sido plantear cuestiones simples que surjan de hipótesis formuladas claramente, usar diseños experimentales directos y análisis estadísticos transparentes, proceder paso a paso, experimento a experimento, replicando frecuentemente efectos importantes de manera que sienta confianza en los efectos que estudio.

9. ¿En qué trabaja ahora? ¿Cuál es su máximo reto intelectual? ¿Cuál el misterio que soñaría con desvelar?

Ahora estoy oficialmente retirado y mi laboratorio está cerrado, pero mi último proyecto de investigación importante (revisado en un capítulo en el próximo número de Advances in the Study of Behavior) consistía en usar el aprendizaje social sobre los alimentos en ratas noruegas como un sistema empírico en el cual poner a prueba numerosas predicciones de modelos formales de aprendizaje social acerca de: (1) las circunstancias en las que los animales deberían incrementar su confianza en el aprendizaje social a expensas del aprendizaje individual y (2) las características de los individuos de los que se debería aprender. En general, hallamos que nuestros datos apoyaban las predicciones teóricas sobre las circunstancias en las que los animales deberían confiar en el aprendizaje social, pero no las predicciones sobre a quién deberían copiar.

Si pudiera saber si la cultura humana y la tradición animal son homólogas o análogas sería ciertamente muy feliz.

jueves, junio 18, 2009

Puntas de flecha y pegamento (entrevista a Lyn Wadley)

El registro arqueológico de la Prehistoria es escaso. Lo es, al menos, para proporcionar una información detallada de mentes y comportamientos de nuestros lejanos ancestros. Una manera de aproximarse a lo que podían pensar y sentir los hombres de la Edad de Piedra es analizando sus objetos, y dentro de ellos sus herramientas, con una evidente función, y por tanto una correlativa cognición. La arqueología cognitiva es un nuevo campo científico, que hace un nuevo y distinto uso de estas herramientas: interpretar la mente de sus autores y tratar de trazar la ruta seguida por la mente humana desde sus orígenes hominidos y prehistóricos hasta personalidades e individualidades históricas, capaces de escribir obras literarias, componer sinfonías, dirigir ejércitos o poner las primeras piedras de las religiones.

A la luz de los descubrimientos arqueológicos se cree que los útiles de nuestros antepasados fueron piedras poco elaboradas durante casi 2 millones de años, desde el homo habilis. A pesar de que se dieron algunas mejoras, aparentemente hasta la llegada del homo sapiens, del hombre moderno, no se dio una verdadera revolución en las herramientas, y cabe suponer por tanto una verdadera revolución cognitiva, un nacimiento de la mente moderna.

Unas excavaciones en Sudáfrica están retrasando ligeramente en el tiempo la aparición de esa mente “privilegiada” en la naturaleza. No solamente se han hallado instrumentos líticos. También se han encontrado sustancias tales como pegamento, que apuntan a unas técnicas más sofisticadas de lo que se pensaba en la elaboración de las herramientas de caza y recolección.

Lyn Wadley, que dirige estas excavaciones en la Cueva Sibudu, revelaba al mundo su interesante hallazgo en mayo, en la revista 'Proceedings of National Academy of Science'. Ya con anterioridad había descubierto elaboradas puntas de flecha.

La Profesor Wadley, de la Universidad de Witwatersrand, ha tenido la amabilidad de respondernos unas pocas preguntas.

En inglés:

1.-Arrows, glue.... What do these tools and substances tell us about the evolution of our brain, our cognition and our intelligence?

The compound glue that I have experimented with requires great skill and mental flexibility for its manufacture. The process requires multi-tasking, abstract thought and the ability to switch attention between several tasks. These abilities are in the realm of modern mental abilities. Arrows are important because they allow distance between prey and hunter. This means that a single hunter can hunt alone with arrows and bow. The use of arrows may then signal small group size either on a seasonal or more permanent basis, but this is speculation.

2.-What roles did men and women play in prehistoric times?

We do not know what gender activity differences were applicable in the deep past and, at present, we have no way of knowing this. However, I see no reason why the compound adhesives discussed in my PNAS paper of 11 May could not have been made by either men or women. Men and women may have made their own tools and weapons in the past and could probably perform the entire process for themselves. I suggest this because most modern hunter-gatherers do not have specialists for the manufacture of the tools they use.


3.- Could you tell us something about your field work?

I am excavating a Stone Age site called Sibudu Cave in KwaZulu-Natal, South Africa. Its occupations are between 35,000 and 80,000 years ago. We have recovered many thousands of stone tools, bones of animals that were brought to the cave, seeds, fireplaces and red ochre nodules and red ochre patches of powdered ochre that were ground in the site. I spend about two months of each year excavating at the site and take University of the Witwatersrand students with me.

4.-What are you now working on? What is your highest intellectual challenge? What it's the mystery you would dream to unveil?

The Middle Stone Age of Africa is my research field; I continue to excavate at Sibudu Cave. I hope to help other archaeologists working in the deep past explain the workings of the human mind in the Middle Stone Age. Exploring cognitive abilities is my goal.

En castellano:

1.-Flechas, pegamento....¿Qué nos dicen estas herramientas y sustancias sobre la evolución de nuestro cerebro, nuestra cognición y nuestra inteligencia?

El compuesto adhesivo con el que he experimentado requiere para su manufactura una gran habilidad y flexibilidad mental. El proceso precisa múltiples labores, pensamiento abstracto y la capacidad de cambiar la atención entre varias tareas. Estas habilidades están en el ámbito de las modernas capacidades mentales. Las flechas son importantes porque permiten una distancia entre presa y cazador. Esto significa que un solo cazador puede cazar sólo con arco y flechas. El uso de flechas puede entonces indicar un tamaño pequeño de grupo, ya sea de forma estacional o más permanente, pero esto es especulación.

2.-¿Que roles desempeñaban hombres y mujeres en la prehistoria?

