domingo, enero 25, 2015

Cultura Evocada y Cultura Transmitida


Todo aspecto de la vida tiene una base biológica en exactamente el mismo sentido, que es que a menos que sea biológicamente posible, no existiría.
-Louis Menard

Los genes sujetan a la cultura con una correa. La correa es muy larga, pero inevitablemente los valores serán limitados de acuerdo a sus efectos en el genoma humano. El cerebro es producto de la evolución. La conducta humana -así como las más profundas capacidades de respuesta emocional que la impulsan y guían- es la tortuosa técnica por la que el material genético humano se ha mantenido y se mantendrá intacto.
-E.O. Wilson. On Human Nature

Leda Cosmides y John Tooby
El debate naturaleza versus cultura es uno de los debates eternos en el que nos enredamos repetidamente en todas las discusiones sobre cualquier conducta humana (solo hay que leer los comentarios a algunas entradas de este blog). En esta entrada voy a presentar el concepto de Cultura Evocada porque creo que no es muy conocido y puede tener un cierto poder explicativo para entender algunas cosas, aunque la utilidad final la decidirá el lector.

La idea original del concepto de Cultura Evocada es de los psicólogos evolucionistas Leda Cosmides y John Tooby pero un buen sitio para leer sobre ello es el número del Psychological Inquiry que tenéis en la referencia donde Gangestad y cols. explican el concepto y lo aplican a un par de ejemplos. Luego hay comentarios de un montón de autores y luego Gangestad y cols. hacen una réplica final.

Por un lado, la gente de diferentes culturas varía mucho en su conducta, creencias y prácticas, desde estrategias de subsistencia, forma de cuidar a los niños, alimentación, decoración corporal, creencias religiosas, etc. Pero, por otro lado, hay muchas cosas que son comunes o universales, como el matrimonio, palabras para designar a familiares, las expresiones corporales de las emociones, etc. Fijaos, por ejemplo, en estas culturas que no existen:

No existen culturas en las que las mujeres hagan la guerra para robar hombres a la tribu vecina.
No existen culturas en las que la franja más violenta de la población sean las mujeres mayores de 50 años (en todas son los hombres jóvenes).
No existen culturas  en las que los hombres se sientan más atraídos por mujeres de 60 años que por mujeres jóvenes de 20.
No existen culturas donde la gente prefiera las imitaciones a los originales y pague millonadas por las copias y nada por los originales.
No existen culturas en las que la gente frote con heces la comida para mejorar su sabor y donde no les interese la sal y el azúcar.
No existen culturas donde la gente vaya a conciertos de ruido estático y les horroricen las melodías.
No existen culturas donde se deje morir a los hijos propios y se dediquen los recursos y el tiempo a hijos de otras personas.
No existen culturas donde las normas sociales digan que hay que tratar mal a los amigos y hacerles sufrir.
No existen culturas donde no se cotillee y a la gente no les importe en absoluto lo que hacen los demás….etc., etc.

Lo que estas culturas que sólo existen en la imaginación nos enseñan es que por debajo de las variaciones culturales existe una psicología evolucionada humana diseñada para producir diferentes tipos de conducta según las circunstancias ambientales, y que no nos la podemos saltar. La cultura podrá introducir variación pero no es todopoderosa y tiene unas limitaciones. La gente puede variar en su bronceado según el sol al que esté expuesto en su ambiente, pero el bronceado se debe a un mecanismo biológico adaptativo de protección que está diseñado para responder a la luz del sol con melanina.

Por lo tanto, un estudio de la conducta humana completo debe ser capaz de explicar tanto las variaciones como los rasgos universales que observamos en ella. Es un error frecuente el preguntarnos si el ser humano es agresivo o pacífico o si nuestra sexualidad es monógama o polígama. Pero los humanos no son esencialmente ni agresivos ni pacíficos, ni monógamos ni polígamos. Los humanos responden agresivamente o cooperativamente y se emparejan de forma monógama o polígama dependiendo de historias vitales específicas y de los ambientes en que se encuentren (y esto no es cosa de los seres humanos exclusivamente, aunque tengamos más variedad, sino también de otros animales). Sólo cerebros que sean lo suficientemente plásticos y versátiles y capaces de dar diferentes respuestas pueden tener éxito en ambientes que son muy cambiantes.

No hay una definición aceptada de cultura pero digamos que se trata de un conjunto de prácticas, creencias, ideas, valores, inventos y artefactos que caracterizan a un grupo de gente. Hay por lo menos dos vías por las que esta variación cultural puede emerger: transmisión y evocación. Por ejemplo, el desarrollo y acumulación de conocimiento tecnológico (cómo hacer canoas, herramientas, prácticas de la agricultura, etc.) se explica mejor por medio de la transmisión social y el aprendizaje, pero igual otras cosas se explican mejor por una cultura evocada.

