domingo, marzo 29, 2015

El lado oscuro de la selección de grupo

David Sloan Wilson
El debate de si existe o no la selección de grupo es uno de los clásicos en Biología Evolucionista que continúa sin resolver y yo quería tocar hoy un aspecto relacionado con él pero sin entrar en el meollo del asunto. Quiero decir que no voy a entrar en las posturas de ambos bandos y sus argumentos sino en un asunto colateral de tipo moral. Resumiendo, están los que hablan de que la selección fundamental ocurre a nivel del individuo y a nivel de los genes (Dawkins, Pinker, etc.) mientras que otros defienden una selección a nivel de grupo, sobre todo para explicar cosas como el altruismo (David Sloan Wilson, Elliott Sober, Haidt, etc.)

Aunque no se diga con todas las palabras, detrás de las dos opciones hay un posicionamiento político y un posicionamiento moral. Los que defienden la selección de grupo hablan de sus repercusiones positivas (el altruismo dentro del grupo, la cooperación) y dan a entender que es una posición moral superior, o cuando menos más atractiva, que la de los partidarios de la selección individual que hablan de genes egoístas, competición y demás cosas feas (estoy simplificando bastante). Pero los partidarios de la selección de grupo se olvidan de su lado oscuro:  el egoísmo entre grupos, la hostilidad, la xenofobia, el patriotismo, el etnocentrismo, el conflicto y la guerra. La selección de grupo habla de cooperación dentro del grupo, sí, pero para vencer y derrotar a otros grupos; en realidad estamos cambiando el egoísmo individual por un egoísmo de grupo.

Las características a nivel de grupo que son más efectivas para promover la replicación del grupo pueden engendrar hostilidad contra el exogrupo, miedo a los extraños, propaganda contra los forasteros, etc. El proceso mismo al que Sober y Wilson (son los principales valedores de la selección de grupo, o selección multinivel como le llaman ahora) atribuyen lo mejor de la motivación humana puede también favorecer los perores atributos de las sociedades humanas.

De este lado oscuro hablan en Evolutionary origins of Morality varios autores, entre ellos Kevin N. Laland. Este autor es un proponente de la teoría o construcción del nicho y sugiere que los organismos deben estar preparados para actuar de una manera hostil hacia otros organismos de manera que construyan su nicho de una forma negativa para los otros. Los organismos deben invertir en construir nichos que destruyan los ambientes de otros organismos y favorezcan el suyo. Esta idea general se puede extender al nivel cultural y a los grupos humanos. En opinión de Laland, Sober y Wilson nos cuentan sólo la mitad de la historia.

Otro autor que señala ese problema en el libro comentado es Iver Mysterud. La moralidad como una adaptación de grupo significa que el código moral funciona para beneficiar a los miembros del grupo (endogrupo) a expensas de la gente de otros grupos (exogrupos). Debido a esto es difícil expandir nuestra moralidad más allá de nuestro grupo, especialmente en situaciones ambientales en las que los recursos son escasos. Y aquí tenemos uno de los principales retos de la especie humana: desarrollar una nueva moralidad para todos los seres humanos.
Elliott Sober

La respuesta que dan Sober y Wilson a estos autores es reconocer efectivamente el problema. Lo más que la selección de grupo puede hacer, dicen, es evolucionar grupos que funcionan con la coordinación y unidad de un organismo. Los organismos están frecuentemente adaptados para  vivir a costa de otros y para competir agresivamente con ellos, así que no podemos esperar menos de los grupos. La selección de grupo no elimina el conflicto sino que lo eleva a nuevo nivel en la jerarquía biológica donde puede operar incluso  con una fuerza más destructiva que antes. Sober y Wilson dicen que la teoría de la Selección Multinivel, bien entendida,  explica el lado benigno de la naturaleza humana como genuinamente prosocial pero que no conduce a una ingenua visión romántica de buenismo universal.

La moralidad de endogrupo que evoluciona por selección grupal no es una moralidad universal que diga que las diferencias entre endogrupo y exogrupo no importan y en eso están totalmente de acuerdo con Mysterud. La búsqueda de una moralidad universal es algo más que un entretenimiento intelectual y es necesaria para resolver los más acuciantes problemas de la vida moderna que, cada vez más, tiene lugar a una escala global. 

A pesar de ello, Sober y Wilson no creen que el conflicto entre grupos sea inevitable y que la única solución es que nos invadan los extraterrestres. Aunque nuestra historia evolucionista se ha desarrollado durante millones de años en grupos pequeños hemos conseguido crear grupos sociales de millones de personas relativamente armoniosos, y Sober y Wilson creen que es teóricamente posible que el círculo moral se siga ampliando cada vez más. Ojalá.

