sábado, diciembre 17, 2016

El incesto en primates no-humanos y humanos. Primera parte: el legado primate


Extrañamente, no ha sido sugerido por ningún antropólogo cultural que antes de que el tabú del incesto fuera institucionalizado, debe haber habido una etapa en la que la prohibición pre-institucional y la evitación del mismo fuera ya una práctica social.
-Kinji Imanishi

Si hay un tema clásico en la historia de la antropología social del que han escrito no sólo antropólogos sino sociólogos, psicólogos, psiquiatras, ecologistas y primatólogos es el tema de la evitación del incesto. En esta entrada voy a presentar la argumentación de Bernard Chapais en su libro Primeval Kinship de que hay una continuidad filogenética entre la evitación del incesto en primates no-humanos y la prohibición del incesto en humanos. 

Probablemente, la primeras afirmaciones acerca del origen primate del tabú del incesto son las del  primatólogo Kinji Imanishi en un artículo de 1961. Respondiendo a las creencias de Leslie White de que los primates no-humanos tienen una fuerte inclinación a la endogamia y el incesto, Imanishi dice: “White parece pensar que los seres humanos deberían tener un deseo inherente por el incesto, porque, dice, incluso los monos lo tienen; pero no ofrece ninguna evidencia de que los monos tengan tal inclinación. De hecho, no se puede encontrar tal evidencia…Es lamentable que esta errónea hipótesis freudiana se haya aceptado ampliamente en la antropología cultural sin la consideración debida, por ejemplo por Murdock”. Imanishi informa de que en una población libre de macacos japoneses observados durante varias estaciones de emparejamiento “no se ha informado de un solo caso de incesto entre madre e hijo hasta la fecha”, a pesar del hecho de que las madres y los hijos han tenido amplias oportunidades de implicarse en actividad sexual. En 1968 Donald Sade describe hallazgos similares de “inhibición del emparejamiento madre-hijo” en macacos rhesus. Desde entonces, muchos otros estudios han confirmado que el emparejamiento entre familiares próximos es algo que se evita en primates no humanos.

Así que en esta entrada voy a presentar los 9 principios que resumen nuestros conocimientos actuales sobre el incesto en primates no-humanos y que supondrían el legado que hemos recibido filogenéticamente de ellos y en una segunda entrada voy a continuar con los argumentos y contra argumentos sobre la continuidad entre la evitación del incesto en primates no-humanos y humanos. Una cosa es demostrar las similitudes entre ambos fenómenos y otra que haya una continuidad filogenética.

Principio 1: La evitación de la endogamia es adaptativa. Estudios en animales y plantas indican que la endogamia reduce el éxito reproductivo de los organismos, su fecundidad y posibilidades de supervivencia. La causa es el aumento de la homocigosidad que hace que se expresen rasgos perjudiciales recesivos que no se expresan en heterocigotos pero sí en homocigotos. Si el emparejamiento entre familiares es costoso se deduce de ello que la evitación del mismo sería favorecida por la selección natural.

Principio 2: La dispersión limita la endogamia de forma sustancial. En todos los primates los individuos se dispersan fuera de su grupo natal para emparejarse lo que provoca la separación entre varias categorías de familiares impidiendo el incesto. Pero esto no quiere decir que la dispersión ha evolucionado sólo para prevenir el incesto. La dispersión es también una manera de reducir la competición por comida, territorio y parejas sexuales. Sin embargo, varios factores indican que la evitación de la endogamia es una función fundamental de la dispersión en el tipo de grupo de primates que más nos interesa, el grupo multimachos-multihembras. La mayoría de los grupos con esta composición tienen uno de los dos siguientes patrones: o las hembras se quedan en el grupo y emigran los machos o los machos se quedan en el grupo natal y las hembras se van. La competición por comida o territorio difícilmente puede explicar esto porque la transferencia de individuos entre grupos no reduce al final el número de competidores por la comida ya que los que se ven son compensados por los que llegan y el número se mantiene. Así que la evitación de la endogmia parece la mejor explicación. Sin embargo, la dispersión no separa a todas las categorías de familiares por lo que el incesto seguiría siendo teóricamente posible entre algunas de ellas.

Principio 3: El incesto sólo se evita sistemáticamente entre familiares que pueden reconocerse entre sí por asociación. Los estudios en primates indican que el incesto se evita sistemáticamente entre categorías de familiares por vía materna pero no entre los familiares por vía paterna. Esto se debe a que los familiares por vía materna se reconocen entre sí por la asociación con la madre. Esto no quiere decir que el reconocimiento de la paternidad es imposible en primates, depende del contexto. Por ejemplo, en grupos en los que hay un único macho reproductor, como ocurre en la mayoría de los grupos de gorilas, hay datos de que los padres y las hijas evitan la actividad sexual. Pero el punto es que la evitación del incesto está sesgada marcadamente hacia la vía materna.

Principio 4: La evitación del incesto disminuye progresivamente con la disminución del parentesco genético. El emparejamiento es ausente o raro entre madres e hijos, hermanos y hermanas y abuelas y nietos. Dependiendo de la especie se evita también el emparejamiento en categorías más alejadas. Por ejemplo, en un estudio en macacos Barbary el emparejamiento se evita también entre tío-sobrina, tía-sobrino y primos. 