Como he dicho, Comides y Tooby introducen el término de cultura evocada para referirse al hecho de que las condiciones sociales y económicas (guerras, sequías, abundancia…) son unos inputs ambientales para una psicología evolucionada muy rica y de esa manera evocan diferentes repertorios de conductas forjándose así diferentes culturas. El contenido específico y organización de cada cultura es por tanto un producto de unos mecanismos psicológicos evolucionados y de los ambientes específicos a los que está expuesto un grupo humano. De forma metafórica, Comides y Tooby explican que sería algo parecido a una jukebox, esas preciosas máquinas, hoy ya desaparecidas, donde existía ya programando un repertorio de canciones y en un momento dado sonaba uno u otro disco según la preferencia del oyente. Digamos que la jukebox de la conducta humana tiene un repertorio de conductas preprogramado y tocará una canción u otra dependiendo de circunstancias ambientales: temperatura, densidad de población, etc. Si cambiamos a la jukebox de un ambiente a otro cambiará la canción (conducta) que reproducirá.

Kenrik utiliza otra metáfora, la del cuaderno de dibujo de colores, para explicar cómo la psicología evolucionada humana influencia el desarrollo de las normas culturales. En un cuaderno de este tipo hay unas rayas ya predibujadas que serían las predisposiciones biológicas y luego el ambiente proveería los colores y los patrones que se utilizarían en los espacios abiertos, con lo que obtendríamos así resultados muy diferentes.

Voy a mencionar uno de los dos ejemplos que Gangestad y cols. mencionan para ilustrar la cultura evocada: las preferencias de pareja según la prevalencia de parásitos en el ambiente. En cazadores recolectores del 30-50% de la población fallece antes de llegar a edad reproductiva, principalmente por infecciones. Por lo tanto, debemos esperar que la mente humana a la hora de escoger una posible pareja discrimine la salud de la que goza. Los que escojan parejas más sanas van a dejar más descendencia que los que escojan parejas enfermas que no van sobrevivir para invertir en los hijos. Signos claros de enfermedad deberían ser rechazados por ambos sexos. Junto a esto se ha señalado que el atractivo físico (la belleza, la simetría…) funcionan en realidad como un certificado médico de salud, es decir, señalan la salud y calidad genética del portador.

Bien, pues existen estudios que relacionan la prevalencia de parásitos en el ambiente con mayor poliginia (la enfermedad hace que haya menos hombres capaces de invertir en hijos y más vale ser segunda mujer de un hombre sano y con recursos que primera de uno enfermo) y también estudios que demuestran que se da más importancia al atractivo físico a la hora de escoger  pareja cuando hay muchos parásitos en el ambiente. Las mujeres sacrificarán su deseo de hombres paternales que invierten en sus hijos por buenos genes que hagan que sus hijos resistan mejor las enfermedades.

La Cultura Evocada no solo describe las diferencias sino que las explica. Porque hay que tener en cuenta que no podemos utilizar la cultura como explicación de cualquier fenómeno sino que la cultura es algo que en sí mismo requiere explicación: ¿por qué se extienden unas ideas o prácticas y no otras? ¿por qué triunfan ciertas conductas en un sitio y otras en un lugar no muy lejano? Explicar la variación cultural con la cultura es redescribir la situación, no es una explicación. Es importante entender que no se trata de una dicotomía: o cultura evocada o cultura transmitida sino que ambas pueden actuar por separado o de forma conjunta. Y desde luego Gangestad y cols. reconocen la importancia de la cultura transmitida y no pretenden explicarlo todo con la evocada.

En resumen, la cultura no es independiente de la biología y la cultura como explicación causal es un mito; la variación cultural es un fenómeno que necesita explicación por sí mismo. La Cultura Evocada puede servir para entender algunas, ciertamente no todas, de las formas de variación cultural.

@pitiklinov

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sábado, enero 17, 2015

Las intuiciones de la gente sobre el libre albedrío

Eddy Nahmias es un filósofo de los que cree que tenemos libre albedrío (la mayoría) y en esta entrada voy a comentar un estudio suyo sobre lo que piensa la gente acerca del libre albedrío en base a unos escenarios hipotéticos -se trata de unos experimentos mentales- que se les presentan. Los escenarios son deterministas por lo que en buena lógica la gente debería concluir que no tenemos libertad ni responsabilidad pero no es así como lo ve la mayoría. El primer escenario es el del caso Jeremy (junto con el texto se les presenta un dibujo que es el que tenéis en la figura 1.):

Escenario: Imagina que en el próximo siglo descubrimos todas las leyes de la naturaleza y construimos un superordenador que puede deducir exactamente a partir de esas leyes, y del estado actual de todo en el mundo, lo que ocurrirá en el futuro en cualquier momento. Puede mirar cómo es el mundo ahora y predecir cómo será todo con un 100% de seguridad. Supón que existe tal superordenador y que mira el estado del mundo el 25 de Marzo de 2150, 20 años antes de que nazca Jeremy Hall. El ordenador deduce de esta información y de las leyes de la naturaleza que Jeremy robará el Banco Fidelity a las 6:00 de la tarde en enero de 2195. Como siempre, el superordenador acierta; Jeremy roba el banco a las 6:00 de la tarde el 26 de enero de 2195.

