miércoles, octubre 09, 2013

El efecto Krafft-Ebing

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Son muchos los lectores que suelen preguntarme sobre el interés y la relevancia que tiene la psicología evolucionista (PE) para un psiquiatra, incluso para un médico. Suelen además confundir la epistemología de la disciplina al mezclarla con aquellas otras que buscan causas próximales para los males de nuestro tiempo. De esto ya hablé en este post sobre "Causa próxima y causa remota".
A mi juicio es precisamente en esta confusión donde radica el problema de incomprensión que se tiene sobre la PE. A la gente en general lo que le interesa son las causas de las cosas -en cierto modo somos máquinas causales- y efectivamente la PE no se ocupa de las causas sino tan sólo de por qué una cosa puede existir y qué cosas son imposibles de esperar en nuestra especie.
Y lo que la gente entiende como "causa" es algo muy próximo a las causas naturales que guían por ejemplo el enfermar de diabetes, se entiende como "causa" a la determinación. Si no hay insulina o si ésta no se aprovecha entonces el enfermo enferma de diabetes. Eso es una causa identificada (la falta de insulina causa diabetes), por no hablar de las enfermedades infecciosas, verdaderos paradigmas de causalidad. El bacilo de Koch causa tuberculosis pero no el cólera.
Lo que sucede es que en la conducta humana, en sus razones y en sus despliegues las cosas no suceden igual. No es sólo que un fenómeno pueda tener varias causas o un encadenamiento complejo de causas invisibles, sino que es posible incluso que carezca de causa alguna. ¿Estaríamos dispuestos a creer que una enfermedad mental carece de causas identificables?
Y luego está el asunto de la psicopatología: aquello que no entendemos tendemos a clasificarlo como patológico. Lo patológico suele presentarse como una etiqueta de lo incomprensible. ¿Es patológica la pederastia? ¿O la homosexualidad?
La mayor parte de la gente está cableada para entender estas conductas incomprensibles -por minoritarias- solo en dos claves: la penal y la psiquiátrica. Para la mayor parte de la opinión publica los homosexuales o los pederastas son enfermos, portadores de algún tipo de avería en su cerebro o bien son disidentes que deben perseguirse y castigarse. muchas veces incluso los identifica ignorando que los pederastas pueden ser homosexuales o heterosexuales (con mayor frecuencia). Parte del estigma de la homosexualidad procede precisamente de esta identificación. Y lo cierto es que no hay tal avería, hoy tendemos a pensar que la pederastia y todas las conductas sexualmente desviadas no son patológicas salvo si son comórbidas con alguna enfermedad mental identificada.
Se trata de una pregunta poco inteligente, lo más inteligente seria preguntarse como hace la PE ¿Por qué existen adultos entre cuyas preferencias sexuales están los niños?
Richard Von Kraft Ebing fue un psiquiatra alemán que vivió en el siglo XIX y que escribió el primer best seller de la historia, un tratado de perversiones sexuales aderezados con casos concretos que la gente compró masivamente por el morbo de saber qué hacen en la alcoba los demás, por cotillear, un ejercicio de lo más humano. La práctica del autor, probablemente personajes que descubrió entre sus internados en manicomios quizá por orden judicial es distraída y "verde" aunque difícil de encontrar hoy aun en alemán e imposible en español, aun siendo un clásico en la historia de la psiquiatría, de esos que todo el mundo cita pero nadie ha leído.
Las observaciones de Kraft-Ebing (no hay que olvidar que la psiquiatría es una ciencia observacional) nos permiten hoy comprender a qué se refieren algunos autores evolucionistas cuando hablan del efecto Krafft-Ebing.
Para entender mejor esta cuestión vamos a ver que le sugiere a usted el conocer todas estas evidencias sobre el ese extraño gusto por los niños que llamamos pedofilia o pederastia:
El efecto Krafft-Ebing.
1.-Padres y padastros que han cuidado a sus hijos desde su nacimiento no están representados en las muestras de pederastas.
2.-Los padres adoptivos son más propensos que los padres biológicos a abusar de sus hijas (Finkelhor 1979: 122) o al maltrato. El conocido efecto cenicienta descrito por Daly y Wilson, aunque para Glasser los padres incestuosos no son necesariamente pederastas.
3. Los tíos aparecen frecuentemente en los casos de incesto (Russell 1986: 215).
4.-Los abuelos adoptivos tienen un registro más alto de abuso sexual que los abuelos biológicos, tanto en número como de grado (Margolin 1992).
