sábado, abril 26, 2014

Evolución de la Religión e Inclusive Fitness

Bernard Crespi
Bernard Crespi y Kyle Summers acaban de proponer una hipótesis sobre la evolución de la religión que gira alrededor del concepto de inclusive fitness. No es una teoría totalmente novedosa, sino que integra ideas de muchos autores anteriores, y especialmente de Richard Alexander, en un marco común. Pero antes que nada, unas palabras sobre la traducción del término inclusive fitness, que personalmente no sé cómo traducir al castellano. Es un término complejo. La definición dada por el propio inventor del término, W. D. Hamilton , es esta: “Inclusive fitness puede imaginarse como la aptitud que expresa un individuo en su producción de descendencia adulta después de ser desnudada y luego aumentada de una cierta manera. Hay que desnudarla de todos los componentes que pueden ser debidos al ambiente social del individuo, quedando la aptitud que expresaría si no hubiera sido expuesto a ningún daño o beneficio procedente del ambiente. Esta cantidad es entonces aumentada por ciertas fracciones de las cantidades de daño o beneficio que el propio individuo causa en la aptitud de sus vecinos. Las fracciones son simplemente los coeficientes de parentesco apropiados a los vecinos a los que afecta; unidad para individuos clonales, un medio para hermanos, un cuarto para hermanastros, un octavo para primos,..., y finalmente cero para los vecinos cuya parentesco puede ser considerado despreciablemente bajo”. 

Esta aptitud para la producción de descendencia se traduce a fin de cuentas en éxito reproductivo, en el número de hijos. Pero no se trata sólo del número de hijos que tenga el individuo, sino de los hijos que ayude a producir también por los familiares, según el grado de parentesco. Es decir, si yo tengo un hermano en Japón pero no colaboro en nada a su producción de hijos, esos hijos que tenga no contarían para mi inclusive fitness. Si yo le mando dinero o cualquier otra forma de ayuda y colaboro en la crianza de esos hijos entonces sí formarían parte de mi inclusive fitness. En este artículo sobre la traducción de términos ingleses conflictivos de etología y evolución proponen como traducción “eficacia biológica inclusiva”, que no me convence demasiado, pero no conozco otra traducción mejor. Así que dejaré el término en inglés. A efectos prácticos podemos entenderlo -o medirlo- por el éxito reproductivo ampliado del individuo, no sólo el suyo propio, sino el que tenga en la producción de hijos por los individuos emparentados genéticamente con él. Hay que decir que el artículo de Crespi y Summers comienza con una frase que es todo un homenaje a Hamilton: “La teoría de la inclusive fitness representa la base para el estudio de la evolución social, de la misma manera que la teoría de la selección natural supone la base para entender la propia evolución en sí.”

Pero vamos entonces con el tema de la religión. Para Crespi y Summers la religión es un sistema socioconductual que ha evolucionado en el contexto del parentesco genético, la manipulación parental y el mutualismo y en última instancia serviría para la maximización de la inclusive fitness. Antes de que pueda evolucionar la religión se necesitan unas condiciones previas:
  • ser capaces de hacer inferencias causales y atribuciones y detectar agencia
  • el compromiso emocional y social con los miembros de la familia y del grupo, incluyendo la capacidad de establecer, mantener y recordar relaciones sociales con otros individuos, incluso cuando no están presentes físicamente o han fallecido.
  • imaginación: la capacidad de generar imágenes mentales de alguien o de algo que no es real o no está presente
  • Teoría de la Mente: los seres humanos, y otras entidades, son concebidos como poseedores de estados mentales, pensamientos, motivaciones…más o menos similares a las propias.
  • la evolución de la reciprocidad indirecta (moralidad) con sistemas de represión y castigo para los no cooperadores, así como preocupación por la reputación propia
  • La evolución del aprendizaje social a una escala importante, de manera que los niños asimilan las creencias culturales que se les presentan. 

Es importante tener en cuenta que ninguno de estos factores son explicaciones causales del origen de la cognición religiosa, o de la conducta o el fenómeno religioso. Se trata de condiciones previas necesarias para la posterior evolución de la religión. Se necesitan otras presiones evolutivas que hayan producido la evolución desde el pensamiento no religioso al religioso. En este sentido, las teorías previas sobre el origen de la religión se pueden dividir entre las que consideran que la religión es un subproducto (maladaptativo, como Daskins) y las que consideran que la religión es una adaptación. Subproducto se refiere a la selección de algo que es ventajoso pero que también conduce al aumento de la expresión de algo que es más o menos deletéreo porque está unido de alguna manera (genética, por el desarrollo, o ambientalmente) a la característica beneficiosa seleccionada. Es decir, los efectos negativos de la religión (como perder el tiempo y la energía en costosos rituales, guerras religiosas, etc.) quedarían contrarrestados si los efectos a otro nivel fueran fuertemente positivos. La otra hipótesis es que la religión es una adaptación porque es beneficiosa en sí misma ya que facilita la colaboración y cooperación dentro de los grupos. Muchas de estas hipótesis se basan en selección a nivel de grupo, los grupos con religiones que favorecieran la cooperación se impondrían a grupos sin religión, o con religiones que no fueran tan eficaces.

