martes, octubre 21, 2014

Evolución de la complejidad

Ambrosio Garcia Leal
En la entrada anterior, y en sus comentarios, ya he hablado del libro El Azar Creador, de Ambrosio Garcia Leal, a propósito de la necesidad y el azar en la evolución. Pero el subtítulo del libro es: “La evolución de la vida compleja y de la inteligencia”.  Hay quien puede discutir si una forma de vida es más compleja que otra, o no, pero yo me voy a alinear con los que consideran que un primate como nosotros es más complejo que una bacteria, consta de un número de células y elementos  mucho mayor y las relaciones entre estos elementos es también mucho mayor, como por ejemplo las complejas interrelaciones entre las neuronas del cerebro. Entonces la pregunta es: ¿por qué hay algo más que bacterias? ¿por qué no se paró la evolución ahí y han ido apareciendo formas de vida cada vez más complejas?

García Leal hace un poco trampa porque sólo habla de este tema en el prólogo y en el último capítulo, dedicando el resto a dar un amplio repaso a varios temas evolucionistas sobre los que nos da su formada opinión a la vez que ajusta cuentas con sus padres intelectuales: Gould, Margulis o Dawkins. Sólo por este repaso actualizado y profundo merece la pena el libro, aunque hay que señalar que en algunos pasajes no es todo lo divulgativo y asequible que sería deseable y a personas sin mucho conocimiento de la materia les puede resultar difícil de seguir. Personalmente, me ha encantado la crítica a Gould y coincido plenamente con ella. Aborda los temas del adaptacionismo y del equilibrio puntuado a los que se les ha dado mucho bombo y platillo cuando tienen en realidad muy poca chicha. De Margulis destaca que aplicó su idea de la simbiosis a todo tipo de temas como aquel que sólo tenia un martillo y veía todos los problemas como clavos. Acertó en la célula eucariota pero erró en casi todo lo demás.
Stephen J Gould

Con lo que no estoy tan de acuerdo es con la ambigua crítica que hace a Dawkins y a la visión de la evolución centrada en el gen. Coincido con él cuando dice que los genes también son altruistas, y no sólo egoístas, que hasta los virus más simples son asociaciones de genes (los genes no suelen andar por ahí solos) y que incluso a ese nivel la cooperación es la norma y no la excepción. El individualismo radical no es una estrategia evocativamente estable ni siquiera al nivel de los genes. Además, si nos fijamos en los grandes hitos de la evolución descritos por Maynard Smith y Szathmáry en su libro Ocho hitos de la evolución, podemos interpretarlos como sinergias cooperativas (por ejemplo la aparición de la célula eucariota o la multicelularidad). Lo que tengo menos claro es cuando García Leal comenta que los genes no son entidades materiales sino sólo información y que no pueden actuar con el mundo físico si no es a través de sus productos (los organismos) y que por eso los genes no pueden ser objeto de selección como tales. En realidad, dice que no existe una unidad de selección fundamental, simplemente la selección natural es un proceso algorítmico que se pone en marcha tan pronto como tenemos sistemas autoorganizativos capaces de replicarse. Por un lado, creo que los genes son materia además de información y, por otro, veo muy claro que el gen es un replicante pero no veo tan clara la existencia de otros replicantes (¿el grupo lo es, la especie?). Al final el mismo Garcia Leal reconoce que cualquier logro evolutivo pasa por los genes.

