martes, abril 08, 2014

Contradicciones sobre el aborto por ambos bandos

No puedes disuadir con razones a nadie de algo de lo que no fue convencido por razones
-Jonathan Swift

Cuando un tema se politiza apaga y vámonos, es imposible tratarlo de una manera razonada. Normalmente, tomamos una postura y a partir de ahí el mundo se divide entre la gente maja que piensa como nosotros y los descerebrados que piensan distinto. Por eso me ha gustado el ejercicio que hace Joshua Greene en su libro  Moral Tribes de analizar los argumentos a favor y en contra del aborto.

Hay que tener en cuenta que cuando un tema se moraliza no lo dejamos a la libre decisión de cada uno, sino que consideramos que esa norma moral es de aplicación para todo el mundo. Si yo creo que no hay que tener sexo con menores, o que no hay que experimentar con chimpancés, ese tipo de creencias morales no me las guardo para mí, no me digo: “yo no voy a experimentar con chimpancés o tener sexo con menores, pero al que le parezca bien que haga lo que quiera…”. El aborto, y el agrio e interminable debate que le rodea, forma parte de esta categoría de cosas morales, por lo menos por ahora.

Si tú crees que el aborto es un crimen (la muerte de un ser humano inocente) no puedes ser “razonable” y permitir que la gente cometa “asesinatos”. Si tú crees que prohibir el aborto viola derechos fundamentales de las mujeres, tampoco puedes ser “razonable” y permitir que se impida el derecho de la mujer a elegir. Animar a la gente a que sea razonable no va a resolver el problema porque cada bando considera que ya es razonable. Para Greene, habría que dejar al lado el funcionamiento automático y pasar al modo manual, como en una cámara fotográfica (mira aquí la crítica de su libro, para entender a qué se refiere). Si hacemos esto, resulta que casi nadie, ni en la derecha ni en la izquierda, tiene un apostura coherente sobre el aborto, una que resista la evaluación en modo manual.

Me contaron una vez que los maestros rabinos judíos, cuando enseñan a sus discípulos a debatir y argumentar, les suelen pedir que defiendan su postura sobre un tema. Cuando el discípulo ha terminado le dicen: “ahora defiende la postura contraria”. Y cuando acaban, les dicen de nuevo: “ahora vuelve a defender tu postura…”. Ese sería el espíritu de este post. 

Empecemos con los partidarios del aborto. La izquierda, (los liberales en USA), tienden a ver el aborto como una tema de “derechos” (digo de paso que Greene no cree en el tema de los “derechos”, ya que serían sólo racionalizaciones de sentimientos, pero esa es otra historia), de derechos de las mujeres, para ser más específicos. Pero casi nadie cree que una mujer tenga derecho a abortar un feto de nueve meses (el que crea eso probablemente también cree que el infanticidio está justificado, pero esa es también otra historia). ¿Pero por qué no se puede abortar un feto de nueve meses si está todavía dentro del cuerpo de la madre? ( y supuestamente admiten el derecho de la madre a controlar su cuerpo). Por lo tanto, para ser coherente en la defensa del aborto hay que explicar por qué el aborto temprano es aceptable y el tardío no. Tanto los fetos de primer trimestre como de tercer trimestre tienen el potencial de convertirse en seres humanos completamente desarrollados. Por lo tanto, la diferencia moral no puede ser una materia de “potencial” sino que tiene que basarse en algo “actual”: un asunto de lo que el feto “es” durante el embarazo temprano y al final del embarazo.

La distinción más influyente es la viabilidad del feto fuera del vientre materno. Pero la viabilidad de un feto depende más de la tecnología que del propio feto. Ahora los recién nacidos sobreviven con 22 semanas pero es posible que esto cambie pronto, o que en el futuro un feto pueda sobrevivir todo el embarazo fuera de la madre en úteros artificiales. ¿Dirán los partidarios del aborto entonces que no se puede abortar un feto durante el primer trimestre? Parece que este argumento de la viabilidad no se sostiene y que en realidad es un sustituto de alguna otra cosa que es la que de verdad importa. ¿Qué es ese algo especial que sólo tienen los fetos al final del embarazo? En este sesudo, y arduo de leer artículo, defienden que es una mágica actividad cerebral que aparece entre las semanas 25 y 32 semanas de gestación. Pero esa actividad cerebral que al parecer otorgaría el derecho a la vida, también la tienen animales, como el cerdo, que nos comemos todos los días. Una salida sería decir que los fetos avanzados tienen algún tipo de conciencia o algo similar que los precoces no tienen, pero esto tampoco es defendible porque un cerdo, un perro o un chimpancé tienen tanto o más conciencia que un feto avanzado o un recién nacido, y no les damos el mismo derecho a la vida (por lo menos por ahora).

