sábado, noviembre 28, 2015

Tomando las diferencias sexuales en serio (entrevista a Steven Rhoads)


La naturaleza nos hace hombre o mujer, masculino o femenino, antes de que veamos  la luz del día
-Dr. Legato

Taking sex differences seriously es un libro un poco antiguo ya (2004) de Steven Rhoads, profesor retirado de la Universidad de Virginia, donde ha dado clases durante más de 30 años. Hay que decir que Rhoads fue profesor de politica pública y no tiene relación con la psicología evolucionista, de la que habla sólo colateralmente a lo largo del libro. 

Es un libro valiente que va contracorriente. Para empezar, habla de diferencias de sexo en el título cuando lo políticamente correcto habría sido hablar de diferencias de género. La gente que habla de género, especialmente un subgrupo del feminismo al que se denomina precisamente así, feminismo de género (gender feminism) considera que las diferencias en valores, características, intereses y conductas de los dos géneros son producto de una “construcción social”, de la educación de unos determinados roles. Muchas feministas creen que la distinción macho-hembra es arbitraria. Anne Fausto-Sterling dice que etiquetar a una persona como macho o hembra es una “decisión social” y se ha llegado a plantear que no hay dos sexos sino tantos como personas en el mundo. Judith Sorber plantea que hombres y mujeres tiene que ser “intercambiables”. Algunas feministas, como Joyce Carol Oates no culpan a los hombres del patriarcado porque su masculinidad está también construida socialmente, pero muchas otras no son tan generosas. 

Rhoads, por contra, plantea que las diferencias entre los sexos son importantes y que tiene consecuencias y que estas diferencias y, por supuesto, el propio sexo forman parte de nuestra naturaleza (nos encanta pensar que no somos animales). El libro presenta la evidencia de que estas diferencias se explican en parte por la biología (las hormonas, la fisiología, etc.) y que no van a desaparecer a menos que manipulemos la naturaleza humana. El apoyo bibliográfico del libro es impresionante y creo que es un libro bien escrito, con tacto, sensibilidad y respeto. Por supuesto puede no gustar a mucha gente pero es moderado y sensato. 

Una cosa importante que comenta Rhoads es que es muy difícil conseguir fondos para investigar las diferencias sexuales. Por ejemplo, Diane McGuinnes le cuenta cómo en otras áreas de su trabajo consigue fondos pero en cuanto habla de las diferencias sexuales los fondos desaparecen. Hay que decir que, actualmente, la mayoría de los investigadores de las diferencias sexuales que se centran en la biología son mujeres. Los hombres no quieren ser acusados de sexismo. Muchas de estas mujeres empezaron investigando con la idea de que esas diferencias no existían, pero luego han cambiado de opinión (otras lo han hecho cuando han tenido hijos). Esto es lo que dice Diane Halpern que empezó su investigación intentando demostrar que cualquier diferencia sexual en la cognición era el resultado de prácticas de socialización, artefactos y errores de investigación y sesgos y prejuicios:

“Tras leer un montón de artículos de una altura de varios metros, y numerosos libros y capítulos de libros, he cambiado de opinión…Las diferencias son reales, en algunos casos medibles, diferencias con respecto a algunas habilidades cognitivas. Las prácticas de socialización son sin duda importantes, pero también hay buena evidencia de que diferencias sexuales biológicas juegan un papel.”

A lo largo del libro Rhoads revisa muchos temas de los que voy a mencionar algunos rápidamente. Uno de ellos es la revolución sexual. Hoy en día las mujeres están más abiertas al sexo ocasional que en décadas anteriores. En el libro se menciona la “hookup culture”, (de hook, enganchar, pescar) que se puede referir a cualquier cosa desde besos a relaciones sexuales pero que habitualmente implica relación sexual con un extraño sin compromiso ni afecto. 40% de las mujeres universitarias han participado en ello y el 10% lo han hecho más de 6 veces. Las razones para esta participación son variadas: alcohol, hacer lo que hacen sus amigas, buscar una relación o intimidad simplemente, buscar relaciones que no causen daño al no suponer compromiso, etc. Pero luego Rhoads señala que ha hablada con muchas de estas chicas y la mayoría acaban con la sensación de ser utilizadas e insatisfechas con estas prácticas. Según Rhoads, la revolución sexual no ha dado a las mujeres lo que buscaban.