Hay que decir que los sujetos del experimento son estudiantes de licenciatura que no habían dado todavía el libre albedrío en clase. Los resultados son que el 76% cree que Jeremy robó el banco por voluntad propia , por libre albedrío, que actuó libremente. En variantes del experimento se presentan escenarios donde no se trata de cometer un delito, porque tal vez la necesidad de culpar a alguien de sus actos podía contaminar el resultado. Por ello en una variante salva a un niño y en otra se va a hacer jogging. El resultado es parecido: el 68% dice que Jeremy salvó al niño por libre albedrío y el 79% que se fue libremente a hacer jogging.

A continuación se les pregunta si creen que Jeremy es culpable de robar el banco o si merece alabanzas por salvar al niño. 83% juzgan que es culpable del robo y 88% digno de alabanza por salvar al niño. También se les pregunta si Jeremy podría haber hecho otra cosa, haber actuado de otra manera. El 76% responde que Jeremy podría haber elegido no robar el banco. Pero, en el escenario de salvar al niño, una mayoría, el 62%, dice que Jeremy no podía haber hecho otra cosa y en el caso del jogging el 57% dice que tampoco podía haber hecho otra cosa. (Por cierto, que parece que un tal Frankfurt dice también que la gente puede ser libre y responsable aunque no tenga la capacidad de comportarse de otra manera ???)

Como podríamos pensar que en este caso de Jeremy no queda claro que la situación es determinista, (tal vez uno puede pensar que el superordenador lo único que hace es predecir o adivinar pero no queda igual suficientemente claro que las leyes de la naturaleza determinan el resultado), Nahmias y cols. plantean un segundo escenario donde intentan que quede más claro todavía que la conducta del sujeto está causada por factores más allá de su control:

Escenario: Imagina un mundo donde las creencias y valores de cada persona están causadas completamente por la combinación de los propios genes y del ambiente. Un día, nacen dos gemelos univitelinos, Fred y Barney, y su madre los da en adopción. Fred es adoptado por los Jerkson y Barney por los Kinderson. En el caso de Fred, sus genes y el ambiente de crianza egoísta de los Jerkson hacen que valore el dinero por encima de todo y que es bueno coger dinero siempre que se pueda. En el caso de Barney, sus genes (idénticos) y su crianza con los amables Kinderson hacen que valore la honestidad por encima de todo y que hay que respetar las propiedades de los demás. Tanto Fred como Barney son inteligentes y pueden deliberar acerca de lo que hacen. Un día, Fred y Barney encuentran, de forma independiente, una cartera con 1.000$ y la identificación del dueño (desconocido para ellos). Tras deliberar, Fred Jerkson, debido a sus creencias y valores, se queda el dinero. Barney Kinderson, debido a sus valores y creencias, devuelve la cartera a su dueño. Dado que , en este mundo, los genes de uno y el ambiente causan completamente sus valores y creencias, es totalmente cierto que si Fred hubiera sido adoptado por los Kinderson, habría tenido las creencias y valores que le habrían hecho devolver la cartera; y si Barney hubiera sido adoptado por los Jerkson, habría tenido los valores que le habrían llevado a quedarse con la cartera.

Pues bien, en este segundo escenario el 76% también juzgó que Fred se había quedado la cartera por voluntad propia y que Barney la había devuelto también libremente. 60% consideran que Fred es culpable y el 64% que Barney es digno de alabanza. De nuevo el 76% juzgó que tanto Fred como Barney podía haber hecho otra cosa, haber actuado de otra manera.

Lo que a mí me sugieren estos experimentos mentales es que la gente no puede entender el determinismo y que para muchas personas la única forma de aceptar que no tenemos free will es que alguien nos esté apuntando con una pistola. En caso contrario, somos libres. Esto tiene su raíz, en parte, en que no vemos igual las limitaciones físicas que las psicológicas (y esto es una de las causas del estigma de las enfermedades mentales). Como criaturas visuales que somos no es lo mismo lo que vemos que lo que no podemos ver. No nos damos cuenta de que las limitaciones de orden psicológico (por razones de personalidad, emocionales, autocontrol, etc.) son tan reales e insuperables como si alguien nos estuviera apuntando con una pistola. La falta de motivación de un depresivo (o el impulso a lavarse de un obsesivo, o a saltarse las normas de un psicópata ) son tan reales como un muro de cemento de 5 metros, igual de insuperables. Pero en estos casos de limitaciones “internas” o psicológicas no vemos barreras físicas como las vemos como cuando alguien se rompe una pierna, o padece una meningitis: el depresivo “puede” moverse, salir de casa e ir al cine, el obsesivo “puede” dejar de lavarse y dedicarse a otras cosas y el psicópata “puede” portarse bien y cumplir las normas…

En definitiva, no vemos la pistola que realmente les están apuntando y condicionando sus actos. Es prácticamente imposible para el ser humano pensar que no es libre.