5.-En un estudio de un solo caso reportado por Stevenson y Wolpe cierto agresor sexual (Stevenson y Wolpe 1960) era el padre de dos niñas de las que no abusó.
6.-En la tradición hawaiana (previa al desembarco del capitán Hook) los adultos y los niños mantenían relaciones sexuales, la restricción procedía del hecho de conocer a los niños desde su infancia. (Diamond 1990).
7.-Entre ciertos simios, los machos pueden emparejarse con hembras jovenes (que podrian ser sus hijas), pero no lo harán si su pareja e sun macho que conocen desde su infancia.  (Anderson & Bielert 1990).-
8.- El mismo Krafft- Ebing observó que el abuso sexual de niños era mas frecuente en las zonas urbanas que en las rurales.
9.- En relación con el orden de nacimiento se ha informado que los pedófilos suelen ser los mas jóvenes de entre sus hermanos. (Bernard 1975; Raboch y Raboch 1986) que son precisamente los que no han visto crecer al resto.
10.- Sólo el 4% de una muestra de los abusadores sexuales tuvo hijos propios (Bernard 1975).
11.-Entre la tribu Kimam-papú de Melanesia, que practica la pederastia ritual, el padre de un recién nacido se separa tanto de su esposa y su bebé durante los primeros 2-3 meses (Serpenti 1984) quizá como estrategia de evitación del apego paterno. Así y todo la iniciación sexual suele correr a cargo de un tío paterno.
12.-Los hombres que han tenido una amplia experiencia con niños aparecen  rara vez como abusadores de menores (McCaghy 1967). Naturalmente este dato es contradictorio con el hecho de que los abusadores suelen escoger ciertas actividades o profesiones que les permiten entrar en contacto con niños.
13.-Los abusadores sexuales que han tenido experiencia con los niños tienden a ser menos dañinos que los abusadores sexuales que no las han tenido (McCaghy 1967).
14.- La mayor parte de pederastas son hombres.
Todos estos hechos aislados apuntan a una conclusión: la experiencia de ver a un niño crecer podría tener un efecto saludable y protector frente al incesto o el abuso, el mismo que si se tratara de un hijo propio.
La hipótesis evolucionista de la pederastia.-
Todo parece indicar que los pederastas son adultos que tratan a los niños como si fueran adultos, una especie de ceguera selectiva de la edad, la indefensión y que no tienen en cuenta la barrera generacional que separa niños y adultos, así como una renuncia a la función paterna.
Naturalmente ha habido muchos intentos psicológicos de explicar estas conductas, Glasser (1990) es uno de los autores mas importantes junto con Finkelhen. Los principales hallazgos son dos: 1) que no todas las víctimas de abusos infantiles proceden de los pederastas sino de su parentela y más probablemente son víctimas del "efecto cenicienta" descrito por Wilson y Daly. En la muestra de Glasser solo el 60% de abusados fue víctima de un pederasta, el resto fueron víctimas de alguno de sus familiares (con abusos repetidos y continuados), lo que precisaría de otra explicación: pederastia no es incesto y 2) los pederastas agresivos son un grupo especial y extremo dentro de los pederastas propiamente dichos.
Y tal y como se desprende de los datos (citados anteriormente) y de los que disponemos podemos especular en que tomados 4 personajes en esta historia (niños, niñas, hombres y mujeres) existen al menos 8 posibilidades de relacionarse unos con otros tal y como podemos ver en esta tabla [paternidad, pederastia, homosexualidad, rechazo, fraternidad,  infantilización, disconformidad con el género (Sissy o Tomboy) y heterosexualidad]:
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Los hombres pueden relacionarse con niños y niñas de dos modos: de forma parental o de forma pederástica, pero también paidofílica (como si fueran iguales) privilegiando el compañerismo con independencia de si son hetero u homosexuales. Y que también afectan a las relaciones entre adultos (amistad o fraternidad) u homosexualidad. la infantilización es también una estrategia de trato de los adultos frente a los niños.
Lo que plantea Robertson como hipótesis evolucionista es que la buena crianza supone la existencia de esos mismos 4 personajes durante la misma: hombres, mujeres, niños y niñas y que cuando falta uno de esos actores en el entorno familiar se dislocan estas estrategias de enlace entre los distintos roles que los humanos debemos jugar: ahora padres, después hermanos, mas tarde niños que juegan como niños, u hombres que juegan con niñas, etc.