Habla también del título IX, una ley del año 1972 que pretendía aumentar la participación de la mujer en las actividades deportivas y supuso un sistema de cuotas por el que debía haber en los deportes la misma proporción de hombres y mujeres que matrículas en la universidad. La ley ha conseguido aumentar la participación de las mujeres en actividades deportivas pero también ha supuesto el desmantelamiento de muchos equipos masculinos y que muchos hombres no puedan realizar el deporte que les gusta porque los hombres tienen más interés en el deporte que las mujeres.

Otro tema que trata es el del cuidado de los niños y de cómo a pesar de la presión para compartir el cuidado de los niños esto no se está consiguiendo ni en países avanzados en la igualdad como los nórdicos. Rhoads revisa los datos que apoyan que las mujeres tienen más interés en el cuidado de los niños y que derivan más placer de esas actividades. También revisa el tema de la atención a los niños en guarderías, sistema que considera inferior al cuidado materno tanto física como psicológicamente. Por ejemplo, es partidario de que las ayudas para guarderías que aplican algunos gobiernos se concedan directamente al padre o la madre para que cuiden al niño en casa en el entorno familiar.

Es imposible resumir todo lo tratado en el libro pero para completar y aclarar algunas cosas nos hemos puesto en contacto con el propio Steven Rhoads que ha tenido la amabilidad de atendernos. A continuación tienes la entrevista que le hemos realizado y que nos ha ayudado a traducir Ana di Zacco.

en inglés:

1- To write about sex differences, being a man, is not for everybody. This is a field dominated by women since men risk the charge of sexism. Where did you find the motivation and the courage to write this book?

I wrote a book called incomparable worth: pay equity meets the market.  It became clear that women were not shuffled unfairly into low-paying Jobs.  They were not attracted, in large numbers, to the better paying jobs dominated by men.  For example, the female nurses I interviewed were not interested in being nurse anethicists tending to patients who were asleep in operating rooms. They wanted to nurture awake patients back to good health.  

I had a hunch that deep-seated sex differences in preferences explained occupational segregation and many work-family decisions.  I’ve always been interested in contending worldviews and the social construction theories of feminism versus evolutionary and biological accounts of sex differences was an intriguing debate to examine.

2- Taking sex differences seriously was published ten years ago. Do you think that now we take sex differences more seriously than before? Have you seen an evolution? And do you think that your book stands the test of time? What have you changed your mind about since then?

There is strong research interest in sex differences around the world.  But when the evidence comes up against feminism in political and cultural life in the West it still gets discounted or ignored.

I think my book does stand the test of time.  There are large differences between the sexes about sex, especially casual sex, attraction to nurturing the young and aggression.

I would change the very last paragraph of the book where I say “a woman who seeks power outside the family through a dominant aggressive personality will have to be as agile as Spiderman if she is to be happily married as well.” I was on dozens of radio call in shows when the book came out and heard from a number of woman who said in my 1st marriage I thought I wanted a high testosterone alpha male, but we fought all the time.  I ended up happily married to a laid-back, sweet guy.  It may be that the bottom line is that it is difficult for two high testosterone people to be happily married. But an ambitious powerful women might do fine with a low-key guy if she can respect him.


3- How do you see the feminist ideology? How was the reaction of this movement to your book? We could say that some feminists are in war against biology and human nature, have you seen an evolution in the feminist ideology in this respect? How do you see the future of the feminist thinking?

Feminists did not like the book but tried to ignore it. The reviews were mainly glowing but there weren’t any in the most prominent mainstream media outlets.  A belief in sex differences seems to be considered necessarily politically conservative which seems silly. We should acknowledge their existence and then perhaps argue about what if anything to do in accommodating or standing against these differences. It is hard to see how feminism keeps going when so many educated women complain about casual sex in the hookup culture and cut back on their careers after having children. But it still keeps rolling along even though it is disconnected from facts.

4- What do yo think of the movement for the defense of men´s rights? Do you think it is necessary or justified?

I’m not sure. I have not followed the movement closely. Because they are physically weaker, I think women are more predisposed to unite with other women in groups to advance their interests and protect themselves from men.  Men don’t do this because they don’t want to admit that they are weak.

5- You dedicate chapter 7 of the book to Title IX and its impact in the world of sports. But now it seems that some members of Congress want to apply Title IX to science because the number of women in science is low. What do you think about the problem of women in STEM? is there really a problem?