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domingo, enero 11, 2015

Charles Darwin y el origen de la vida


El principio de continuidad hace probable que el principio de la vida se demuestre algún día que es una parte o consecuencia de alguna ley general; pero esto es solo conjetura y no ciencia.
-Charles Darwin


Cuando Darwin publicó el Origen de las especies evitó conscientemente tratar el problema del origen de la vida. Sin embargo, como era un hombre muy metódico y ordenado y escribía todas sus ideas y, además contamos con sus cartas a amigos y colegas, sabemos que sí habló del asunto con estas personas. Darwin daba por hecha la emergencia de las primeras formas de vida de una manera natural, es decir, que la vida podía aparecer por procesos naturales a partir de compuestos inorgánicos. Su rechazo a hablar de ello viene dado por su reconocimiento de que, en su época, no se podía estudiar ese tema de forma experimental y, por lo tanto, la ciencia no estaba todavía en condiciones de abordarlo.

En la tercera edición del Origen, de 1861, Darwin dice: “ no es una objeción válida que la ciencia no arroja luz todavía sobre el más complicado problema de la esencia del origen de la vida” y en una carta a Joseph Dalton de marzo de 1863: “es mera basura pensar, en el presente, en el origen de la vida; uno podría pensar también en el origen de la materia”. Para Darwin era claramente prematuro abordar ese problema. A pesar de ello, en un carta a Hooker en 1871 Darwin escribe un párrafo muy famoso, el del pequeño pozo: “Se dice a menudo que las condiciones para la producción por primera vez de seres vivos están presentes actualmente, y que  siempre han estado presentes. Pero si (y oh! qué gran si) pudiéramos concebir un pequeño y cálido pozo con todo tipo de amoniaco y sales fosfóricas -luz, calor y electricidad presentes- de manera que se pudiera formar químicamente un compuesto proteico, listo para sufrir todavía más cambios complejos, en el presente esa materia sería instantáneamente devorada, o absorbida, lo que no habría sido el caso antes de que se formaran los seres vivos”.

Aquí Darwin (con un planteamiento que recuerda los posteriores experimentos de Miller-Urey de 1953) se está refiriendo a la hipótesis de una posible génesis múltiple de la vida, es decir que la vida hubiera aparecido varias veces de forma independiente en la Tierra. Actualmente sabemos que toda la vida en la Tierra procede de un ancestro común universal (UCA), con un código genético común, pero esta teoría no excluye que pudieran haber existido múltiples orígenes de la vida y que en determinado momento apareciera un cuello de botella y sólo sobreviviera una. Incluso el último ancestro universal común podría ser resultado de una fusión de formas de vida anteriores. En cualquier caso, Darwin señala, con muy buen tino, que esa nueva génesis sería imposible actualmente porque la vida ya existente devoraría a la que intentara nacer (a no ser que el proceso ocurra en algún lugar extremo aislado de otras formas de vida).
Stanley Miller

Hubo autores, como Haeckel, o el geólogo alemán Heinrich George Bronn, que publicó un ensayo diciendo que la teoría de Darwin estaría incompleta hasta que no pudiera explicar el origen de la vida. A Darwin no le afectaba esta crítica y en una carta a Lyell le dice: “ parece decir que hasta que no se demuestre cómo surge la vida no sirve de nada mostrar cómo surgen las diferentes formas de vida (especies). Esto me parece a mí tan lógico como decir ( comparando cosas muy grandes con pequeñas) que no sirve de nada que Newton nos muestre las leyes de la atracción de la gravedad y los movimientos de los planetas porque no nos puede demostrar en qué consiste la fuerza de la gravedad” (dicho sea de paso, vemos el respeto de Darwin por Newton y que no se sentía cómodo comparándose con él).

Los contemporáneos de Darwin discutían dos posibles orígenes de la vida con dos términos ya olvidados: Arqueobiosis y Heterogénesis. Arqueobiosis se refería al origen de la vida a partir de materia no viva, mientras que Heterogénesis era la posibilidad de que los seres vivos surgieran a partir de materia de seres vivos preexistentes. Aunque no estaba convencido del todo, Darwin creía que los seres vivos podían surgir de materia no-viva, como le dice a Wallace en una carta: “Mi querido Wallace, he acabado por fin el gigantesco libro del Dr. Bastian (The Beginnings of life) que me ha interesado mucho. Tú querías saber mi opinión pero no merece la pena enviarla. Me parece un hombre muy capaz, como pensé cuando leí su primer ensayo. Su argumentación a favor de la Arqueobiosis es maravillosamente fuerte, aunque no puedo pensar lo mismo de algunos de sus argumentos. El resultado es que estoy hechizado y asombrado de sus afirmaciones pero no convencido, aunque, en conjunto, me parece probable que la Arqueobiosis sea verdadera”.

En una carta a Haeckel de 1872, Darwin habla de este mismo asunto: “nuestro inglés Dr. Bastian acaba de publicar un libro sobre la llamada Generación Espontánea que me ha dejado perplejo. Ha coleccionado observaciones realizadas por muchos naturalistas, algunos de ellos buenos observadores, acerca del protoplasma dentro de las células que mueren y de animales convertidos organismos vivos. También ha realizado experimentos hirviendo infusiones y en frascos cerrados; pero creo que no es un observador cuidadoso. No obstante, el argumento general a favor de que las formas vivas se pueden producir en condiciones favorables me parece fuerte; pero no puedo llegar a conclusiones definitivas”.
Harold Urey

Existe otra larga carta de Darwin de 1863, en respuesta a unas crítica que le había hecho Richard Owen, donde se ve que Darwin mantiene en el fondo de su mente la posibilidad de que  la vida surja de materia inorgánica aunque con dudas: “Debe haber existido un tiempo en que solo existían elementos inorgánicos en nuestro planeta. Supongamos algunas cosas, como la existencia de una apestosa atmósfera, cargada de ácido carbónico, compuestos de nitrógeno y fósforo. ¿Existe algún dato, o una sombra de dato, que apoye que estos elementos, sin la presencia de ningún compuesto orgánico, y por la acción de fuerzas conocidas, pudiera producir una criatura viva? Actualmente nos parece un resultado absolutamente inconcebible”.