Podemos salir del atolladero diciendo que que los fetos al final del embarazo tienen una mágica combinación que les otorga el derecho a la vida: tienen una conciencia rudimentaria, como los cerdos, pero son “humanos”. Cada una de estas dos cosas no cualifica para  tener derecho a la vida, pero las dos juntas sí lo haría. Pero, aparte de que esto es un argumento completamente ad hoc, entra en contradicción con otras ideas que defienden los liberales, como el derecho a la vida de los simios. Suponiendo que nos encontráramos con un alienígena no humano, como los de Star Treck tampoco tendrían derecho a la vida por no ser humanos. Parece que no es la humanidad lo que otorga unos derechos, sino que son determinadas características las que deberían dar derecho a la vida. 

Personalmente, cuando he leído toda esta discusión he pensado el gran parecido que hay entre las dos posturas sobre el aborto. En ambas aparece de fondo, escondido, el concepto de alma…ambos piensan que el ser humano tiene un alma (ahora lo vamos a ver entre los contrarios al aborto) pero lo que diferencia a ambos bandos es el momento en que ésta aparece. Para los contrarios al aborto es en la concepción, mientras que para los partidarios del aborto en algún momento posterior, difícil de definir.

Pero antes de concluir con las ideas de este bando, quiero insistir en lo de las contradicciones. Normalmente si aducimos un principio para justificar un juicio moral deberíamos seguir defendiendo ese principio en otros casos, y no es esto lo que vemos. Si yo defiendo que la mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo (dicho de paso, el cuerpo del feto y el de la madre son distintos genéticamente, no son el mismo cuerpo) en el caso del aborto, también debería defender la prostitución -siempre y cuando sea libre y consentida- y también debería defender la venta de órganos para transplante, o para lo que sea. O ceder su útero como madre de alquiler, y en nada de ello debería interferir el gobierno. Sin embargo, muchas feministas que defienden el aborto están en contra de la prostitución argumentando que es denigrante para las mujeres, etc. En este caso le niegan a la mujer su libertad de elección, y esto no parece coherente. Y el gobierno mete también sus narices en todas esas decisiones.

En definitiva, que justificar de forma coherente la posición de libre elección de la mujer en el aborto, es realmente difícil. Greene no dice que no pueda hacerse pero requiere complejas maniobras filosóficas, realmente esotéricas. Como ejemplo, me remito al artículo que he citado más arriba, que es un comentario de un libro que defiende filosóficamente el aborto. No creo que ninguno de nosotros (excepto filósofos profesionales) se haya parado a rebatir los 9 argumentos a favor de la vida desde la concepción que ahí se citan, o las 16 objeciones al argumento de Thomson. Los que no hemos hecho ese duro trabajo filosófico no tenemos, por tanto, una postura tan racional como creemos (y los que lo han hecho, me temo que tampoco tengan una postura fruto de sus razonamientos, sino que me inclino  a pensar que sus razonamientos son fruto de su postura).

Vamos ahora con los contrarios al aborto. ¿Lo pueden hacer mejor? Un tipo de argumento se centra en la vida humana que nunca será vivida por culpa del aborto. El aborto niega a una persona su existencia, pero también  lo hace la contracepción y la mayoría de los “pro-vida” no están en contra de la contracepción. Este argumento también se aplica a la abstinencia sexual. Las parejas que no tienen hijos, o que no tienen tantos hijos como podrían, están también impidiendo que se vivan vidas humanas. Esto incluye a las parejas que no tienen recursos económicos suficientes, porque podrían dar esos hijos en adopción. A no ser que creas que debemos tener tantos hijos como nos sea posible no puedes defender que el aborto está mal porque impide que se vivan vidas humanas.