One would certainly think that the larger number of men who are homeless and can’t read or write is an even more serious problem since women do just fine in biological science, the social sciences and and the humanities.  David Lubinski and colleagues, through multiple articles, show that women from an early age have less interest in and, at the top, less talent in the hard sciences but no one wants to look at the evidence.

6- Susan Pinker says that the model of success that we all have is the male model: the lawyer with the briefcase who works 80 hours a week (a model that could be considered a pathology). Perhaps we have a problem with values and women have not been able (or willing) to propose alternative values, such as motherhood or time with the family. Do you think that our main value is work, that our primary identity is as paid workers and not as persons or mothers? Could some day motherhood be a value in the same league as work or money?

I admire Susan Pinker’s book very much.  Motherhood certainly should be valued as high if not higher than work and money.  A female colleague and I have written an article which will appear in the forthcoming issue of National Affairs in March.  I can’t say more before March, but I think it will interest some of your readers.

7- In chapter 6 you analyze the problem of power. One claim of feminists is that there are few women at the top in business. But this is understandable from an evolutionary point of view. What men really  want is access to women and power is attractive to women. But the reverse is not true: men prefer young and beautiful women to powerful women, so power is not rewarding (in the mating market) for women. If we take into account that women must sacrifice other things that they want in order to get power is easy to understand their reluctance to going to the top. What do you think about this vindication?

I agree completely with your explanation of why women do not advance to the top of hierarchies as often as men. Neither men nor women like women who are too ambitious, controlling and full of themselves.  Women who want to and do rise to the top usually need a special skill set, but since women typically read social situations better than men, some can pull it off.  Unfortunately, high testosterone women who most want to dominate probably have less than the typical feminine portion of these social skills.

8- Another problem, as Simone de Beauvoir said, are children. You can not be at work and with your children at the same time. We have constructed a lifestyle that is not friendly for children. Children are expensive in time and money so we don´t have children, at least here in Europe. But the choice of not having children is not only an individual choice but a political and economical problem. Should the states do something about it, for example to pay money to the people that have children?

This is a serious problem and you state it well.  Again, I hope you will take a look at our article in the forthcoming March issue of National Affairs

9-You propose that there are two kind of women: high-testosterone women and low-testosterone women. Could you comment about the implications of this division?

They have an irreconcilable difference but low testosterone women are better able to understand their opposites.  The low testosterone women should stand up for themselves more though given their natures it is harder for them to do so!  Most American mothers think children do better if a parent, almost always the mother, stays home and tends to them when they are young.  More and more mothers in the United States are becoming stay at home mothers.  They should demand that public-policy honors their choices.

10.As a professor with a long experience in the University of Virginia what do you think about the problem of sexual consent in the campuses? In a more general view, what do you think about the problem of “trigger warnings” and free speech in the universities? Are students making a regression to infancy?

Yes there is a regression to infancy.  

But women don’t like casual sex, and they can’t quite say this without highlighting sex differences. Moreover, there is evidence that women who participate in casual sex frequently are also more likely to be the victims of sexual assault. We should make them aware of this while arguing against those who say doing so means indulging in “slut shaming.”

11- In Part One of your book you say that nature matters and I agree with you. You put the example of the Israeli kibbutzim where at the beginning children were not with their parents but under communal care. But the mothers changed this situation and today “family is the basic unit of kibbutz social structure”. But to defend nature is to fall prey of the naturalistic fallacy: that “is” doesn´t implies “ought” and that what is  natural is not necessarily good from a moral point of view. How would you answer this argument?

The so-called naturalistic fallacy is but one example of the harm that late 20th century philosophy has done in its effort to rid people of their common sense.  Oxytocin and estrogen which increase in pregnancy and during breast-feeding clearly help explain why most women like to nurture their babies and toddlers.  High testosterone women and men are less interested in nurturing them low testosterone women and men.  No one has to tell most women that they “ought” to nurture their babies.  They are inclined to do so and get great pleasure from doing so. Why is it not good from a moral point of view for women to follow their natural inclinations in this regard?  They ought to do so because society benefits from well nurtured children. 

Men are more naturally physically aggressive. No one says they ought to indulge this inclination in most situations; indeed we often punish them them when they act on this inclination. It would be crazy, however, if we did not tell special operations forces fighting the Islamic state that we want them to be aggressive when fighting.

12- What are you working on now? What mystery would you like to unravel?