No sabemos qué diferencias en la actividad de los géneros eran aplicables en el profundo pasado y, en la actualidad, no tenemos forma de saberlo. Sin embargo, no veo ninguna razón por la que el compuesto adhesivo expuesto en mi papel de PNAS del 11 de mayo no pudiera haber sido hecho tanto por hombres como por mujeres. Hombres y mujeres podían haber hecho sus propias herramientas y armas en el pasado y probablemente podría realizar todo el proceso por sí mismos. Sugiero esto porque la mayoría de los modernos cazadores-recolectores no cuentan con especialistas para la fabricación de las herramientas que utilizan.

3 .- ¿Podría contarnos algo acerca de su trabajo de campo?

Estoy excavando en un sitio de la Edad de Piedra llamado Cueva Sibudu, en KwaZulu-Natal, Sudáfrica. Sus ocupaciones son de entre hace 35.000 y 80.000 años. Hemos recuperado muchos miles de herramientas de piedra, huesos de animales que fueron llevados a la cueva, semillas, hogares y núcleos de color rojo ocre y zonas de tierra con polvo rojo ocre esparcido. Pasé dos meses de cada año excavando, llevando estudiantes de la Universidad de Witwatersrand conmigo.

4.-¿En qué trabaja ahora? ¿Cuál es su mayor reto intelectual? ¿Cuál es el misterio sueña con que desvelar?

Mi campo de investigación es la Edad de Piedra Media de África; Sigo excavando en la Cueva Sibudu. Espero ayudar a otros arqueólogos que trabajan en el profundo pasado a explicar el funcionamiento de la mente humana en la Edad de Piedra Media. Mi objetivo es explorar de las capacidades cognitivas.

miércoles, junio 17, 2009

Mentes animales (entrevista a Richard Byrne)

Al ser el gran domeñador de la naturaleza, el ser humano se ha convertido en su gran observador, o viceversa. Al principio, el hombre civilizado miraba su conquista desde una atalaya lejana, como un Rey despótico mira a su pueblo, pensando, sintiendo que aquello no iba con él -realmente. Conforme iba acercándose al conocimiento también lo hacía a la misma naturaleza, e iba asimismo comprendiendo que era parte viva e indisociable de ella. La anatomía dio paso a la fisiología, y esta a la conducta. Nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestra misma curiosidad y capacidad de observación, resultan ser productos de la evolución biológica. El ser humano, a día de hoy, se ha democratizado biológicamente.

Desde esta nueva perspectiva no tan privilegiada las cosas resultan infinitamente más claras. Podemos mirarnos a nosotros mismos en el espejo de los otros seres, tanto en cuerpo como en alma, y el espejo nos devuelve una imagen bastante fiel de nuestro pasado y muy especialmente de nuestro presente.

Así, estudiar la cognición de los primates y de otras especies más lejanamente emparentadas con nosotros arroja mucha más luz sobre lo que somos y lo que podemos ser que las especulaciones de los filósofos de lo humano, demasiado humano, que no salen de lo humano, en su arrogante humanidad.

Uno de los más atentos observadores de los animales, sus comportamientos, sus cogniciones, su ecología y sus relaciones sociales es Richard Byrne, de la Universidad Saint Andrews. Junto con Andrew Withen sorprendió a la comunidad científica con la constatación de diversas formas de cultura y engaño en los primates. En la actualidad ha ampliado su campo de observación a otros seres, en particular los elefantes, descubriendo nuevas formas de conocer el mundo a través de sus mentes.

Agradezco al Profesor Byrne que nos haya respondido profunda y extensamente las preguntas que le hemos formulado, y las fotos que nos ha mandado para acompañar la entrevista, así como a
Marzo su excelente traducción.

En inglés:

1. How do primates communicate among themselves?

Most work on primates has ultimately been motivated by an interest in understanding human origins, and humans are linguistic animals, so it is their vocal communication that has been studied most intensively. This has shown a fascinating range of ways in which primates – especially monkeys - can extract subtle information from vocal signals. Primate calls sometimes indicate events and objects in the world (functional reference), their interpretation may be changed by combination (rudimentary syntax), and knowledge from the environment can be combined with that from signals (causal reasoning). Yet primate vocal communication is also utterly different from language, because non-human primates do not learn their calls, they cannot add new signals to their repertoire, and it has been difficult even to show that they use vocal signals to change the minds of other individuals.

For these reasons, many of us have become more interested in gestural communication, which – at least in great apes – appears much more flexible than that of monkeys, and is certainly used in a very intentional way, deliberately to influence the audience. My students and I have been studying gestures in gorillas, orangutans and chimpanzees for several years now, and we are coming to some rather radical conclusions.

It seems to us that, although apes can acquire new gestures (the famous “ape language” experiments showed that most dramatically), under natural circumstances they seldom do. But they have a huge natural repertoire of gestures – far greater than their vocal repertoire, and for most individuals far more than they ever need. Any one individual uses only a subset of this complete repertoire, so when we compare between individuals and groups we can get an impression of idiosyncrasy; but in reality, all the gestures are ‘species typical’ signals. This conclusion has been most evident in the work Emilie Genty and I have been doing on gorilla gestures. In addition, like other researchers, we find no sign of gestural syntax; and we consider that the semantics of ape gestures is quite simple compared to that of human words.

Rather than a lexicon of gestures conveying shades of precise meaning, many great ape gestures completely overlap others in meaning, and only a few underlying messages are ever expressed. Ape gestures are used continuously to moderate and adjust the behaviour of others: a string of gestures by an ape is therefore more like the constant adjustments one makes when pushing a heavy barrow, to keep it on the desired course, than it is like a sentence. Nevertheless, apes keep careful track of the effect their gestures have on their audience, distinguishing whether they have been partly understood or not at all, and adjust their subsequent gestures accordingly. Where their meaning has been partly grasped, they repeat and elaborate the same gestures, where it has not they take a new gestural tack altogether.

2. What level of consciousness, self-consciousness, and notions of the other and their intentionality do you attribute to primates?