Pero vamos a volver al tema de la complejidad que es el objetivo de esta entrada. Para Darwin, la imposibilidad de dar cuenta del incremento progresivo de complejidad desde formas de vida más simple hasta otras más complejas era una carencia de su teoría y encontró un mecanismo para explicarla: la coevolución de depredadores y presas (lo que ahora se conoce como “carrera de armamentos”). García Leal añade a este mecanismo uno propio (aunque parece que el padre de la idea es su amigo y maestro Jorge Wagensberg): la anticipación a los cambios impredecibles del entorno. García Leal lo expresa con esta noción: la independencia de la incertidumbre del entorno.  La evolución de individualidades cada vez de más alto nivel (célula eucariota, organismos multicelulares…)  es favorecida porque aportan una independencia de la incertidumbre del entorno (se defienden mejor de depredadores, aprovechan mejor la energía, etc).
Una idea importante asociada al incremento evolutivo de la complejidad  es la de que la evolución ha comportado una independización progresiva del medio: a medida que se asciende por la pendiente de la complejidad, los organismos se dotan de mecanismos cada vez más potentes y eficaces  a la hora de sortear las fluctuaciones ambientales. Francois Jacob lo expresaba así: “Lo más característico de la evolución quizá sea la tendencia a la flexibilidad en la ejecución del programa genético, su “aperura” en un sentido que permite al organismo incrementar constantemente sus relaciones con el medio y ampliar así su radio de acción”.
David Geary

Otro autor que ha estudiado la evolución de la mente y de la inteligencia, David Geary, coincide de forma llamativa con García Leal, aunque lo expresa de otra manera. Geary dice que en la evolución hay una motivación de control y creo que se refiere a lo mismo que García Leal y Wagensberg con independencia de la incertidumbre del entorno: si yo soy capaz de anticipar y de buscar soluciones a un problema, por ejemplo al frío siendo capaz de hacer fuego o de confeccionarme un abrigo, entonces tengo un control sobre el ambiente o me independizo de las incertidumbres que me pueda traer dicho ambiente. Creo que ambas visiones son compatibles.

Pero Geary hace una aportación muy interesante. Garcia Leal comenta cómo los organismos simples (bacterias p.ej.) siguen fundamentalmente una evolución darwiniana en el sentido de basarse en la típica secuencia mutación/selección pero que especies de vida larga, cuyas generaciones se suceden más lentamente deben suplementar la adaptabilidad puramente darwiniana (mutación, recombinación genética…) con la adaptabilidad aportada por mecanismos no darwinianos (no exclusivamente genéticos) como la plasticidad fenotípica, los cerebros, el aprendizaje o los sistemas inmunes. Dicho de otra manera, se nos plantea aquí el eterno debate entre nature y nurture, genes y ambiente, unas cosas dependen más de los genes y otras más del ambiente. Geary aporta un esquema para entender por qué las presiones evolutivas resultan unas veces en adaptaciones fundamentalmente genéticas y en otros casos en sistemas que son plásticos, o modificables en respuesta al ambiente (aunque siempre mediados en el fondo por genes). La propuesta de Geary es que patrones de información asociados a condiciones ambientales invariables a lo largo de las generaciones darían lugar a adaptaciones puramente genéticas. Cuando los patrones de información del ambiente son más variables se dan lugar a sistemas más plásticos y modificables.
Lynn Margulis

Recapitulando las aportaciones de ambos autores, en la evolución de la complejidad tendríamos tres entonos o ambientes fundamentales: el físico, el biológico (otras especies y organismos) y el social (individuos de nuestra propia especie). Manejarse en el mundo físico en el que vivieron los primeras formas de vida es relativamente sencillo: acercarse al alimento y alejarse de productos tóxicos o peligro (excesivo calor, etc). Cuando hay que  sobrevivir en un mundo con otros seres vivos la cosa se complica y surgen las carreras de armamentos entre presas y depredadores que ya adivinó Darwin. El cerebro permite a las especies que lo van desarrollando simular realidades  y ensayar virtualmente soluciones a los problemas (controlar el entorno o independizarse de la incertidumbre). En un momento dado la especie humana se hace ecológicamente dominante y se independiza del entorno físico y biológico (lo consigue controlar), y en ese preciso momento el enemigo, el que compite por los recursos con nosotros son los individuos de nuestra propia especie. Entramos en la competencia que consiste en navegar el mundo social, tratar con semejantes que aspiran a los mismos recursos (alimentos, parejas…) que nosotros. En este punto se trata de organizar las relaciones y conductas de los demás de la manera más favorable para nuestros intereses (con el inconveniente de que los demás quieren organizar el mundo de otra manera: la que más les conviene a ellos). Todas estas presiones llevaría al desarrollo de la inteligencia y al crecimiento del cerebro. El aprendizaje, la imitación el lenguaje, todos ellos serían ganancias en independencia de la incertidumbre del entorno (o ganancias en control).

