jueves, enero 29, 2009

El capellán del diablo

Hace unos años que se publicó el libro recopilatorio de artículos de Richard Dawkins “El Capellán del Diablo”. El artículo que da título al libro completo trata sobre la obra chapucera y despilfarradora realizada por el relojero ciego, por el proceso frío e indiferente de la selección natural. En última instancia lo que horroriza a todo el que contempla la naturaleza implacable no es el despilfarro ni la indiferencia, no es la inmoralidad o amoralidad, ni los diseños imperfectos, de extravagante inutilidad. Lo que verdaderamente horroriza, lo que horroriza a fondo, es el dolor, sobre todo el gratuito. La maravilla de eficiente función del sistema nervioso lleva implícito el cruel mensajero del dolor. Y quien es capaz de experimentar el horror de esa contemplación es precisamente aquel que más desarrollado tiene dicho sistema y las vías de comunicación para dicho mensajero. Nietzsche decía que a veces el poeta ponía en su musa, con su vivaz imaginación, virtudes que esta no tenía pero que anhelaba tuviera. El ser humano atribuye a todo ser viviente un padecimiento comparable al suyo, igual que en sus orígenes atribuía vida y consciencia a todo fenómeno natural, creando un dios para cada fenómeno, o un tótem para cada especie.

Hubo una vez en que Emil Cioran, el filósofo apesadumbrado, el deprimido más excelente, se reunió en un café parisino con el evolucionista y optimista cristiano Teilhard de Chardin. Según contó en una entrevista que le hicieron tiempo después, al preguntar a Chardin por el dolor, por su justificación, por su sentido, este le respondió que formaba parte del plan cósmico, que tenía que ser así. Cioran se levantó y se marchó de malas maneras.

El Gran Inquisidor de Dovstovieski, sabedor del dolor universal, proponía mantener a la humanidad inconsciente, necia, si bien de forma distinta a como lo hacía el San Manuel Bueno Mártir de Unamuno. Ambos representaban a ese Atlas que quería soportar sobre sus hombros todo el peso del dolor en el mundo.....todo el peso del mundo, si bien San Manuel era Santo además de mártir, por no pretender beneficiarse de todas las ventajas de su ascendencia sobre los demás, por no querer cobrar el precio por su superior valor y aguante. El Gran Inquisidor quería mirar a la cara a la realidad, a esa realidad despiadada de la naturaleza, y, también de la naturaleza humana y sacar provecho, no negarla y contentarse con la nada, como el bueno de San Manuel.

Ya Epicuro y los estoicos, en tiempos clásicos, se preguntaron por el mejor modo de afrontar el dolor inevitable de la existencia, de la vida, de la consciencia. Como Séneca señalaba, las propuestas morales de Epicuro (a diferencia del hedonismo decadente que le sucedió entre gentes correspondientemente decadentes), eran acordes con la filosofía estoica, citándole incansablemente en sus Cartas Morales a Lucilio. Buda, el iluminado, proponía soluciones nada diferentes. Más al este Confucio proponía la moderación y en general los chinos la creían imprescindible para el equilibrio del Chi o fuerza vital. Todos ellos percibían nítidamente un aspecto esencial de la naturaleza viva, especialmente de la consciente, de la más sufridora: dolor y placer forman una unidad indisoluble, e igual que el final de un gran dolor genera placer, la búsqueda de placeres lleva aparejado el dolor, por lo que la moderación, o lo que Aristóteles definiría más circunspectamente, el justo término medio, era la única opción en la que el resultado neto de nuestros afanes daba un saldo levemente positivo.

La búsqueda de placeres le lleva a uno por una montaña rusa de pronunciados altos y bajos y vertiginosa velocidad y pavoroso vértigo. Pero la bioquímica y los avances de las neurociencias en la comprensión de las emociones nos dicen también que el déficit o el exceso de algún neurotransmisor (dopamina, serotonina, noriprefina...etc) en el cerebro pueden hacer que un ser humano sufra sin motivo, o se deje llevar sin control, o que no preste atención, en definitiva que sea incapaz de dominar al caballo salvaje o fatalmente herido de su naturaleza innata.

¿Moderación? ¿buen sentido? ¿sabiduría?....¡dale lecciones a un tipo con déficit de atención e hiperatividad, a un depresivo o a un maníaco depresivo, a un esquizofrénico!. Hasta hace no mucho las manifestaciones leves de estas dolencias del alma no se consideraban patológicas, sino rasgos de personalidad corregibles (¡o incorregibles!) por la cultura y la educación. Grave error. Los fármacos psicotrópicos han hecho más por estas personas que todos los libros y maestros del mundo. Más Prozac (o Cymbalta) y menos Platón (por llevar la contraria al título de un conocido libro, cuyo contenido reconozco que desconozco). Cuando el problema es endógeno las palmaditas en la espalda y los castigos pueden lograr poco. Y menos aún una República totalitaria platónica, con todo su idealismo desligado de la naturaleza. En esto, como en tantas otras cosas, se pone de manifiesto que la tabla rasa es una falacia insostenible.

El Capellán del diablo ha obrado en el mundo. Es el demiurgo perverso que se regocija en medio de la profusión de sangre, de la muerte y del dolor. El Doctor Restak, un neurólogo autor de obras de divulgación sobre el cerebro, ligeramente inclinado hacia la tabla rasa, en mi humilde opinión, decía en “Nuestro Nuevo Cerebro” que Schopenhauer, tratado con antidepresivos, nunca habría escrito “El Mundo como Voluntad y Representación”, como si eso hubiera sido mayor tragedia que la que el autor experimentó. Puede ser. Pero habría escrito alguna otra obra magnífica, posiblemente con más contenido de verdad y, desde luego con muchas de las ideas expresadas en el libro jamás escrito, compatibles con un estado de ánimo mejor. ¿Vamos a dejar que la gente sufra más de lo debido porque uno de cada millón va a escribir maravillosamente sobre su tragedia personal?

El sufrimiento es cosa del sentimiento, el dolor de las emociones. Esto lo explica excelentemente Antonio Damasio en su obra “En Busca de Spinoza”. El hombre ha llegado a convertir las cartografías dinámicas y sistemáticas del cuerpo, de su homeostasis, de su funcionalidad, de su equilibrio, en relación a los estímulos emocionalmente competentes del “mundo exterior”, en algo más que emociones, estímulo-respuesta y dolor desnudo, gracias a la neocorteza, y ha desarrollado junto con la consciencia complejos comportamientos, capacidad de anticipación y los sentimientos, con el consiguiente sufrimiento. Se ha demostrado que el dolor físico puro, desligado de su reflejo en la corteza frontal, resulta ser infinitamente más tolerable, eliminándose por completo el sufrimiento aparejado a él. Esto nos lleva a pensar que entre los demás animales cuyo sistema nervioso está lo suficientemente desarrollado, pese a existir el dolor, el sufrimiento podría estar ausente o muy reducido. Quien tiene las mejores vías de comunicación para el mensajero del dolor es aquel que le deja traspasar el umbral de la inconsciencia para penetrar en el dolor consciente, en el sufrimiento, en los verdaderos y genuinos padeceres y pesares. El refranero popular tiene una sentencia un tanto frívola, pero cierta: ojos que no ven, corazón que no siente. Nosotros podemos decir, sin temor a equivocarnos, que a menor consciencia menor sufrimiento. “Consciencia adormecida, sufrimiento inexistente”.

Dawkins cree que nosotros somos, pese a nuestros orígenes, los únicos capaces de contrariar a la evolución, inconsciente, de ponerle un poco de consciencia, de humanidad, en los que él cree los mejores sentidos de ambos términos. Quizá peque de ingenuo si pretende sugerir que podemos, con la fuerza enclenque de nuestra superficial consciencia, modelar la poderosa fuerza del cosmos en movimiento, que opera también en nosotros, subyugando nuestros vanos intentos de elevarnos por encima de ella. Pero en medio del caos, el batir de las alas de una mariposa, el juego de imaginación y sistematización de una consciencia.....¿Quizá provoque un vendaval o el fin de los tiempos? Entre las infinitas posibilidades, la de crear una sociedad concienciada y feliz se daría solamente en unas pocas. En ese juego de dados del azar, o de Dios, solamente la necesidad podría conducirnos a buen puerto. Y para ello debemos aceptar la necesidad como el motor del mundo.