I think that, as scientists, we would not be wise to speculate about the consciousness – let alone self-consciousness – of other species. It is hard enough to find reliable knowledge about our own or our fellow humans’ consciousness! From the animal welfare point of view, we should of course treat animals as having consciousness if they show the same outward signs of feelings as we do: they should have ‘the benefit of the doubt’, just as we extend it to people who cannot speak for themselves for reasons of disability. But that does not mean we have reliable knowledge that those animals are conscious: that remains mystery.

Studying intentionality in non-humans is at least possible, though it is not easy. Dennett’s ‘levels of intentionality’ has been very influential in primate work – level 0 is an automaton with negative feedback, like a thermostat; level 1 is a system that represents goals and shows flexible goal-seeking and expectation of results; and so on. There is a growing consensus that the great apes, if not other primates, are able to represent some of the knowledge of other individuals (level 2 intentionality). Most clearly, apes distinguish between knowledgeable and ignorant competitors; and our work with orangutans has shown that they can also distinguish the degree of understanding of their audience. Whether any non-human primate can understand that other individuals believe something it knows personally to be false, and then work out from that what they will consequently do next, is now the big question!

3. What is the significance of lying and deception from an evolutionary point of view?

Deception has been a window for us, upon the learning ability and intentionality of primates. When Andy Whiten and I first started collating researchers’ records of primate deception, we expected that tactics that worked by deception – impressive as they might seem – would prove to be purely the result of learning, without any deeper understanding. To an extent, that has proved to be true. Deception is found in all taxa of primates, not just those that we suspect may have intentional understanding. And Nadia Corp and I have shown that the amount a species uses deception in its everyday life is well predicted by the size of its neocortex. Primates with large brains are able to acquire the elaborate social knowledge on which learning successful deceptive tactics is based, and can quickly find out from their experience which (deceptive) tricks work.

But deception records also pointed to more advanced abilities. Both monkeys and apes showed that they could accurately take account of what a competitor or a predator could or could not see from their own viewpoint, and deployed deceptive tactics accordingly. That is, monkeys and apes can compute with visual perspectives. Nevertheless, in the great majority of cases, there was no sign that the primates understood that their tricks worked by implanting false beliefs – most primate deception is not ‘lying’ in the full sense.

When it came to great apes, though, we found ourselves unable to explain some of the deceptive tactics without making quite unreasonable assumptions about individuals’ histories of personal experience. Time and time again, it seemed more ‘parsimonious’ to accept that individuals could understand notions of knowledge and ignorance in others, and work to change them: but only in one taxon of primates, the great apes, orangutans, gorillas, bonobos and chimpanzees. This conclusion was published in 1992, and it was not until 10 years later that lab researchers followed our lead and confirmed the result in experiments with chimpanzees.

I rather doubt, though, whether deception, or any other form of elaborate social manoeuvring, has particularly been a pressure for the evolutionary development of greater understanding. There seems no reason, for instance, why the pressure for social success should have been greater for apes than monkeys, which live in just as large and just as highly structured groups. Yet it is mainly in apes that we find evidence of advanced cognition. My suspicion is that it was evolutionary pressure in the non-social domain – and for food acquisition in particular – that selected for greater representational understanding in the ancestors of modern apes, and that this representational understanding then (secondarily) made apes’ social understanding more sophisticated and complex.

4. What do linguistic and symbolic abilities add to deception and lying?

As with every other aspect of our lives, linguistic abilities extend the scope of deception to a degree unimaginable otherwise. (It’s tempting to say, right now, “Just look at the Parliamentary expenses of British MPs!”) But, on the other hand, linguistic abilities also increase the sophistication of the audience in equal measure: our lie-detection and sensitivity to being deceived has also increased. For this reason, I suspect deception is no more important in normal human lives than in those of non-human primates (MPs are not normal, evidently). From the point of view of evolutionarily stable strategies, honest signals are more robust; and, without knowing the evolutionary theory behind this conclusion, most people are aware of what can be faked and what can be relied upon, and don’t trust cheaply made claims.

5. Could you tell us something about your field and laboratory work with primates, and how do you organize it?

Although I do supervise captive work, my own data-collection has usually been in the field; and in recent years, my interests haven’t been confined to primates, but have included domestic pigs and African elephants. I began my primatological career working on African baboons, an ideal species for exploring primate behavioural ecology, but gradually became convinced that it would only be by studying great apes that we could discover the primate origins of many human capacities. Over the same period, I gradually moved from social questions (like deception and vocal communication) to non-social ones, including skilled manual food processing; which has in its turn taken me back to gestural communication and imitative learning of skills.

I feel very strongly that both observational and experimental data are valuable for building and testing cognitive models of behaviour; as a one-time physicist, I regard the commonly expressed idea - that field data is just the natural history on which ‘real science’ (lab experiments) can be based - as positively mischievous and quite untrue. I also think that evolutionary reconstruction has been held back by the lack of data on non-primates: only when we discover convergent evolution of similar cognitive capacities in distantly related animals, are we going to get a clear idea of the selective pressures and practical benefits of those capacities. My recent work on elephants with Lucy Bates, in collaboration with the wonderful elephant project at Amboseli, directed by Cynthia Moss, has been particularly rewarding. Using field experiments of the ‘expectancy violation’ type, we’ve uncovered several striking abilities in elephants, as well as a high level of empathy that goes with their very elaborate societies. We found that elephants sub-categorize the local people they meet, reacting quite differently to cues that signal ‘Masaai’, a group who occasionally spear elephants. And when they travel, we found that an individual elephant keeps track of the current location of at least 17 other members of its group, even though their eyesight in bright sun is poor and they must rely on sound and scent for information about others. This suggests a remarkable ‘working memory’ capacity, which ties in with work by others on captive elephants, showing unusual numerical abilities.