Pero este no es el argumento que hace la mayoría de contrarios al aborto. Ellos diferencian entre vidas que son posibles, y vidas que ya están en construcción. Para la mayoría de ellos, el momento crítico es la concepción (o fertilización: la unión de óvulo y espermatozoide). La idea no es que la vida comience en la concepción sino que la vida de alguien comienza en la concepción. ¿Pero es esto correcto? Aquí Greene habla bastante de lo que ocurre en la concepción y todo este tema está también bien explicado en el artículo citado, y no voy a entrar en la biología de la fertilización. Pero lo que sí podemos concluir es que no hay un momento en que una célula humana (o grupo de células) se convierte en un ser humano, no hay un momento mágico en el que entra el alma en el cuerpo. La fertilización humana es muy interesante pero no ocurre nada en ella diferente de la fertilización de un cerdo o una rana, ningún alma especial humana que entre en la célula. La vida humana no se diferencia en nada de la vida “porcina” o “anfibia”, no existen componentes ( ni proteinas, ni ningún tipo de molécula) propio de la vida humana. Lo mismo que no existió un primer ser humano, tampoco existe ese paso de célula humana a ser humano, sino que es un proceso continuo, y un embrión carece de muchas de las propiedades de un ser humano adulto. Por lo tanto, decir que un embrión tiene derecho a la vida se basa fuertemente en sentimientos y en suposiciones que no están demostradas.

Un defensor más modesto de la postura “provida” podría aceptar que no sabemos cuándo “entra el alma en el cuerpo” pero argumentar que lo más seguro es tomar la concepción como ese momento para estar lo más seguros de no cometer actos malos moralmente. Pero para estar más seguros podríamos ir más atrás de la concepción. Los anticonceptivos podrían estar impidiendo vidas. Cuando una pareja tiene relaciones sexuales un determinando espermatozoide se uniría al óvulo (no siempre) y habría existido un determinado individuo. Que no podamos precisar qué individuo es no quiere decir que, sin medidas contraceptivas y con relaciones sexuales, una pareja habría traído al mundo varios individuos concretos y determinados. 

La postura “pro-vida” está también llena de contradicciones. En un debate moderado por Larry King en el año 2000 entre George Bush, Alan Keyes y John McCain, este último sacó un folleto de la mesa pro-vida del partido republicano -que era contraria al aborto incluso en casos de violación e incesto- y le preguntó a Bush si apoyaba esa plataforma. Bush dijo que estaba de acuerdo con la plataforma republicana pero que estaba de acuerdo con hacer excepciones en el incesto y violación. Pero si analizamos esto con lógica no tiene sentido. Si estamos diciendo que se trata de proteger una vida y que lo que se está protegiendo es un derecho a la vida que no puede ser violado, pues la conclusión es que ese derecho no puede ser violado…ni cuando la vida resulta de un incesto o una violación. Ese derecho no puede ser abolido por la identidad de los padres, por ejemplo, en el caso del incesto.Por otro lado, muchos partidarios “provida”, como el mismo Bush, no tienen reparo en ser partidarios también de la pena de muerte, o de iniciar guerras que van a generar miles de muertos. 

La conclusión de Greene tras este ejercicio es que las actitudes de la gente acerca del aborto no se basan en una filosofía coherente, sino en intuiciones y sentimientos, los razonamientos son justificaciones a posteriori. Cuando los fetos tienen apariencia humana (ojos, manos…) sentimos que no es lícito abortar, cuando no la tienen y son un montón de células no creemos que estemos eliminando un ser humano. Al final, todo es menos filosófico y racional de lo que pensamos. Greene comenta una película muy impactante Silent Scream, realizada por contrarios al aborto, donde se graba un aborto de un feto avanzado y reconoce que es dura de ver, para cualquiera, sea partidario o no del aborto. Pero la película funciona porque se trata de un feto que ya tiene un gran parecido humano. Si la película se rodara en el primer trimestre cuando el feto es todavía un conjunto de células, el impacto no sería el mismo. Y no hay una línea clara entre un feto de apariencia humana y otro que todavía no la tiene. 