I have told myself and others that I should thoroughly revise an early book that did well, the Economist’s View of the World.  If I live another 5 years, I will accomplish this.  But I’m retired and no longer tolerate deadlines.  Good times with family take priority.

I suspect I will always write on subjects that bear on sex differences. They fascinate me, and their importance continues to be grossly underestimated.



En castellano:

1- Escribir acerca de diferencias sexuales siendo hombre no es algo a lo que se atreva cualquiera. Este es un campo dominado por las mujeres porque los hombres tienen miedo a ser acusados de sexismo ¿De dónde sacó la motivación y el valor para escribir el libro?

Escribí un libro titulado Valía incomparable: la igualdad retributiva en el mercado (Incomparable Worth: pay equity meets the market). Estaba claro que no era aleatorio que las mujeres percibieran salarios más bajos. A gran escala, no les atraían los empleos mejor retribuídos, dominados por hombres. Por ejemplo, a las enfermeras que entrevisté no les interesaba ser enfermeras de pacientes anestesiados en los quirófanos. Deseaban cuidar de enfermos conscientes en su proceso de recuperación.

Tenía la intuición de que eran las profundas diferencias entre ambos sexos en sus preferencias lo que explicaba la segregación laboral y muchas decisiones que implican trabajo-familia Siempre he estado interesado en el enfrentamiento entre visiones del mundo y el debate entre la visión y las teorías sociales del feminismo por un lado y las explicaciones biológicas de las diferencias entre sexos por otro era fascinante y digno de ser examinado.

2- Taking sex differences seriously fue publicado hace 10 años. ¿Cree que ahora nos tomamos las diferencias sexuales más en serio? ¿Cree que ha habido cambios desde entonces? Por otro lado, ¿cree que el libro resiste el paso del tiempo o ha cambiado de opinión en algunas cosas?


En todo el mundo hay un fuerte interés en investigar las diferencias entre sexos. Pero cuando la evidencia se contrapone al feminismo en la vida política y cultural de Occidente, se las sigue eludiendo o ignorando.

Creo que mi libro sí supera la prueba del tiempo. Hay grandes diferencias entre sexos acerca de lo sexual -especialmente acerca del sexo esporádico-, del impulso a cuidar de los jóvenes y de la agresión.

Cambiaría el ultimo párrafo del libro donde digo “una mujer que busca poder fuera del ámbito familiar mediante una personalidad dominante agresiva deberá ser tan ágil como Spiderman si espera a la vez estar felizmente casada.” Me llamaron de docenas de emisoras de radio cuando se publicó el libro y oí a varias mujeres diciendo “en mi primer matrimonio creía que deseaba un macho alfa con mucha testosterona, pero nos peleábamos todo el día. Acabé felizmente casada con un hombre dulce y tranquilo.” Quizá la clave es que es difícil que dos personas con la testosterona alta estén felizmente casados. Pero una mujer ambiciosa y con poder puede llevarse bien con un hombre moderado si le admira.

3- ¿Qué piensa de la ideología feminista? ¿Cómo fue la reacción de este movimiento ante su libro? ¿Podríamos decir que las feministas están en guerra contra la biología y la naturaleza humana o ha visto una evolución en la ideología feminista a este respecto? ¿Cómo ve el futuro del pensamiento feminista?

A las feministas no les gustó el libro pero intentaron ignorarlo. Las reseñas eran brillantes pero no apareció ninguna en los medios de mayor tirada. Parece que creer en diferencias entre sexos se considera una idea políticamente conservadora, lo cual parece absurdo. Deberíamos reconocer su existencia y quizá, entonces, discutir qué hacer (si es que hay que hacer algo) para encajar u oponernos a esas diferencias. Es duro ver cómo el feminismo continúa en auge, cuando tantas mujeres cultas se quejan del sexo esporádico en la “cultura hookup” y abandonan sus carreras después de ser madres. Pero sigue teniendo peso, incluso estando desconectado de los hechos.

4- ¿Qué piensa por contra del movimiento por la defensa de los derechos de los hombres, cree que es necesario o que está justificado?

No estoy seguro. No he seguido de cerca este movimiento. Al ser más débiles físicamente, creo que las mujeres están más predispuestas a unirse entre ellas para aumentar sus intereses y protegerse de los hombres. Los hombres no hacen eso porque no quieren admitir que son débiles.