@pitiklinov

Referencia:





14 comentarios:

Iñigo Casado dijo...

Gracias!

idea21 dijo...

"Aunque no se diga con todas las palabras, detrás de las dos opciones hay un posicionamiento político y un posicionamiento moral. Los que defienden la selección de grupo hablan de sus repercusiones positivas (el altruismo dentro del grupo, la cooperación) y dan a entender que es una posición moral superior, o cuando menos más atractiva, que la de los partidarios de la selección individual que hablan de genes egoístas, competición y demás cosas feas (estoy simplificando bastante)"

A mí siempre me ha parecido que la idea de "selección multinivel" precisamente lo que hace es aunar estas dos visiones y que, a falta de evidencias en favor de uno u otro matiz, en el fondo el resultado siempre es el mismo: una mayor cooperación a través de la confianza. Los individuos compiten dentro del grupo por sus propios intereses, pero ser demasiado competitivo te acaba perjudicando incluso dentro del propio grupo.

Además, los instintos del individuo incluyen el aspecto afectivo. Si no eres un psicópata, el ser demasiado competitivo te priva de las compensaciones emocionales de muchos de tus semejantes. A la larga, los individuos menos competitivos siempre acabarán siendo más gratificados, cuando menos emocionalmente.

La evolución de la cultura occidental, la que domina el mundo hoy, va en el sentido de aumentar las gratificaciones emocionales de tipo afectivo.

"La moralidad como una adaptación de grupo significa que el código moral funciona para beneficiar a los miembros del grupo (endogrupo) a expensas de la gente de otros grupos (exogrupos). Debido a esto es difícil expandir nuestra moralidad más allá de nuestro grupo, especialmente en situaciones ambientales en las que los recursos son escasos. "

Pero precisamente lo interesante de nuestra época es que los recursos ya no son escasos, sino abundantes (el número de personas con sobrepeso supera ya al de personas subalimentadas). Y, por otra parte, el que nuestro instinto incluya el sesgo endogrupo/exogrupo no debe ser un obstáculo, porque nuestros instintos también incluyen deseos homicidas, dominio masculino, rapacidad sexual, creencia en seres inmateriales y muchas otras cosas que han sido manipuladas por la cultura eficazmente: "odia el delito y compadece al delincuente" es una invención cognitiva que era impensable en los tiempos en que "delito" y "delincuente" eran lo mismo o en los tiempos en que "extranjero" y "delincuente" eran lo mismo... Ése es el poder de la cultura. El poder de la cultura no será ilimitado, pero los límites, en cualquier caso, hoy no los conocemos aún.

Eduardo Zugasti dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
idea21 dijo...

"la automática consideración de que los valores relacionados con el propio grupo, como el llamado "etnocentrismo" o el patriotismo, son de por sí negativos, oscuros, "disvalores", mientras que sólo son positivos, luminosos, es decir, verdaderos valores, aquellos que coinciden con la ética liberal del cosmopolitismo o la política de "fronteras abiertas"."

Imagino que lo mismo que se argumenta aquí sobre el "etnocentrismo" podría decirse de otros instintos "de tipo social", como el teísmo, la agresividad o la superioridad masculina. Supongo que siempre habrá algún "abogado" que los considere positivos.

Quizá no sería una mala idea considerar si puede hablarse de algo positivo o no en lo que se refiere a la profundización en los muy variados instintos humanos de tipo social, tan divergentes entre sí. La cultura los selecciona y la variedad en la selección aporta una gran diversidad cultural.

En teoría lo prosocial y lo antisocial parecen no muy difíciles de definir (lo que facilita o no la cooperación a través de la confianza), pero habrá también quien considere que lo antisocial es también positivo y merece ser impulsado culturalmente.

Por lo demás, no sé exactamente qué se quiere decir con "ética liberal del cosmopolitismo". Si por liberal se entiende lo que entienden los norteamericanos, entonces hay que decir que los "liberales" tipo Obama son también muy patriotas.

Masgüel dijo...