Encuentro muy interesantes las visiones de estos dos autores pero tengo un problema con ellas. Acepto la creciente independencia de la incertidumbre del mundo físico y del biológico, pero creo que no hemos conseguido independizarnos de la incertidumbre del mundo social. Las consultas de psiquiatría están llenas de gente que sufre por la incertidumbre de su trabajo, de sus relaciones amorosas, familiares, etc. La selva no está ahora en la sabana sino en la calle o la empresa. Tal vez la solución a este problema sea un nuevo salto adelante, que la especie humana evolucione a un superorganismo (como pensaba Margulis).

  • Coda: ¿Sería lo que llamamos free will o libre albedrío ese control creciente del ambiente (Geary), esa independencia de la incertidumbre del entorno (Gracia Leal/Wagensberg) o la flexibilidad en la aplicación del programa genético (Jacob) ? Si es así sería una característica gradual presente en una medida cada vez mayor desde las bacterias hasta nosotros.

@pitiklinov

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sábado, octubre 11, 2014

Si se repitiera la vida, ¿evolucionaría igual?

Es famoso el comentario de Gould de que si rebobináramos la película de la vida y la volviéramos a proyectar el resultado no sería el mismo y que las probabilidades de que apareciera una vida autoconsciente como nosotros serían ínfimas. Sin embargo, es muy probable que en esto, como en tantas otras cosas, Gould estuviera equivocado.

Ambrosio García Leal trata este asunto al final de su libro El Azar Creador y plantea que él está bastante seguro de que si la película de la historia de la vida en la Tierra volviera a proyectarse desde el principio evolucionarían formas de vida con ojos (los ojos han evolucionado en muchas clases de animales por separado, más de 40 veces). También cree que surgirían  formas de vida terrestres con esqueleto interno y formas de vida capaces de volar (el vuelo ha evolucionado cuatro veces de manera independiente, en insectos, reptiles, aves y mamíferos). Todo esto seguramente requeriría una atmósfera oxigenada, pero Garcia Leal duda de que la vida dejara de aprovechar la luz como fuente de energía y el agua como fuente de electrones con lo que sería muy probable la aparición tarde o temprano de organismos fotosintéticos. 

Es evidente, como vemos en el caso de los ojos, que si hay luz ahí afuera el organismo que la sepa aprovechar va a disponer de una ventaja evolutiva y así con el resto de las características del ambiente. Lo que esto nos indica es que la evolución no es un proceso al azar, sino que tiene un buen componente de necesidad (según la terminología del famoso libro de Jacques Monod). Cuando muchas veces se plantea si la evolución de los organismos tiene un fin o una dirección determinada está claro que sí: adaptar esos organismos lo mejor posible a su ambiente. Y dado que el ambiente presenta una serie de regularidades es lógico que van a aparecer soluciones muy parecidas.

Garcia Leal cita al paleontólogo británico Conway Morris, que ha reunido una extensa evidencia acerca del fenómeno de la convergencia adaptativa, casos como el de las similitudes de las aletas de pingüinos, delfines, atunes o ictiosauros, animales pertenecientes a cuatro clases distintas de vertebrados. También las similitudes entre mamíferos marsupiales y placentarios adaptados a la misma forma de vida pero que han evolucionado por separado (como por ejemplo el lobo placentario y el lobo marsupial). Pero Conway Morris va más allá y presenta casos de convergencia adaptativa que van desde moléculas y órganos sensoriales hasta comportamientos. Ha habido muchos experimentos de evolución paralela que han dado lugar a convergencias asombrosas. Todos estos ejemplos ilustran la capacidad de la selección natural para encontrar soluciones adaptativas similares a retos similares. La conclusión es que los organismos que pudieran surgir tras repetir la película de la vida quizá no nos resultaran tan poco familiares después de todo.