Esta carta de Darwin y la del pequeño pozo resumen los conocimientos de la época. Aunque Friedrich Miescher había descubierto los ácidos nucleicos en 1869, su papel en procesos genéticos quedó sepultado durante otro siglo. Por contra, el papel de las proteínas en los procesos biológicos estaba ya bien establecido. En 1828 Friedrich Wöhler había demostrado que se podía sintetizar urea calentando cianato amónico “sin necesidad de un riñón animal”. Darwin estaba muy interesado en la química y estos extractos nos señalan su reconocimiento de que el salto que separaba  a los organismo vivos de los no-vivos no era insuperable.

En el Origen de las especies Darwin dice: “Todos los seres orgánicos que han existido en la Tierra pueden ser descendientes de una forma primordial” aunque ea consciente de que no había explicación para el origen de esta forma primordial. Pero lo que estos textos que hemos repasado nos indican es que Darwin consideraba que el origen de la vida era un tópico que podía ser analizado científicamente aunque los tiempos no estaban todavía maduros para ello.

@pitiklinov

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domingo, enero 04, 2015

La Crianza Cooperativa

Hay ideas que se quedan en la cuneta sin que nadie las haga mucho caso y , probablemente, hay muchos tesoros escondidos en las cunetas de la ciencia. Una de esas ideas creo que es la de la crianza cooperativa. No es que nadie la niegue o la discuta, mayormente se la ignora, aunque de vez en cuando se ven referencias a la misma. También podría ser que no tenga mucho poder explicativo y no aporte grandes cosas. En cualquier caso es de lo que voy a hablar hoy siguiendo a la autora que más ha trabajado esta hipótesis, la antropóloga Sara B. Hrdy.

John Bowlby fue el primer psicólogo evolucionista en explorar las presiones que durante el Pleistoceno - lo que el llamó el Ambiente de la Adaptabilidad Evolucionista, EEA- dieron forma al desarrollo de la mente de los niños humanos. Pero Bowlby asumió que la madre era prácticamente el único cuidador. En años posteriores, mencionó la posibilidad de múltiples cuidadores pero no obstante siguió centrado en un modelo victoriano de división del trabajo familiar, centrado en una pareja donde la madre alimenta a los hijos aprovisionada por el padre. 

Desde perros salvajes a elefantes, pasando por el tití común, un 3% de los mamíferos y entre el 8-17% de los pájaros crían de forma cooperativa. La definición de crianza cooperativa es: un sistema de crianza en el que miembros del grupo diferentes a los padres genéticos (se les llama alopadres) ayudan a uno o los dos padres a criar a los hijos. Como no se suele conocer la identidad genética del padre se habla entonces de alomadres, es decir individuos de cualquier sexo que no son la madre. Observad que alomadre puede ser un macho, o incluso el padre genético, aunque la alomadre por excelencia, sobre todo en humanos, es la abuela. La crianza cooperativa se estudió inicialmente en insectos y pájaros.

El altruismo de las alomadres queda bien explicado por la selección de parentesco de Hamilton. Si una abuela o una hermana de la madre ayuda en la crianza, está ayudando a propagar sus propios genes. Tendencias que lleven a invertir en hijos que no están relacionados genéticamente con el individuo serían seleccionadas en contra. La crianza cooperativa tiene ventajas evidentes para la madre ya que la permite dedicar más tiempo a buscar comida, por ejemplo, y así producir más prole en menos tiempo. Al hacer menos esfuerzo, su supervivencia también aumenta. Pero las tiene también para las alomadres, aparte de la propiamente derivada de la selección de parentesco, como la posibilidad de que una hembra aprenda a manejar un bebé para cuando ella misma sea madre. Evidentemente, hay un umbral por encima del cual a una alomadre ya no le compensa ayudar y es mejor que tenga sus propios hijos, como es el caso si hay muchos recursos. Pero si los recursos son escasos ayudando a la madre, se mantiene en el territorio, va aprendiendo y espera su oportunidad. Las hembras suelen ser  alomadres cuando son muy jóvenes o muy mayores. Si ayudar a otros puede interferir con su propia reproducción no lo harán.

Comparados con otros animales, los humanos tienen un desarrollo muy retrasado y ya el propio Hamilton en 1966 adelantó que una crianza cooperativa permitiría una maduración más lenta. En pájaros se ha demostrado una correlación entre la crianza cooperativa y una prolongada dependencia post-nido y esto es posible al haber otros cuidadores que siguen alimentando a las crías mientras los padres vuelven a criar. Otros animales que tienen crianza cooperativa, como los lobos, también tienen períodos largos dependientes infantiles post-destete. El cuidado alomaterno pudo facilitar el aumento de tamaño del cerebro humano.