6. In your work, what has impressed you the most? What have you learned the most from?

That’s a hard question, there are many things … but I suppose I’d have to say that it was the manual skills of gorillas, and all that they implied for interpreting ape tool use and the development of representational abilities, that has impressed me the most. It was such a surprise, when I’d been led to believe that gorillas were the ‘handsome but dumb’ ape, in contrast to their smart cousin the chimpanzee. And it made me realize that interpretation of ape tool use had been unduly biased by an anthropological preoccupation on the tool-as-material-object, rather than paying attention the skill and the mind that can make and wield it. Once you switch focus to the behavioural skill, the great apes make much more sense as a group – and data from all apes becomes relevant to understanding the evolution of the cognitive capacities that underlie human technology. These capacities include the ability to ‘see’ the local purpose that an action is done ‘for’, and hence its ‘goal’. If non-human great apes already have a view of others’ fluid behaviour as parsed into a structured organization of goal-directed actions, it becomes less of a stretch to imagine how humans evolved the ability to see into other minds. It’s not putting it too strongly to say that I now believe our theory of mind abilities derive ultimately from the feeding skills of ancestors we share with living great apes.

7. What are you working on now?


I hope to continue the work on elephant cognition, both in captivity and in the field: there is so much still to find out! Of course, with animals weighing in tons rather than grams, experimental manipulations are challenging; and with animals that might live longer than me, one has to be patient with observational work. But the excitement of studying a ‘parallel intelligence’ in a species whose closest relatives include aardvarks, dugongs and elephant shrews – not a group famous for brain power – makes all the frustrations worthwhile.

8. What is your highest intellectual challenge? What is the mystery you would dream to unveil?

Setting aside the ‘definitely unattainable’, things like knowing about animal consciousness, I’d love to find a method for studying the coordination and cooperation that we see (or think we see) when we watch groups of animals hunting. If we could record in the same terms the cognition involved when chimpanzees hunt monkeys, orcas hunt sea-lions, wolves hunt elk, lions hunt buffalo, or when Harris’s hawks hunt jackrabbits, then I think we’d have a wonderful way to trace the evolution of social intelligence in the animal world.

En castellano:

1. ¿Cómo se comunican entre sí los primates?

La mayor parte del trabajo sobre primates lo ha motivado en definitiva el interés en entender los orígenes humanos, y los humanos somos animales lingüísticos, así que es su comunicación vocal la que se ha estudiado más intensamente. Esto ha mostrado una fascinante variedad de maneras en que los primates —especialmente los monos— son capaces de extraer información sutil de señales vocales. Las vocalizaciones de los primates indican a veces eventos y objetos en el mundo (referencias funcionales), su interpretación puede ser alterada por combinación (sintaxis rudimentaria) y el conocimiento del entorno puede combinarse con el procedente de señales (razonamiento causal). Sin embargo la comunicación vocal de los primates es también completamente diferente del lenguaje porque los primates no humanos no aprenden sus vocalizaciones, no pueden añadir nuevas señales a su repertorio, e incluso ha sido difícil mostrar que que usen señales vocales para cambiar las mentes de otros individuos.

Por estas razones, muchos de nosotros hemos llegado a interesarnos más en la comunicación gestual, que, al menos en los grandes simios, parece mucho más flexible que la de los monos, y ciertamente se usa de manera muy intencional, para influir deliberadamente en la audiencia. Mis estudiantes y yo llevamos ya varios años estudiando los gestos en gorilas, orangutanes y chimpancés, y estamos llegando a algunas conclusiones bastante radicales.

Nos parece que, aunque los antropoides pueden adquirir nuevos gestos (los famosos experimentos lingüísticos con grandes simios lo mostraron muy espectacularmente), en circunstancias naturales lo hacen rara vez. Pero tienen un enorme repertorio natural de gestos, mucho mayor que su repertorio vocal y, para la mayoría de los individuos, muchos más de los que jamás necesitarán. Cualquier individuo en particular usa sólo un subconjunto de este repertorio completo, de modo que al comparar entre individuos y grupos podemos obtener una impresión de idiosincrasia; pero en realidad todos los gestos son señales típicas de la especie. Esta conclusión es especialmente evidente en el trabajo que Emilie Genty y yo hemos estado haciendo sobre los gestos de los gorilas. Además, como otros investigadores, no hallamos ningún signo de sintaxis gestual; y consideramos que la semántica de los gestos de los antropoides es bastante simple comparada con la de las palabras humanas.

Más que un léxico de gestos que transmiten matices de significado preciso, muchos gestos de los grandes antropoides se solapan por completo con otros en su significado, y en total sólo se expresan unos pocos mensajes subyacentes. Los gestos de los simios se usan continuamente para moderar y ajustar el comportamiento de otros: una cadena de signos de un simio, por tanto, se parece más a los constantes ajustes que se hacen al empujar una pesada carretilla, para mantenerla en el curso deseado, que a una oración. Sin embargo, los simios se fijan cuidadosamente en el efecto que sus gestos tienen en su audiencia, distinguiendo si se han entendido en parte o nada, y ajustan en consecuencia sus gestos subsiguientes. Donde su intención se ha captado parcialmente, repiten y elaboran los mismos gestos; donde no, adoptan una línea gestual completamente nueva.

2. ¿Qué nivel de consciencia, de autoconsciencia y de nociones del otro y de su intencionalidad atribuye usted a los primates?

Pienso que, como científicos, no seríamos prudentes si especulásemos sobre la consciencia (no digamos la autoconsciencia) en otras especies. ¡Ya es bastante difícil hallar conocimiento fiable sobre nuestra propia consciencia o la de nuestros congéneres humanos! Desde el punto de vista del bienestar animal deberíamos, por supuesto, tratar a los animales como si tuvieran consciencia si muestran los mismos signos externos de sentimientos que nosotros: deberían tener ‘el beneficio de la duda’, igual que se lo extendemos a personas que, por razón de discapacidad, no pueden hablar por sí mismas. Pero eso no significa que tengamos conocimiento fiable de que esos animales sean conscientes: eso sigue siendo un misterio.