Dawkins parece, por otra parte, estar del todo implicado en una de esas luchas tan humanas de la palabra, aparentemente incruentas, en una de esas dialécticas sociales e ideológicas permanentemente renovadas, y lo hace desde un partido muy concreto. Muchos de sus escritos (por no decir todos) rezuman una apología de ateísmo racionalista. Eso, lo crea o no, tiene un fundamento sentimental evidente, y puede tener consecuencias que él ni siquiera podría imaginar, y menos predecir, con toda su ciencia.

miércoles, enero 28, 2009

¿Qué es la vida? (sentimientos y suicidios)

Que nadie espere encontrar aquí la respuesta a tal pregunta.

En 1943 Erwin Schrödinger escribió un breve ensayo, basado en unas conferencias que había impartido. Lo hacía 10 años después de recibir el Nobel de Física junto a Paul Dirac, como cofundador de la mecánica cuántica, y 10 años antes de que Watson y Crick descubrieran la estructura del ADN, durante el fragor de una Guerra que constituía el primer intento serio de suicidio de la civilización, pese a ser calificada, en grandes letras, de Segunda.

Schrödinger se preguntaba ¿qué es la vida?, en ese momento en que tantas vidas se sacrificaban voluntaria o involuntariamente en los altares del totalitarismo, es farsa pseudoreligiosa y relativista. Ya asentados los fundamentos matemáticos que explicaban, mal que bien, el sorprendente comportamiento de la materia, quedaba por explicar, desde la física, la materia viva; labor que el físico confesaba difícil, pero no imposible. Al final del camino solo había física y química, se decía y nos decía, y solamente había que recorrerlo.

Schrödinger apostó por la termodinámica de los procesos biológicos. La termodinámica es la rama de la física que Einstein calificó de Teoría perfecta. Uno de los más excelsos representantes de tan perfecta teoría, Boltzmann, cuyas ideas sedujeron a Schrödinger hasta el punto de orientar su interés a la física, se suicidó, se quitó la vida, por su afán de perfección no colmado.

Padeció Bolztmann lo que se ha dado en denominar Crisis de Kant, que viene a ser algo así como un desarreglo espiritual grave, una profunda depresión, ocasionados por la incapacidad de la mente, siendo brillante e inquisitiva, para dar respuesta a las cuestiones últimas. La crisis de Kant hace que la mente se vuelva contra si misma, anudándose en una congoja irreprimible, y causando un suicidio simbólico. En el caso de Bolztmann se tradujo en un ahorcamiento muy real.

Si se busca por ahí, en biografías, se encontrará otra respuesta a su suicidio: su trabajo no era todo lo aceptado que él quisiera por la comunidad científica. Pero Bolztmann no daba con la respuesta definitiva que ansiaba, quería comprenderlo todo perfectamente. Quería llegar hasta el final del túnel y ver la luz que todo lo ilumina. Unamuno, en su Sentimiento Trágico de la Vida, apuntó muy bien cómo puede uno morir, irónicamente, por exceso de amor a la vida. Y en el caso de Boltzmann ese amor, causa de muerte suicida, de negación voluntaria de la vida, contribuyó poderosamente a concebir la teoría perfecta; ese amor, como el sexual, tras un largo y doloroso embarazo, trajo la vida, la explicación última de la vida, tal como la ciencia pura puede presentarla.

Pero no todo es ciencia pura, y debo volver a Unamuno, filósofo y poeta, y a su Sentimiento trágico: ¿Es acaso la vida no sintiente Vida? ¿Son la termodinámica, la homeostasis, la replicación, el metabolismo, Vida por si mismas? ¿No son, al fin y a la postre, lo que dijo Schrödinger, solamente física y química? Bien, aceptemos esa definición de la vida, fruto de la observación y la “objetividad” científicas. Pero por dentro, como experiencia: ¿Qué es la vida? Porque que algo se mueva con orden o sin el, que algo vaya en la dirección de la flecha del tiempo o, paradójicamente, contra ella, no cambia el que sea materia desnuda. ¿Qué importa si los átomos se agrupan en una roca o en un metabolismo?. Mecanicismo sin grado alguno de libertad, sin alma.

Descartes no debió decir Pienso luego existo sino Siento luego existo. Pues la vida es la vida sintiente. Desde el animismo tendemos a atribuir sentimientos a los seres y vida a los fenómenos. A todo lo que sucede, a todo lo que es, le ponemos una etiqueta sentimental. Todo lo más nos es indiferente, si no nos afecta. Mi hijo saluda a los gatos. ¿Hacen los gatos algo parecido? ¿No es precisa la empatía, no lo es que se mire al "otro" para identificar el propio "yo"? ¿no surgió el YO de la identificación del OTRO? ¿Qué somos acaso sin el otro? ¿qué es el otro sin nosotros? Lo que es claro es que ese otro que permite el surgimiento del ego ha de ser un otro muy cercano, casi uno mismo. Parte de la familia, de la tribu, del género humano. Depredadores y presas siempre han existido como “otros” perfectamente diferenciables, pero no como “otros” que permitiesen hacerse a la idea del yo. La comunicación, no la caza, la lucha y la huída, es la base del ser sintiente que supera el puro automatismo. Los vertebrados superiores, mamíferos y aves, se aproximan a la conciencia, se aproximan a la vida, sienten, gozan y padecen...se comunican. Para Eibl Eibesfeldt la cosa parte de la relación madre-hijo, de la crianza.

Mis reflexiones sobre el dolor me llevaron a la consciencia. ¿Siente el insecto cuando le piso? Las hormigas, tan sociales, lo son de forma bien distinta a nosotros. El sueño, la utopía comunista, se cumplen con ellas porque se comportan como autómatas, sin individualidad. No sienten como lo hacemos nosotros, no sufren igual, no son individuos. ¿Qué sienten cuando las piso? Mueren sin dudarlo por la comunidad como lo hacen las células somáticas en la apoptosis o muerte inducida. ¿No es preciso para experimentar dolor disponer de un sistema nervioso central complejo con sistema límbico, conectado al mundo por receptores específicos? Solo hay que pensar en cómo, siendo nuestro cuerpo un conjunto ordenado de billones de células, solamente sentimos algunas de ellas. ¿Qué extraña cualidad poseen las células nerviosas? No hay que caer en el reduccionismo: el dolor, al igual que la conciencia, son propiedades emergentes, esto es, que no pueden ser explicadas por el conjunto de relaciones de nivel inferior de las que nacen. Yo no siento a los cientos de miles de células, de unidades de vida, que cada día mueren, y en tantos casos se suicidan, para mantenerme íntegro y funcional. Una red de células integradas, en mi cerebro, dan origen a mi mente. La red de células no es siempre la misma. Los distintos estados de conciencia, que se suceden de continuo creando sensación de continuidad, son distintas disposiciones de la red, con distintos integrantes. La conciencia es un proceso dinámico. Como señalan Edelman y Tononi en El Universo de la Conciencia hay grupos funcionales de neuronas seleccionados para cada instante en distinto grado. La conciencia no es un fantasma en la máquina. No hay un YO que mira y siente a través del sistema nervioso. Lo que hay es una activación de distintas partes del sistema nervioso en paralelo que, conectadas en una red difusa, con circuitos de reentrada, es decir, bidireccionales, dan origen a la conciencia, al sentir, a los variables qualia unificados en el YO.

El dolor, el intenso dolor, pero no un dolor físico, sino psíquico, sentimental, llevan al suicidio. Camus, gran existencial, dijo que el suicidio era la cosa más seria, Edward O. Wilson aprovechó para replicar a esto, desde la primera línea, en su monumental obra Sociobiología. La comenzó y la culminó haciendo referencia a ello. Hay cosas más serias, más importantes, como la crianza de los hijos....origen de la verdadera comunicación que hace nacer el YO. Nuestros instintos pueden llevarnos al suicidio, pero no sé por que extraños caminos pueden llevar al autosacrificio en nombre de la incompletitud de una teoría, no sé cómo los instintos de Boltzmann le llevaron a quitarse la vida.