Qué sea valioso dependerá de tus propósitos. ¿Mueca de superioridad moral?. Pero si todo el discurso reaccionario es la pose de quien se dice capaz de mirar al sol sin pestañear. Quien no rezuma animadversión es un pusilánime o un hipócrita. Pues quitémonos las caretas. La animadversión liberal hacia la reacción conservadora también será un sesgo a favor del propio grupo, natural, positivo, luminoso y demás guirnaldas. Para unos y otros el grupo es ideológico. El grupo étnico no es la causa de la animadversión, sino el tema o el síntoma. El enemigo es el presente de la propia cultura, su "decadencia". La patria es el pasado.

Qué sea el propio grupo dependerá de las ficciones que manejes. Si haces la digestión de la cena con películas de enemigos extraterrestres desde que pierdes los dientes de leche, cualquier antropoide es de los tuyos. Si el enemigo es una excusa para crear propósito de grupo, no hace falta ponerle cara. Basta con encontrar desafíos e incentivos capaces de convencer a todos. El dinero ya es de aceptación universal y, pese a sus detractores, el núcleo ideológico del liberalismo tiene todas las papeletas para serlo en breve. Hoy oponerse al propósito de que cualquier niño, en cualquier parte, tenga un plato de comida, argumentando que la "humanidad" no existe, ya solo cuela en ese sitio donde todavía no estás solo, como J. F. Sebastian y sus enanos replicantes en el Bradbury Building. Los demás, la "humanidad", si acaso falta, nos la inventamos.

Eduardo Zugasti dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Masgüel dijo...

Cómprate un tigre.

Eduardo Zugasti dijo...

Pido disculpas al propietario del blog por borrar mis comentarios, pero no estoy interesado en peleas de barro.

Os dejo el enlace de MacDonald por si a alguien le interesa:

http://www.theoccidentalobserver.net/2012/11/ethnocentrism-is-normal-and-rational/


Pitiklinov dijo...

Eduardo,
te agradezco el enlace y ampliar el debate con posturas diferentes.
Además de eso, aunque has quitado el comentario quería contestarte algunas cosas, a tí y a MacDonald.

Acepto sin ningún problema que el etnocentrismo y el patriotismo son normales y naturales, lo que no acepto es que sean racionales. Si te refieres a racionales desde el punto de vista evolucionista, es decir, adaptativos, entonces estamos de acuerdo. La religión y el enamoramiento son también perfectamente naturales y normales pero no son precisamente racionales. Son adaptativos y no estaríamos aquí sin dioses, patrias y enamoramientos.

En cuanto a politizar la oxitocina me parece una estupidez de tomo y lomo y me aburre y detesto la politización de la ciencia ( odio la falacia moralista concepto que aprendí de una de tus entradas de blog y te agradezco) Si la ciencia dice que “el amor y la confianza que promueve la oxitocina no son hacia el mundo en general, sino hacia las personas del propio grupo”, personalmente no tengo ningún problema con ello. Estoy absolutamente convencido de que la capacidad de distinguir ELLOS/NOSOTROS la llevamos cableada de fábrica y seguro que tiene una base biológica. No tengo ningún problema con eso y con que la oxitocina forme parte de la neurobiología del Ellos/Nosotros.

También te acepto que el etnocentrismo (la creencia de que la propia cultura, nación o religión, es superior a las otras) tiene cosas muy positivas, pero claro, siempre de puertas adentro, y también acepto que es más primario unirte al endogrupo que atacar al exogrupo, sólo determinadas circunstancias harán que además de los primero hagamos también lo segundo. El etnocentrismo tiene una lógica, que es el conflicto de intereses entre grupos, es decir, si dejo que el otro grupo se coma los ciervos del territorio nos morimos de hambre así que me voy unir a los míos para sacar adelanta mis intereses y mis genes. Todo eso es el mundo de ayer. Pero ahora vivimos en un mundo donde podemos producir ciervos para todos; lo que no podemos producir todavía es un dios o una patria para todos.
(sigue…)

Pitiklinov dijo...

Con lo que tengo problemas es con que mueran millones de personas por dioses, patrias y creencias que sólo existen en la cabeza de las personas. Si eso me convierte en liberal cosmopolita, sea.
Kevin MacDonald dice que conseguir una humanidad universal es una ilusión. Hay muchas probabilidades de que tenga razón, pero creo que eso no es un dato que podamos dar por cierto todavía. Hay muchos argumentos a su favor, desde luego. Pero algunas pequeñas indicaciones dicen que podría no ser cierto. ¿En qué me baso? Me baso en experimentos como los de Sherif en Robber´s Cave. Estos experimentos tienen una primera fase donde demuestra lo fácil que es enfrentar a los seres humanos y crear endogrupos/exogrupos; hay cientos de experimentos de este tipo y Tajfel ha demostrado que se puede dividir a la gente en sobreestimadores e infraestimadores del número de puntos que hay en una diapositiva y sentirte más cooperador y unido a los que son sobreestimadores, como tú, por ejemplo. http://dtserv2.compsy.uni-jena.de/__C1257B41003BBFE2.nsf/0/645311AE2DAD10EFC1257B49004183D0/$FILE/Tajfel%201971%20MGP.pdf

Pero en la tercera fase el experimento de Robbers Cave demuestra también que objetivos comunes pueden borrar las diferencias endogrupo/exogrupo y unir a la gente.