¿Entonces qué es lo que hacemos? Pues normalmente depende de lo que otros miembros de tu tribu hagan o piensen. La mayoría de las tribus cree en almas. Si tú crees en almas pues estás obligado a creer que el alma entra en algún momento y , aunque una célula no se parezca mucho a una criatura con alma, pues la concepción es un buen momento para la “llegada del alma”. Por contra, si tu tribu no cree en almas, y valora la elección personal pues aunque no aceptes la “introducción del alma” en la concepción tampoco crees que sea lícito matar fetos que parecen niños, así que lo más seguro es poner como límite el momento en que un feto es viable fuera del útero o agarrarte a alguna actividad eléctrica cortical…

Resumiendo, en este tema de los razonamientos y justificaciones del aborto, según Greene, la mayoría vamos de farol, alardeando. Toda nuestra cháchara de “derecho a la vida” y “derecho a  elegir” no es más que una confabulación para soportar unas teorías de base intuitiva. Si desnudamos todo esa jerga de derechos, lo que quedaría, las posturas de cada bando, si fuéramos honestos, serían aproximadamente éstas:

“Pro-vida”: Creo que la persona es un alma habitando un cuerpo. No tengo evidencia de ello, pero me parece que es así y es lo que dice la gente en la que confío. No sé cómo ni cuando entran las almas en el cuerpo, pero la gente en la que confío dice que es cuando el espermatozoide entra en el óvulo. No puedes matar un alma humana inocente. Sé que esto es parcialmente un tema de fe, y sé que tenemos que respetar las creencias de los demás. Pero no puedo presenciar que se mate a nadie si hay un alma humana dentro. Sé que mucha gente no quiere quedarse embarazada. Pero esa gente eligió tener relaciones sexuales (excepto en la violación que es diferente) y matar a alguien no es la manera de deshacer esa elección. Esto es lo que siento

“Pro-elección”: Creo que la gente debe ser libre de pensar por ellos mismos, y tomar sus propias decisiones, y esto es lo que siento acerca del aborto. Por lo menos durante los estadios iniciales del embarazo. Un feto en el primer trimestre parece un humano pero también parece una rana. Y, aunque no me gusta la idea de matar un pequeño humano con aspecto de rana, creo que forzar a una mujer a continuar un embarazo es todavía peor. Sé que hay gente que quiere adoptar niños, pero tener un niño para entregarlo en adopción me parece angustioso y doloroso. Forzar a una mujer a hacerlo me parece peor que matar un pequeño ser que no parece humano. En el tercer trimestre los fetos me parecen más humanos y matar niños lo veo claramente mal. Por lo tanto, matar un feto en estadios iniciales me parece bien si si es tu elección. Pero si el feto es mayor creo que hay que dejarlo vivir. Esto es lo que siento.

Para acabar, resumo brevemente la postura de Greene sobre el aborto. Greene es utilitarista. Por lo tanto, no utiliza la jerga de derechos o de principios, ni de filosofías y razonamientos, sino que mira  a las consecuencias que tendría prohibir el aborto. Esto daría lugar a cambios en conductas sexuales, abortos ilegales, diferencias en acceso al aborto entre ricos y pobres, etc. La “felicidad” (es el término que emplean los utilitaristas) sería menor en el mundo tomando esa vía, por lo que es partidario del aborto.

@pitiklinov

Referencias




13 comentarios:

Masgüel dijo...

Pues me considero honesto en mi opinión, soy pro-elección, y lo que creo es algo completamente distinto: Creo que un derecho no una propiedad natural, sino una propuesta política, a la que uno se adhiere o no. Creo que mis opiniones están tan viciadas por mis hábitos y preferencias como las de cualquiera. Creo que la razonabilidad no es más que coherencia narrativa. Creo que una persona es un miembro de una comunidad de hablantes y un niño lo es cuando aprende la distinción sujeto/objeto caracaterística del entramado simbólico y valorativo de su cultura. Soy partidario de otorgar derechos adicionales a los animales capaces de reconocer y usar su imagen en un espejo como símbolo de su cuerpo, incluído los bebés humanos de cierta edad, pero no tantos como a las personas. En mi opinión, ni un niño recién nacido ni, desde luego, un feto, merece por sí mismo más protección que un perro adulto. Lo que merece protección, claro está, son los sentimientos de la madre. Dado que la madre, probablemente, considera a su niño recién nacido como lo más importante del mundo y las madres también votan, hacemos leyes que obedecen al sentir mayoritario. ¿También es inchorente?.