Uno aspira al trabajo bien hecho, a la perfección, tanto más cuanto más implicado se haya emocionalmente con él. Ningún contable se suicidaría por un descuadre en una cuenta –salvo que supusiese su quiebra económica y su desprestigio social. Para Boltzmann su teoría lo era todo porque había puesto todo el peso de su apuesta biológica en ella, todo el peso de su Vida. Quizá la verdadera incompletitud no era teórica, sino sentimental. Así que quizá la causa de su suicidio fue también en gran parte la falta de aceptación de las ideas de Boltzmann entre otros científicos, como señalan las biografías.

Ya desde las bacterias hay impulsos. Muchas de ellas disponen de flagelos con los que se propulsan hacia ambientes con más luz, con más calor, con más nutrientes. Pero no imagino cómo podría sentir una bacteria.

Lo que siente tiene fines. Sin sentir no habría finalidad, solo acción-reacción. Sin sentir no habría vida. Hasta las más pequeñas células, como vemos, parecen perseguir un fin, por muy limitado que este sea. Nosotros tenemos miles, cambiantes e incluso contradictorios. Se confirma lo de que el hombre tiene más y no menos instintos que el resto de animales. ¿Que es pues el instinto sino un impulso "motivado" por el sentir? ¿Es la vida, acaso –pluralidad de instintos?

Seguro que algunos se suicidarían ante esta perspectiva,....por amor a la vida, por un amor ambiguo, cargado de rechazo, al instinto plural, necesariamente contradictorio, generador de incompletitudes.

martes, enero 27, 2009

Reflexiones en una gota de sudor

En la naturaleza los sistemas cerrados no funcionan. Según la segunda ley de la termodinámica la energía tiende a disiparse en calor, por lo que todo lo que se mueva debe hacerlo siguiendo la inercia de la gravedad y del propio calor . Los sistemas vivos luchan tenazmente contra este tendencia física. De la regulación en la más elemental de las células en su intercambio con el entorno, a través de sus membranas externas, pasando por la homeostasis de los organismos pluricelulares complejos, hasta el equilibrio ecológico global, la vida lucha –en un sentido nada metafórico- contra el caos y la disolución.

Pensar que nuestras sociedades, que nuestros sistemas económicos, puedan ser distintos al resto de la naturaleza, es una osadía solo esperable de nuestra vanidad primate, y, en el fondo, profundizando mucho, de la creencia inconsciente e inconsistente (con el resto de ideas) en un alma.

Sorprendentemente, muchos que aceptan lo anteriormente dicho respecto a la vida son incapaces siquiera de considerarlo para la sociedad humana, sistema biológico supremo, consideran animal al hombre solamente para satisfacer un auténtico instinto de iconoclastia religiosa y esencial transvaloración moral.

El liberalismo es un sistema abierto, como la célula, como el organismo, como la biosfera, un sistema de intercambio en el que no existe ningún director, ningún organizador, ningún centro decisorio. En estos sistemas prevalecen el orden espontáneo, las propiedades emergentes, la complejidad y riqueza a partir de permutaciones de elementos simples.

Ni siquiera el cerebro, al que yo denomino órgano rector, lo es en sentido estricto. El cerebro es una red con miles de millones de células interconectadas, y está vinculado al entorno a través de las entradas sensoriales, y al resto del organismo bidireccionalmente en bucles de retroalimentación a través del sistema nervioso autónomo y del hipotálamo y el resto del sistema endocrino. Cada segundo se producen en nuestro cuerpo trillones de pequeños intercambios que permiten que sigamos en pie, vivos y coleando.

Por otro lado está más que demostrado que la mayoría de las cosas las hacemos mejor de forma inconsciente. Algunos neurocientíficos estiman que el porcentaje de consciencia en nuestra habitual actividad mental es de sólo el 2% (sobra decir que estos cálculos son solo aproximativos). Si tuviéramos que pensar la mayor parte de las cosas que hacemos inconscientemente, si tuviéramos que hacerlas pasar por la consciencia, que focalizarlas pormenorizada, circunspecta, racionalmente, no las haríamos o las haríamos muy mal. De esto se deduce que la racionalidad es un instrumento útil para la captación de patrones y que fuera de ella solamente rigen la acción y su hijo el intercambio.

Tras la vieja falacia naturalista según la cual el pez grande se come al pez chico, se esconde la legitimación de la violencia. Esta clase de planteamientos que ahora se nos antojan falaces derivaban de un darwinismo infantil, primitivo, en su comienzos, cuando un gran vacío de ignorancia era rellenado con unos prejuicios justificadores de otros prejuicios. La misma genética, en sus orígenes, suscitó nuevas falacias naturalistas reforzando las viejas. Sin embargo lo que la naturaleza nos enseña es más complejo y profundo.

Cuando Lynn Margulis nos habla de la simbiogénesis –surgimiento de nuevas especies por la unión de los genomas de dos anteriores- lo hace derivando de ello, sutilmente, conclusiones políticas del tipo colectivista. La naturaleza –nos dice- no es solo agresión y lucha, hay armonía y colaboración íntimas, hay “comunidades” orgánicas. No toda interacción es entre cazador y presa, como parece sugerir la zoología, de hecho, esta clase de interacciones serían un porcentaje mínimo en lo alto de la escala de la vida, algo así como ese 2% de consciencia en la cúspide de una actividad inconsciente.

Solo se puede decir: natural-mente, por eso de que la mente que piensa esas cosas es natural.

Pero todos sin excepción luchamos contra el caos, contra la disolución, contra el fin. Eso es lo que subyace a todo, de esta lucha fundamental surgen todas las demás. De acuerdo en que somos máquinas de supervivencia, y que si para sobrevivir hay que colaborar lo hacemos. Seamos o no conscientes de ello es irrelevante. La verdadera lucha, la lucha de fondo, es la termodinámica, de la cual se derivan sus sirvientes, todas las demás: el intercambio se impone al caos. La verdad naturalista, que se impone a las viejas falacias, no es que el pez grande y el pez chico se hagan amigos, como en las enternecedoras películas de la factoría Disney, que –todo sea dicho- son todo moraleja social, una nueva falacia. La verdad naturalista es que todo es trabajo, que nada es gratuito, que solamente a costa del trabajo propio o el tomado por la fuerza de otros (en la cadena trófica vital o institucional) se logra sobrevivir y mantener en pie las cosas, que el pan se gana con el sudor de la frente.

Si, la frente suda cuando trabajamos...y ¡cuando hace calor!. Curioso mecanismo regulador de la temperatura corporal el del sudor.

lunes, enero 26, 2009

Corredores de fondo (entrevista a Daniel Lieberman)

En la larga carrera de la evolución la resistencia se revela de mayor importancia que la potencia. Algunas especies muy especializadas pueden tener un notable éxito mientras su nicho no se vea afectado por cambios ambientales. Encajan perfectamente en la naturaleza, pareciendo estar hechas para el sitio que ocupan en ella. Ahora bien, cualquier pequeño cambio en su ambiente propicio puede borrarlas del mapa y de la historia naturales en poco tiempo. Otras especies, denominadas oportunistas, tienen un comportamiento, una anatomía y una fisiología más adaptables, y pueden prosperar en diversos ambientes. Para que estas desaparezcan se requiere algún tipo de catástrofe ambiental.

De entre las especies oportunistas la nuestra ha resultado ser la más exitosa. A partir de nuestros ancestros arbóreos hemos ido evolucionando hacia un bipedalismo activo. Y hubo un tiempo, al parecer, en el que correr largas distancias sin desfallecer nos otorgó una ventaja adaptativa decisiva para sobrevivir en sabanas abiertas. O así, al menos, lo sugirieron en antropólogo de Harvard Daniel E. Lieberman y en biólogo de Utah Dennis Bramble en un artículo en Nature.

Ya en su momento señalamos cómo una anatomía y una fisiología diseñadas para la carrera de resistencia y unas habilidades cognitivas adecuadas para seguir pistas podrían haberse combinado para dar lugar al más inteligente e implacable cazador. La capacidad de refrescarnos a través del sudor, la verticalidad que reduce la cantidad de cuerpo expuesta al sol, así como la visión frontal y a larga distancia desde una posición elevada y una colocación de huesos, músculos adecuada para la carrera, entre otras cosas, nos permitieron carroñear y cazar con cierta ventaja especial sobre competidores y presas. Así, unos primates relativamente débiles, de carrera lenta y carentes de otras defensas que la que su inteligencia y su trabajo en equipo les proporcionasen, sobrevivieron en el ambiente hostil de la África ancestral.

