miércoles, diciembre 04, 2013

Once upon a time (and once again) in Atapuerca

Juan Luis Arsuaga debe experimentar una sensación agridulce. Por una parte, dulce, pues en Atapuerca van desentrañando (según van desenterrando) cada vez más profundamente (en la tierra y en el conocimiento humano) algunas de las más gruesas raíces del árbol genealógico de nuestra especie. Por otra, agria, puesto que se va confirmando que el Homo antecessor fue, como sugiere la palabra latina en una de sus acepciones, un explorador (¿y qué Homo no lo ha sido?), pero no, como sugiere en la otra acepción, un antecesor, al menos directo, por lo que se refiere a nuestra especie, el Homo sapiens. Homo antecessor no es papá de neandertales y sapiens, sino exclusivamente, parece ser, abuelo de los neandertales, a través de la paternidad, esa sí, del Homo heilderbergensis.



Homo antecessor. 
No estuvo solo, Arsuaga, cuando, al desenterrarse los primeros restos del Homo antecessor, allá por la mitad de los noventa del pasado siglo, atribuyó a esta recién descubierta especie homínida u homínina la paternidad de cromañones y neandertales. La idea de Out of Africa, defendida por nuestro recientemente entrevistado Chris Stringer no se ponía en duda. El ser humano moderno había evolucionado en África y de allí habría salido a colonizar un mundo lleno de otras especies hermanas. Pero los descubridores del Homo antecessor creían que habría más Homo antecessor enterrados....en algún lugar de África, padres del Homo sapiens. Y el caso es que todavía no se han encontrado, y en la espera hasta nuestros días, los paleoantropólogos que sostenían tal hipótesis fueron comenzando a dudar cada vez más de la probabilidad de que fuera a verse confirmada con un nuevo fósil africano. Lo que sí se descubrió casi simultáneamente al Gran hallazgo de la Gran Dolina de Atapuerca fue otro yacimiento de importancia capital para entender la evolución humana, en Dmanisi, un antiguo pueblo medieval en Georgia. En él han trabajado grandes expertos de la evolución humana, pero nosotros tenemos que destacar a nuestro ilustre Jordi Agustí (al que pronto recibiremos en esta casa), catalán viajero que ha investigado durante años en varios yacimientos pero, muy especialmente, en Dmanisi, junto con el georgiano David Lordkipanize.

Homo georgicus
Lo que se encontró en Georgia desconcertó tanto o más que lo encontrado en Atapuerca. Allí había unos homínidos con rasgos que hacían dudar a todos los entendidos, pero que además eran, cronológicamente hablando, sorprendentemente antiguos. No quedó otro remedio que darles la categoria de especie por su morfología y su antigüedad. Eran algo así como Homo habilis llegados al cáucaso hará casi dos millones de años y transformados por el camino: un auténtico viaje evolutivo....una prueba poderosa de la evolución en acción, eran...el Homo georgicus, y resultaban ser un millón de años más viejos que el Homo antecessor, y ya en las mismas puertas de Europa, dentro de la gran masa de tierra llamada Eurasia.¿Podrían ser los padres, abuelos o bisabuelos del antecessor, o incluso del Homo erectus, ese especímen claramente asiático? ¿Qué registro fósil confirma el paso por Europa de esta especie hacia el Oeste, con salida en Dmasini y llegada en Atapuerca? Pues bien, ninguno. Por eso se dudaba bastante sobre de dónde había venido en Homo antecessor, si de África a través del estrecho de Gibraltar o en sus cercanías en alguna época en la que el nivel del mar hubiera bajado lo suficiente para permitir el paso a unos homínidos cuya única tecnología eran las lascas de piedra del llamado Modo 1 u Olduvayense (la tecnología humana más simple), o a través de Europa desde Dmasini por un camino en el cual no se habrían encontrado aún los restos fósiles del paso evolutivo.

Así las cosas podía aún sostenerse la llegada de África del Homo antecessor y su posterior conversión, una vez en Europa, en neandertal, a falta de registro fósil de algo intermedio en el camino del georgicus al antecessor, o bien la conversión del georgicus en antecessor a falta de pruebas concluyentes del paso de África a Europa de los homínidos ancestrales. 

¿Y  qué es exactamente lo que ahora sale a la luz en Atapuerca? Una mandíbula cientos de miles de años anterior a los restos de los Homo antecessor (en torno a hace 1,3 millones de años, milenio arriba, milenio abajo) que tiene características que la sitúan anatómicamente entre los Homo georgicus y los Homo antecessor. Según me dice Mauricio Antón, uno de los exploradores de ese explorador, el antecessor, al que dio forma tras un largo trabajo científico y artístico de ilustrador  paleontológico, "esto ya lo dijo J.M. Bermúdez al poco tiempo de aparecer la mandíbula, y ahora lo que ocurre es que los estudios detallados van confirmando aquella primera impresión....A José María no se le escapa un detalle de una mandíbula o un diente humano, ha visto miles." Porque señores, no se engañen, esto es ciencia dura. No basta con que un experto expertísimo lo tenga claro, hay que demostrarlo con análisis de todo tipo. Y esa confirmación viene ahora y  se convierte en gran noticia: La Mandíbula que Cambia el Cuadro de la Evolución Humana. Ya nos avisó Chris Stringer que algo importante se avecinaba al decir,  dando respuesta a una pregunta de Edurdo Zugasti sobre la diversidad humana: "esto todavía no está claro, pero se aclarará algo en el plazo de las próximas semanas con la publicación de nuevos datos…" y sabíamos, por otro de los colaboradores del blog, Juan Ignacio Pérez Iglesias, que había mucho revuelo en el equipo de Atapuerca. Y, dada la importancia de la confirmación científica del importantísimo hallazgo paleoantropológico, es natural, y quizás sea hasta artículo en Nature


La Hipótesis Agustiniana (de Jordi, no de San Agustín) parece verse confirmada hoy, poco tiempo después de la publicación de su excelente libro La Gran Migración, en el que explica perfectamente todo esto que yo les he contado de una forma más bien simple y rudimentaria (en Modo 1) de forma experta y brillante (tecnologica y culturalmente avanzada), acompañando todo el viaje evolutivo de ilustraciones de Mauricio Antón, en las que se pueden conocer todos esos otros animales que acompañaron al pequeño viajero habilidoso desde África hasta España, con parada en Dmanisi, Georgia.
En fin, que el mosaico que tratan de reconstruir afanosamente los paleoantropólogos para saber quiénes somos y de dónde venimos, tiene nuevas piezas que pueden situarse en lugares claves de la imagen. Pero que nadie se altere demasiado, como me dice Mauricio Antón, que de imágenes y de paleontología en general entiende bastante: "La evolución del género Homo previa a la aparición del neandertal y de H. sapiens es ahora mismo un campo minado. Según el último estudio del equipo de Dmanisi, toda esa etapa estaría ocupada por una única especie, H. erectus, una hipótesis que a Bermúdez no le gusta un pelo, pero que Tim White, por ejemplo, apoya hasta cierto punto... Vamos, que el tema está complicado, y la dificultad de definir el concepto de especie en el registro fósil no ayuda precisamente...".