Estudiar la intencionalidad en no humanos es al menos posible, aunque no es fácil. Los ‘niveles de intencionalidad’ de Dennett han influído mucho en el trabajo en primates. El nivel 0 es un autómata con realimentación negativa, como un termostato; el nivel 1 es un sistema que representa fines y muestra flexibilidad en la búsqueda de fines y expectación de resultados; etcétera. Hay un creciente consenso de que los grandes simios, si no otros primates, son capaces de representar el conocimiento de otros individuos (intencionalidad de nivel 2). Está muy claro que los antropoides distinguen entre competidores sabedores e ignorantes; y nuestro trabajo con orangutanes ha mostrado que también pueden distinguir el grado de comprensión de su audiencia. Si algún primate no humano puede entender que otros individuos creen algo que él sabe personalmente que es falso y deducir de ahí qué harán en consecuencia, ¡esa es ahora la gran pregunta!

3. ¿Qué significado tienen la mentira y el engaño desde un punto de vista evolutivo?

El engaño ha sido para nosotros una ventana a las capacidades y la intencionalidad de los primates. Cuando Andy Withen y yo empezamos a cotejar los trabajos de otros investigadores sobre el engaño en los primates, esperábamos que las tácticas que funcionaban mediante el engaño —por impresionantes que pudiesen parecer— resultarían ser puramente resultado de aprendizaje, sin ninguna comprensión más profunda. Hasta cierto punto, esto se ha demostrado cierto. Se encuentra engaño en todos los taxones de primates, no sólo en los que sospechamos que pueden tener comprensión intencional. Y Nadia Corp y yo hemos mostrado que el grado en el que una especie usa el engaño en su vida cotidiana queda bien predicho por el tamaño de su neocórtex. Los primates con cerebros grandes son capaces de adquirir el elaborado conocimiento social en el que se basa el aprendizaje de tácticas de engaño exitosas, y pueden averiguar rápidamente a partir de su experiencia qué ardides funcionan.

Pero los trabajos sobre el engaño señalaban también a capacidades más avanzadas. Tanto monos como antropoides mostraron que podían tener en cuenta lo que un competidor o un predador podía o no podía ver desde su propio punto de vista, y desplegar tácticas de engaño acordes con esto. Esto es, monos y antropoides pueden computar con perspectivas visuales. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos no había ningún signo de que los primates entendiesen que sus mañas funcionaban implantando creencias falsas; la mayor parte del engaño en los primates no es ‘mentir’ en sentido pleno.

Pero en los grandes antropoides, sin embargo, nos encontramos incapaces de explicar algunas de las tácticas de engaño sin hacer suposiciones bastante poco razonables sobre las historias de experiencia personal de los individuos. Una y otra vez, parecía más ‘parsimonioso’ aceptar que los individuos podían entender ideas de conocimiento e ignorancia en otros, y actuar para cambiarlas; pero sólo en un taxón de primates, los grandes antropoides: orangutanes, gorilas, bonobos y chimpancés. Esta conclusión se publicó en 1992, y no fue sino hasta diez años más tarde cuando los investigadores de laboratorio siguieron nuestro precedente y confirmaron el resultado en experimentos con chimpancés.

Más bien dudo, sin embargo, que el engaño, o cualquier otra forma de elaborada maniobra social, haya sido particularmente una presión hacia el desarrollo evolutivo de una mayor inteligencia. No parece haber ninguna razón, por ejemplo, por la que la presión hacia el éxito social fuera mayor en los antropoides que en los monos, que viven en grupos igual de numerosos y de altamente estructurados. Pero es sobre todo en los antropoides donde encontramos evidencia de cognición avanzada. Mi sospecha es que fue la presión evolutiva en el dominio no social —y en particular para la adquisición de alimento— lo que seleccionó una mayor inteligencia representacional en los antepasados de los antropoides actuales, y que esta inteligencia representacional hizo entonces (secundariamente) más sofisticada y compleja la inteligencia social de los antropoides.

4. ¿Qué añaden al engaño y a la mentira las capacidades lingüísticas y simbólicas?

Como en todos los demás aspectos de nuestras vidas, las capacidades lingüísticas expanden el alcance del engaño hasta un grado que de otra manera sería inimaginable. (Es tentador ahora mismo decir: “¡Mire si no los gastos parlamentarios de los Miembros del Parlamento británico!”). Pero, por otra parte, las capacidades lingüísticas también aumentan la sofisticación de la audiencia en igual medida: nuestra detección de mentiras y sensibilidad a ser engañados han aumentado también. Por esta razón, sospecho que el engaño no es más importante en las vidas humanas normales que en las de los primates no humanos (los miembros del Parlamento no son normales, evidentemente). Desde el punto de vista de las estrategias evolutivamente estables, las señales sinceras son más robustas; y, sin conocer la teoría evolutiva que respalda esta conclusión, la mayor parte de las personas son conscientes de qué puede ser fingido y de qué puede uno fiarse, y no se fían de afirmaciones baratas.

5. ¿Podría contarnos algo sobre su trabajo de campo y de laboratorio con primates, y cómo lo organiza?

Aunque sí superviso trabajo con animales cautivos, mi propia recolección de datos ha sido generalmente en el campo; y en los últimos años mis intereses no se han confinado a los primates, sino que han incluído cerdos domésticos y elefantes africanos. Empecé mi carrera primatológica trabajando con babuinos africanos, una especie ideal para explorar la ecología conductual de los primates, pero gradualmente me convencí de que sólo estudiando los grandes antropoides podríamos descubrir los orígenes en los primates de muchas capacidades humanas. A lo largo del mismo período, gradualmente migré de cuestiones sociales (como el engaño y la comunicación vocal) a no sociales, incluído el procesamiento manual cualificado de alimentos; lo que a su vez me ha traído de vuelta a la comunicación gestual y el aprendizaje imitativo de habilidades.