Daniel Lieberman ha trabajado en el amplio campo de la evolución humana, como su padre, Philip Lieberman. Sin embargo sus carreras han tomado un curso distinto. Dicho de forma simple, Daniel sigue las pistas de lo que nos hizo humanos anatómicamente, Philip investiga en lo que nos hizo humanos espiritualmente, analizando el lenguaje. Ambas carreras convergen en la caza y captura de nuestra esencia, de lo que nos hace únicos.
Agradecemos a Daniel que haya tenido la amabilidad de dedicar una parte de su precioso tiempo para respondernos unas preguntas.

En inglés:

1.- In which degree the ability to run long distances contributed to make us human? What was its importance for hunting? Which came first, hunting or running?

It is impossible to be sure, but I think that these behaviors co-evolved possibly after humans started to scavenge. Between 3 and 2 million years ago the savannas in Africa started opening up and some hominins (the genus Homo) started to eat higher quality foods such as meat, marrow, and brains. Maybe this started first as scavenging, but then hominins also started hunting. However, at this time, projectile weapons did not yet exist (the spearhead was invented less than 300,000 years ago), so I hypothesize that early hunting was made possible by the ability to run long distances in the heat, driving animals into hyperthermia. This is possible because quadrupeds cannot gallop and pant (panting is how quadrupeds cool down), but humans cool by sweating. If a human makes a quadruped gallop for a long time (>15-20 minutes) in the heat, it will get heat stroke, at which point one can kill it easily without any sophisticated technology or risk of injury. So endurance running combined with tracking may have enabled Homo erectus to hunt millions of years before we invented the bow and arrow and other such technologies.

2.- When did we freed our hands? When did they began to be used for making tools? When did they light the first fire?

Hands became freed from a locomotor role when we became bipeds, probably 5-7 million years ago. Chimpanzees make simple tools, so early hominins probaby also did so as well. Stone tools started to be produced about 2.6 million years ago. The oldest evidence for fire is controversial, but it does not probably appear until 750,000 years ago, and does not become very common until less than 400,000 years ago.

3.-What do we know today about homo florensis? Its reduced body size point to a long stay hominid adapted to the limited resources of a island? or, else are there other hipothesis about the skulls found?

This is too complex a question to answer here! The most likely hypothesis is that its small size was a form of endemic (insular) dwarfing. This might occur because of limited resources on an island, but may also occur because islands tend not to have predators removing any advantage of being big. Alternative hypotheses are that H. floresiensis was small because it was descended from H. habilis (which was much smaller than H erectus), or that they are a pathological modern humans. I suspected it is a dwarfed H. erectus, but more data rare needed to prove this.

4) What do you think about the hypothesis that the evolution of bipedalism occurred in trees? Would this not lead to questioning the idea that the bipedalism occurred in response to a tree environment that was in decline?

Why hominins started being bipedal is very hard to pin down. There was certainly an initial postural phase (chimps can and do stand bipedally for all sorts of reasons including feeding) but I don't think this is a compelling argument for the morphological shift to habitual bipedalism.A more likely explanation is that bipedalism is much more economical than knuckle-walking (see Sockol et al., 2007 in PNAS). As the rain forests started to disperse at the end of the miocene, apes living at the edge of these forests may have undergone strong selective pressure to travel long distances between patches of trees. Bipedalism might have been selected for because human (and probably australopith) bipedal gaits are 25% less costly than knuckle-walking.

5) What would you say is our oldest ancestor? How many species of hominid is revealing the fossil record? How complete is, at the date, the jigsaw of our evolutionary past?

Our oldest known ancestor (that is something more closely related to us than to a chimpanzee) is Sahelanthropus tchadensis, which lived at least 7 million years ago. The fossil record for early human evolution, however is very sparse, and it doesn't start to get very rich until about 4 million years ago. Even then, there are many periods and regions for which we have limited data.

6) How do you think language arise? Do you think that Homo sapiens sapiens is the only one who even had this faculty?

I don't know the answer to this question (nor does anyone else). I would assume than language evolved, like other complex traits gradually with many intermeidate steps. At what point you start calling it language is not easy to determine (nor very useful). Further, I would be surprised if language and brian size weren't somehow related. So H. erectus probably had some kind of language.

7) What evolutionary pressures would you say that caused the spectacular growth of the brain in hominids? How was that possible?

Again, this is an impossibly complex question! Big brains are VERY costly (a human brain costs about 25% of our metabolism), and they entail all kinds of problems (birth, locomotion, etc). They would only be selected for if they had some advantage, which is presumably cognitive (language, planning, etc). I think the more interesting question is what are the constraints in brain size. Why didn't big brains evolve more often and/or earlier?

8) What are you working on now? What is your highest intellectual challenge? What is the mistery that you would dream to uncover?

I am interested in why and how the human body looks the way it does and what lessons this has for how we use our bodies today. Right now I am particularly interested in how we use our bodies to run long distances and how and when this happened. Among the problems I am working on is how the foot works during running when one is barefoot rather than wearing shoes.


En castellano:

1 .- ¿En qué grado la capacidad de correr grandes distancias contribuyó a hacernos humanos? ¿Cuál fue su importancia para la caza? Que vino primero, cazar o correr?

Es imposible estar seguro, pero creo que estos comportamientos co-evolucionaron posiblemente después de que los seres humanos comenzaran a carroñear. Entre hace 3 y 2 millones de años, las sabanas de África comenzaron a expandirse y algunos homínidos (el género Homo), empezaron a comer alimentos de mayor calidad tales como carne, médula y cerebro. Tal vez esto tuviera un comienzo en el carroñeo, pero además los homínidos empezaron a cazar. Sin embargo, en este tiempo, las armas proyectiles no existían todavía (la punta de lanza fue inventada hace menos de 300.000 años), así que mi hipótesis es que la caza originariamente fue posible gracias a la capacidad de correr grandes distancias con calor, conduciendo a los animales a la hipertermia. Esto es posible porque los cuadrúpedos no puede galopar y jadear a un tiempo (el jadeo es el modo en el que se refrescan los cuadrúpedos), pero los humanos se enfrían sudando. Si un ser humano hace galopar a un cuadrúpedo un rato largo (mayor de 15 a 20 minutos) a pleno sol, llegará el golpe de calor, momento en el cual uno puede fácilmente matar al animal sin ningún tipo de tecnología sofisticada o riesgo de lesión. Por lo tanto, la resistencia combinada con el seguimiento de pistas pudieron haber hecho posible que el Homo erectus cazara millones de años antes de que se inventara el arco y la flecha y otras tecnologías del estilo.

2 .- ¿Cuándo liberamos las manos? ¿Cuándo comenzamos a utilizarlas para fabricar herramientas de toma? ¿Cuándo encendieron el primer fuego?

Las manos quedaron libres de un papel locomotor cuando nos hicimos bípedos, probablemente hace entre 5 y 7 millones de años. Los chimpancés fabrican herramientas sencillas, así que los homínidos tempranos probablemente también hicieran lo mismo. Los útiles de piedra se empezaron a producirse hace alrededor de 2,6 millones de años. La más antigua prueba de fuego es controvertida, pero no parece probable que apareciera hasta hace unos 750.000 años, y no llegó a ser muy común su uso hasta hace menos de 400.000 años.

3.-¿Qué sabemos a día de hoy del homo florensis? ¿Apunta su reducido tamaño corporal a la adaptación de los homínidos a los recursos limitados de un isla o existen hipótesis adicionales sobre los cráneos encontrados?

¡Esta es una pregunta demasiado compleja para responderla aquí! La hipótesis más probable es que su pequeño tamaño fuera una forma de enanismo endémico (insular). Esto debió suceder por la escasez de recursos en una isla, pero pudo asimismo ocurrir porque las islas tienden a no tener depredadores, eliminando sí cualquier ventaja de ser grande. Hipótesis alternativas son que H. floresiensis era pequeño porque era descendiente de H. habilis (que fue mucho menor que H erectus), o que son un humanos modernos con alguna patología. Yo sospeché que se trataba de un pequeño H. erectus, pero son necesarios más datos para demostrarlo.