Otro ejemplo de convergencia visual es la adquisición, en cuatro órdenes de aves, de opsinas sensibles a longitudes de onda muy cortas, en la banda ultravioleta. En todos los casos el cambio en la opsina viene dado por la misma mutación del gen codificador. ¿Cual es la probabilidad de que la misma mutación aparezca en varias especies? Considerando la frecuencia de mutaciones estimadas en animales (una por cada 500 millones de bases), los tamaños poblacionales de algunas especies (millones de individuos) y sus tasas de natalidad, se obtiene que una mutación concreta podría aparecer cada 750 años. Al cabo de un millón de años, esa mutación podría ocurrir 1200 veces.

Pero es que también hay numerosos ejemplos de diferentes medios genéticos para alcanzar un mismo fin. Uno es la adquisición de proteínas anticongelantes en peces árticos y antárticos. En estos últimos, la proteína que impide la formación de cristales de hielo en los tejidos está codificada por un gen derivado de la duplicación del gen de una enzima digestiva. En los peces árticos, en cambio, la proteína anticongelante no muestra ningún parentesco con la enzima digestiva. Otro caso puede ser la tolerancia a la lactosa que se consigue en europeos, africanos y árabes pro mutaciones diferentes. Hay más de una manera de generar péptidos anticongelantes, tolerar la lactosa o lo que haga falta. Las anémonas, escorpiones, ciertos caracoles marinos y ciertas serpientes han adquirido distintos venenos neurotóxicos letales que cumplen la misma función: paralizar a sus presas. 

Y también disponemos ahora de evidencia experimental de que la vida podría seguir el mismo camino después de todo. Michael Desai, de la Universidad de Harvard, está estudiando la evolución de diferentes lineas de levadura (640) y lo que está descubriendo es que las diferentes variedades llegan todas al mismo punto evolutivo final, aunque sea por diferentes caminos genéticos. Es como si 100 taxis de Nueva York decidieran hacer una carrera hacia el Océano Pacífico y 50 horas después todos ellos hubieran convergido en el muelle de Santa Mónica.

García Leal lo resume de esta manera: “La historia tiene una componente estocástica en sus detalles, pero existe un proceso determinista, la selección natural, que produce la necesidad de los cambios en el transcurso de vastos periodos de tiempo. La convergencia evolutiva es producto de la alta probabilidad de mutaciones equivalentes y de la similitud de las presiones selectivas. En resumidas cuentas, del azar y la necesidad”.

@pitiklinov

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domingo, octubre 05, 2014

Evolución de los ojos azules

Los ojos azules son frecuentes en los europeos y sus descendientes (sobre todo en los europeos del norte) pero no existen en el resto del mundo. Hace unos 10.000 años no existían los ojos azules y parece que todas las personas con ojos azules descienden de un antepasado común. El color azul se debe a una mutación que afecta al gen OCA2 (por oculocutaneous albinism II). Para ser exactos, los ojos azules se deben a un cambio en la secuencia de ADN que regula la expresión de este gen y esa secuencia se encuentra en el gen HERC2, que está al lado del OCA2 y es un gen regulador. Los distintos colores de los ojos se pueden explicar por la cantidad de melanina en el iris y en el caso de los ojos azules se reduce su producción y no se da lugar al color marrón más normal. Si fallan por completo las dos copias del gen OCA2 lo que se produce es el albinismo.

Análisis del gen OCA2 sugieren que la variante ojos azules apareció hace unos 6.000-10.000 años. La región de Europa donde son más frecuentes los ojos azules es en el Báltico. Por lo tanto la deducción más lógica es pensar que este alelo se originó en el centro de esa región, donde la frecuencia es más alta hoy en día, es decir, en Lituania, hace unos 6.000 años.