El segundo argumento en que me baso para creer que es posible ampliar los límites del endogrupo es que eso se ha hecho ya. El ser humano ha sido capaz de crear sociedades más grandes que las típicas de 150 individuos de Dunbar o de 500. Hemos creado sociedades no basadas solamente en los genes compartidos sino en los mitos compartidos. Como dice Harari, hemos sido capaces de crear mitos más grandes para cohesionar esas sociedades. ¿Que está muy difícil la cosa? desde luego, no se me ocurre como podemos buscar objetivos comunes cuando las creencia e ideologías nos separan irremediablemente y nadie sabe cómo dar con unos mitos nuevos más amplios. Pero si se ha hecho antes podría volver a ocurrir.


El etnocentrismo nos ha traído hasta aquí ¿pero el futuro? Podemos volver atrás, como parece que propone MacDonald, los noruegos con los noruegos y los chinos con los chinos y procurar no mezclarnos. Que la gente se quede quieta, vivir todos detrás de nuestras fronteras. Podemos prohibir que la gente se mezcle. Podemos prohibir los viajes de estudios y de empresa y el turismo, no vaya a ser que gente con frecuencias de genes diferentes se entrecrucen, hasta ahí podíamos llegar. O podemos intentar predicar que hay ciervos para todos y que no hay dioses. Es predicar en el desierto pero también debe de haber genes hasta para predicar en el desierto.
Un saludo

idea21 dijo...

"podemos intentar predicar que hay ciervos para todos y que no hay dioses. Es predicar en el desierto pero también debe de haber genes hasta para predicar en el desierto."

De hecho, la capacidad humana para racionalizar la realidad, extraer simbología abstracta de significación social y, en suma, manipular los instintos para hacer que su impulso emocional produzca pautas de conducta diferentes es algo que se lleva haciendo a lo largo de todo el "proceso civilizatorio".

A mí me parece muy bien que Richard Dawkins predique el ateísmo en nombre del "espíritu de la ciencia", igual que me parece muy bien que los "Alcohólicos Anónimos" prediquen una limitación drástica en la conducta (el no consumir bebidas alcohólicas), lo que falta es organizar socialmente pautas de conducta pro-social de una forma racional, racionalidad que incluiría un conocimiento lúcido de nuestras pasiones irracionales. Porque la predicación no puede ser suficiente.

Pitiklinov dijo...

estoy de acuerdo, idea21, el objetivo sería conseguir la función prosocial de la religión sin su irracionalidad, sin tener que creer en cosas absolutamente irracionales.
El problema es que la ciencia no parece ser la alternativa, por lo menos no mientras no consiga hacernos inmortales. Mientras seamos mortales la religión va a tener mucha cancha...

idea21 dijo...

Me pregunto si la actitud del psicoterapeuta se basa en hacer comprender racionalmente la irracionalidad del individuo. Las técnicas de terapia cognitivo-conductual se parecen bastante a las religiones doctrinales porque se trata de que el individuo asuma creencias que reemplacen a sus creencias originales. Se pide al paciente que interiorice nuevos esquemas, nuevas pautas, y se utilizan determinadas estrategias que van más allá del mero pensamiento racional. La programación neuro lingüística usa también muchos "trucos" que no me parecen diferentes a estrategias religiosas...

Lo que le falta a estas estrategias racionales para abordar nuestra irracionalidad es una ideología, un contenido simbólico y un sentido de comunidad propio. Entonces quizá podría existir una religión racional.

El fracaso del socialismo científico, que se quedó a mitad de camino entre "política" y "religión" sin acabar llegando a ninguna parte debería informarnos de lo que NO se debe hacer...

idea21 dijo...

He hecho una lectura reciente de "Darwin´s Cathedral" de David Sloan Wilson. Lo añado porque creo que viene al caso.
http://unpocodesabiduria21.blogspot.com.es/2015/04/la-catedral-de-darwin-2002-david-sloan.html