4) ¿Qué piensa sobre la hipótesis de que la evolución de bipedalismo ocurrió en los árboles? ¿No llevaría esto a cuestionar la idea de que se produjo en respuesta a un medio ambiente arbóreo declinante?

Por qué empezaron los homínidos a ser bípedos es muy difícil de precisar. Ciertamente, hubo una primera fase postural (los chimpancés pueden permanecer en postura bípeda, y lo hacen, por toda clase de razones, incluyendo la alimentación), pero no creo que este sea un argumento para el cambio morfológico al bipedalismo permanente. Una explicación más probable es que bipedalismo es mucho más económico que el desplazamiento apoyándose en los nudillos (véase Sockol et al., 2007 en PNAS). Como los bosques lluviosos comenzaron a dispersarse a finales del Mioceno, los primates que vivieran en el borde de estos bosques podrían haber sido sometidos a una fuerte presión selectiva para viajar largas distancias entre las zonas árboladas. El bipedalismo podría haber sido seleccionado en los humanos (y probablemente australopitecos) porque el desplazamiento bípedo es un 25% menos costoso que caminar sobre los nudillos.

5) ¿Cuál diría que es nuestro antepasado más antiguo? ¿Cuántas especies de homínidos revela el registro fósil? ¿Cómo está de completo, a día de hoy, el rompecabezas de nuestro pasado evolutivo?

Nuestro antepasado más antiguo conocido (que sea algo más estrechamente relacionado con nosotros que un chimpancé) es Sahelanthropus tchadensis, el cual vivió por lo menos hace 7 millones de años. El registro fósil de la evolución humana temprana, sin embargo es muy escaso, y no empieza a ser muy rico hasta hace alrededor de 4 millones de años. Incluso entonces, son muchas las regiones y los períodos para los que tenemos pocos datos.

6) ¿Cómo cree que surgió el lenguaje? ¿Cree que el Homo sapiens sapiens es el único que ha tenido alguna vez esta facultad?

No sé la respuesta a esta pregunta (ni nadie). Supongo que el lenguaje evolucionó, al igual que otros rasgos complejos, a través de muchos pasos intermedios. En qué momento empezar a llamarlo lenguaje no es fácil de determinar (ni muy útil). Además, Me sorprendería si el lenguaje y el tamaño del cerebro no estuvieran relacionados de alguna manera. Por lo tanto, H. erectus, probablemente tuvo algún tipo de lenguaje.

7) ¿Qué presiones evolutivas diría que causaron el espectacular crecimiento del cerebro en los homínidos? ¿Cómo fue posible?

¡Una vez más, se trata de una cuestión de una complejidad imposible! Los cerebros grandes son MUY costosos (un cerebro humano cuesta alrededor de 25% de nuestro metabolismo), y suponen todo tipo de problemas (en el nacimiento, la locomoción, etc.) Sólo habrían sido seleccionados si supusieran alguna ventaja, la cual es presumiblemente cognitiva (lenguaje, planificación, etc.) Creo que la cuestión más interesante es cuáles son las limitaciones en el tamaño del cerebro. Por qué lo grandes cerebros no evolucionaron con más frecuencia y/o más tempranamente?

8) ¿En qué trabaja ahora? ¿Cuál es su mayor reto intelectual? ¿Cuál es el misterio que sueña con desvelar?

Estoy interesado en por qué y cómo el cuerpo humano tiene el aspecto que tiene y qué tiene esto que enseñarnos sobre cómo usamos hoy nuestros cuerpos. Ahora mismo estoy particularmente interesado en cómo usamos nuestros cuerpos para correr largas distancias y en cómo y cuándo sucedió esto (en la evolución). Entre los problemas en los que estoy trabajando es está cómo trabaja el pie durante la carrera cuando se está descalzo, en lugar de calzado.

viernes, enero 23, 2009

Toda grey tiene su Rey

Hace tiempo especulaba con la posibilidad de que el desarrollo del lóbulo frontal de nuestro cerebro nos hubiera hecho caer en el tiempo. En algún momento de nuestra evolución como homínidos comenzamos a relacionarnos con el entorno y con nuestro congéneres teniendo presente la dimensión temporal, esto es: teniendo presente no sólo el presente sino, dentro de él, en forma de abstracciones recurrentes, también el pasado y el futuro. La conducta ya no estaría pues condicionada con igual intensidad por los genes, y las respuestas se ralentizarían en la medida en que las circunstancias lo permitiesen, al entrar en la ecuación de las mismas nuevos datos provenientes de la experiencia pasada y las expectativas futuras combinados lógicamente (con un orden que respondiera al orden observado en la naturaleza), que harían el procesamiento de información más lento.

El poder mirar atrás y adelante gracias a la capacidad de evocar imágenes mentales complejas en el primer caso y de crearlas en el segundo (en ese juego combinatorio llamado imaginación) nos dio grandes ventajas para sobrevivir tanto como individuos como en grupo. Estas nuevas capacidades hacían las relaciones sociales más estrechas y simultáneamente más fluidas. Robert Trivers, al postular su teoría del altruismo recíproco, apuntaba que para hacer y recibir favores de otro de forma tal que se pudiesen devolver los recibidos y percibir los que no nos son devueltos, era preciso un aparato cognitivo que se proyectase en el tiempo, recordando lo dado y recibido, así como cuando y de quién, para saber cómo habría de obrarse en posteriores ocasiones. El intercambio surgió, sin duda, como ya comenté una vez con un amable comentarista de Desde el Exilio, JFM, con nosotros y con nuestra capacidad de proyectarnos en el tiempo. Desarrollamos unos créditos rudimentarios. No es casualidad que la palabra crédito se emplee tanto en economía para referirse a un instrumento financiero como en el lenguaje corriente para referirse al valor que atribuimos a una persona: goza de mucho crédito o de poco.


Así comenzamos a construir una sociedad compleja. Esta no surgió de ningún contrato social, de ningún pacto entre hombres racionales tras un largo período de lucha encarnizada y hobbesiana de todos contra todos, sino de una evolución gradual y acumulativa, en la que las instituciones fueron surgiendo poco a poco a partir de nuestra naturaleza y sus capacidades exclusivas de proyectar en el tiempo.

El intercambio de favores llevó al de bienes y servicios, y este, por ventaja comparativa ricardiana, a la división del trabajo. Así pudimos aprovechar de una forma cada vez más óptima los recursos del medio. Esto llevó a una mayor supervivencia diferencial respecto a otras especies, a un aumento de la población consiguiente, y esta última a una mayor impersonalización de las relaciones sociales. Esto último podía constituir un serio escollo en nuestra evolución a una mayor complejidad y eficacia biológica y económica en el medio. Hasta cierto punto eran precisos coordinadores. De entre los miembros de los grupos más experimentados, mejor preparados, en las cada vez más diversas áreas, surgieron los jefes. El liderazgo originario, que por ejemplo puede observarse entre los !Kung, era, en la escasez, poco más que un liderazgo natural, fruto directo del éxito en la caza o en otras tareas relevantes para la supervivencia del grupo. Con el crecimiento de la complejidad de las relaciones económicas y sociales surgió la política (de Polis, ciudad griega), fenómeno debido, en definitiva, a la necesidad de una coordinación social y un orden centralizado mínimos. La política operó con tradiciones y después con leyes (sin que las primeras se perdiesen, sino que eran el sustrato del que nacían las segundas). Se trataba, en última instancia, de poner orden al aparente y relativo caos que generaba la dispersión del grupo humano en diversos subgrupos enfrentados. La naturaleza seguía realizando su trabajo, y la gente miraba por su gente. En un grupo grande la tendencia al free riding, es decir, de barrer para casa, se agudizaba, al ser más impersonales las relaciones. Ya no se trataba sólo de que surgieran ladrones y timadores, sino también que muchos aprovechaban el calor del grupo para echarse la siesta.

También se fue dando, con cada vez mayor intensidad, y tanta más cuanto más crecía la sociedad y más dominado tenía el medio, la profesionalización del coordinador, del político, así como variadas formas de parasitismo a costa del grupo de todos los miembros, pero en particular de los coordinadores y sus allegados, que tenían acceso a mayor información y mayor poder. Cada vez surgían más mimetizadores: personas que declaraban realizar una tarea útil, con las vestiduras rituales, pero que no hacían nada (útil). Esa rémora nos ha acompañado desde entonces y, para nuestra desgracia, ha ido creciendo. Todo gran organismo tiene su carga de parásitos. El superorganismo que constituye la sociedad humana no podía dejar de tener los suyos.