Principio 5: el efecto Westermarck funciona en las sociedades primates. En 1891 Edward Westermarck propuso que la intimidad cercana entre personas que se crían juntos en la infancia da lugar a una “ausencia de sentimientos eróticos” entre ellos. Razonó que dado que la proximidad genética se relaciona con la proximidad en la infancia, sería este factor -y no el reconocimiento del parentesco per se- lo que explicaría la evitación del incesto. Los datos en primates apoyan el efecto Westermarck. Los individuos que están emparentados genéticamente pero no se reconocen entre sí no evitan el incesto. Y, por otro lado, se han hecho experimentos de adopción cruzada en macacos y cuando un macaco se cría con hermanos adoptados evita el incesto con ellos como si fueran parientes genéticos.

Principio 6: Los patrones de dispersión y el efecto Westermarck pueden ser dos aspectos del mismo proceso. No hay razones para pensar que el efecto Westermarck es un fenómeno de todo o nada. Al contrario, más parece que es un fenómeno gradual y que la inhibición del emparejamiento va disminuyendo con la de la familiaridad. El nivel de inhibición de un macho en un grupo primate sería máximo con las hembras  familiares directas por vía materna, más bajo para otras hembras hembras más alejadas por vía materna, más bajo todavía para hembras no emparentadas por vía materna y sería cero para hembras de otros grupos. Es decir, que su nivel de atracción sexual sería máximo para las hembras de otros grupos. Lo mismo ocurriría con las hembras por lo que el nivel de atracción de los individuos hacia los miembros de su grupo  sería consistentemente más bajo que hacia los miembros de otros grupos. Esto explicaría la dispersión: la existencia de este salto cualitativo en atracción sexual explicaría la existencia de los patrones de dispersión por sexos.

Principio 7: Las hembras tienen una motivación mayor que los machos para evitar el incesto. Otro aspecto de la teoría primatológica del incesto es la existencia de diferencias sexuales en las actitudes hacia el incesto y su evitación. Cuando la actividad sexual tiene lugar entre familiares es típicamente iniciada por el macho y rechazada por la hembra, que a menudo la rechaza vehementemente. Esta diferencia sexual tiene mucho sentido desde el punto de vista evolucionista porque las hembras tienen más que perder por embarazos consanguíneos en términos de éxito reproductivo comparadas con los machos. En la mayoría de los casos, los intentos incestuosos son iniciados por machos de muy corta edad o jóvenes adolescentes y muy rara vez por machos adultos. Son transitorios en la vida de los machos y aparentemente tienen que ver con la experimentación y el juego.

Principio 8: Tanto las actividades heterosexuales como homosexuales se evitan entre familiares cercanos. En teoría, la evitación del incesto podría estar limitada solo a la actividad sexual entre personas de sexos opuestos ya que la razón de ser del incesto sería evitar los costes de la endogamia. Sin embargo, hay limitada pero clara evidencia  de que la evitación del incesto  no se limita a las relaciones heterosexuales sino que se extiende a las relaciones homosexuales, por lo menos entre macacos hembra. Los macacos japoneses son conocidos por su alta tasa de relaciones homosexuales entre hembras tanto en cautividad como en poblaciones libres. Las hembras que realizan actividades homosexuales también tienen actividad heterosexual y no son exclusivamente homosexuales. Las hembras suelen tener estas conductas cuando están en celo y muestran el mismo tipo de conductas que en las relaciones heterosexuales. Pero no se han observado nunca entre madre e hija, abuela y nieta o hermana y hermana. Es interesante que sí se observa conducta homosexual en una gran proporción de tías y sobrinas. Así que parece que los límites de la discriminación de familiares para la conducta homosexual son los mismos que para la heterosexual. La evitación homosexual del incesto parece ser un subproducto del efecto Westermarck. Las hembras evitarían conducta sexual con individuos familiares sean machos o hembras. Estos datos ilustran el carácter de regla general del efecto Westermarck: la familiaridad durante el desarrollo inhibiría la atracción sexual entre los individuos independientemente de su parentesco biológico y de si la actividad sexual es reproductiva o no.

Principio 9: La actividad sexual entre familiares, cuando ocurre, es improbable que tenga consecuencias reproductivas. Cuando familiares se implican en actividades sexuales la actividad sexual suele ser irregular, con poco interés al menos de una de las partes, la eyaculación es rara, no suele ocurrir en el periodo en que la concepción es posible y la suelen realizar machos prepuberales. Cuando ocurre, tiene más que ver con la experimentación y el juego que con la reproducción.

Bien, hay que decir que esta teoría primate del incesto no es definitiva, hay especies que no se han estudiado y no sabemos prácticamente nada del efecto Westermarck, es decir, de su mecanismo, de cómo funciona. Una hipótesis es que la calidad del apego -y todo su sustrato neurobiológico, neuroendocrino, emocional y cognitivo- sería el componente fundamental por el que la familiaridad durante la infancia produce la inhibición de la atracción sexual. La relación o vínculo que supone el apego puede ser la clave pero no está lo suficientemente estudiado.

Pero a pesar de todas las limitaciones de nuestra teoría primate de la evitación del incesto podemos deducir que los primeros homínidos aparecidos tras la separación Pan-Homo portaban este bagaje de 9 puntos que acabamos de describir. Todos estos principios funcionarían en las primeras poblaciones de homínidos. Es decir, los primeros homínidos (u homininos según otras terminologías) no eran una tabla rasa en lo que respecta al incesto.

En la próxima entrada vamos a ver las implicaciones de estos datos sobre la evitación del incesto en primates no-humanos para el caso del tabú del incesto en humanos.

@pitiklinov

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