sábado, mayo 16, 2015

Alfred Russel Wallace, el otro Darwin

Wallace a los 24 años
A veces nos olvidamos de que la teoría de la selección natural tiene dos padres. Charles Darwin es uno, el que se ha llevado todo el reconocimiento (y todos los ataques) pero Alfred Russel Wallace es el otro, y también se merece ser más conocido. Wallace fue uno de los grandes pensadores científicos e intelectuales del siglo XIX , un hombre admirado y reconocido en vida, los periodistas le visitaban para conocer su opinión y, tras la muerte de Darwin en 1882 (fue uno de los que llevó su féretro), se convirtió probablemente en el científico más famoso de Gran Bretaña.

Wallace tiene muchos puntos en común con Darwin. Fue también un gran naturalista que viajó por el mundo. Realizó dos viajes muy importantes en su vida (aparte de muchos otros), el primero  a la selva del Amazonas durante cuatro años. Allí pasó cantidad de peligros y penalidades, como infecciones y enfermedades, y en el viaje de regreso su barco se incendió y naufragó. Flotaron a la deriva en botes salvavidas durante 10 días hasta que fueron recogidos por otro buque y Wallace perdió sus cuadernos de notas y la mayor parte de la colección de especímenes que había recopilado.

El segundo viaje le llevó a lo que entonces se conocía como Archipiélago Malayo, un viaje que duró ocho años y fue precisamente durante este viaje cuando le mandó a Darwin una carta contándole su idea de la selección natural. Darwin se dio cuenta de que era su misma idea y se la pasó a Charles Lyell y Joseph D. Hooker que decidieron hacer una presentación conjunta en la Sociedad Linneana de Londres el 1 de Julio de 1858. Darwin aceleró el paso y publicó al año siguiente el Origen de las especies. En esos ocho años Wallace recorrió más de 14.000 millas, mandó a Inglaterra más de 25.000 especímenes y se le reconoce el descubrimiento de unas 5.000 nuevas especies de las que todavía unas 200 llevan su nombre. Se le considera el fundador de la Biogeografía por su aportación sobre la distribución geográfica de animales y plantas.

Antes que nada comentar que el primer responsable de su olvido histórico es el propio Wallace. Wallace nuca le disputó a Darwin la paternidad de la idea de la selección natural. Se refería a ella como la “teoría de Mr. Darwin” y cuando publicó en 1889 la exposición más completa de la teoría de Darwin llamó al libro Darvinismo. Hay que decir que Wallace era un outsider, un autodidacta, un hombre sin las conexiones sociales que tenía Darwin y un hombre muy generoso, tal vez hasta la ingenuidad o la inocencia. Wallace estuvo orgulloso de publicar junto con Darwin, al que tenía en gran estima, pero la realidad es que su aportación fue “ninguneada” o “desactivada” por el entorno de Darwin de una manera que al propio Darwin le dejó mala conciencia. No está claro del todo cómo se gestó la jugada, porque han desaparecido cartas y documentos históricos, pero el propio Darwin estaba sorprendido de la reacción de Wallace. Si Wallace hubiera sido más reivindicativo seguramente que habría recibido apoyos para ser considerado descubridor igual e independiente del mecanismo de la evolución y la historia se habría escrito de otra manera.
Wallace a los 46

Alfred Russel Wallace nació el 8 de Enero de 1823 en la ciudad de Usk, en Monmouthshire. Sus padres vena de un ascendencia próspera pero el padre había llevado una vida de ociosidad en Londres y Bath y su estatus se había resentido. Wallace era el octavo de nueve hijos aunque tres de sus hermanas fallecieron en la infancia. Sobrevivieron dos hermanas, Eliza y Frances y dos hermanos, William y John. Cuando tenía menos de cinco años su familia se trasladó a Hertford donde vivió una infancia idílica, aunque casi se ahoga en una ocasión y fue rescatado por su hermano. Era muy aficionado a la lectura, desde cuentos hasta libros de viajes. En 1837 su hermano William le llevó a trabajar con él como agrimensor y le enseñó unos fundamentos básicos de geología, lo que eran los fósiles, y a partir de ahí se fue desarrollando el interés de Wallace por la naturaleza, las plantas y los animales. Aprovechando su trabajo al aire libre coleccionaba mariposas, plantas salvajes, cosa que a su hermano no le parecía muy provechosa. A los 21 años parece que su hermano William dejó de sentir la obligación de tener que cuidar de él y Wallace se trasladó a Londres donde se dedicó a la enseñanza, dando clases de inglés. En esa época lee dos libros importantes para su futuro: Personal Narrative of Travels in South America, de Humboldt y Principles of Population, de Malthus. Humboldt fue la inspiración para el primer gran viaje de Wallace, mientras que Malthus fue un recurso importante para entender luego el mecanismo de la evolución.