¿Cómo puede existir algo así como el efecto Krafft-Ebing? Sólo podemos especular, pero aquí hay una posibilidad: desde la prehistoria hasta históricamente los últimos tiempos, casi todos los individuos vivieron toda su vida, ya sea en una familia o tribu. Todo el mundo tuvo la oportunidad de ayudar en la educación de un niño y estar rodeado de edades, géneros y vínculos bien diversos.
La novedad desde el punto de vista evolutivo es más visible desde la revolución industrial que enroló parejas del campo para trabajar en las ciudades aparcándoles en apartamentos tal y como los conocemos hoy: la consecuencia de esta ruptura de la familia extensa es que algunos adultos tienen poca participación en la crianza de los niños.
En efecto, entonces, la civilización y la tecnología nos han llevado al sistema de la familia nuclear.
Para Robertson es el sistema de familia extendida el realmente protector al poner en escena todos y cada uno de los roles en que se desarrollan estas estrategias de la identidad y que impide no sólo la pedofilia, sino toda una serie de otros problemas psicosexuales. Todos hemos crecido con los niños, niñas, hombres, mujeres, ancianos y ancianas, y un grupo extenso más o menos emparentado entre sí pero en el sistema de la familia nuclear, esto ya no es cierto, pero seguimos necesitando los niños, niñas, hombres y mujeres.
Cuando alguno de los cuatro grupos no está presente, podemos encontrarnos con otro grupo como sustituto extemporáneo.
La conclusión es que aunque las evidencias no representan una prueba y es bien sabido que las correlaciones no son causas es muy probable que en ciertos niveles de definición como los eventos sociales las correlaciones sean efectivamente causas cuando las contemplamos en el nivel individual, de ahí a atribuir una causa cerebral a cualquier perturbación hay un paso, Es bien sabido que nuestro cerebro es una maquina causal que barre continuamente la realidad buscando relaciones entre causas y efectos.
En conclusión, las causas próximas de la pederastia se hallarían muy cercanas a las dificultades de la maduración psicosexual de los hombres, de su mayor impulso sexual, de las dificultades de socialización y de los temores que los hombres albergan acerca de las mujeres, de una menor disponibilidad de mujeres dispuestas al corto plazo (Buss, 1990) y sobre todo de la deprivación sexual y de la falta de alternativas atractivas para ellos.
Naturalmente las mujeres no tienen representación entre los pederastas como tampoco la tienen en el resto de parafilias.
Bibliografía.-
Glasser, M: Paedophilia en "Principles and practice of forensic Psychiatry". London 1990. 
Anderson, C. M. & Bielert, C. 1990. Adolescent/adult copulatory behavior in nonhuman primates. In Feierman, ed. 1990: 176-200.
Bernard, F. 1975. An enquiry among a group of pedophiles. Journal of Sex Research 11: 242-255.
de Chateau, P. 1976. The influence of early contact on maternal and infant behaviour in primaparae. Birth and the Family Journal 3, 4: 149-155.
Diamond, M. 1990. Selected cross-generational sexual behavior in traditional Hawai'i: A sexological ethnography. In Feierman, ed. 1990: 422-444.
Feierman, J. R. 1990. Pedophilia: Biosocial dimensions. New York: Springer-Verlang.
Finkelhor, D. 1979. Sexually victimized children. New York: Free Press.
Kaufman, I.; Peck, A. L.; & Taguiri, C. K. 1954. The family constellation and overt incestuous relations between father and daughter. American Journal of Orthopsychiatry 24: 266-277.
Krafft-Ebing, R. von. 1886 1965. Psychopathia sexualis: A medico-forensic study. New York: Pioneer.
Margolin, L. 1992. Sexual abuse by grandparents. Child Abuse and Neglect 16: 735-741.
McCaghy, C. H. 1967. Child molesters: A study of their careers as deviants. In Clenard, M. B. & Quinney, R., eds. Criminal behavior systems: A typology. New York: Holt, Rinehart & Winston: 75-88.
Raboch, J. & Raboch, J. 1986. Number of siblings and birth order of sexually dysfunctional males and sexual delinquents. Journal of Sex and Marital Therapy 12: 73-76.
Russell, D. E. H. 1986. The secret trauma: Incest in the lives of girls and women. New York: Basic Books.
Serpenti, L. 1984. The ritual meaning of homosexuality and pedophilia among the Kimam-Papuans of South Irian Jaya. In Herdt, G. H., ed. Ritualized homosexuality in Melanesia. Berkeley: University of California Press: 292-317.
Stevenson, I. & Wolpe, J. 1960. Recovery from sexual deviations through overcoming non-sexual neurotic responses. American Journal of Psychiatry 116: 737-742.