Creo firmemente que tanto los datos de observación como los experimentales son valiosos para construir y poner a prueba modelos cognitivos de la conducta; como físico que fui, considero la idea a menudo expresada de que los datos de campo son sólo la historia natural sobre la cual puede basarse la ‘ciencia de verdad’ (experimentos de laboratorio) positivamente maliciosa y del todo falsa. Pienso además que la reconstrucción evolutiva se ha visto retrasada por la falta de datos sobre no primates: sólo cuando descubramos una evolución convergente de capacidades cognitivas similares en animales lejanamente emparentados obtendremos una idea clara de las presiones selectivas y los beneficios prácticos de esas capacidades. Mi trabajo reciente sobre elefantes con Lucy Bates, en colaboración con el maravilloso proyecto de elefantes en Amboseli, dirigido por Cynthia Moss, ha sido particularmente satisfactorio. Usando experimentos de campo del tipo ‘violación de expectativas’, hemos descubierto en los elefantes varias habilidades sorprendentes, así como un alto nivel de empatía que se corresponde con sus muy elaboradas sociedades. Hallamos que los elefantes subcategorizan a las personas locales que encuentran, reaccionando de manera completamente diferente a señales que indican ‘masai’, un grupo que ocasionalmente alancea elefantes. Y, cuando viajan, hallamos que un elefante individual lleva cuenta de la posición actual de al menos otros 17 miembros de su grupo, aunque su vista a pleno sol es mala y deben confiar en sonido y olor para la información acerca de otros. Esto sugiere una notable capacidad de la ‘memoria de trabajo’, lo que enlaza con trabajos de otros con elefantes cautivos que muestran inusuales capacidades numéricas.

6. En su trabajo ¿qué es lo que más le ha impresionado? ¿De qué ha aprendido más?

Es una pregunta difícil, hay muchas cosas... Pero supongo que tendré que decir que fueron las habilidades manuales de los gorilas, y todo lo que implican para la interpretación del uso de instrumentos por los antropoides y el desarrollo de las capacidades representacionales, lo que más me impresionó. Fue una gran sorpresa, cuando se me había llevado a creer que los gorilas eran los antropoides ‘guapos pero tontos’, en contraste con su primo listo el chimpancé. Y me hizo darme cuenta de que la interpretación del uso de instrumentos por los antropoides se había visto indebidamente sesgada por una preocupación antropológica por el instrumento como objeto material, en lugar de prestar atención a la habilidad y la mente capaces de crearlo y manejarlo. Una vez se cambia el foco a la habilidad conductual, los grandes antropoides tienen mucho más sentido como grupo; y los datos de todos los antropoides se hacen relevantes para entender la evolución de las capacidades cognitivas que subyacen a la tecnología humana. Estas capacidaes incluyen la de ‘ver’ el propósito local ‘para’ el cual se realiza una acción, y por tanto su ‘fin’. Si los grandes antropoides no humanos tienen ya una visión de la fluida conducta de otros analizada en una organización estructurada de acciones dirigidas por fines, se hace menos cuesta arriba imaginar cómo desarrollaron los humanos la capacidad de ver en otras mentes. No es exageración decir que creo ahora que nuestras capacidades de teoría de la mente derivan en definitiva de las habilidades de obtención de alimentos de antepasados que compartimos con los grandes antropoides vivientes.

7. ¿En qué trabaja ahora?

Espero seguir con el trabajo sobre la cognición en los elefantes, tanto en cautividad como en el campo: ¡queda aún tanto por averiguar! Por supuesto, con animales que pesan toneladas en lugar de gramos las manipulaciones experimentales son un reto; y con animales que podrían vivir más que yo, uno ha de ser paciente en el trabajo de observación. Pero la excitación de estudiar una ‘inteligencia paralela’ en una especie cuyos parientes más próximos incluyen oricteropos, dugongos y musarañas elefante —no un grupo famoso por su poder mental— hace que todas las frustraciones valgan la pena.

8. ¿Cuál es su máximo reto intelectual? ¿Cuál el misterio que soñaría con desvelar?

Dejando aparte lo ‘decididamente inalcanzable’, cosas como saber sobre la consciencia animal, me encantaría hallar un método para estudiar la coordinación y cooperación que vemos (o creemos ver) en los animales que cazan en grupo. Si pudiésemos registrar en los mismos términos la cognición que entra en juego cuando los chimpancés cazan monos, las orcas leones marinos, los lobos alces, los leones búfalos o los halcones de Harris liebres, entonces creo que tendríamos un modo estupendo de seguir la pista a la evolución de la inteligencia social en el mundo animal.

viernes, junio 12, 2009

Procesamiento de información (entrevista a Josep Call)

Todo conocimiento sirve a la acción. No hay ningún conocimiento inútil, salvo que por tal entendamos, como hiciera Jean François Revel, una constatación de algo que no podemos cambiar. Procesamos la información para utilizarla, para hacer algo con ella. Que dicha utilización sea inmediata o no depende en alto grado de la complejidad de nuestro aparato procesador. Los seres humanos, con una neocorteza compuesta en una gran proporción por áreas asociativas, nos proyectamos en las mentes de otros, así como en el pasado y en el futuro. Comprender cómo evolucionaron estas facultades y quienes y en qué medida la comparten con nosotros es una de los retos a los que hoy se enfrenta la ciencia. Con la consciencia como última frontera, los científicos estudian nuestros cerebros y los de nuestros parientes primates, así como las interacciones sociales y las decisiones que tomamos los distintos miembros de la familia, tanto en el entorno ecológico y social como en el laboratorio.

Un primatólogo catalán, Josep Call, trabaja en el Departamento de Psicología del Desarrollo y Comparativa del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Leipzig. En su trabajo aplica un enfoque multidisciplinar para acercarse a la comprensión de cómo procesamos la información en nuestros cerebros. Ha trabajado con gorilas, con chimpancés e incluso con aves y perros, apreciando las sutilezas de sus comportamientos y cogniciones y descubriendo en algunos de ellos rudimentos de lo que en nosotros son capacidades desarrolladas, tales como la planificación o el manejo de símbolos.