5- Dedica el capítulo 7 de su libro al Title IX y a su impacto en el mundo del deporte. Ahora parece que miembros del Congreso quieren aplicar el Título IX al mundo de la ciencia porque hay pocas mujeres en él ¿Qué piensa del problema de las mujeres en las carreras STEM ( ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas)? ¿Hay realmente un problema?

Uno pensaría ciertamente que el mayor número de hombres sin techo o que no saben leer o escribir es un problema aún más serio, ya que las mujeres se manejan bien en biología, ciencias sociales y las humanidades. David Lubinski y cols. muestran en numerosos artículos que, desde edad temprana, la mujer tiene menos interés en ello y, en el nivel de mayor excelencia, menos talento para las ciencias exactas, pero nadie quiere aceptar la evidencia. (se refiere alas diferencias de varianza que hacen que haya más hombres tanto entre los más tontos como en los más listos en la curva de Gauss. Este tema lo explica bien Steven Pinker aquí.)

6- Susan Pinker dice que el modelo del éxito que todos tenemos es el masculino: el abogado que trabaja 80 horas a la semana (un modelo que podríamos considerar patológico). Quizá tenemos un problema de valores y las mujeres no han sabido (o querido) proponer unos valores alternativos, como la maternidad o el disfrutar de tiempo en familia. ¿No cree que nuestro principal valor es el trabajo y que nuestra identidad primaria es la de trabajadores pagados y no la de personas o madres? ¿Cree que algún día la maternidad podrá ser un valor a la misma altura que el trabajo o el dinero?

El libro de Susan Pinker me parece admirable. La maternidad debería, en efecto, ser valorada tanto como el trabajo y el dinero, si no más. Una colega mía y yo hemos escrito un artículo que aparecerá en el próximo número de National Affairs en marzo. No puedo decir más antes de marzo, pero creo que interesará a algunos de vuestros lectores.

7- En el capítulo 6 analiza el problema del poder Una de las reclamaciones de las feministas es que hay pocas mujeres en los puestos de poder. Pero esto se entiende bien desde el punto de vista evolucionista. Lo que los hombres desean es acceso a las mujeres y las mujeres son atraídas por el poder. Luego el poder es una motivación para ellos. Pero lo contrario no es cierto: los hombres prefieren a las mujeres jóvenes y guapas a las mujeres poderosas, por lo que el poder no es un aliciente (de cara al mercado de parejas) para las mujeres. Si tenemos en cuenta que las mujeres deben sacrificar muchas otras cosas para conseguir el poder es fácil entender que muchas sean reacias a llegar a la cima. ¿Qué piensa de esta reivindicación?

Estoy completamente de acuerdo con tu explicación del porqué las mujeres no avanzan hacia lo alto de la jerarquía como hacen los hombres. Ni a hombres ni a mujeres les gustan las mujeres demasiado ambiciosas, controladoras y pagadas de sí mismas. Las mujeres que desean la cima y la alcanzan necesitan para ello un conjunto especial de capacidades pero, como las mujeres normalmente captan las situaciones sociales mejor que los hombres, algunas pueden lograrlo. Por desgracia, probablemente las mujeres con alta testosterona que desean dominar tengan menos porción de esas capacidades sociales que la media femenina.

8- Otro problema, como decía Simone de Beauvoir, son los hijos. No puedes estar en el trabajo y con tus hijos al mismo tiempo. Hemos construido un estilo de vida que es hostil a los hijos porque son caros en tiempo y dinero así que no tenemos hijos, por lo menos aquí en Europa. Pero la decisión de no tener hijos no es sólo una elección individual sino que supone un problema económico y político. Deberían los estados hacer algo al respecto, como por ejemplo promocionar incentivos económicos para que la gente tenga hijos?

Como bien dices, este es un serio problema. De nuevo, espero que podáis leer nuestro artículo en el número del próximo marzo de National Affairs.

9- Usted propone que hay dos tipos de mujeres: las que tienen alta testosterona y las que tienen baja testosterona ¿Podría comentarnos algo acerca de las implicaciones de esta división?


Tienen una diferencia irreconciliable, pero las mujeres de testosterona baja son más capaces de comprender a sus oponentes. Las mujeres de testosterona baja deberían defenderse mejor pero, dada su naturaleza, ¡les es difícil hacerlo! La mayoría de madres norteamericanas piensan que los hijos crecen mejor si un progenitor –casi siempre la madre- se queda en casa y cuida de ellos mientras son jóvenes. En los EE.UU. cada vez más madres se quedan en casa. Deberían exigir que los poderes políticos valoraran esta decisión.