En primates el único caso de libro de crianza cooperativa es el de los calitrícidos, los titíes y tamarinos. Al de dos semanas del nacimiento, anteriores compañeros sexuales de la madre portan a la cría hasta un 60% del tiempo. A las tres semanas otros miembros del grupo suplementan la leche de la madre con pequeñas presas aunque el destete no es hasta los tres meses. Cuanta más ayuda, más éxito reproductivo tiene la madre, lógicamente.

Pero la crianza cooperativa da lugar a un rasgo psicológico que sólo ocurre en las madres humanas y en las de los calitrícidos y es la alta tasa de abandono de los hijos. El mejor factor predictor de supervivencia infantil es el compromiso materno. En humanos este compromiso está influenciado por la percepción de contar con apoyo social tanto antes como después del parto. Los registros etnográficos e históricos demuestran que las madres con poco apoyo social es más probable que abandonen a sus hijos. Incluso cuando las condiciones económicas son buenas, las tasas de morbilidad y mortalidad son mayores en hogares monoparentales, y en épocas de escasez económica la presencia de alomadres es mucho más importante. Las causas principales de infanticidio siempre han sido la escasez de recursos, enfermedad en el feto y ausencia de padre. Por contra, en miles de horas de observación de otros primates con crianza exclusiva materna en vida salvaje, muy rara vez se ha observado que una madre abandone a su hijo recién nacido y nunca se ha visto que les hagan daño (las excepciones son cuando la madre es inexperta o cuando está siendo dura con el hijo en el destete y normalmente esto no tiene consecuencias serias para la cría). Resumiendo, en calitrícidos y humanos el compromiso materno depende de las circunstancias sociales. Las madres humanas son los únicos primates que discriminan en qué hijos invierten usando criterios como sexo, orden de nacimiento y viabilidad.

Tal vez por eso, los niños humanos han “aprendido” a conformarse a las preferencias maternas para sobrevivir. Podría ser esa la casa de que los niños humanos nazcan con mucha más grasa que otras especies (para que las madres les vean sanos y dignos de inversión). Comparados con otros primates, los niños humanos tienen más necesidad de implicar a la madre y los que consigan atraer a la madre van a tener más probabilidades de supervivencia. Por otro lado, además de los sonidos y gritos que también hacen otros simios, los niños humanos buscan la presencia de caras con más interés y ya nada más nacer imitan caras y sonríen, algo que otros primates no hacen. El gran deseo de los niños de buscar caras y de conectar con los ojos (bien descrito por Baron-Cohen) puede reflejar su necesidad de monitorizar, atraer e implicar a las madres. Según Hrdy, esta necesidad podría explicar también la hipersocialidad humana y la Teoría de la Mente. Al depender de muchos cuidadores y al ser el compromiso materno dependiente de la presencia de esos cuidadores, los niños que fueran capaces de leer mejor las intenciones y los estados de ánimo de esos cuidadores tendrían ventaja adaptativa para implicarles en la crianza. El balbuceo de los niños, que también atrae la atención de los cuidadores, ocurre también en calitrícidos (parece que no en otros primates) y aparece en ellos entre la primera y tercera semana que es cuando empiezan a implicarse las alomadres.

Aunque el resto de los primates no realizan crianza cooperativa, sí tienen una serie de preadaptaciones que les predispone a poder evolucionar para dar esa crianza. Una de ellas es la atracción por los bebés y otra la tendencia a protegerlos. Las hembras de muchas especies tienen un fuerte impulso a coger los bebés y transportarlos y la que pone el freno suele ser la madre, que no quiere dejarlos. Las madres de macacos o chimpancés deniegan el acceso mientras que las madres de langures dejan que los lleven hasta un 50% del tiempo (aún así las crías prefieren a la madre que al resto de cuidadores). Es interesante que, incluso en especies que no tienen crianza cooperativa, los machos pueden llegar a colaborar bajo determinadas circunstancias y responden a los bebés, aunque su umbral de respuesta es más alto que el de las hembras. Precisamente, los primeros estudios que demostraban una relación entre elevación de prolactina y cuidado paterno se hicieron en titíes y luego se han replicado en otros primates y en humanos. Los hombres que conviven con mujeres embarazadas experimentan cambios hormonales similares a los de los titíes: la prolactina sube durante el embarazo y al dar a luz desciende la testosterona. El punto a destacar es que incluso en especies que no hacen crianza cooperativa se puede conseguir que otros miembros que no son la madre ayuden en la crianza porque hay ya unas predisposiciones para ello.