El Profesor Call ha tenido la amabilidad de respondernos unas preguntas en castellano y en inglés así como de prestarnos las imágenes de un chimpancé y un bonobo que acompañan esta entrevista. José, de Barcepundit, me ha ayudado a poner las preguntas, originalmente formuladas en castellano, en un correcto inglés.

En inglés:

1.-How do animals communicate between themselves?

That’s a very broad question, so let me give you a short answer. In many different ways both in terms of the channels that they use (vision, audition, olfaction) and the psychological mechanisms underlying their communicative exchanges. Moreover, species and individuals vary in their preferred channels and underlying mechanisms.

2.-Is symbolic language a human particularity? Is there any language instinct, as Pinker Suggests?

Yes, although some animals have been able to learn to use a system in which they use arbitrary signals to communicate desires and carry out requests. Moreover, several species can comprehend spoken language and carry out simple requests. With regard to the second question, humans have a predisposition to learn language but one should be careful not to obviate the importance of epigenetic factors in the ontogenesis of language.

3.-Do you think our symbolic capacity underlies language, overlies language, or lies in it?

In my view, from a phylogenetic and ontogenetic perspective it is hard to establish a simple relation between symbolism and language. Having said that, I think that our symbolic capacity is the basis for language but once language is acquired it can boost further our symbolic capacities.

4.-To what degree would you say animals have consciousness of themselves and the others? To what degree are they capable of attributing intentions to the others?

This is a difficult question for which we are missing much needed hard data. I suppose that it is possible but unless we can empirically verify this, it falls outside of the realm of science. One the other hand, there is good data suggesting that at least the great apes can attribute goals and intentions to others. There is still much debate about what is the basis of this attribution, some authors suggest that nonhuman animals can only anticipate behavior whereas others suggest that they go beyond this and postulate that they have some appreciation of certain mental states in others such as perception, knowledge or intention that cause others’ behavior.

5.-Do you think there is an innate moral grammar in human, as Hauser suggests? What morality can be found in apes?

The truth is that I do not know. I guess a lot depends on how one chooses to define the terms ‘morality’ and ‘innate’. With regard to the apes, I would say that they possess certain elements that play a key role in the development of moral systems in humans. For instance, they are capable of making the distinction between intentional and accidental actions. This distinction is crucial for humans as it plays a central role in things as diverse as our legal systems (i.e., the difference between murder and manslaughter resides on the intent to kill), our social norms and even the games that we play. From this point of view human morality is not that different from language in the sense that we share with other animals some abilities that were instrumental in the evolution of human language or moral systems. In other words, certain abilities were already in place before language or morality evolved.

6.-Could you tell us something about your field and lab work with our primate relatives?

One of the topics that we are currently investigating is the kind of mental representations that apes construct of the tools that they use. When humans look at a tool, they do not simply perceive a set of perceptual features (e.g., color, size, material), we also classify tools with regard to its functional features (i.e., what is this tool good for). In collaboration with C. Sanz and D. Morgan we have recently documented that chimpanzees in the Goualougo triangle in the Republic of Congo fashion brushed-tipped tools to extract termites. Chimpanzees make these brushes, which we have shown are more effective for getting termites than unmodified tools, prior to the first tool insertion in a hole that they have created. This means that brushes are not a result of repeated use but represent a design feature that allows chimpanzees to improve their termite fishing technique. In the lab, H. Marin, A. Gross and I are investigating whether apes can select tools based on their rigidity. This is important because some scholars have argued that chimpanzees in the wild may be using tool familiarity as the key to allow them to select appropriate tools. In other words, simply select tools that you are familiar with and that have worked in the past. Although familiarity may be implicated in tool selection, we do not think that it is the whole story because apes in the lab presented with various novel tools that they have never seen before select the rigid one from the very first trial even if they have only seen whether the tool bends or not. This means that they do not even need to touch the tool or see the tool used to get the reward to make the correct choice!

7.-What would you say it has been the evolution of mind and brain in humans? Between the ecological and the social hypothesis, what would you choose?

I think that both ecological and social factors are important and have contributed to the evolution of cognition in humans. However, if I had to choose one of the two, I would choose the social factors simply because humans are above all cultural animals. It is hard to understand human behavior without culture, and culture is eminently a social enterprise. Even the greatest cognitive achievements such as algebra or quantum physics that allow us to solve complex ecological problems would not have arisen without the existence of a cumulative culture.

8.-What are you working on now? What is your highest intellectual challenge? What is the mystery you would dream to unveil?

It is hard for me to choose one specific aspect to study because I firmly believe that in order to understand complex cognitive systems it is necessary to investigate them and to probe their capabilities from a number of angles. This is why I am interested topics as diverse as inhibitory control, inferential reasoning, planning, social cognition and social learning. Now if you are asking me about a single sentence that summarizes my research interests, I would say that I am interested on how animals process information – how they acquire, transform, store and use information. One particular aspect that I think we still have a lot to learn about is the role that metacognition (i.e., knowing that one knows) plays in the decisions that animals make. Scientists have already made some inroads into this territory but I think that there is still much to be discovered in years to come.
En castellano:

1.-¿Cómo se comunican los animales?

Esa es una pregunta muy amplia, así que permite que te de una respuesta breve. De muchas maneras distintas, tanto en términos de los canales que utilizan (visión, audición, olfato) como de los mecanismos psicológicos subyacentes a sus intercambios comunicativos. Por otra parte, las especies y los individuos varían en sus canales preferidos y en los mecanismos subyacentes.

2.-¿Es el lenguaje simbólico una particularidad humana? ¿Hay un instinto del lenguaje, tal como apunta Pinker?

Sí, aunque algunos animales han sido capaces de aprender a usar un sistema en el que manejan signos arbitrarios para comunicar deseos y realizar peticiones. Por otro lado, varias especies pueden comprender el lenguaje hablado y llevar a cabo simples solicitudes. Con respecto a la segunda cuestión, los seres humanos tienen una predisposición para aprender el lenguaje, pero uno debe tener cuidado de no obviar la importancia de los factores epigenéticos en la ontogénesis del lenguaje.