Volvamos al principio y recapitulemos un poco, que es fácil perderse en esta sucesión que va de un lóbulo frontal desarrollado, hipertrofiado, a una sociedad compleja llena de free riders parasitarios. En economía se usan los términos corto, medio y largo plazo. Los seres humanos ponemos medios para lograr fines porque jugamos con los plazos. Todo lo que hemos construido se debe a la previsión, a nuestra proyección en el futuro, en el medio y en el largo plazo, y a nuestra capacidad de intercambiar, derivada de esta. En la medida en que somos capitalizadores, que creamos capital, que construimos e intercambiamos, somos prósperos, somos una buena adaptación al medio que optimiza los recursos que este proporciona, que este constituye. En la medida en que nos obcecamos en lo inmediato, en lo fácil, en el corto plazo, en gastar lo acumulado y no crear nada nuevo, somos una pésima adaptación al medio y despilfarramos los recursos que este proporciona, que este constituye. Uno de los grandes peligros de nuestro tiempo es el de que algunos lleguen a creer que podemos convertirnos en un gran rebaño debidamente tutelado. Como bien sabemos los animales gregarios forman grupos para hacer bulto frente a sus depredadores. No interaccionan unos con otros (y menos intercambian), simplemente se juntan. El grupo protege a cada individuo porque es menos probable que él sea la presa en medio de un gran número de potenciales presas. Muchos seres humanos creen que ellos también pueden protegerse en el grupo, como las ovejas. Otros serán los que tiren del carro, otros los que trabajen duro, otros los que afronten los riesgos y peligros de un mundo demasiado hostil y lleno de escasez para que queramos admitirlo. Nosotros daremos según nuestras capacidades (Marx dixit), o sea, dando sólo aquello que no nos cueste dar y que los demás valoren, y ganado un indebido crédito con ello. Se trata de diluir al máximo la Responsabilidad. Pero no somos ovejas, y los mayores depredadores están entre nosotros. Y de entre nosotros siempre surgirán por tanto los lobos adecuados para asumir gustosamente el papel de pastor. Prometerán el Edén, una gran pradera llena de verdes pastos, pero llevarán al rebaño de un erial a otro, chupando mientras tanto la sangre de todas y cada una de las ovejas y acomodándose en este vampirismo.

Podemos usar nuestro cerebro, aprovechar al máximo las potencialidades de las que lo dotó la selección natural, y comportarnos responsablemente, asumiendo nuestro destino. O podemos declinar toda responsabilidad y permitir que sean otros los que nos gobiernen. Esa es nuestra elección.

lunes, enero 19, 2009

Deconstruyendo a Darwin (entrevista a Javier Sampedro)

La ciencia es una empresa humana y, como tal, a un tiempo sumamente imperfecta y amante de la perfección. Las mentes más preclaras de entre nosotros se afanan en interpretar el mundo que nos rodea y a nosotros mismos con las herramientas cognitivas de las que nos dotó la selección natural. El conocimiento es algo adaptativo, y por ello evoluciona. Conocer el medio cambiante es siempre el mejor camino para dominarlo, anticipándose a él, una vez tiene uno tiempo para pensar e indagar. Extraer leyes universales, regularidades y relaciones causales, del maremagnum de sensaciones que constituyen nuestras vidas, es una capacidad en gran parte innata, pero es a través del ascenso a los hombros del gigante de la cultura que puede cada hombre individual mirar más allá de sus circunstancias inmediatas y sus especulaciones particulares para comprender un mundo ancho y profundo. Darwin recorrió en el Beagle ese mundo, pero contó en su viaje y después de él con la compañía del geólogo Charles Lyell y el economista Thomas Malthus. La lectura de las dos obras principales de estos autores le llevó, junto con sus experiencias y observaciones, a pergeñar el intento de explicación de la naturaleza viva más consistente realizado hasta la fecha. Han pasado 150 años y la Teoría de la Evolución por Selección Natural sigue tan viva como los fenómenos naturales que explica. Desde su alumbramiento, sin embargo, ha sufrido algunas “mutaciones”, ninguna deletérea. Se le ha sumado la genética mendeliana, se ha contrastado con el registro geológico y se la ha observado en acción en los mismos pinzones que Darwin vio en las Galápagos. El Darwinismo, como religión, ha tenido algunas herejías en su seno, pero son pocos los que, a día de hoy, discuten el hecho de la evolución y la importancia del mecanismo de la selección natural para contribuir a explicar la variedad de la vida.

Sin embargo la nueva genética y los estudios del desarrollo nos abren nuevas perspectivas. ¿Qué clase de cambios genéticos son los que se dan para que surja un nuevo organismo? ¿son graduales todos ellos? ¿es posible que, durante el proceso del desarrollo, surja algún monstruo prometedor?

Javier Sampedro, científico primero, periodista científico después, nos ilustra en su libro Deconstruyendo a Darwin, sobre cómo no siempre se puede explicar la evolución por cambios graduales, provocados por mutaciones puntuales y acaecidos a lo largo de dilatados períodos de tiempo. El diseño de la mayor parte de los organismos que ahora pueblan la tierra, la simetría bilateral, parece tener un antecesor en un bicho precámbrico llamado Urbilateria. Es probable que surgiera de una vez por una mutación muy particular: duplicación de genes Hox. Estos genes son los que determinan la geometría del cuerpo y actúan activando cascadas de otros genes. Igualmente el surgimiento de la célula eucariota no parece que se debiera a pequeños cambios moleculares sucesivos durante millones de años, sino al proceso singular de la unión de dos o más bacterias en una quimera viable que ahora llamamos célula eucariota. Tampoco parece claro que el registro arqueológico apoye transiciones graduales en muchos casos. La explosión cámbrica o la de los dinosaurios en el triásico, o la mamífera en fechas más recientes, fueron procesos relativamente rápidos. Las especies parecen mantenerse estables durante largos períodos y los grandes cambios parecen acaecer deprisa (en términos geológicos). La selección natural sigue estando ahí, pero quizás no sea la responsable de todos los grandes cambios estructurales y funcionales generadores de diversidad, aunque siempre lo sea de su posterior cribado y moldeado.

Javier ha tenido la amabilidad de respondernos unas preguntas.

1.-Muy resumidamente: ¿qué puntos flacos tiene la teoría sintética de la evolución?

Sus axiomas. Dicen que el genoma es un objeto inerte que se limita a cometer errores. Que esos errores suelen cambiar una letra del ADN por otra, lo que casi siempre es fatal, pero a veces genera alelos, o variantes viables de un mismo gen. Que la consecuencia de ello es una distribución gradual de variación en la población, y que la evolución consiste en la modificación en el tiempo de las frecuencias alélicas en la población.

Pero el genoma, en primer lugar, está respondiendo al medio de manera continua: el desarrollo animal se basa por entero en ello. En segundo lugar, el tipo de errores que comete el genoma está controlado con precisión por el tipo de estrés al que se ve sometida su horquilla de replicación (el punto corredizo donde una doble hélice se está convirtiendo en dos dobles hélices hijas). Cuando la horquilla se bloquea, hay mecanismos de reparación fieles a la secuencia, y los hay "propensos a errores", y también hay un sistema de fino balance entre ambos con las antenas puestas en la fuente del estrés. Para resolver el bloqueo hay atajos por invasión del cromosoma homólogo, que viene del otro progenitor y por tanto no suele ser idéntico, y atajos por invasión de la "cromátida hermana", recién copiada de la hebra invasora y por tanto idéntica a ella. Estos mecanismos funcionan durante el desarrollo para generar diversidad (de neuronas, por ejemplo), pero también durante la meiosis, el proceso que produce el genoma de los óvulos y los espermatozoides.