Miquel dijo...

¿leyes que obedecen al sentir mayoritario de los votantes? Me parece bien. Pero los adversarios políticos lo deberían respetar. No sé si en la actualidad ocurre??
Por lo demás, excelente artículo de Pitiklinov

Masgüel dijo...

Miquel, por no sacar los dos pies del tiesto he dado por buena en mi mensaje anterior la idea de que nuestra democracia merezca tal nombre. No será tal hasta que traduzcamos la fórmula "un hombre, un voto" por "un hombre, un escaño". Todas las encuestas señalan que respecto al aborto, la seguridad ciudadana y muchos otros temas, haber votado a un partido político no significa comulgar con las leyes que están presentando y aprobando. Hoy en referendum ganaría una ley de plazos y el gobierno lo sabe.

joppp dijo...

Bueno, acerca del tiempo del feto, para mí es lo mismo uno de tres días, tres semanas o nueve meses. Ya está concebido y no hay vuelta atrás, el feto será un ser humano eventualmente. Lo considero infanticidio, al igual que cualquier asesinato a alguien que no puede valerse por sí mismo. Me parece hipócrita que porque no tenga forma humana sea menos inmoral.

Dicho esto, estoy a favor del aborto libre pero considero que debería ser un acto repudiado por la sociedad y considerado como último recurso cuando el resto de medidas anticonceptivas fallen. Bien es cierto que condenar a una adolescente a ser madre por un desliz propio de la edad es desproporcionado, pero debe ser acatado con la seriedad que se le presupone el matar un bebé, como medida disuasiva y concienciadora. Que sí, que mi bombo es mío, pero sé responsable y evitate un disgusto.

Mi opinión también es utilitarista ya que no creo en ninguna moral universal. Lo más efectivo, evitar los conflictos, más que buscar un término medio que no convence a nadie.

Ana di Zacco dijo...

Si decidir quitar de en medio un ser vivo que no puede defenderse es despótico ¿no lo será también decidir ponerle aquí sin que tampoco pueda opinar? Lo último parece moralmente más correcto porque se supone que "la vida es bella", y este es un conatum, un instinto programado, no un razonamiento.

Pitiklinov dijo...

Me parece coherente y razonable lo que comentáis, lógicamente cada un o con sus puntos de vista.
La pregunta de Ana me parece muy interesante y legítima, y estoy seguro de que algún filósofo se habrá metido con ella, pero no conozco nada sobre ese tema.

Masgüel dijo...

La pregunta de Ana parte del mismo presupuesto que el antiabortista. Este defiende en un organismo humano la posibilidad de llegar a ser una persona. Defiende a una persona que no todavía no existe. Ana hace lo mismo. Al decidir tener un hijo no se pone aquí a nadie. Se pone aquí un cuerpo sin terminar. Ese cuerpo solo llega a ser "alguien" cuando empieza a organizar su conducta mediante procesos de endoculturación. No se trae a nadie de ningún sitio. Ser alguien es una aventura que comienza aquí. Y aquí termina.

Ana di Zacco dijo...