Las alomadres no sólo eran una ayuda sino que durante el Pleistocene fueron probablemente esenciales para la evolución de nuestra especie. Por estudios como los de Turke en Ifaluk sabemos que la presencia de una hermana aumenta el éxito reproductivo con respecto a la familia que tiene dos hijos varones. En Gambia los niños con hermanas mayores sobreviven en mayor proporción que los que no las tienen. Por supuesto, la influencia de las abuelas en la supervivencia está también muy demostrada. El papel de abuelas y tías a partir del destete es muy importante. Lo que no tiene tantos datos a favor es la influencia del padre en la supervivencia. Pero en los Ache la muerte del padre sí disminuye la supervivencia de los hijos. Es probable que su ayuda permita también acortar el periodo entre embarazos y es muy importante para el estatus que el hijo conseguirá en el grupo, en la edad adulta, contar con la ayuda del padre.

Pero, además de todo lo que hemos comentado, la crianza cooperativa puede haber tenido una gran influencia en la evolución cognitiva humana y en la aparición de características exclusivamente humanas. Los animales con crianza cooperativa parecen ser mucho más prosociales y cooperativos. Un elemento cognitivo esencial es la intencionalidad compartida y Hardy propone que la crianza compartida fue el motor de todo ese desarrollo cognitivo. El caso humano sería el resultado del encuentro de dos elementos: 1) un simio con cierta inteligencia, capaz de manufacturar herramientas simples, con cierta Teoría de la mente y capacidad empatica y 2) la crianza cooperativa.

Los calitrícidos son muy prosociales y realizan actos que benefician a los demás incluso aunque el otro no los solicite. En experimentos con titíes se ve que proveen comida a miembros del grupo incluso aunque ellos mismos no reciban nada o no sean reciprocados. Por contra, en chimpancés incluso cuando madre e hijo comparten comida parece más un robo consentido que otra cosa. Incluso en cánidos  y elefantes se observa gran prosocialidad y mayor respuesta a las necesidades de los demás (de adultos también, no sólo de niños). En chimpancés y capuchinos los actos prosociales están más limitados a familiares y no a extraños. 

Por otro lado, la crianza cooperativa aumenta las oportunidades para el aprendizaje social porque las crías disponen de más modelos a los que imitar y un periodo de desarrollo más largo durante el que aprender. En definitiva, la propuesta de Hrdy y cols. es que la crianza cooperativa parece resultar en un mayor desarrollo cognitivo como un efecto secundario y que si estamos donde estamos y somos lo que somos fue debido a la adopción de ese tipo de crianza.


@pitiklinov


Referencias:



miércoles, diciembre 31, 2014

¿Existe la evolución cultural?


Una nueva verdad científica no suele imponerse convenciendo a sus oponentes sino más bien porque sus oponentes desaparecen paulatinamente y son sustituidos por una nueva generación familiarizada desde el principio con la nueva verdad
-Max Planck

John Gray
Parece un atrevimiento poner en duda la existencia de una evolución cultural pero después de leer este artículo, que precisamente defiende la existencia de la misma, a mí me han entrado dudas. Siempre se ha dicho que la evolución cultural es más rápida que la genética, que es lamarckiana, que no consiste solo en transmisión vertical sino también horizontal u oblicua, que se trata de acumulación y transmisión de información esencial para nuestra supervivencia y todas esas cosas que se dicen de la evolución cultural. Por otro lado, todos vemos cómo han evolucionado la tecnología, las instituciones y hasta las costumbres así que el tema parece zanjado. Lo que me ha hecho dudar son dos párrafos del filósofo John Gray que cita ese artículo, para rebatirlos después, y que a mí me parece que aguantan bien el tipo y no salen derrotados del debate. Os copio los dos párrafos en cuestión:

“La evolución social es sólo un mito moderno. No existe ninguna teoría científica acerca de cómo se supone que trabaja dicho proceso. Ha habido mucha charla vacía acerca de memes -unidades de información que supuestamente compiten entre sí en una sociedad. Pero no existe un mecanismo para la selección de conceptos humanos similar al que Darwin creyó que operaba entre especies y que luego los científicos demostraron que existía entre los genes. Malas ideas como el racismo parecen persistir por siempre, mientras que la tonta idea de la evolución social ha mostrado un asombroso poder de mutar y sobrevivir.” (ver artículo completo aquí)

“Sean cuales sean los fines políticos que busca promover, la idea de la evolución cultural no es más que una metáfora errónea (…). Los memes son una manera seudo-científica de pensar acerca de las ideas y no entidades físicas que existen realmente. No existe nada en la sociedad que se parezca a la selección natural de mutaciones genéticas al azar; incluso si ese mecanismo existiera, no hay razones para decir que su funcionamiento fuera beneficioso. Las malas ideas no evolucionan a buenas ideas. Tienden a recurrir, como los memes racistas están haciendo ahora mismo en partes del mundo donde la crisis económica está reavivando el odio de las minorías y los emigrantes. El conocimiento avanza, pero en ética y política continúa amontonándose la misma vieja basura. La idea de la evolución social es un basura de ese tipo, un meme virulento que continua reproduciéndose y extendiéndose a pesar de haber sido refutado una y otra vez.” (ver texto completo aquí, es una crítica de un libro de Matt Ridley, El Optimista Racional)