En tercer lugar, la evolución no es sólo, pero sí ante todo, una historia de duplicaciones genéticas con variaciones. La gran sorpresa del genoma humano la conocimos hace un par de años, y fue la enorme variación entre personas en los llamados CNVs (variaciones de número de copia, o copy number variations): genes o grupos de genes duplicados o perdidos en un individuo. Cualquier persona se diferencia de cualquier otra en un promedio de 70 CNVs. Ampliando el foco, la comparación de los genomas de muchas especies demuestra que todas las familias genéticas básicas estaban ya en el primer animal, y que la evolución ha consistido desde entonces en propagar o menguar ristras de genes, como los receptores del olfato de cierta gama química. Estas duplicaciones, por cierto, se forman por recombinación sesgada entre alelos en la meiosis.

Y en cuarto lugar, todo apunta a que la evolución es un mecanismo de adaptación bastante eficaz. La lenta no parece ser la evolución, sino la geología. Los primeros rastros de vida animal coinciden con el fin de la espantosa glaciación Varangerian, hace 635 millones de años, y es probable que hasta el Cámbrico no hubiera habido nunca bastante oxígeno, ni siquiera bastantes aguas litorales, como para sustentar la gran "explosión" de diversidad animal que marca esos estratos. Las radiaciones rápidas se repiten después de cada extinción masiva, tal vez respondiendo a un drástico cambio ambiental. La evolución salta a lo que hay.

2.-¿Está la biología del desarrollo produciendo un cambio de paradigma en biología?

Está rompiendo un mito pernicioso: que la biología es ajena a las leyes naturales. Este mito se deriva de una especie de religión del azar que proclama: ¡No hay más Dios que el azar, confusas sean Sus obras! Pero esto no es más que una falacia del siglo XX. La biología nació como ciencia de la misma forma que la física, gracias a sus grandes unificaciones: la teoría celular, el metabolismo central, la transmisión nerviosa, la doble hélice del ADN, el código genético. Esos sistemas son producto del azar en el sentido trivial de que nadie los ha construido. Pero en el sentido no trivial y científicamente productivo son producto de unos principios generales de la auto-organización, de la retroalimentación entre los flujos de información y de energía, del fuerte requerimiento de consistencia interna que atormenta a cualquier sistema autónomo. Y de la geometría. Casi todas las familias de genes que se ocupan de conectar nuestras células y comunicarlas entre sí --moléculas de adhesión celular, factores de crecimiento con sus receptores y quienes transmiten sus señales-- estaban ya en nuestros precursores unicelulares, los coanoflagelados. La única excepción son los genes de la geometría. Somos formas. Nuestro desarrollo y nuestra evolución se deben a principios geométricos. Y la fe en el azar no es una buena guía para descubrirlos.

3.- En Deconstruyendo a Darwin, una de las conclusiones a las que llegas es que la selección natural sí explica convincentemente la evolución humana. ¿Cómo ves pues la selección multinivel aplicada a nuestra especie?

Mi principal argumento era que el cerebro humano muestra signos evidentes de haberse adaptado a su función cognitiva: el crecimiento desproporcionado de los lóbulos frontales y la evolución de instintos intelectuales como el "órgano mental" del lenguaje son adaptaciones, y no tenemos más teoría de la adaptación que la selección natural. Desde que escribí el libro, las comparaciones entre genomas han mostrado varios genes interesantes que llevan todas las huellas de la selección darwiniana, incluidos los signos de un "barrido selectivo" (selective sweep, cuando un nuevo alelo es tan ventajoso que desplaza al antiguo en pocas generaciones). La relevancia de algunos de estos genes es difícil de cuestionar, como Microcephalin y ASPM, cuyas mutaciones devuelven el cerebro humano al tamaño de un Australopiteco.

Con todo, vista la cantidad de duplicaciones de genes que hay sólo en nuestra especie, es muy probable que se nos haya escapado lo más gordo. Decimos: esta especie tiene 723 receptores del olfato, y esta otra tiene 749, un número parecido. Pero el diablo mora en los detalles. Los receptores olfativos que más se han propagado en el genoma de la abeja son sutiles variantes de de las sutiles variantes de un solo gen, el que mejor captaba el aroma de las primeras flores, y por eso hay ahora 300 genes que distinguen todo el catálogo de aromas que han derivado de aquél. Y esos receptores marcan las zonas de la antena, o de la pituitaria, que luego se proyectan sobre el cerebro y dibujan su mapa de territorios. Nuestro tratamiento de la duplicación génica ha sido muy de brocha gorda hasta ahora. Y las filas de genes duplicados con pequeñas divergencias –los "clusters de parálogos", en la jerga— son la norma de la evolución, no la excepción.
Por otro lado, ya no creo que el lenguaje sea una invención radical: creo que refleja la operación estándar del córtex cerebral. El córtex puede evolucionar porque está hecho de módulos esencialmente intercambiables. Todo lo que evoluciona está hecho de módulos: una idea básica repetida con variaciones. Pura música.

4.-Pero no has tocado el tema de la selección multinivel, sino que te has centrado en pruebas de la selección natural en nuestra especie.....

Tienes razón. De hecho, estas pruebas apuntan a dos niveles de selección. Uno es el clásico, el nivel organísmico, donde la competencia es entre individuos de la misma especie. Pero otro está claramente por debajo, al nivel celular y genético: la competencia entre genes dentro de un solo genoma, y (como consecuencia) entre células con distintos genes dentro del mismo cuerpo.
En realidad sí hemos hablado de este nivel, aunque sin llamarlo así. Cuando dije que el genoma está respondiendo al medio de manera continua, y que ése es el fundamento del desarrollo animal, me refería a ese tipo de fenómeno. Los genes que provienen de duplicaciones seriales (y forman filas o "clusters de parálogos") compiten entre sí dentro de cada célula, y sólo un gen gana en cada zona del cuerpo. Este proceso se llama "exclusión alélica", y (volviendo a nuestro ejemplo preferido) es el que divide el epitelio olfatorio en una secuencia de territorios que expresan un solo tipo de receptor, y que por tanto se conectan a una sola zona del cerebro.
Incluso para un mismo gen, el alelo de papá puede competir con el de mamá y resultar "excluido" de una célula y todas sus descendientes, generando un clon que coloniza una parte del cuerpo. Nuestro cerebro debe gran parte de su diversidad de circuitos a que es un mosaico de clones celulares, generado por competencia entre genes similares dentro de una sola célula.

También mencioné que estos mismos mecanismos funcionan en la meiosis durante la producción de los óvulos y los espermatozoides. La línea germinal --la población de células que va a dar lugar a la siguiente generación-- no es otra cosa que un mosaico de clones celulares, como lo es el cuerpo. Si el reconocimiento entre genes similares (sean alelos o parálogos) es la clave del segundo, tendrá que ser también la clave del primero. "Thrust in the universality of biochemistry", repetía sin cesar el gran Arthur Kornberg. La evolución animal es ante todo una historia de duplicaciones genéticas con variaciones, y esas duplicaciones ocurren en la meiosis por recombinación sesgada entre alelos.

Buena parte de los genes humanos con fuertes huellas de selección positiva reciente no afectan a los rasgos externos de los individuos. Son genes relacionados con la meiosis y la generación de una explosión combinatorial de espermatozoides en un solo macho. Estos genes son invisibles para la selección de nivel organísmico, y sus fuertes huellas de selección se deben con toda probabilidad a la competencia entre genes durante la meiosis, o entre los espermatozoides que resultan de ello. La fecundación de un óvulo es la guerra, y no hay medalla de plata.

5.-Desde tu óptica atea, ¿qué sentido tiene la religión? ¿tendría algo de adaptación? ¿es algo más cultural? ¿es un meme maligno, como dijera Dawkins?