William, su hermano, que había puesto en marcha una empresa y había conseguido un trabajo importante en la construcción del ferrocarril (que era  entonces una burbuja económica) porque los agrimensores eran muy demandados, cayó enfermo y entonces Wallace dejó la escuela y marchó a ayudar en la empresa de su hermano en la construcción de una línea entre Merthyr Tydfil y el puerto de Swansea. Wallace convenció a su otro hermano John para que dejara su trabajo de carpintero y les ayudara y pasó unos años muy unido a John. Pero Wallace no dejaba de leer, entre otros libros Principles of Geology, de Lyell y el relato de Darwin de su viaje en el Beagle, Journal of Researches.

De 1848 a 1852 Wallace hizo su viaje al Amazonas. Wallace había leído un libro de W. H. Edwards titulado precisamente A Voyage up the Amazon y había hablado con Edward Doubleday, del British Museum y se había asegurado de que los especímenes de la zona (insectos, pájaros, mamíferos…) eran muy cotizados y le pagarían bien por ellos. En aquella época naturalistas como Wallace vivían de la venta de estos especímenes. Lo que se hacía era contratar un agente al que se le iban mandando los ejemplares y éste los vendía a los museos y les iba mandando dinero para financiar el viaje. Wallace contactó con Samuel Stevens, que era coleccionista él mismo de escarabajos y mariposas, que fue su agente y asesor financiero y un hombre absolutamente leal que defendió siempre los intereses de Wallace toda su carrera.

Como he comentado, el viaje estuvo lleno de peripecias y acabó de la peor manera posible con la pérdida de los cuadernos, especímenes y de su propia colección personal por un naufragio. Las pérdidas económicas fueron de más de 500 libras, una cantidad importante para la época. Pero al de poco tiempo Wallace ya estaba planeando otra aventura tropical y en esta ocasión se lanzó hacia el archipiélago malayo comenzando su viaje por Singapur. El viaje duraría ocho años, de 1854 a 1862. Wallace escribía en un cuadernos que se conoce como el “Cuaderno de las especies” y ahí se ve la importancia de libro de Lyell, del cambio gradual geológico que también ayudó a Darwin a comprender el cambio gradual biológico y Wallace daba vueltas al problema de la aparición de las especies. En 1855 mandó un resumen de sus ideas a Stevens y se publicó en el Annals and Magazine of Natual History. Darwin no le dio mucha importancia pero Lyell sí y le dijo a Darwin que acelerara la publicación de sus ideas o si no, que se le iban a adelantar (en aquella época Wallace ya se carteaba con Darwin).
Wallace a los 55

Como curiosidad, hay un hecho que tuvo gran importancia en el pensamiento posterior de Wallace y fue su encuentro con los orangutanes en su medio natural, en Borneo en 1855. Aparte de describir sus costumbres, Wallace y sus ayudantes mataron algunos ejemplares, para estudio y para vender su piel y esqueletos, y en una ocasión Wallace mató una hembra quedando su hijo pequeño indefenso en el suelo. Wallace lo cuidó e hizo todo lo posible porque el pequeño orangután sobreviviera, despertando en él un instinto paternal pero el pequeño orangután falleció dejando a Wallace con sentimientos de culpa y de duelo. Es interesante de nuevo el parecido con Darwin ya que la primera orangutana (Jenny) que fue trasladada al zoo de Londres tuvo un gran impacto en Darwin que se dedicó a estudiarla fascinado. Sobre la relación de Darwin y Wallace con los orangutanes es interesante este artículo. Wallace consiguió también ejemplares de ave del paraíso en su viaje, animales que estaban muy cotizados. Señalar también que tras el regreso de su viaje Wallace padeció fiebres y una mala salud el resto de su vida, de forma similar a lo que le ocurrió a Darwin.