Gracias a Masgüel por sus magníficas matizaciones, aunque es evidente que no me expliqué, por lo que pido disculpas.
Es evidente que no “ponemos aquí a nadie”, estoy de acuerdo. La expresión era mera licencia literaria que me apresuro a corregir: llamémoslo, si es más preciso, com-poner un hijo (ya que muerte es análogo a des-composición), o crear un embrión que, obedeciendo a la teleología aristotélica, si nada lo impide pasará de ser un “cuerpo sin terminar” –como acertadamente lo llama Masgüel- a un “cuerpo terminado” con sus capacidades lingüísticas y todo lo demás. Pero, bien el cuerpo pase a ser considerado “alguien” cuando se organiza endoculturalmente como apunta Masgüel, bien sea antes o después de eso lo del “alguien”, no se contradice con el hecho fáctico de que “eso” antes no estaba y después sí está, y llamémoslo como prefiramos.
Dices que parto del mismo presupuesto anti-abortisa (i.e. defender la posibilidad de una persona en potencia) pero no sé encontrar un apoyo lógico de tu analogía. No defiendo nada, sino preguntándome si podemos decidir com-poner un ser-en-potencia con la misma libertad con que decidimos des-componerlo, por qué una cosa sí y la otra no. Me limitaba a preguntármelo, no a defender nada.
También creo que es obvio que la vida parece ser un flujo que tiende a expandirse implacablemente cuanto puede y en cuantas dimensiones puede (basta ver una florecita intentando sobresalir entre el asfalto). Y algo parece estar programado para que todos los seres vivos sigan ese mandato. Mi pregunta (según algunos, poco correcta políticamente) era si no podríamos contraponernos a ese mandato, bien sea abortando a posteriori o no engendrando a priori. Y mi otro presupuesto es que obedecer ese gran mandato (o Gran Programa) no es en absoluto algo racional sino que la razón viene después a justificarlo, como hace con tantas otras cosas.
Gracias de nuevo por apuntar precisiones tan interesantes y ayudar a exprimir las neuronas :)

Unknown dijo...

Excelente artículo. Los argumentos están muy bien expuestos y el resumen final me parece muy lúcido. Creo que el artículo muestra algo que para la mayoría de los filósofos que han tratado la cuestión es claro: no hay una respuesta fácil. Cualquier posición que se tome tiene sus problemas. Quizás por ello en este asunto llega un momento en que la discusión moral debe cesar y dejar paso a un compromiso político. Los anti-abortistas no pueden imponer sus criterios absolutamente restrictivos a toda la sociedad y los pro-abortistas deben atender a algo que la mayoría de ellos no tendría reparos en admitir: que un embrión humano, aunque sea de pocos días, no es igual ni merece un trato igual que cualquier conjunto de células. Por mucho que les cueste ceder a unos y a otros, no hay más solución que el compromiso. La mayor parte de las leyes que regulan el aborto en países de nuestro entorno recogen ese tipo de compromiso.

joppp dijo...

Por supuesto que el mandato es irracional. Obedece a impulsos que pueden ser esquivados, pero aun decidiendo abortar o simplemente no procrear pienso que estamos obedeciendo a otro mandato más poderoso que tampoco tiene que ver con la razón, aparte de como instrumento, que es la consistencia con nuestra filosofía de vida, necesaria para no actuar de manera errática y no perder pie en nuestro universo, lo que en definitiva marca nuestra estabilidad y felicidad, obedeciendo una vez más al Gran Programa. Considerado (no sé si es cierto) que el instinto de preservación es más poderoso que el de reproducción y que la razón es un instrumento para elegir. Sobre la moralidad no hay nada escrito, tan sólo hay que usar la razón para ver que nos conviene con respecto a los demás y la naturaleza.

Anónimo dijo...

Es sencillo, para determinar el plazo permitido para abortar hay que tener en cuenta la formación del sistema nervioso central. O dicho de otra manera, en que momento el feto deja de ser un conjunto de células a ser un ser pensante. Eso es hacia la semana 22.

No veo tal contradicción en los que defiendan el aborto libre antes de la semana 22.

Pitiklinov dijo...

No es tan sencillo, Anónimo, cerdos, perros o primates tienen tanto o más actividad del sistema nervioso y son más pensantes que un feto de 22 semanas. Sin embargo nos los comemos, o no les damos el mismo estatus que a un ser humano. Defender esa actividad nerviosa a las 22 semanas nos obligaría, siendo coherentes, a defender gran cantidad de vida que ahora no defendemos. Y si te agarras a que el feto es humano, entonces también lo es antes de las 22 semanas.

Rog dijo...

Gracias por este artículo. Ha logrado que trate de soltarme de mis ataduras sentimentales de "yo creo esto" para visualizarlo (algo no posible estrictamente).
Ahora para jugar un poco ... Se liberaría de contradicciones un pro aborto antes de las 22 semanas vegano?