10- Como profesor con una larga experiencia en la Universidad de Virginia, ¿qué piensa del problema del consentimiento sexual en las universidades? A un nivel más general, ¿cómo ve el problema de los “trigger warnings”, de la libertad de expresión en las universidades. ¿Están hacienda los estudiantes una regresión a la infancia?

Sí, hay una regresión a la infancia.
Pero a las mujeres no les gusta el sexo esporádico, y no pueden decir esto sin resaltar a la vez las diferencias entre sexos. Más aún, hay evidencia de que las mujeres que tienen relaciones esporádicas también tienen más probabilidades de ser víctimas de ataques sexuales. Deberíamos hacer que fueran conscientes de esto y oponernos a los que dicen que hacer eso significa complacerse en “acusar de ser una mujerzuela”

11- En la Parte primera de su libro dice que la naturaleza importa y estoy de acuerdo con usted. Pone el ejemplo de los kibbutz de Israel donde al principio los niños eran cuidado de manera comunitaria. Pero las madres acabaron cambiando esta situación y reclamando estar con sus hijos y ahora “la familia es la unidad basic del kibbutz”. Pero defender la naturaleza es caer en la falacia naturalista: que el “es” no tiene por qué implicar un “debe ser” y que lo natural no tiene por qué ser lo bueno desde el punto de vista moral. ¿Cómo rebatiría usted este argumento?


La llamada falacia naturalista no es sino un ejemplo del daño que la filosofía del siglo XX ha hecho en su esfuerzo por sustraer a la gente su sentido común. La oxitocina y los estrógenos que aumentan en el embarazo y la lactancia explican claramente porqué a la mayoría de mujeres les gusta cuidar a sus bebés y niños. Las mujeres de testosterona alta y los hombres están menos inclinados a cuidarles que las mujeres de testosterona baja. A la mayoría de mujeres nadie debe decirles que “deberían” cuidar a sus bebés. Sienten la inclinación a hacerlo y sienten gran placer al hacerlo. ¿Por qué no iba a ser bueno, desde un punto de vista moral, que las mujeres sigan sus inclinaciones naturales en esto? Deberían hacerlo porque para la sociedad es beneficioso que haya niños bien cuidados.
Por naturaleza, los hombres son físicamente más agresivos. Nadie les dicen que deberían complacerse en esta inclinación en la mayoría de situaciones; desde luego solemos castigarles cuando la siguen. Pero sería de locos si no dijéramos a los efectivos de operaciones especiales que luchan contra el estado islámico que queremos que sean agresivos cuando luchan.

12- ¿En qué está trabajando ahora? ¿Qué misterio le gustaría desvelar?


Me he dicho a mí mismo y a otros que debería revisar a fondo un libro anterior que tuvo éxito, The Economist’s View of the World. Si vivo otros 5 años, lo haré. Pero estoy retirado y no llevo muy bien los plazos. Para mí es prioritario pasar buenos ratos con la familia.
Sospecho que siempre escribiré sobre temas relativos a las diferencias entre sexos. Me fascinan y su importancia sigue siendo manifiestamente subestimada.










6 comentarios:

Hugo dijo...

Buena entrevista. Enhorabuena, Pitiklinov.

Precisamente publiqué hace un par de días mi post más largo al respecto. Si alguien tiene curiosidad, ya sabe ;)

Saludos.

Masgüel dijo...

"La llamada falacia naturalista no es sino un ejemplo del daño que la filosofía del siglo XX ha hecho en su esfuerzo por sustraer a la gente su sentido común."

¡Qué estupidez!.

Miquel dijo...

Excelente entrada. Los hombres generan millones de pequeños gametos cada minuto; las mujeres, uno al mes. Puede que esto esté en la base de la cuestión.

idea21 dijo...

Las opiniones del señor Rhoads apelan, como es natural, al trabajo serio en las ciencias sociales para determinar la realidad del comportamiento humano por encima de los prejuicios del momento. Hay muchas cosas que todavía no se saben del comportamiento de las mujeres, que siguen siendo en buena parte "terra incognita", y esto es así porque las mujeres son libres desde hace demasiado poco tiempo. Hasta ahora han sido forzadas a "querer" lo que la sociedad masculina ha dictado para ellas.