En la hipótesis de Crespi y Summers la religión representa un aspecto de la cultura que se ha originado, y se ha perpetuado y evolucionado, porque produce beneficios de la inclusive fitness en diversos grados a los abuelos, padres, hijos, otros familiares y a los grupos sociales de diferente tamaño en sociedades relativamente pequeñas. También produciría beneficios a los líderes y figuras religiosas, en el contexto de poder ejercido por los individuos o grupos a cada nivel de la jerarquía. La religión, y el concepto de Dios se originó y es mantenido en el contexto de maximizar la inclusive fitness sirviendo a los intereses del propio círculo de familiares y de los grupos sociales y culturales más amplios a los que pertenece el individuo. Según la visión de Alexander, Dios sería, en cierto sentido, todos nosotros: nuestra familia, nuestro clan, nuestra comunidad…Servir a Dios sería servir a esa pequeña comunidad que en tiempos de cazadores recolectores sería de 150-250 individuos. En esencia, el concepto de Dios sería una metáfora para el de círculo de familiares.

La cooperación entre padres e hijos, y de los hijos unos con otros, está llena de conflictos (conflicto padres-hijos de Trivers). Los padres maximizan su inclusive fitness (éxito reproductor) invirtiendo igualmente en sus hijos, pero cada hijo solicita el mayor número de recursos para sí porque solo tiene el 50% de los genes en común con sus hermanos. El resultado es conflicto entre padres e hijos, y entre los hijos. Pero, por otro lado, todos los familiares se beneficiarían de cooperar porque todos comparten genes en distinto grado. El resultado de todo ello es que los abuelos y padres deberían buscar inculcar comportamientos altruistas, cooperadores y prosociales en sus descendientes, aprovechando la influencia que tienen sobre ellos en la infancia. En la medida en que esa inculcación se perpetúa culturalmente y es adoptada por los descendientes, que aprenden y copian de los ancestros, cada generación de padres, abuelos y otros familiares se beneficiaría en términos de la inclusive fitness.

Un punto clave de esta visión es que los padres y abuelos mueren pero su influencia puede persistir. Según Lahti, el paso cultural crucial en la evolución de la religión no fue el reconocimiento brusco de deidades, o de entidades supranaturales, anteriormente no reconocidas, sino el deslizamiento psicológico más sutil desde el recuerdo y la referencia a los muertos hacia el concepto de una vida después de la muerte (la conversión en dioses de los antepasados). La distinción conceptual entre “el Abuelo habría querido que hicieras esto” y “el Abuelo quiere que hagas esto” es muy pequeña en una cultura lingüísticamente simple, pero las normas se mantienen de forma más firme con la segunda. En el momento en que se percibiera a los viejos como que seguían siendo poderosos y que daban consejo después de muertos ya estamos entrando en una religión familiar. Este desarrollo reforzaría a la comunidad no solo asegurando el mantenimiento de los roles tradicionales con referencia a un líder del pasado, sino enraizándolo en una persona que fue en alguna medida sobrehumano. Según Lahti, no fueron las religiones las que dieron lugar a las normas morales sino las normas morales las que favorecieron la evolución de la religión.

Los apoyos a esta hipótesis son abundantes. La adoración de los antepasados y la creencia en algún tipo de inmortalidad ocurre virtualmente en todas las culturas, sugiriendo que son ancestrales y casi - o probablemente- universales, con respecto a la evolución cultural humana. Estas creencias son fundacionales con respecto a la conexión entre parentesco/ familia y Dios, y sirven al círculo familiar. Parece que fueron los ancestros los que se convirtieron en los primeros agentes sobrenaturales y dioses: ausentes, de forma humana, poderosos, inmutables y misteriosos, pero a la vez cuidadores, por los vínculos positivos de parentesco. Los rituales religiosos centrados en los ancestros necesariamente reforzaban los vínculos familiares y promocionaban la cooperación en general. Otros tipos de religión tradicional, como el totemismo (que asigna una etiqueta a los linajes familiares) también generan y mantienen los vínculos con los ancestros comunes y sirven como mecanismos culturales que construyen y sustentan las relaciones entre familiares cercanos y lejanos. Este sistema sociocultural que conecta la sabiduría, ética y poderes sobrenaturales de los ancestros muertos con los descendientes vivos fue mediado, en muchas sociedades tradicionales, por los chamanes, que servían como archivo del conocimiento moral, cultural y religioso y ayudaban a resolver los problemas a través de una interpretación no-egoísta de los valores ancestrales. Visto en este contexto tampoco parece accidental que muchas religiones consideren a Dios como un padre que está en el cielo. Según Alexander, los dioses empezaron su existencia como dioses tribales (como dioses del círculo familiar) y la verdad, viendo las grandes religiones de hoy en día, es  que han progresado bastante desde sus humildes orígenes.