Casi todo el mundo da por hecho que es adaptativa: se supone que ofrece un cimiento ontológico y un consuelo metafísico frente a las dos servidumbres que conlleva un cerebro grande: la intranscendencia de la vida y la certidumbre de la muerte. Yo no estoy seguro. Lewis Wolpert, un embriólogo británico, me dijo una noche en Barcelona que "la humanidad acostumbraba a preguntarse cómo, y cuando empezó a preguntarse por qué fue cuando surgió la religión". Yo le dije: "Y la ciencia, Lewis". Él levantó un dedo y dijo: "¡Ah, y la ciencia!, desde luego. Y la ciencia". El presidente de la Royal Society, Martin Rees, dice que los científicos comparten la fe de Einstein en que el mundo es comprensible, y tiene mucha razón. No puedes abordar científicamente un problema si en primer lugar no crees que hay algo que entender:una regularidad oculta, una simplicidad subyacente, un principio organizador. Ésa es la fe de los científicos, el Dios de Spinoza y Einstein. Tengo la impresión de que esa idea está detrás de una especie de religiosidad natural de mucha gente (los que dicen "yo creo que algo debe haber, ¿no?"). También es el tipo de religiosidad a la que han llegado muchos físicos actuales, ya sea a través de la teología de cuerdas o de la consciencia cósmica en versión Paul Davies. Esta forma de religión es más de tipo Wolpert, basada en el por qué, que de tipo adaptacionista, fundada en el para qué. Pero sin duda hay otras componentes en la religión, sin excluir las culturales ni los memes del maligno..

6.-La Panspermia dirigida como origen de la vida en nuestro planeta es una idea que defendieron, como bien señalas en tu libro, Leslie Orgel y Francis Crick. Recientemente Robert Shapiro, uno de los críticos contra aquella idea, ha publicado un artículo en scientific american en el que expone una alternativa para el surgimiento de la vida muy distinto al primer replicante: un conjunto de reacciones químicas favorables energéticamente que se irían imbricando en un entorno seguro y evolucionarían hasta algo parecido a una célula. ¿Podría esto explicar, si fuera cierto, el que no haya quedado rastro alguno de los predecesores de las primeras células?
El problema central seguiría siendo explicar la universalidad del código genético: que la palabra de tres letras del ADN 'cat' signifique el aminoácido histidina, y que 'cgc' signifique arginina y 'tga' signifique "para de leer" en las bacterias del tifus, en los nenúfares de Monet y en el propio Monet. Yo creo que el metabolismo tiene que coevolucionar con el código genético. Los pares de aminoácidos que catalizan la síntesis de uno de los nucleótidos (las letras a c g t del ADN y el ARN) y los pares de nucleótidos que significan un aminoácido tienen que formar un sistema cerrado, autocatalítico, autoalusivo desde el primer momento. Un sistema complejo sólo puede evolucionar de forma jerárquica: ensamblando partes autoconsistentes hechas de subpartes autoconsistentes. El código genético sólo ha podido evolucionar ensamblando vicecódigos hechos de infracódigos. Las reacciones de Shapiro no pueden evolucionar sin un soporte de información. Los dos tienen que ir juntos desde el minuto uno.

7.-En Decostruyendo a Darwin apuntas muy atinadamente el programa no sólo científico, sino también ideológico y religioso que movió a algunas de las mentes más preclaras del neodarwinismo como Dobzhansky. ¿No crees que puede decirse de igual forma que científicos tan notables, mencionados por ti en relación con sus brillantes aportaciones, tales como Margulys y Gould seguían un programa ideológico y "religioso"? Como señalaba el creacionista que se dirigió a Ruse: ¿no hay también un poco de religión y política en los modos alternativos al darwinista de considerar la evolución, por ser las conclusiones del neodarwinismo muy conservadoras?

El rechazo de Gould a la sociobiología y la psicología evolutiva tuvo un móvil en parte político, sin duda, y en parte achacable a la mera inercia científica. La idea de que los genes afectan al comportamiento humano ha sido dura de tragar para mucha gente, particularmente en los departamentos universitarios relacionados con el ramo. Pero es cierto que la idea suele asociarse con la derecha, y también que Gould, Lewontin y el resto de la izquierda científica norteamericana cayeron en tromba sobre Edward O. Wilson y su sociobiología con el ardor que suele reservarse a los mítines, y sin muchos más argumentos.
En realidad, el primer intelectual del siglo XX en proponer un efecto de los genes en la mente fue un destacado izquierdista, Noam Chomsky, con quien Gould siempre se manifestó de acuerdo. Las estructuras cognitivas innatas, o "conocimientos a priori", tienen un venerable pedigrí que se remonta a Descartes y Kant, y a Platón si me apuras. Yo soy de izquierdas, y no alcanzo a ver qué tiene que ver la tábula rasa con mis ideas políticas. Sobre todo este asunto pesa el fantasma de la eugenesia. Pero los fantasmas no se espantan ignorando los datos, sino discutiéndolos.

No creo, en cambio, que la línea principal del pensamiento de Gould –equilibrio puntuado, motores internos del cambio, leyes de la forma— tuviera una motivación política. Creo que estaba bien fundamentada, que abrió una reflexión necesaria y, sobre todo, que ha atraído al campo a una generación de paleontólogos, genetistas, biólogos moleculares y bioinformáticos. Hacen evo-devo, evolución y desarrollo, un renacimiento de gran tradición de la embriología decimonónica. Una ciencia que buscaba principios generales, anterior a la religión del azar.
Tampoco el neodarwinismo es necesariamente conservador. Lo sería como teoría social, pero como teoría biológica, en su forma actual, afirma que la selección natural produjo a nuestra especie, pero que la evolución se paró al surgir la cultura, puesto que el número de hijos dejó de relacionarse con la aptitud biológica.
8.-En la época en la que trabajaste en laboratorios, ¿qué es lo que investigaste? ¿qué te llevó de los tubos de ensayo y los microscópios a la pluma y la prosa científica?
Estuve 10 años casado con la mosca Drosophila melanogaster, un sistema modelo en genética del desarrollo. El tema del momento eran los genes de segmentación, porque Jannie Nüsslein y Eric Wieschaus habían dado un golpe maestro al identificarlos todos a la vez. Trabajé en problemas muy interesantes, y con grandes científicos. Ni resolví los primeros ni quedé mal con los segundos. Creo que hice bien en dejarlo, porque era un mal experimentalista, y las ideas son baratas, como suele decirse. En cambio, lo de la pluma es una chiripa, y lo de la prosa científica ya un milagro directamente. Hice el máster de El País y la Autónoma de Madrid con una vaga noción de free lance flotando por la cabeza. No tenía ni idea de que me iba a dedicar al periodismo profesional, pero de pronto coge y han pasado 14 años, tú.

Y en el periódico he hecho de todo menos tocar el piano: Economía, Madrid, Sociedad, Sevilla, crítica de chotis y un dibujo para el reportaje de Paco Peregil. Al final hay más demanda de pluma que de prosa científica.
9.-Dado tu gusto por la música y la evolución, tengo que preguntarte por el último libro de Steven Mithen, The singing neanderthals.
Su tesis es que el lenguaje evolucionó a partir de la música, una idea propuesta originalmente por Darwin. La música habría sido el sistema de comunicación de los homínidos hasta la reciente aparición del lenguaje sintactico. Los detalles de la teoría pueden discutirse --por ejemplo, la música es de por sí un "lenguaje sintáctico"--, pero el fondo del argumento de Mithen es muy interesante: que la música apareció con el bipedalismo, y ha evolucionado en paralelo con los movimientos del cuerpo. Mithen llega a esta idea por otros caminos, pero hay una pila de datos neurológicos y genéticos muy recientes que asocian el lenguaje --tanto hablarlo como entenderlo-- con las áreas motoras del córtex cerebral, las que mueven las piernas, las manos, la cara y el resto del cuerpo. Y sobre todo con el cerebelo, el órgano de los ritmos, del aprendizaje de secuencias complejas de movimientos, de la ejecución automática de procedimientos: el aprendizaje hecho instinto. El famoso "gen del lenguaje", FoxP2, es en relidad un gen del cerebelo, la parte más antigua de nuestro cerebro, la que ya existía en los reptiles del Cretácico.
No es que un sujeto seguido de un verbo signifique que alguien hace algo. Es que alguien hace algo.

10.-¿Tienes pensado escribir algún libro nuevo? ¿Hay algún tema que te inquiete o te atraiga especialmente, algún objeto predilecto de tus conjeturas e indagaciones?

Sí que quiero escribir algún libro, pero no sobre un objeto de mis conjeturas. Un objeto podría ser la cóclea del oído, y una de mis conjeturas que su forma en espiral logarítmica sea el fundamento de nuestra percepción musical, que al igual que dicha espiral tiene la misma forma en cualquier tonalidad. Ese libro se lo dejo a Swedenborg. Me gustaría escribir algo más general, sobre cosas de las que pueda decir algo. Estoy en esa edad difícil.