5 comentarios:

Germánico dijo...

Bienvenido a La Nueva Ilustración Evolucionista, Francisco.

El artículo es muy interesante y documentado. Me ha traido a la memoria otro, de corte más filosófico, que hace ya unos años escribió Arcadi Espada para El Mundo, en el que argumentaba que no se podía culpabilizar a un hombre por sentir atracción por los niños. Sólamente aquel que además de sentir dicha atracción traspasara los límites del respeto hacia el desarrollo normal de los mismos, tanto social como psicológico, moral y sexual,es decir, aquel que cometiese actos que perjudicasen al menor en aras de la satisfacción sexual propia, se convertiría con ello en agresor (con independencia del hecho de ser pederasta, que, como tal, no justificaría la agresión).

Sin duda la ruptura de la familia extensa es un factor desestabilizador en muchos sentidos. Ha conducido a un mayor individualismo y a distintas formas de anomia, de vacío existencial, que parecen conducir a comportamientos creativos y originales, visto en positivo, pero en algunos casos lo hace a comportamientos extravagantes, denigrantes, autodestructivos y perjudiciales para los demás, de los que la pederastia agresora es una de las formas más perversas.

Por otro lado los abusadores que no tienen vínculo genético con sus víctimas pero cohabitan con ellas, como los padrastros, parecen ser depredadores con acceso fácil a sus víctimas (aunque quizás en este caso no tengan particular inclinación por ninguna edad en concreto, les vale cualquiera, pero se aprovechan de la facilidad de acceso y del miedo que inspiran en los menores, que les hace callar).


Germánico dijo...

Por cierto que sigue en el aire la causa próxima de la pederastia, salvo que se considere que ésta no es otra que el ambiente particular de ciertos individuos, casi con seguridad machos. Pero no podríamos llegar a conclusión alguna al respecto pues es seguro que no hay un ambiente específico que sea "causa" de ese comportamiento; o se da o no se da en tales circunstancias.

Causa última, que tendría su huella en la mente, podría haberla, pero permanecería escondida en algún pliegue del cerebro (y en algunas circunstancias repetidas en ambientes de un pasado lejano). ¿Cómo podría haber evolucionado una propensión así? Creo que como tal no lo ha hecho. Pero sí una propensión a una sexualidad predatoria y abierta a los niños, que los factores ambientales que señalas en el post podrían activar.

Germánico dijo...

Bueno, y perdón por la retahila de comentarios: al considerar como causa próxima una serie de circunstancias ambientales en realidad me tendría que referir a que dichas circunstancias activasen en el cerebro el interruptor de la pederastia predatoria.

Pero como señalo al hablar de causas últimas, que residen también, como huella, en el diseño del cerebro, pero en la parte innata de este diseño, no es fácil dar con ninguna plausible, de ahí que haya acudido a una explicación más amplia del comportamiento predatorio y la oportunidad y (añado) frescura que ofrecen los niños.

Creo que por hoy ya me he enrollado bastante.

Alberto dijo...

"Para la mayor parte de la opinión publica los homosexuales o los pederastas son enfermos". Para los homosexuales yo no diría eso, era una enfermedad cuando estaba reprimida y les causaba problemas por el entorno. Hoy por hoy, puede que la mayoría de las personas les ponga otros adjetivos, pero enfermo, personalmente creo que la mayoría no y cada vez menos.

Francisco Traver dijo...

Bueno, una cosa es lo que se dice publicamente y otra muydistinta la percepcion interna que uno mantiene en privado. Es verdad que las personas cultas tienden a verlo de otra forma pero la mayoria de la población siguen viendolo como patologia.