Hay otra cosa más que une a Wallace y Darwin: el dolor por la muerte de un hijo. En 1865 Wallace se había hecho amigo de William Mitten al que visitaba con frecuencia y se acabó casando con la hija mayor de éste, Annie, en 1866 . Es significativo que en su autobiografía Wallace menciona su matrimonio de pasada para extenderse describiendo los detalles geológicos del norte de Gales. La verdad es que Wallace no era amigo de hablar de su vida personal y sabemos poco relativamente acerca de ella. Annie dio a luz al primer hijo, Herbert Spencer (“Bertie”), el 22 de junio de 1867 y a su segunda hija, Violet Isabel, en enero de 1869. Su primogénito, Bertie, falleció el 27 de Abril de 1874. Wallace no menciona este hecho en su autobiografía y era un tema que evitaba porque sus ojos se llenaban de lágrimas si surgía. Hemos visto muchas cosas que comparten Darwin y Wallace, pero hay una que les separaba radicalmente y es la creencia de Wallace en el espiritismo. En la década de 1860 (hacia 1865) Wallace había dado un giro importante en su pensamiento y defendía a mediums y espiritistas. Wallace escribió en 1866 “The scientific aspect of the supernatural” en donde especulaba con la posibilidad de que existieran “inteligencias” entre nosotros que no eran percibidas por los sentidos pero que afectaban nuestros cuerpos. 

No hay datos de cómo fue el proceso de esta conversión a lo espiritual de Wallace (que no era un hombre religioso en el sentido tradicional para nada) pero al final de la década Wallace afirmaba (para sorpresa de Darwin), que los atributos más elevados del ser humano no podía explicarse por la selección natural y que tenían que estar guiados por alguna inteligencia superior. En su comentario a las obras de Lyell, 1869, tiene un apartado sobre los límites de la selección natural aplicada al hombre. Todo esto es anterior al fallecimiento de su hijo pero parece que este espiritismo le sirvió de consuelo. Una amiga espiritista, Arabella Buckley le escribió a Wallace para asegurarle que se había comunicado con los espíritus y que Bertie estaba bien y que lo estaba cuidando el hermano fallecido de Wallace, Herbert, y que Annie podía conseguir más información si comunicaba con Herbert…Wallace publicó varios libros en defensa del “espiritualismo moderno”. Hay que decir que Wallace fue pionero en otro aspecto anticientífico que está muy de moda actualmente, el de la oposición a las vacunas. Luces y sombras, por tanto en las ideas científicas de Wallace.
Wallace a los 79

Uno de los argumentos de Wallace para considerar al hombre como al margen de la selección natural tiene una cierta lógica. Lo que extrañaba a Wallace es que los hombres primitivos y los primeros humanos tenían ya unas capacidades mentales que eran mucho mayores de las que -según él- necesitaban para su estilo de vida. Veía al cerebro como un órgano desproporcionadamente desarrollado para los requerimientos que se le exigían al principio. Por lo tanto, los salvajes no podían haber conseguido esas capacidades por selección natural porque la selección natural es tacaña y no va a producir cosas que no necesita. Aunque hoy vemos su error, no deja de ser un argumento evolucionista. Otros aspectos que pensaba que no se podían explicar por selección natural era la pérdida del pelo, el aumento de la belleza corporal, el bipedalismo, el lenguaje y el sentido moral.

Hay otros aspectos de la vida de Wallace muy importantes: su socialismo, su defensa de la emancipación política de la mujer, su crítica al capitalismo y al sistema de posesión privada de la tierra, la biogeografía, sus dificultades económicas por malas inversiones (Darwin le ayudó a que recibiera una pensión vitalicia),etc., pero no podemos tratarlos en esta breve reseña de su vida por lo que voy a concluir con el otro aspecto fundamental en el que no estaba de acuerdo con Darwin: la selección sexual. La selección sexual tiene dos partes, una es la selección intrasexual, es decir, la competición entre individuos del mismo sexo por el acceso a los del otro sexo (habitualmente competición entre machos por el acceso a las hembras). Wallace no tenía problemas con esta parte. Pero luego está la selección intersexual, la elección de un sexo (habitualmente las hembras) de características del otro sexo que no tienen una utilidad adaptativa, el ejemplo clásico es la cola del pavo real. 

La idea de Darwin era realmente radical en su momento. Lo de que los machos batallaran por las hembras era fácil de asumir culturalmente en aquella época, pero eso de que la elección de las hembras en base a criterios estéticos fuera un mecanismo de la evolución era algo realmente rompedor. Wallace argumentaba que para que eso fuera posible era necesario que todas las hembras tuvieran una misma preferencia y la mantuvieran durante muchas generaciones, algo para él increíble. También planteaba alternativas para explicar el menor colorido de las hembras en muchas especies como que era una defensa contra depredadores. También planteaba que las características elegidas deberían tener alguna utilidad, o estar correlacionadas con algún rasgo adaptativo y no ser solo estéticas. Wallace se acercó incluso a la teoría del hándicap de Zahavi al plantear que los machos demostraban con sus grandes colas que eran capaces de funcionar a pesar del enorme coste energético y del riesgo. No abundaremos más en ello porque la selección sexual sigue dando rompedores de cabeza incluso hoy en día; sólo dejar constancia de sus diferencias con Darwin en este terreno y de que, probablemente, la falta de apoyo de Wallace a la selección sexual haya contribuido al ostracismo de la misma y a su abandono durante casi 100 años.