En cuanto a la razón por la que se han extendido los ojos azules, o la ventaja que puedan tener, no se sabe. Darwin decía que los ojos azules se habían seleccionado por selección sexual, simplemente porque son bonitos. El antropólogo John Hawks señala que las personas con ojos azules tienen una ventaja reproductiva del 5%, pero no está seguro de que la ventaja sea puramente estética ya que muchas veces lo que nos parece bonito son cosas que tienen una ventaja evolutiva. Por ejemplo, nos gustan a los hombres las caderas anchas de las mujeres y a las mujeres la musculatura del tronco de los hombres y está claro que ambas cosas tienen su función adaptativa. Sin embargo, Hawks plantea que hace 6.000 años, cuando todos los ojos eran oscuros, la persona de ojos claros tendría que parecer muy especial y eso podría resultar muy atractivo, sin más.

Pero si decimos que los ojos azules proceden del norte de Europa ¿cómo explicamos la existencia de ojos azules entre los beréberes y tuaregs, en África, por ejemplo? (o en otros lugares como entre los kurdos o en Afganistan). En el caso de los beréberes  la explicación es que los genes de ojos azules proceden de los bárbaros y de los piratas. En el crepúsculo del Imperio Romano hubo muchos pueblos y tribus germanas que cruzaron los límites del Imperio, entre ellos los suevos, vándalos y alanos. Los vándalos, que fueron de los más problemáticos para Roma, se cree que se originaron en el sur de Suecia y se fueron moviendo a lo largo de los siglos hacia Silesia, luego Rumania, Hungria hasta entrar en el imperio Romano. Hacia el año 400 junto con sus aliados suevos y alanos se movieron hacia el oeste, cruzaron el Rin, devastaron Francia y cruzaron los Pirineos hacia España. Los alanos se establecieron en Portugal y los suevos en Galicia. Pero, debido a la presión de los visigodos que vinieron después, los vándalos y alanos, unos 80.000 en total, cruzaron a Africa en el año 429, donde establecieron un reino. Desde allí dominaron el Mediterráneo y hacían incursiones por la zona llegando a  saquear Roma en el año 435 de nuestra era. En el año 533 el emperador Justiniano mandó un ejército liderado por su mejor general, Belisario, que derrotó a los vándalos muchos de los cuales se mezclarían con la población local.

Más tarde llegaron los piratas. De 1500 a 1800 los corsarios musulmanes capturaron y esclavizaron a muchos europeos, según algunas estimaciones más de un millón. Los cautivos provenían principalmente de las costas de España e Italia pero algunos procedían de incursiones más lejanas: Cornwall, Irlanda e incluso Islandia. La mayoría de los hombres trabajaron hasta su muerte pero muchas de las mujeres acabarían en los harenes. El asunto es que incluso con un pequeño porcentaje de mezcla se introdujeron copias del alelo de ojos azules y poco a poco el alelo se hizo más frecuente.

@pitiklinov

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domingo, septiembre 28, 2014

Genes, Ambiente y ruido

La cuestión de si somos productos de nuestros genes o del ambiente, (si tal característica o talento “nace o se hace” como se dice popularmente) ha ocupado a científicos y filósofos durante milenios. De una manera más clara la formuló Francis Galton con su famosa dicotomía Nature/Nurture, que podemos traducir por genes/ambiente o naturaleza/crianza o variantes similares. Parece que la frase puede provenir de la obra de Shakespeare La Tempestad donde Próspero se refiere a Calibán como “ A devil, a born devil, on whose nature/Nurture can never stick”. El caso es que en las últimas décadas ha aparecido un campo de investigación, todavía joven y que dará lugar a sorpresas, que es el del azar. Ya no tenemos sólo dos actores en la generación de un organismo sino que ha aparecido un tercero al que se llama técnicamente ruido.

Los estudios de gemelos han demostrado que la mayoría de las conductas tienen un componente genético, pero los genes sólo explicaban el 50% de la variación fenotípica ¿a qué se debía el otro 50%? La respuesta que hemos dado hasta ahora es que tendría que haber algo en la experiencia de los individuos, en el ambiente, que explicara estas diferencias. Pues bien, ahora tenemos una manera de explicar estas diferencias entre gemelos idénticos que no se basa en el ambiente y que tampoco depende exclusivamente de los genes.