Las historias religiosas (como las que tratan de los dioses locales, de los orígenes del grupo propio y la conducta adecuada según los agentes sobrenaturales) son consideradas literalmente ciertas. Como tales, pueden servir a dos propósitos. Primero, promover la cooperación; y segundo aumentar las “buenas conductas” de los niños y otros miembros del grupo, modelando su comportamiento y generando miedo al castigo por las malas conductas, tanto por los agentes sobrenaturales, como por los miembros poderosos del grupo, incluyendo la madre. Un componente mágico y sobrenatural en la religión es beneficioso porque aporta una aparente inmutabilidad, objetividad e imparcialidad y refuerza así los preceptos morales, la cooperación y la unidad del grupo. Nos gusta que la ley y la moralidad sea fija e intemporal. Nos incomoda que las normas sociales puedan ser alteradas fácilmente, según la influencia de individuos poderosos o grupos. Esta actitud tiende a hacer que la gente vea todo lo asociado a la moralidad con lo sagrado, divino y sacrosanto. Resumiendo, la autoridad de personas vivas es parcial  y puede ser desafiada; la de los ancestros es absoluta y permanente.

En el campo de los aspectos neurobiológicos y endocrinos, si la religión se originó en el contexto de los vínculos familiares, sus mecanismos neurológicos y hormonales deberían solaparse con los que median el parentesco y la socialidad. Los vínculos padres-hijos y entre adultos están mediados en buena parte por la oxitocina, que se ha comprobado también que influye en la confianza, generosidad, en el altruismo para con los miembros del grupo y en el reconocimiento del parentesco. La oxitocina parece ser más importante para la conducta femenina y la vasopresina más para la masculina. La oxitocina se ha relacionado con la participación en ritos sociales, en el baile y disfrute de la música, aspectos centrales en muchas actividades religiosas. Todo esto, y el fuerte  sesgo  femenino hacia la conducta religiosa en todas las culturas humanas, sugiere un papel central de la oxitocina en la cognición, conducta y experiencias religiosas. Según algunos autores, la palabra religión procede del latín “religare” que significa unir. El único trastorno genético humano que se ha asociado a una sobreproducción de oxitocina es el S. de Williams, el cual se caracteriza también por amor a la música, hipersocialidad, tendencia a hacer amigos de forma indiscriminada y altos niveles de participación y creencias religiosas. Los propios autores han realizado algún estudio que detallan en el artículo donde  se aprecia una relación entre los fenotipos cognitivos asociado a la religión y elevados niveles de oxitocina, aunque hacen falta más estudios.

Las dos condiciones psicológicas primarias humanas asociadas a alteraciones de la cognición socioconductual (el autismo y la esquizofrenia) tienen claros vínculos con el pensamiento religioso pero en direcciones opuestas. Los individuos autistas y los que puntúan alto en escalas de pensamiento autista  muestran menos religiosidad, aparentemente por reducción en la Teoría de la Mente, en la cognición mentalista, en la empatía y en los vínculos sociales, que caracteriza al espectro autista. Por contra, los esquizofrénicos y los esquizotípicos muestran un aumento de la religiosidad incluyendo ideación mágica y experiencias cognitivo-perceptuales inusuales, como oír voces o percibir agencia y animación en fenómenos no humanos. En este caso se puede interpretar que existe una cognición mentalista hiperdesarrollada, justo lo opuesto a lo que ocurre en el autismo. Muchas figuras religiosas históricas mostraban claros rasgos esquizotípicos. Además en la medida en que una teoría de la mente hiperdesarrollada implica mayor sensibilidad y habilidad para captar, responder y manipular los estados mentales de los demás, esto puede haber promovido el desarrollo de seguidores religiosos. Todos estos hallazgos y deducciones sugieren unas trayectorias solapadas genéticas y del desarrollo hacia la esquizotipia y la cognición religiosa en la evolución humana. En resumen, los autores sugieren que los sentimientos de calor, confianza, cooperación y poder asociados a la cooperación del grupo y a la pertenencia a algo mayor son efecto de la oxitocina.

Para acabar, una cuestión muy interesante. Teorías como las de Crespi y Summers (y otros muchos autores) nos ayudan mucho a entender la evolución de la religión, basándonos en sus ventajas adaptativas. Pero entonces el problema es entender la evolución del Ateísmo. Es decir, si la religión es adaptativa para los individuos y los grupos pequeños, ¿por qué no se ha adoptado universalmente, al igual que otros universales como el lenguaje o la evitación del incesto? Crespi y Summers sugieren varias razones. Una de ellas que la religión habría surgido por los conflictos y la manipulación dentro de los grupos, como la de los padres hacia los hijos. Pero también está en los intereses de los hijos resistirse a esas manipulaciones. También ocurre que los sistemas de cooperación son vulnerables a la explotación y al engaño (siempre que el número de los aprovechados no pase de cierto umbral) . Estas y otras razones habrían llevado a que se mantenga la variación en la conducta y pensamiento religioso y que no se haya universalizado.

@pitiklinov

Referencias