En resumen, estamos ante un científico complejo, contradictorio, tímido, amante de la soledad, opuesto a la tiranía, apasionado de la naturaleza, generoso, nada egoísta y respetuoso siempre con sus críticos a los que trató siempre con cortesía y generosidad de espíritu a la hora de expresar sus puntos de vista. Su mayor diferencia con Darwin es seguramente que no supo ver todas las implicaciones de la idea de la selección natural. Fue capaz de tener la idea, pero no de ver hasta dónde llevaba.


@pitiklinov

Referencia:





8 comentarios:

Iñigo Casado dijo...

Gran tipo!
Muchas gracias.

Anónimo dijo...

Excelente, como siempre.

idea21 dijo...

Interesantísimo todo. Como curiosidad, aquí, información sobre una novela de A.S. Byatt que sospecho que se inspiró en algunas circunstancias de este personaje (lo de su naufragio y su ruina). Es una historia muy darwiniana, para quien no la conozca.

http://en.wikipedia.org/wiki/Morpho_Eugenia

Hay peli

http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81ngeles_e_insectos

Anónimo dijo...

Hay una pregunta que quisiera hacer: Darwin difería del nivel de selección con Wallace en que el primero pensaba que esta no podía ocurrir mientras que el segundo pensaba que sí. O esta controversia era con otra persona?

Anónimo dijo...

Disculpen, el nivel de selección de grupo*

Pitiklinov dijo...

Anónimo,
ese debate es posterior, no se daba en tiempos de Darwin y Wallace. Ambos pensaban a nivel del individuo aunque Darwin tiene algunos pasajes donde admite también la selección de grupo, sobre todo uno muy famoso en El origen del hombre:

"No debe olvidarse que aunque un grado muy elevado de moralidad da a cada individuo y a sus hijos pocas o ninguna ventaja sobre los demás hombres de la misma tribu, un incremento en el número de hombres bien dotados y un avance en nivel moral ciertamente otorgará una ventaja inmensa de una tribu sobre otra [...] resultaría victoriosa sobre la mayoría del resto de las tribus, y esto sería selección natural" (Darwin, 1871, p. 166).

Anónimo dijo...

Hola Pitiklinov. Fíjate es que la duda me surgió de un pasaje del libro de Ruse. Cito:

"De hecho, los co-descubridores de la selección natural Charles Darwin y Alfred Russell Wallace diferían en estos asuntos [Si algo podía tener valor para el individuo y no para el grupo y viceversa]. Ambos reconocían que algunos organismos hibrídos tienen ciertas características que los convierten en estériles, y ambos reconocían así mismo, que tales características que podían ser de valor para la especie paterna porque evitan una futura descendencia híbrida mal adaptada. Sin embargo mientras que Darwin pensó que las características esterilizantes tienen que ser accidentales, porque la selección nunca podría permitir algo dañino al individuo por mucho que ayude a sus compañeros de especie, Wallace pensó que precisamente por su valor para la especie paterna tales características podían constituirse por medio de la selección."

Michael Ruse. Sociobiology: sense or nonsense. Cap: Nivel de selección.

Claro, es probable que difiriesen entre ellos pero que jamás "se enfrentaron", entonces, ¿pudiéramos decir que sí existía tal diferencia en la concepción de unidad de selección, porque, mientras Darwin creía que en todos los casos (si obviásemos por ejemplo tu cita u otras) de selección natural ocurrían en el individuo, Wallace, si bien aceptaba que la s.n. operaba también en el individuo, añadía de manera exprsa que la s.n. funcionaba de manera análoga o idéntica también para el grupo.

Saludos.

Pitiklinov dijo...

Pues no lo veo claro, ahí hablan más de individuo y especie, más que de individuo y grupo. La selección de grupo seleccionaría a un grupo frente a otro pero de la misma especie. Hubo antes también la idea de si los individuos hacían las cosas por el bien de la especie, pero creo que eso ahora no lo defiende nadie.
De todos modos, muchas ideas modernas ya estaban en estos autores cuando les lees con cuidado así que igual tienes razón.
Lo que es verdad es que Wallace procuró siempre no contradecir a Darwin aunque no siempre lo cumplió. En concreto, su idea de que la selección natural no servía para el hombre le hizo mucho daño a Darwin. Comentó algo así como que esperaba que no matara a su criatura, y a la de él (la selección natural)
Un saludo