3.-¿Cree que nuestra capacidad simbólica subyace, se superpone o reside en el lenguaje?

En mi opinión, desde una perspectiva filogenética y ontogenética es difícil establecer una relación sencilla entre el simbolismo y el lenguaje. Dicho esto, creo que nuestra capacidad simbólica es la base del lenguaje, pero una vez adquirido este, puede aumentar aún más nuestra capacidad simbólica.

4.-¿En qué grado diría que disponen otros animales de consciencia de sí y de los otros? ¿En qué medida cree que son capaces de atribuir intenciones a los demás?

Esta es una pregunta difícil para la que faltan datos muy necesarios. Supongo que es posible pero a menos que podamos verificarlo empíricamente, queda fuera de la esfera de la ciencia. Por otra parte, hay buenos datos que sugieren que al menos los grandes simios pueden atribuir objetivos e intenciones a los otros. Todavía hay mucho debate acerca de cuál es la base de esta atribución, algunos autores sugieren que los animales no humanos sólo pueden anticipar el comportamiento, mientras que otros sugieren que van más allá y postulan que pueden reconocer ciertos estados mentales en otros, tales como percepción, conocimiento o la intención que causa el comportamiento ajeno.

5.-¿Cree que hay una gramática moral innata en el hombre, como sostiene Hauser? ¿Qué moralidad puede encontrarse en los simios?

La verdad es que no lo sé. Creo que mucho depende de cómo decide uno definir los términos «moral» e «innato». Con respecto a los simios, yo diría que poseen ciertos elementos que desempeñan un papel clave en el desarrollo de los sistemas morales en los seres humanos. Por ejemplo, son capaces de hacer la distinción entre acciones intencionales y accidentales. Esta distinción es crucial para los seres humanos, ya que desempeña un papel central en cosas tan diversas como nuestros sistemas jurídicos (por ejemplo, la diferencia entre asesinato y el homicidio se encuentra en la intención de matar), nuestras normas sociales e incluso los juegos a los que jugamos. Desde este punto de vista, la moralidad humana no es tan diferente del lenguaje en el sentido de que compartimos con otros animales algunas habilidades que fueron instrumentales en la evolución del lenguaje humano o los sistemas morales. En otras palabras, ciertas habilidades estaban ya antes de que el lenguaje o la moralidad evolucionaran.

6.-¿Podría contarnos algo de su trabajo de campo y de laboratorio con nuestros parientes primates?

Uno de los temas que estamos investigando actualmente es el tipo de representaciones mentales que los monos construyen a partir de las herramientas que utilizan. Cuando los seres humanos miramos una herramienta, no sólo percibimos un conjunto de características de percepción (por ejemplo color, tamaño, material), también clasificamos dicha herramienta de acuerdo a sus características funcionales (es decir, para lo que es buena la herramienta). En colaboración con C. Sanz y D. Morgan, hemos documentado recientemente que los chimpancés en el triángulo Goualougo de la República del Congo crean herramientas tipo cepillo para extraer termitas. Los chimpancés hacen estos cepillos, que se han mostrado más eficaces para conseguir termitas que los instrumentos sin modificar, antes de meter por primera vez en el agujero que han creado la herramienta. Esto significa que los cepillos no son resultado de un uso repetido, sino que representan una característica del diseño que permite a los chimpancés mejorar su técnica de pesca de termitas. En el laboratorio, H. Marín, A. Gross y yo estamos investigando si los monos pueden seleccionar herramientas en función de su rigidez. Esto es importante debido a que algunos estudiosos han argumentado que los chimpancés en estado salvaje puede estar usando la familiaridad con las herramientas como llave para permitirles seleccionar las herramientas apropiadas. En otras palabras, sólo tienes que seleccionar las herramientas que ya conoces y que hayan funcionado en el pasado. Aunque la familiaridad puede estar implicada en la selección de herramientas, no creemos que sea esa toda la historia, porque los monos que recibieron en el laboratorio varios instrumentos nuevos que nunca habían visto antes seleccionaron el rígido desde su primerísima elección, aun cuando sólo hubieran visto si la herramienta se doblaba o no. ¡Esto significa que ni siquiera necesitan tocar la herramienta o verla siendo utilizada en la obtención de la recompensa para hacer la elección correcta!

7.-¿Cuál diría que ha sido la evolución del cerebro y de la mente en los humanos? ¿A qué la atribuye en mayor grado, a lo ecológico o a lo social?

Creo que tanto los factores ecológicos como los sociales son importantes y han contribuido a la evolución de la cognición en los seres humanos. Sin embargo, si tuviera que elegir uno de los dos, yo elegiría los factores sociales, simplemente porque los seres humanos son sobre todo animales culturales. Es difícil entender la conducta humana sin la cultura, y la cultura es eminentemente una empresa social. Incluso los más grandes logros cognitivos tales como el álgebra o la física cuántica, que nos permiten resolver complejos problemas ecológicos, no se habrían producido sin la existencia de una cultura acumulada.

8.-¿En qué trabaja ahora? ¿Cuál es su mayor reto intelectual? ¿Cuál el misterio que desearía descubrir?

Es difícil para mí elegir un aspecto específico de estudio, porque creo firmemente que a fin de comprender complejos sistemas cognitivos, es necesario investigarlos y analizar sus capacidades desde numerosos ángulos. Esta es la razón por la que me interesan temas tan diversos como el control inhibitorio, el razonamiento deductivo, la planificación, la cognición social y el aprendizaje social. Ahora, si me preguntas acerca de una sola frase que resume mis intereses como investigador, yo diría que estoy interesado en cómo los animales procesan la información - cómo adquieren, transforman, almacenan y utilizan información.

Un aspecto particular sobre el que creo que todavía tenemos mucho que aprender es el papel que la metacognición (es decir, saber que uno sabe) juega en las decisiones que hacen los animales. Los científicos ya han hecho algunos avances en este terreno, pero creo que todavía hay mucho por descubrir en los próximos años.