El núcleo del asunto es que los procesos de expresión genética son estocásticos, existen procesos azarosos en la transcripción y en la traducción que hacen que existan variaciones de célula a célula en el ARNm y en los niveles de proteínas. El resultado es que dos células genéticamente idénticas en el mismo ambiente pueden dar lugar a comportamientos muy diferentes. Hablando del cerebro, la formación de las redes neuronales es un proceso estocástico que no viene determinado sólo por los genes de los que partimos sino por sucesos aleatorios durante el desarrollo, de manera que aparecen variaciones en estas redes neuronales, las cuales dan lugar a variaciones psicológicas. Todo ello, insisto, partiendo de los mismos genes. 

La experimentación en este campo es todavía relativamente nueva pero podemos poner algunos ejemplos. En estudios con gusanos nematodos se ha visto que cuando se crían gusanos genéticamente idénticos en el mismo ambiente exactamente, unos se desarrollan normalmente mientras que otros mueren. En este caso el ruido significa incluso la diferencia entre la vida y la muerte. Otro caso es el de la diferente expresión de receptores olfativos en las neuronas sensitivas de los ratones. Cada neurona expresa al azar un receptor concreto. Otro ejemplo es el de la formación del ojo de las moscas Drosophila. El ojo de la Drosophila consiste en un gran número de unidades ópticas llamadas ommatidia cada una de las cuales contiene dos células que pueden expresar un par de receptores Rh3 o Rh5 (sensibles al azul) o Rh4-Rh6 (sensibles al amarillo). Se ha demostrado que esto ocurre de manera casi exclusiva por la variación estocástica en la expresión del gen spinless que se activa en cada célula al azar. Otro caso parece ser el de la hematopoyesis en el que las células madre progenitoras se diferencian en los distintos tipos de células sanguíneas.

Este proceso de ruido puede ser positivo o negativo y todavía no sabemos mucho sobre la forma en que los seres vivos se protegen de esta variación. En los organismos unicelulares como bacterias está claro que la variación producida por el ruido puede ser positiva para protegerse de patógenos. Curiosamente, se ha visto que el ruido aumenta cuando más se le necesita, por ejemplo cuando las bacterias sufren algún tipo de estrés o amenaza se genera más variación de manera que se favorece la supervivencia. Lo que se ha visto es que los eucariotas superiores no tienen sin embargo menos ruido que los organismo más básicos por lo que queda todavía mucho que aprender.

Pero lo que sí podemos afirmar es que es imposible clonar por completo a un individuo. Al poner en marcha el programa  de desarrollo otra vez partiendo de los mismos genes no obtendremos nunca el mismo fenotipo, cada vez que lo pongamos en marcha obtendremos un resultado diferente. Lo que nos define como personas son los genes, el ambiente…y el ruido. La vida es azar.

@pitiklinov

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miércoles, septiembre 17, 2014

Armas, parientes y monogamia

Una característica distintiva de los humanos, y responsable de nuestro éxito como especie, es nuestra capacidad para cooperar con desconocidos, con personas que no son parientes nuestras. Sin embargo, antes de llegar a ese punto de cooperación es muy importante el papel que ha jugado nuestra red de parentesco, la familia política, en nuestra evolución. Bernard Chapais , primatólogo, cuenta en su libro Primeval Kinship  de 2008, la importancia que ha tenido socialmente  la monogamia en la ampliación de la estructura social humana.

La aparición del vínculo de pareja, el paso de unas relaciones promiscuas a un vínculo entre un hombre y una mujer es un suceso central en nuestra evolución que permitió, entre otras cosas, que los niños pudieran ser dependientes durante más tiempo y que el cerebro pudiera crecer después del nacimiento. Pero a nivel social la presencia de dos padres reveló una estructura genealógica que está más oculta en monos y simios. Un chimpancé, por ejemplo, sabe quién es su madre y sus hermanos, porque crece con ellos, pero no conoce a su padre ni a los parientes de su padre. Por lo tanto, las bandas vecinas a las que se van las hembras en la adolescencia para evitar el incesto son percibidas como llenas de machos hostiles y como enemigas.