A primera vista, es fácil criticar la postura de Gray. La esclavitud ha desaparecido en el mundo (o está desapareciendo), la vida y los derechos de las mujeres y otros colectivos como homosexuales han sufrido una transformación impensable hace unos siglos, la pobreza está disminuyendo en el mundo así como la violencia de todo tipo si hacemos caso a las cifras que maneja Steven Pinker, etc. Pero, sin embargo, creo que Gray tiene también mucha razón en lo que dice. Que existe una evolución científica y tecnológica es evidente, pero esa misma evolución no se aplica a temas morales, éticos o políticos. En cantidad de temas estamos absolutamente estancados: aborto, qué hacer con las drogas o la prostitución, las ideas religiosas que se mantienen desde hace milenios…Por poner un ejemplo, las ideas de las feministas suecas acerca de la prostitución son las mismas que las de Josephine Butler. Ahora estamos viendo el surgimiento en Alemania del movimiento Pegida y similares y después de los genocidios del siglo XX hemos vuelto a ver que se repiten barbaridades semejantes en el corazón de Europa (la antigua Yugoslavia) o en otros lugares (Ruanda).
Matt Ridley

Solemos confundir evolución con progreso y la idea de si existe un progreso ha sido muy debatida, especialmente si existe un progreso moral. El trabajo de Pinker y otros autores sugiere que  puede existir un progreso moral. Cosas que antes eran admitidas como normales (la esclavitud o la opresión de la mujer) ahora nos repugnan. Eso parece verdad pero, a la vez, vemos cómo se degolla a periodistas en TV en nombre de grandes ideales religiosos o múltiples barbaridades todos los días. 

Parece que, por lo menos en las sociedades occidentales, hemos desarrollado una mayor sensibilidad moral, pero voy poner un ejemplo que indica que esto igual no es verdad. Me voy a referir a los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki durante la II Guerra Mundial, o a los bombardeos de Dresde y otras ciudades alemanas. La idea de que un ejército pudiera masacrar poblaciones de inocentes civiles habría sido considerada una aberración hace un par de siglos, o incluso durante la I Guerra Mundial. No creo que un general sureño, o militares de tiempos en los que había un código del honor, fueran capaces de cometer esas atrocidades. Y, cambiando de tema, tampoco creo que “caballeros” de otras épocas no tan antiguas aceptaran como decentes y honestas la mayoría de las cosas que se hacen hoy en los mercados y en el mundo de la economía a diario.

Tal vez algunas ideas no evolucionan porque no son ideas sino sentimientos. Me refiero sobre todo al racismo o a las ideas sobre el aborto o la prostitución que se basan más en sentimientos o intuiciones acerca de lo que es la vida y el sexo que en ideas racionales. Movimientos como Pegida son una variante más del viejo Ellos/Nosotros, un universal humano que forma parte de nuestra psicología. Tal vez por eso repetimos las mismos patrones de “¿pensamiento?”.

Pero tal vez sí podamos defender la idea de la evolución cultural después de todo. Theodosius Dobzhansky definió la evolución como el cambio en la composición genética de las poblaciones. En términos genéticos, la evolución es cualquier cambio en la frecuencia relativa de los alelos de una población. Conviene recordar que los individuos no evolucionan, que lo que evolucionan son las poblaciones. Si aplicamos este concepto a las ideas podríamos decir que las ideas no evolucionan, lo que evolucionan son las poblaciones que tienen esas ideas. Por ejemplo, hoy hay menos personas que tienen la idea de que la mujer es inferior al hombre y que su lugar es la casa y atender a su marido e hijos. Tal vez no podemos decir que la idea de que el lugar de la mujer es el hogar ha evolucionado y se ha transformado en otra idea , la de que la mujer puede realizar las mismas labores que un hombre. Una vez que una idea toma posesión de un cerebro es prácticamente imposible desalojarla de ahí, la mayoría de las veces sólo desaparece cuando desaparece la persona (aunque las ideas tienen la portentosa capacidad de resucitar en otras personas). Pero, aunque no hayan evolucionado las ideas, sí lo han hecho las poblaciones, por el mecanismo que describe Max Planck. 

Por otro lado, como ocurre con la evolución biológica, esta posible evolución cultural o social tampoco tiene ningún sentido o dirección. Esos cambios en la frecuencia de ciertas ideas en una población no son irreversibles. Dependiendo de las circunstancias pueden aumentar de nuevo ideas que estaban en minoría, como pueden aumentar alelos que ahora son menos frecuentes. Es difícil que ocurra esto con ideas que chocan con el desarrollo tecnológico (es muy poco probable que vuelva la idea de que es mejor ir a los sitios en burro) pero con otro tipo de ideas parece que eso podría ser más posible. Una crisis económica o una guerra podría resucitar ideas racistas o genocidas que ahora creemos desterradas.

Así que resulta difícil orientarse en este terreno de la evolución cultural donde nos enfrentamos a sentimientos encontrados. Parece haber datos evidentes de una evolución social o cultural pero otros datos, también bastante fuertes, la desmienten. John Gray tiene un punto de razón, pero tal vez no toda. Como dicen los anglosajones, el jurado sigue reunido dándole vueltas al veredicto.

Coda: Igual lo que consideramos progreso moral no son más que modas morales. Recomiendo este artículo sobre las modas morales y lo que no se puede decir, de Paul Graham


@pitiklinov