Queda por realizar mucho trabajo que aclare cuáles son sus potencialidades, sin caer, por supuesto, en la "falacia naturalista" de que la cultura del momento pretenda limitarlas a que se comporten de acuerdo con una supuesta "naturaleza originaria".

A mí me llama la atención el asunto de la "plasticidad erótica" femenina (en la entrevista ya se dice algo de ello: "a las mujeres no les gusta el sexo esporádico"), las posibilidades parecen infinitas. La distinción que hace Rhoads entre mujeres "de alta testosterona" y "baja testosterona" ya parece un avance en el conocimiento (aunque probablemente no concluyente).

Siempre me ha llamado la atención el que nadie mencione la más que probable explicación de la diferencia del comportamiento entre hombres y mujeres como resultado de una "domesticación" de las mujeres por los hombres en nuestro pasado remoto. En el libro "The 10.000 years explosion" http://unpocodesabiduria21.blogspot.com.es/2015/06/la-explosion-de-hace-10000-anos-2009.html se habla de "cambios genéticos que acomodasen a la gente a una sociedad densamente jerarquizada podrían haberse desarrollado durante milenios". Según esto, las clases superiores "domesticaron" a las inferiores para conseguir mejores siervos, igual que se hacía con el ganado. Puesto que en las sociedades neolíticas las esposas o concubinas solían intercambiarse por ganado, es lógico que las mujeres fueran sometidas a parecidos procedimientos de selección. Eso explicaría por qué las mujeres tienen menos tendencias violentas o promiscuas que los hombres (¿quien daría una vaca por una concubina rebelde y promiscua, pudiendo adquirir una que es sumisa y fiel?).

Raquel C. Arcos dijo...

Me ha parecido una entrevista interesante que, sin embargo, peca de generalista. Considero erróneo que todas las mujeres (y todos los hombres) puedan englobarse dentro de un mismo grupo determinado en relación a otra cosa que no sea su género. Quizá el hecho de que pertenezca a una familia numerosa en la que todos los hermanos (cinco) hayan nacido seguidos (varón-hembra-hembra-hembra-varón) con diferencia de un año entre ellos y que las mentes lógico-matemáticas recaigan en mi madre, mi hermana mayor y mi hermano pequeño (y no en mi padre, mi hermano mayor, mi hermana pequeña y yo misma) me hace verlo de modo distinto. También es cierto que existen excepciones a la regla (y quizá seamos una). Siento que Steven Rhoads no haya tenido oportunidad de conocer a (algunas o suficientes) mujeres cuya tendencia natural difiera de la que él apunta en sus estudios. Mi madre desempeñó su trabajo aún después de concebir (cinco hijos) y lo hizo durante muchos años (era secretaria de dirección bilingüe, experta en contabilidad). Una chica se encargaba de atendernos en su ausencia. Y mi hermana mayor, cuyo fuerte carácter le ha granjeado las antipatías de muchos docentes, estudió solfeo, toca el violín y ya corregía a sus profesores de matemáticas en 6.º de EGB (ella nos enseñaba a comprender operaciones de física y matemáticas cuando los profesores no lo lograban). No puedo darle la razón a Rhoads habiendo conocido de primera mano a mujeres que contradicen lo que él señala, por muchos estudios que lo avalen. Aunque, insisto, siempre existen excepciones a la regla y yo no conozco a todos los hombres y mujeres del Planeta. No obstante, los que yo he conocido me hacen sospechar de la existencia de otros semejantes... Gracias. Un cordial saludo.

Pitiklinov dijo...

Raquel,
las diferencias sexuales tanto físicas como psicológicas son estadísticas y nadie con dos dedos de frente plantea que "todos" los hombres o "todas" las mujeres sean así o asado...Cuando se dice que los hombres tienen más fuerza física o son más altos, o muestran menos atracción por los bebés, de media, que las mujeres nadie dice que "todos" los hombres sean más altos que las mujeres o que "todos" sean físicamente más fuertes o que no haya hombres a los que les atraen los bebés. Por supuesto, hay mujeres más altas que muchos hombres. Pero si buscas personas de más de 2 metros de altura vas a encontrar muchos más hombres que mujeres.
O sea que hay un solapamiento y la mayoría de las diferencias tienen un tamaños de efecto muy pequeño y solo algunas tiene un tamaño de efecto grande. Así que tienes toda la razón en lo que dices pero, en mi opinión, eso no invalida la existencia de las diferencias sexuales de las que habla Rhoads
saludos