En el caso humano tras la aparición de la monogamia, los machos pueden reconocer a sus hermanas e hijas en las bandas vecinas y darse cuenta de que las parejas de ellas tienen un interés genético común en el bienestar de los hijos de estas mujeres, las cuales se convierten en un puente entre ambas tribus. De repente, los machos de la banda vecina pasan de enemigos a cuñados. Se crea así una estructura social más compleja que favorece la cooperación entre bandas que intercambian mujeres. Estas bandas, a diferencia del caso de los chimpancés, aprenden a cooperar y forman un grupo o tribu más amplio que protege el territorio de otras tribus. Se facilita la formación de relaciones pacíficas con otros grupos.

El modelo de Chapais se inspira en Claude Lévi-Strauss que consideraba que la esencia de la especie humana era la exogamia recíproca y que el tabú del incesto es el motor de esta característica al obligar a la búsqueda de pareja fuera del propio grupo. Esta idea de Lévi-Strauss quedó olvidada al conocerse que la evitación del incesto la practican  todos los primates no humanos, ente los que uno u otro sexo suele emigrar al llegar a la madurez sexual. Chapais vuelve a ella al darse cuenta del gran cambio que supuso la monogamia.

¿Y cuál es el origen de la monogamia? Aquí Chapais dice que fue una herramienta, las armas, las que hicieron posible la sociedad humana. Entre los chimpancés y otros simios manda el macho alfa por medio de la fuerza física (y de su inteligencia para crear y mantener alianzas). Pero las armas igualaron las fuerzas entre los machos. Desde el momento en que todos los machos estaban armados el coste de monopolizar a las hembras se hizo demasiado grande. En la incipiente sociedad homínida las hembras se adjudicaron a los machos de forma más igualitaria.

La importancia de Chapais es que antes de él muchos autores decían que el parentesco era una construcción social. El trabajo de Chapais introduce la biología y nuestra herencia primate como base, sin la que no puede entenderse, esa construcción cultural. Lo que ocurre es que los hombres intercambian mujeres, y esto es así en todo el mundo. En ninguna parte las mujeres intercambian hombres. La explicación es que el esfuerzo reproductor de las mujeres es mayor (embarazo, lactancia, cuidado de la prole…) por lo que los hombres van a competir por monopolizar  a las mujeres que es el recurso reproductivo más escaso (Teoria de la inversión parental de Trivers).

Quedan preguntas en el aire. ¿Cómo consiguen los hombres controlar y someter a las mujeres convirtiéndolas en objetos de intercambio? Robin Fox había intentado un respuesta planteando que las mujeres eran dependientes de los hombres por la caza y la carne que estos aportaban. La cuestión del origen evolucionista del control de los hombres sobre las mujeres la han abordado otros autores como Marvin Harris o Barbara Smuts. Muy unido a ello , y siempre suponiendo que Chapais tenga razón y que la aparición de la red de parentesco humana suponga la subordinación de las mujeres a los hombres, nos podríamos plantear si la subordinación femenina tiene una raíz biológica, evolucionista también. 

Ciertas o no en su totalidad, las ideas de Chapais son interesantes. Recientemente se ha publicado que los macacos son capaces de identificar a  parientes de la línea paterna, a los que no conocían previamente, y parece que se basan en los rasgos faciales. En cualquier caso, interesante el papel de la familia política en la evolución humana.

@pitiklinov

Referencia:


Smuts BB(1995) The evolutionary origins of patriarchy. Human Nature,6, 1-32

Harris M( 1993) The evolution of human gender hierarchies: a trial formulation. Eb B. Miller ( ed) Sex and gender hierarchies (pp 57-59) Cambridge University Press.